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2.2.3 ENCUESTA NACIONAL DE HOGARES
EMPLEO URBANO
INTRODUCCION
La Encuesta Nacional de Hogares constituye una fuente de
informaci¢n de gran importancia para el conocimiento de la
realidad del pa¡s en sus diferentes aspectos, como son la
educaci¢n, el empleo, los niveles de ingreso de la poblaci¢n, el
tipo y la calidad de la vivienda entre otros.
Su utilidad no s¢lo radica en el hecho de servir de fuente de
datos para la realizaci¢n de diversas investigaciones
socio-econ¢micas, sino en que, el adecuado conocimiento y manejo
de las diferentes variables contenidas en la encuesta, orientan y
hacen posible el dise¤o de pol¡ticas y estrategias destinadas a
elaborar programas sociales, con la finalidad de superar la
situaci¢n de pobreza en que se encuentra un amplio sector de la
poblaci¢n nacional.
Es por ello que el equipo de investigadores de la Direcci¢n de
Demograf¡a y Estudios Sociales viene analizando la informaci¢n
producida por la Encuesta Nacional de Hogares. El presente
documento tiene por objetivo mostrar c¢mo est n siendo explotados
estos datos, en funci¢n del mejor conocimiento de los indicadores
de pobreza en nuestra sociedad, y poner toda esta informaci¢n
sistematizada, al servicio de las diferentes instituciones
p£blicas y privadas, encargadas de desarrollar pol¡ticas y
programas orientados a superar las graves dificultades por las que
atraviesa un amplio sector de nuestra poblaci¢n.
Seguidamente se presentan algunos resultados, producto de los
estudios realizados, respecto de las variables ingreso, empleo,
educaci¢n, salud y programas sociales que muestran c¢mo a partir
de ellas, se va conceptualizando la pobreza en el pa¡s y c¢mo a
su vez ellas, posibilitan la formulaci¢n de programas de acci¢n
social.
La fuente de informaci¢n es la Encuesta Nacional de Hogares,
realizada en 1995 por el INEI a 60,000 hogares del rea urbana del
pa¡s.
EMPLEO URBANO
Econ. Mario Cerna*
Econ. Martin de los Heros**
El an lisis del empleo, se ha centrado en la Poblaci¢n
Econ¢micamente Activa (PEA) Urbana de 14 y mas a¤os y en forma
marginal, se dedica un capitulo al examen de la PEA de 6 a 17
a¤os. El estudio se divide en cuatro grandes bloques de an lisis:
. Composici¢n de la PEA urbana
. Caracterizaci¢n de los Ocupados
. Situaci¢n del empleo Asalariado e Independiente
. Desempleo y los Sectores mas afectados con el problema de la
desocupaci¢n como son las mujeres y los j¢venes
. Caracter¡sticas b sicas del Empleo Urbano en los Ni¤os y
Adolescentes.
Las Encuestas de Hogares permiten estimar para 1995 que la PEA
Urbana de 14 y mas a¤os estaba compuesta por 6 millones 370 mil
personas. De este total, 5 millones 832 mil est n ocupados y 538
mil desempleados. Lo que significa una Tasa de Ocupaci¢n Urbana de
91,6% y de Desempleo Urbano de 8,4%. Entre los hombres, el 93,3%
estaban Ocupados y 6,7% Desocupados. En cambio entre las mujeres,
89,0% estaban Ocupadas y 11,0% Desocupadas.
Seg£n sexo, esta PEA estaba compuesta por 3 millones 783 mil
hombres y 2 millones 587 mil mujeres.
Distribuida por edades es relevante se¤alar, que casi la mitad de
la PEA Urbana ten¡a entre 25 y 44 a¤os (51,5%) y en un 23,9%
estaba compuesta por j¢venes de 14 a 24 a¤os. Asimismo, seg£n
nivel educativo, el 23,9% ten¡a como m ximo la Educaci¢n Primaria
y 43,5% la Educaci¢n Secundaria.
Dividida por Ambitos Geogr ficos, Lima Metropolitana concentra el
46,4% de la PEA Urbana a nivel nacional y la Costa Norte un
importante 15,8%.
La PEA Urbana se caracteriza por estar dedicada a Actividades
Econ¢micas Terciarias. Es as¡ que el Comercio y los Servicios son
las Ramas de Actividad que concentran el mayor porcentaje de la
PEA Urbana (50,7%).
Segmentada por Categor¡a Ocupacional se distingue que, el empleo
asalariado predomina en el rea urbana del pa¡s. Mas de la mitad
de la PEA Urbana (3 millones 217 mil personas) son Empleados
(28,5%) y Obreros (22,,0%). Los independientes son el 34,0%, los
Trabajadores Familiares No Remunerados el 5,3% y los Trabajadores
del Hogar el 4,4%.
En 19 ocupaciones se concentra el 68.1% de los Ocupados, siendo
las m s importantes Comerciante al por Menor (12,4%), Ambulantes
(11,5%), Personal Dom‚stico (6,2%) y Profesores (6,0%). Entre los
hombres existe mayor diversidad de ocupaciones, destacando las de
Choferes, Ambulantes, Comerciantes Minoristas y Alba¤iles (que en
forma agregada dan ocupaci¢n al 29,7% de la PEA masculina
Ocupada). En cambio entre las mujeres, son tres las ocupaciones
que dan empleo a mas de la mitad de la PEA Urbana femenina,
Comerciantes al Por Menor, Ambulantes y Personal Dom‚stico (las
cuales en conjunto ocupan al 51,8% de las mujeres).
En conjunto, un quinto de la PEA ocupada urbana tiene como
profesi¢n u oficio, Profesores (4,9%), Choferes y Taxistas (3,1%),
Agricultores (2,4%), Alba¤iles (3,4%), Arquitectos, Ingenieros y
profesiones afines (2,2%), Contadores (1,4%), Secretarias (1,4%),
Costureras (1,3%) y Administradores de Empresas (1,1%).
Si se analiza las ocupaciones en funci¢n de los grupos de edad, un
tercio de los j¢venes de 14 a 24 a¤os realizan labores
de Comerciante al por menor, Trabajador Dom‚stico y Ambulante.
Entre los 25 y 54 a¤os, alrededor de un 30,0% son Comerciantes
Minoristas, Ambulantes y Profesores. Entre los 55 y mas a¤os, mas
de un tercio son Comerciantes Minoristas, Ambulantes y Choferes.
El 67,7% de los ocupados en el Per£ Urbano han realizado como
m ximo la Educaci¢n Secundaria (entre ellos 42,9% cuentan con
Estudios Secundarios realizados) y solo 32,3% Educaci¢n Superior
(de los cuales un 16,8% han realizado Estudios Superiores
Universitarios).
Dos tercios de la PEA Urbana esta ocupada en establecimientos de
la Micro y Peque¤a Empresa con no mas de 10 personas. El 59,1% de
los ocupados realiza sus actividades en establecimientos de la
Micro-empresa con menos de cinco personas y 6,9% en
establecimientos con cinco a diez personas.
Gran porcentaje de la PEA Ocupada Urbana no esta afiliada a la
Seguridad Social. Existe un 74,0% de esta PEA que no esta
asegurada y solamente 26,0% esta afiliada a la Seguridad social.
De los asegurados, dos tercios son hombres y un tercio mujeres.
Asimismo, el 95,8% de los asegurados son mayores de 25 a¤os. Entre
estos, el 71,0% cuentan como m¡nimo con educaci¢n secundaria.
Solamente 6,9% de los Ocupados Urbanos tiene una Actividad
Secundaria, el 93,1% se dedica solamente a su Actividad Principal.
Por sexo, entre los hombres, los que tienen actividad secundaria
son el 7,2% y entre las mujeres, del 6,4%.
La PEA Ocupada Urbana dedica 47,2 horas semanales como promedio
para el desarrollo conjunto de su Actividad Principal y su
Actividad Secundaria . El Promedio de tiempo dedicado a desarrollo
de la Actividad Principal es de 45.6 horas semanales, siendo de
49.1 horas para los hombres y de 40.3 horas para las mujeres. En
cambio, el promedio semanal de PEA Ocupada que cuenta con
Actividad Secundaria, es de 18.0 horas para el desarrollo de las
actividades de esta tipo.
El empleo dependiente predomina en el rea urbana del pa¡s. El
54,2% de los ocupados recibe ingresos producto de un trabajo
dependiente, ya sea como Empleado (28,3%), Obrero (21,4%) o
Trabajador del Hogar (4,5%).
Entre los Asalariados un 70,9% son hombres y 29,1% mujeres. Seg£n
el tipo de contrataci¢n laboral el 35,2% tiene un contrato de
plazo indeterminado o de car cter indefinido, 30,8% tiene contrato
a plazo determinado u obra terminada y existe un 32,5% que no ha
formalizado su relaci¢n laboral mediante un contrato.
Entre los Independientes se presenta una mayor participaci¢n
femenina que entre los Asalariados (Un 55,1% son de sexo masculino
y 44,9% de sexo femenino). Asimismo en los Independientes existe
un porcentaje significativo que usa su vivienda de residencia como
lugar de trabajo (30,7%). Tambi‚n son relevantes, los que se
desplazan como Ambulantes de casa en casa (16,4%), los que
desarrollan su trabajo en la casa de sus clientes (11,9%), los que
utilizan como lugar de trabajo un puesto improvisado o semi-fijo
(9,3%), los que tienen un Centro de Trabajo, Local Comercial o
Taller (8,8%) y los que utilizan un Veh¡culo para Transporte como
lugar de trabajo (7,4%). Por otro lado, es significativa la
cantidad de Independientes que dedican 49 a mas horas semanales a
realizar sus labores (43,3%).
Mas de la mitad de PEA Desempleada en 1995, eran mujeres (53,1%).
El 49,4% son j¢venes de 14 a 24 a¤os. Y asimismo un 29,0% lo
constituyen aquellas personas que buscan trabajo por primera vez
(de los cuales cerca de dos tercios son j¢venes de 14 a 24 a¤os).
Esta situaci¢n nos indica que los sectores mas afectados por el
desempleo sean las mujeres y los j¢venes. La magnitud del
problema del desempleo en estos segmentos de la poblaci¢n, se
percibe si comparamos la Tasa de Desempleo urbano de 8,4%, con la
Tasa de Desempleo Femenino, de 11,0% y con la Tasa de Desempleo en
los j¢venes, de 17,4% y mas aun, si se la relaciona con la Tasa de
Desempleo en las mujeres j¢venes, de 20,0%.
El Desempleo Femenino se caracteriza por tener un alto contenido
de poblaci¢n joven, pues en 46,7% estaba integrado por grupos de
14 a 24 a¤os y en 44,2% por mujeres de 25 a 44 a¤os. El 60,5% de
las mujeres desempleadas hab¡an alcanzado como m ximo el grado de
instrucci¢n secundaria. Por otro lado, el 47,2% de las mujeres
desempleadas provienen de hogares con 3 a 5 miembros y 37,0% de
hogares con 6 a 8 miembros.
La Poblaci¢n de j¢venes desempleados de 14 a 24 a¤os, representan
la mitad de los desempleados del rea urbana del pa¡s. Esta
poblaci¢n en 50,2% esta conformada por personas del sexo femenino
y en 49,8% del sexo masculino. Entre sus caracter¡sticas mas
destacables est n su nivel de instrucci¢n alcanzado, se observa
que el 61,3% tienen estudios secundarios, asimismo su
localizaci¢n, en 55,1% se presenta en zonas urbanas del interior
del pa¡s y en 44,9% en Lima Metropolitana y su tipo, 58,2% es de
tipo Cesante y 41,8% de tipo Aspirante.
Seg£n resultados de la ENAHO correspondiente al IV trimestre de
1995, los ni¤os y adolescentes que trabajan en el rea urbana del
pa¡s, es de 389 mil, de los cuales, 36 mil tienen entre 6 a 11
a¤os y 353 mil entre 12 a 17 a¤os.
Del total de la Poblaci¢n Urbana de 6 a 17 a¤os, 7,8% se encuentra
en el Mercado de Trabajo. Dentro de estos, 2,6% solo trabaja y
5,2% comparten sus estudios con el trabajo. Asimismo, por cada 10
ni¤os y adolescentes que est n ocupados, 9 tienen entre 12 y 17
a¤os. Un 30.0% son obreros, 29,5% trabajadores familiares no
remunerados y 14,6% trabajadores del hogar.
ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
* Economista , Asesor de la Jefatura del INEI. Lima
** Economista , Investigador de la Direcci¢n de Demograf¡a y
Estudios Sociales.
NIVELES DE INGRESO EN EL PERU URBANO
Econ. Javier V squez Chihu n*
La divergencia en el crecimiento y el nivel de ingreso perc pita
entre los pa¡ses m s ricos y m s pobres es la caracter¡stica
dominante de la econom¡a moderna.
El cambio tecnol¢gico especialmente en la microelectr¢nica
(inform tica y telem tica) y los avances en el campo de la
biogen‚tica, acentuar¡an las disparidades de productividad entre
los pa¡ses desarrollados y los Latinoamericanos, si estos £ltimos
no se adecuan o incorporan con mayor r pidez a las recientes
innovaciones tecnol¢gicas y mejoran de ese modo sus niveles de
producci¢n e ingresos.
El estudio de la distribuci¢n de los ingresos no s¢lo debe
preocuparse de conocer los factores que explican las diferencias
de ingreso entre los diversos grupos poblaciones de un pa¡s. Sino
tambi‚n y m s importante aun de las posibilidades que tienen los
pa¡ses de poder articularse a un mundo que se configura en bloques
econ¢micos y tiende cada vez m s a globalizarse , a fin de obtener
mayores niveles de producci¢n y una distribuci¢n mas equitativa.
de los ingresos.
En el Per£ urbano se observa una asociaci¢n positiva entre el
nivel educativo del jefe de hogar y los ingresos que reciben las
familias, conforme aumenta el nivel de educaci¢n del jefe se
incrementa tambi‚n el ingreso medio del hogar. Esta misma relaci¢n
se presenta cuando consideramos los ingresos perc pita en lugar de
los ingresos medios.
Los niveles de ingreso aumentan con el numero de perceptores en el
hogar, tanto en ingresos medios como perc pita.
Existe diferenciales de ingreso seg£n el g‚nero del jefe, los
hogares con jefe de familia hombre reciben mejores ingresos medios
que los hogares dirigidos por una mujer, especialmente en la
Sierra. No obstante estas diferencias resultan a favor de la
mujer, en los mbitos geogr ficos m s urbanizados del Per£ (Lima
Metropolitana y la Costa Centro) cuando se considera el ingreso
perc pita.
Las familias con mayor n£mero de miembros reciben mejores niveles
de ingreso medio, pero si consideramos el ingreso por persona esta
relaci¢n se revierte, es decir, los hogares peque¤os (con menos de
tres miembros) reciben los ingresos por persona m s altos del rea
urbana, en tanto, que los hogares numerosos conformados por m s de
nueve miembros obtienen los ingresos perc pita m s bajos.
El trabajo es la principal fuente de obtenci¢n de ingresos de las
familias, por tanto debe observarse con mayor detenimiento este
mercado para explicar las diferencias en los ingresos.
Las variables asociadas al mercado de trabajo presentan las
siguientes caracter¡sticas: a) Las familias con jefe de hogar
patrono y empleado altamente calificado obtienen los m s elevados
niveles de ingreso medio y perc pita. b) Los hogares cuyo jefe
labora en la actividad financiera e inmobiliaria reciben mejores
niveles de ingreso que las familias con jefe ubicados en otras
actividades econ¢micas. c) Los jefes que trabajan como gerentes
de empresa y funcionarios con altos cargos p£blicos tienen hogares
que reciben mejores ingresos que las familias con jefe obrero,
agricultor o trabajador no calificado.
La mayor parte de la fuerza de trabajo ocupada en el rea urbana
se encuentra en el sector terciario de la econom¡a, especialmente
en la actividad comercial.
El sector secundario le sigue en importancia, como demandante de
fuerza de trabajo, destacando la actividad manufacturera.
Finalmente, es de se¤alar que a pesar de la racionalidad
econ¢mica que muestran los hogares de menores ingresos al reducir
su tama¤o familiar, ello no resulta suficiente para adecuar sus
bajos ingresos a la satisfacci¢n de sus necesidades y tampoco
para disminuir las diferenciales de ingreso existentes en el Per£
urbano.
ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
* Economista, Investigador del INEI - ENEI. Lima.
EDUCACION
Genara Rivera Araujo*
La presente exposici¢n tiene por objetivo mostrar los resultados
de la Encuesta Nacional de Hogares - Cuarto Trimestre de 1995, en
lo referente a las principales variables educativas, como son:
nivel de educaci¢n, asistencia escolar y analfabetismo. Asimismo,
se presenta el perfil socioecon¢mico de los hogares de los
estudiantes de los diferentes niveles educativos.
1. El nivel de educaci¢n de la poblaci¢n peruana ha experimentado
una mejora en los £ltimos dos a¤os. Esto se evidencia porque ha
crecido la proporci¢n de personas que cuentan con alg£n a¤o de
educaci¢n secundaria y superior, de 55.9% subi¢ a 60,6%.
2. La asistencia escolar de los ni¤os de 6 a 11 a¤os, es de 95 de
cada 100 personas y entre los j¢venes de 12 a 16, se observa
que 88 de cada 100 de ellos asisten a un centro educativo. Es
decir, que la escolarizaci¢n es bastante alta entre la
poblaci¢n que corresponde a las edades normativas para primaria
y secundaria.
3. El analfabetismo, problema importante de la realidad
educativa del pa¡s, muestra una tendencia declinante; la tasa
de analfabetismo actual es de alrededor de 11 personas
analfabetas por cada 100 personas de 15 y m s a¤os de edad.
4. Los datos indican que el analfabetismo contin£a siendo un
problema que afecta mayormente a las mujeres, principalmente
aquellas que residen en el rea rural. La tasa de
analfabetismo femenino es 15,5%, en tanto que el analfabetismo
masculino es 5,1%.
5. Una r pida caracterizaci¢n de las condiciones en que vive
la poblaci¢n analfabeta muestra que el 65,0% de los hogares de
este grupo poblacional, tienen al menos una Necesidad B sica
Insatisfecha (NBI), el 53,6% cuentan con un ingreso per c pita
inferior a S/.100.00 nuevos soles, el 62,1% no disponen de
ning£n servicio b sico en sus hogares y el 52,1% son
jefaturados por personas que tambi‚n son analfabetas.
6. La ENAHO 1995, 4to. Trimestre encontr¢ que el 23,5% de la
poblaci¢n menor de 6 a¤os estaba asistiendo a los diferentes
centros y programas educativos de Educaci¢n Inicial tales como,
cunas o guarder¡as, wawa-wasi, PRONOEI, jardines y otros.
7. Las caracter¡sticas m s notorias de los hogares de este tipo
de estudiantes es que el 57,9% tienen alguna NBI, el 38,9% no
disponen de ning£n servicio b sico en sus hogares, el 47,3%
disponen de un ingreso per c pita inferior a S/. 100.00,. el
93,0% de los jefes de hogar son alfabetos y el 57,6% de ellos
han estudiado al menos un a¤o de educaci¢n secundaria y
superior.
8. En cuanto a los Estudiantes de Primaria, los resultados de la
encuesta se¤alan que el 97,0% de los ni¤os que asisten a este
nivel tienen entre 6 y 14 a¤os de edad. Se encuentra adem s
que el 9,6% de este grupo de estudiantes trabajan, es decir
forman parte de la PEA ocupada.
9. Respecto a las caracter¡sticas de sus hogares, el 66,3% de
ellos tienen alguna NBI, el 37,0% no dispone de ning£n servicio
b sico y el 48,7% tienen un ingreso per c pita inferior a los
S/. 100.00 nuevos soles. El 90,1% de sus hogares son
jefaturados por personas alfabetas y el 45,6% de ellos han
estudiado alg£n a¤o de educaci¢n secundaria y superior.
10.Acerca de los Estudiantes de Secundaria, la encuesta se¤al¢ que
el 89,3% de ellos tienen entre 11 y 17 a¤os de edad y que el
15,5% trabajan. En cuanto a las caracter¡sticas mas destacadas
de sus hogares, el 37,8% tiene al menos una NBI, el 39,8%
dispone de los tres servicios b sicos del hogar , el 19,2% no
dispone de ninguno y el 67,6% cuenta con un ingreso per c pita
inferior a S/.200.00 nuevos soles. En cuanto a los jefes de
hogar, el 92,9% son alfabetos y el 56,5% de ellos han estudiado
alg£n a¤o de educaci¢n secundaria y superior.
11.Sobre los Estudiantes de Institutos Superiores se puede
indicar que el 75,6% tiene entre 18 y 24 a¤os de edad y que el
35,3% de ellos trabaja. Respecto a sus hogares, el 79,0%
tienen satisfechas sus necesidades b sicas, el 66,7% disponen
de los tres servicios b sicos, el 10,0% no dispone de ninguno
de ellos y el 48,5% cuenta con menos de S/.200.00 como ingreso
per c pita. Los jefes de hogar de este grupo de estudiantes, en
el 95,9% de los casos son alfabetos y el 62,4% han estudiado
alg£n a¤o de educaci¢n secundaria y superior.
12.En cuanto a los Estudiantes Universitarios, la encuesta permite
concluir que este tipo de estudiantes viven en mejores
condiciones que los de otros niveles educativos. El 75,8% de
ellos tienen entre 16 y 24 a¤os de edad y el 31,0% trabajan. El
86,2% de sus hogares tienen satisfechas sus necesidades
b sicas, el 82,0% disponen de los tres servicios b sicos y s¢lo
el 4,0% no tiene ning£n servicio b sico. El 44,9% de los
hogares de este grupo de estudiantes, cuenta con ingresos
superiores a S/.300.00 nuevos soles, El 98,4% de los jefes de
sus hogares son alfabetos y el 78,2% han aprobado alg£n a¤o de
educaci¢n secundaria y superior.
ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
* Bachiller en Psicolog¡a, con estudios de post grado en
Demografia. Investigadora de la Direcci¢n T‚cnica de Demograf¡a
y Estudios Sociales. INEI. Lima.
SALUD
Lic. Cirila Guti‚rrez Espino*
I. POBLACION CON ALGUN SINTOMA DE ENFERMEDAD O ACCIDENTE
El presente estudio trata sobre el estado de salud de la
poblaci¢n peruana. Investigaci¢n que ha utilizado los
resultados de la Encuesta Nacional de Hogares, aplicada por el
Instituto Nacional de Estad¡stica e Inform tica (INEI) en el
cuarto trimestre de 1995. Se seleccionaron a todos aquellos
encuestados que respondieron haber presentado alg£n s¡ntoma de
enfermedad o accidente, en los 15 d¡as previos a la Encuesta,
con los resultados obtenidos se caracteriz¢ a la poblaci¢n de
acuerdo a las variables demogr ficas, sociales y econ¢micas,
con la finalidad de contribuir al conocimiento sobre la
incidencia de los s¡ntomas de enfermedad o accidente.
Del total de entrevistados, el 29,4% declar¢ haber presentado
alg£n s¡ntoma de enfermedad o accidente dentro de los 15 d¡as
previos a la Encuesta. El 93,6% de la poblaci¢n afectada
correspondi¢ a s¡ntomas de enfermedad, mientras que el 6,4%
expres¢ haber padecido alg£n accidente.
La incidencia y la prevalencia de enfermedades no son las
mismas ni tienen el mismo orden de magnitud al ser comparadas
entre hombres y mujeres. As¡ de cada 100 entrevistados con
s¡ntoma de enfermedad o accidente 55 son mujeres y 45 hombres,
es decir, las mujeres se enferman en un 20% m s que los
hombres.
La incidencia de los s¡ntomas de enfermedad o accidente var¡a
seg£n grupos de edad. As¡, mientras la tercera parte de la
poblaci¢n menor de 15 a¤os manifest¢ haber padecido alg£n
s¡ntoma de enfermedad o accidente, la cuarta parte de la
poblaci¢n en edad de trabajar se vio afectada por esta
situaci¢n. En cambio, la poblaci¢n mayor de 65 a¤os se ubica
como la m s afectada, presentando alrededor del 50% de su
poblaci¢n alg£n s¡ntoma de enfermedad o accidente.
Del total de personas entrevistadas que manifestaron haber
sentido alg£n s¡ntoma de enfermedad o accidente, el 49,6%
residen en viviendas cuyos hogares presentan al menos una
necesidad b sica insatisfecha, mientras que el 50,4% residen
en viviendas cuyos hogares tienen sus necesidades b sicas
satisfechas.
Existe una relaci¢n inversa entre el nivel educativo y la
incidencia de los s¡ntomas de enfermedad o accidente. Mientras
m s altos son los niveles educativos, menores son las
probabilidades de presentar s¡ntoma de enfermedad o accidente.
Asimismo, se presenta mayor incidencia de los s¡ntomas de
enfermedad o accidente en la poblaci¢n de bajos recursos
econ¢micos. El 49,5% de la poblaci¢n pertenecen a hogares con
bajos ingresos.
Del total de la poblaci¢n afectada con s¡ntomas de enfermedad,
el 52,8% lo fueron del aparato respiratorio, correspondiendo
el 33,0% a afecciones gripales y el 19,8% a tos con dificultad
para respirar. Afecciones que se manifestaron mayoritariamente
en todos los mbitos geogr ficos del pa¡s. Las enfermedades
diarr‚icas afectaron en mayor proporci¢n a la poblaci¢n menor
de 15 a¤os. As¡, del total de personas que enfermaron por
este mal, el 82,9% correspondi¢ a los menores de 15 a¤os y
principalmente a los ni¤os menores de 5 a¤os. Igualmente, la
poblaci¢n infantil comprendida en el grupo et reo de 0 a 5
a¤os, en un 54.4 % de ella estuvo afectada con la enfermedad
respiratoria aguda.
En cambio, en la poblaci¢n entre 15 a 64 a¤os, es decir en
edad de desempe¤ar una actividad econ¢mica, fueron m s
frecuentes los accidentes, las enfermedades renales, y se
manifestaron las dolencias: como los dolores de cabeza,
dentales, del est¢mago y musculares.
En la poblaci¢n de 65 y m s a¤os de edad, los s¡ntomas o
accidentes m s frecuentes son las llamadas de la "tercera
edad", siendo los m s comunes: las enfermedades renales, de la
piel, dolencias musculares y de cabeza, fracturas y
traumatismos.
La poblaci¢n econ¢micamente activa (PEA), se vio afectada por
alg£n s¡ntoma de enfermedad o accidente en un 25,4%. De este
total, los m s afectados fueron los trabajadores
independientes con el 42,9%, seguidos de los obrero con 16,9%,
empleados con el 15,9% y los trabajadores familiares no
remunerados con el 14,7%.
Aproximadamente las tres cuartas partes, es decir el 73,5% de
la poblaci¢n afectada con alg£n s¡ntoma de enfermedad o
accidente, estuvo con alguna dolencia m s de 4 d¡as, mientras
en el 26,5% de la poblaci¢n afectada los s¡ntomas duraron
entre 1 a 3 d¡as.
Del total de la poblaci¢n afectada con alg£n s¡ntoma de
enfermedad o accidente, el 41,8% realizaron consulta y el
58,2% no lo hizo.
La poblaci¢n con mayor nivel educativo, afectada con alg£n
s¡ntoma de enfermedad o accidente es la que consulta en mayor
proporci¢n. As¡, el 54,4% de los que ten¡an educaci¢n
superior hicieron alguna consulta, mientras que los afectados
sin nivel de educaci¢n solamente 39,9% lo hicieron.
La decisi¢n de consultar de la poblaci¢n con s¡ntoma de
enfermedad o accidente ‚sta afectado por el nivel de ingreso
de los hogares. As¡, la poblaci¢n con bajos ingresos,
consultaron s¢lo en un 29,4% mientras que la poblaci¢n
afectada con altos ingresos lo hizo en un 55,9%. Es necesario
aclarar, que del total de la poblaci¢n afectada por alg£n
s¡ntoma de enfermedad o accidente, los estratos m s bajos
concentra alrededor del 50% .
El profesional de salud m s consultado por la poblaci¢n
enferma o accidentada es el m‚dico. Sin embargo, existen
diferencias en la demanda de este profesional, de acuerdo al
nivel de ingreso de los hogares y al nivel educativo del
paciente, siendo requerido en mayor proporci¢n por la
poblaci¢n de ingresos altos y por los que tienen educaci¢n
superior.
Otros profesionales de salud, demandados por la poblaci¢n
afectada son: la enfermera, el farmac‚utico y el sanitario.
Estos profesionales son requeridos principalmente por la
poblaci¢n de bajos ingresos.
El 38,9% de las consultas de la poblaci¢n afectada se
realizaron en un establecimiento del Ministerio de Salud
(Hospital y Centro-Puesto de salud), el 17,7% se efectuaron en
la farmacia o botica, 16,6% en un Hospital del Instituto
Peruano de Seguridad Social y el 10,0% en un Consultorio o
Cl¡nica Particular .
M s del 50% de la poblaci¢n afectada sin nivel de educaci¢n
acudi¢ a un establecimiento del Ministerio de Salud, en
cambio, el 30,0% de la poblaci¢n afectada con educaci¢n
superior se atendi¢ en un Hospital del Instituto Peruano de
Seguridad Social.
El 75,4% de la poblaci¢n afectada por alg£n s¡ntoma de
enfermedad o accidente que realiz¢ consulta compraron las
medicinas recetadas, 20,5% lo adquiri¢ de donaci¢n, el 2,2% no
pudo comprarlas y al 1,9% no le hab¡an recetado.
El 58,2% de la poblaci¢n afectada con alg£n s¡ntoma de
enfermedad o accidente no consultaron, encontr ndose la mayor
proporci¢n en el rea rural del pa¡s.
En el rea rural del pa¡s, el 75,7% de los ni¤os entre 5 a 14
a¤os y el 65,8% de las personas mayores de 65 a¤os que
presentaron alg£n s¡ntoma de enfermedad o accidente no
realizaron consulta.
En la encuesta, tambi‚n se indag¢ por las razones que tuvo la
poblaci¢n con s¡ntoma de enfermedad o accidente para no
consultar. Los resultados se¤alaron que el 65,0% manifest¢ no
haber consultado por la falta de recursos econ¢micos, el 20,7%
no dese¢ consultar, el 6,7% manifest¢ que el lugar de consulta
quedaba lejos, el 3,3% falta de atenci¢n y el 2,3% dijo que no
hab¡a servicios de salud
II. SALUD MATERNA
Para investigar sobre la salud materna, la encuesta entrevist¢
a las mujeres de 15 a 49 a¤os que tuvieron su £ltimo embarazo
en los 5 a¤os previos a la encuesta.
El control del embarazo se llev¢ a cabo en un 76,9%,
present ndose disparidades 25. entre reas urbana y rural y
entre los diversos mbitos geogr ficos. As¡, el 94,1% de las
mujeres que declararon estar embarazadas en Lima Metropolitana
fueron atendidas, mientras que en la Sierra Norte ‚sta
atenci¢n descendi¢ al 47,1%.
Se aprecia una relaci¢n directa entre los niveles de educaci¢n
e ingresos con el control del embarazos. Mientras m s altos
son los niveles de educaci¢n e ingresos mayor es la proporci¢n
atenciones.
En el control de embarazo el m‚dico es el profesional de la
salud m s consultado. No obstante, existen variaciones por
lugar de residencia y mbitos geogr ficos. As¡, mientras que
en el rea urbana m s de la mitad de las mujeres embarazadas
consultaron con el m‚dico, en el rea rural ‚sta consulta
descendi¢ a poco menos de la cuarta parte, en cambio en la
Sierra Sur la enfermera fue el profesional m s consultado.
Del total de mujeres que estuvieron embarazadas, el 55,2% se
encontraban desempe¤ando alguna actividad econ¢mica. De este
total, solamente el 13,5% de ellas ten¡an seguro de salud.
El 33,2% de las parturientas fueron atendidas por un m‚dico,
concentr ndose su atenci¢n en el rea urbana del pa¡s, en la
Costa y en Lima Metropolitana.
Del total de las parturientas el 42,2% fueron atendidas en sus
domicilios. En el rea rural, en la Sierra y en la Selva, el
78,4%, 67,6% y 58,3% de las parturientas fueron atendidas en
sus casas, respectivamente.
III. SALUD INFANTIL
La diarrea afect¢ al 6,7% de los ni¤os menores de 5 a¤os. Esta
enfermedad fue m s prevalente en el rea rural. En este sector
de cada 100 ni¤os menores de 5 a¤os 10 se enfermaron de
diarrea.
La incidencia de la diarrea tuvo relaci¢n con el tipo de
abastecimiento de agua de la vivienda de los ni¤os menores de
5 a¤os. As¡, se present¢ mayor n£mero de casos en los ni¤os
cuyas viviendas se abastec¡an de agua mediante cami¢n
cisterna, pozo o r¡o, donde 68 ni¤os de cada 100 ni¤os
presentaron s¡ntomas de esta enfermedad.
Alrededor del 50% de los ni¤os enfermos con diarrea
recibieron atenci¢n m‚dica. Esta atenci¢n alcanz¢ al 78,5% de
los ni¤os con diarrea del rea urbana, 71,7% de los ni¤os de
la Costa y al 88,2% de Lima Metropolitana. En cambio, en el
rea rural del pa¡s y en la Sierra alrededor de la tercera
parte de los ni¤os con diarrea fueron atendidos por una
enfermera.
El 61,9% de las madres de ni¤os menores de 5 a¤os reconocieron
como signo de deshidrataci¢n cuando el n£mero de deposiciones
por d¡a aumenta y/o cuando el ni¤o vomitaba los alimentos que
ingiere.
ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
* Soci¢loga Investigadora de la Direcci¢n T‚cnica de Demograf¡a
y Estudios Sociales. INEI. Lima.
LOS HOGARES POBRES EN EL PERU: 1995
Econ. Mirlena Villacorta*
En esta exposici¢n se presenta un resumen de las conclusiones mas
importantes a las que se lleg¢ en el estudio que, sobre la
distribuci¢n del bienestar de los hogares a 1995 se realiz¢, de
acuerdo con las aproximaciones metodol¢gicas basadas en la L¡nea
de pobreza y el M‚todo Integrado.
La investigaci¢n se llev¢ a cabo, tomando como base la
Encuesta de Niveles de Vida 1995, ENNIV 95-IV. El estudio es
b sicamente de car cter descriptivo, ofreci‚ndose posibles
explicaciones a las principales vinculaciones entre pobreza y
empleo, y entre pobreza y educaci¢n. Los resultados principales
del estudio son:
1. En cuanto a la incidencia, y de acuerdo al M‚todo de L¡nea de
Pobreza, la pobreza en el Per£ afectar¡a a cerca de 11
millones de peruanos. Es decir, el 45,3 % de la poblaci¢n ser¡a
catalogada como pobre bajo esta aproximaci¢n metodol¢gica.
2. La extrema pobreza alcanzar¡a a cerca de 5 millones de la
poblaci¢n peruana, es decir al 19,3 % de ella.
3. Es la poblaci¢n rural la que presenta la mayor incidencia de
pobreza, afect ndose al 59,8 % de ella.
4. En las reas urbanas de mayor desarrollo relativo, sin incluir
Lima Metropolitana, la incidencia de la pobreza es de 44,5 %,
y de 28,3 % s¢lo en Lima Metropolitana.
5. Es en la Sierra Rural y en Lima Metropolitana donde se
localizan principalmente los pobres del Per£.
6. En cuanto a la intensidad y severidad de la pobreza, medidas a
partir de la familia de indicadores propuesta por FOSTER-
GREER-THORBECKE (FGT), se obtuvo que la intensidad (FGT1) de la
pobreza fue de 16,6 % y la severidad o desigualdad (FGT2) fue
del orden del 8,2 %.
7. A trav‚s de los ¡ndices FGT se observa que el n£cleo de la
pobreza se encuentra en el rea rural; donde la incidencia,
intensidad y severidad de la pobreza es mayor que en las reas
urbanas. Dentro de esta din mica, en la sierra rural el gasto
promedio de los pobres cubre tan s¢lo el 58 por ciento del
valor de la l¡nea de pobreza.
8. Bajo el M‚todo Integrado y de acuerdo con la propuesta
metodol¢gica desarrollada por la CEPAL, la pobreza cr¢nica
afecta al 32 por ciento en el Per£. Es decir, 7.5 millones de
peruanos tienen ingresos inferiores a la l¡nea de pobreza y
presentan una o m s carencias relacionadas con la
infraestructura de la vivienda y el analfabetismo del jefe de
hogar.
Los pobres cr¢nicos se localizan b sicamente en las reas
rurales de nuestro pa¡s. Contrariamente, los pobres recientes
se encuentran en las reas urbanas y representan el 13,3 % de
la poblaci¢n. Los peruanos con carencias inerciales, es decir,
aquellos que teniendo ingresos que superan la l¡nea de pobreza
presentan una o m s carencias en materia educativa y
habitacional, representan el 21,6 % de los pobres. Finalmente,
la poblaci¢n en condiciones de integraci¢n social, es decir,
aquella cuyos ingresos est n por encima de la l¡nea de pobreza
y a la vez no presentan carencias, abarca al 33,1 %.
9. La pir mide de edades de la poblaci¢n en pobreza y pobreza
extrema, indica una concentraci¢n de menores de 18 a¤os. De un
total de 10,6 millones de pobres, cerca de 6 millones son
menores de 18 a¤os y de 4,6 millones en extrema pobreza casi 3
millones tienen menos de 18 a¤os.
10. La ENNIV 95-IV indica que del total de hogares en el Per£ el
83 por ciento se encuentra jefaturado por un var¢n y que esta
representaci¢n es mayor trat ndose de los hogares pobres.
11. La vulnerabilidad de los hogares pobres est asociada a sus
bajos niveles de instrucci¢n y altas tasas de dependencia por
el tama¤o de sus familias. Pero esta vulnerabilidad es mayor al
evaluarla en una perspectiva de g‚nero, que considera las
diferencias en los niveles de instrucci¢n y la falta de equidad
en las oportunidades de ascenso econ¢mico y social. As¡, por
ejemplo, de cada 2 mujeres jefes de hogar pobres extremos, una
es analfabeta y las que no lo son, tienen en promedio dos a¤os
de escolaridad menos que los varones jefes de hogar pobres
extremos.
12. En cuanto a la concentraci¢n de edades de las jefaturas de
hogar se advierte una vez m s, una pir mide de edades m s joven
trat ndose de los hogares pobres en relaci¢n a la de los
hogares no pobres y una proporci¢n mayor de jefaturas de 50
a¤os a m s en los hogares no pobres.
13. Al evaluar los niveles de instrucci¢n de los jefes de hogar por
niveles de pobreza, encontramos que la pobreza est asociada a
bajos niveles educativos y m s a£n, que estos se diferencian
seg£n el grado de pobreza. As¡, por ejemplo, a nivel nacional
m s del 50 por ciento de los jefes de hogares pobres cuentan
con s¢lo primaria y trat ndose de los pobres extremos el
porcentaje supera el 60 por ciento. Contrariamente lo que
caracteriza a los hogares no pobres, es contar con jefaturas
m s instruidas.
14. En una perspectiva m s amplia basada en el m‚todo Integrado,
encontramos que los a¤os promedio de estudio del jefe de hogar
caracterizan su nivel de pobreza y condici¢n de integraci¢n.
As¡, por ejemplo, mientras los pobres cr¢nicos cuentan con casi
5 a¤os promedio de estudio, los jefes de hogar en condiciones
de integraci¢n tienen cerca de 11 a¤os promedio de estudio. Muy
pr¢ximos a los jefes de hogar en condiciones de integraci¢n se
encuentran los pobres recientes con m s de 7 a¤os promedio de
estudio.
15. De acuerdo con la ENNIV 95-IV, la Poblaci¢n Econ¢micamente
Activa en el Per£ asciende a 10,5 millones de personas. De
ellas s¢lo un 5 por ciento se encuentra desocupada.
16. Del total de la PEA as¡ definida, m s de 4 millones son pobres
y su pobreza est asociada a la desocupaci¢n s¢lo en parte, ya
que la tasa de desocupaci¢n disminuye a medida que aumenta el
grado de pobreza. As¡ tenemos que mientras la tasa de
desempleo de los pobres (5,3 % ) supera a la de los no pobres
(4,2 %), la tasa de desempleo de los pobres extremos es menor
(3,6%) que la de los pobres no extremos (6,3%).
17. Los resultados obtenidos sobre ocupaciones, categor¡a
ocupacional y rama de actividad, nos se¤alan algunas pistas
sobre la relaci¢n o vinculaci¢n entre pobreza y empleo. En
efecto, la poblaci¢n pobre es aquella b sicamente conformada
por trabajadores independientes que a nivel nacional representa
el 38 por ciento, trabajadores familiares no remunerados con un
27 por ciento y obreros del sector privado con 21 por ciento.
Todos ellos trabajan principalmente en los sectores de
agricultura y comercio.
18. El sector agr¡cola concentra a cerca del 50 por ciento de la
fuerza laboral pobre y el comercio al 20 por ciento.
19. Resulta evidente asociar la pobreza al tipo de ocupaciones en
las cuales se desempe¤an los pobres. En efecto, del total de
trabajadores independientes, el 40 por ciento son agricultores
y se localizan en las reas rurales de la Sierra, Selva, y
Costa del Per£. Un 20 por ciento son vendedores ambulantes con
asentamiento en las reas urbanas del pa¡s.
20. Al interior del rea urbana un contingente importante de
trabajadores independientes en condici¢n de pobreza lo
conforman los obreros de la construcci¢n, los obreros de
calzado, sastres, choferes y el personal dom‚stico. En el
medio rural, no obstante la concentraci¢n de agricultores, no
es despreciable la proporci¢n de operarios de las minas y
comerciantes y vendedores ambulantes.
21. Otra caracter¡stica que refuerza las vinculaciones entre
pobreza y empleo, es el nivel de instrucci¢n de la fuerza
laboral pobre. En efecto, cerca de la mitad de la PEA de 6 a¤os
y m s tiene solo nivel de primaria y un nivel no despreciable
de ella, cerca del 14 por ciento no ha recibido ninguna
instrucci¢n.
22. La ENNIV 95-4 nos revela como caracter¡stica fundamental de
los pobres, su vulnerabilidad. Resultante de sus altas tasas de
dependencia y bajas tasas de actividad; lo que en definitiva
determina su menor capacidad para generar ingresos. En efecto,
seg£n podemos apreciar en el cuadro a nivel nacional, mientras
que la tasa de dependencia por persona ocupada de los hogares
pobres es de 2,4 la de los hogares no pobres es de 1,4. En la
misma direcci¢n, la tasa de actividad o participaci¢n de los
hogares pobres (48,7%) es menor que la de no pobres (59,5%).
23. Un factor explicativo de la menor tasa de actividad de los
pobres podr¡a ser su propia estructura de edades. Como sabemos,
la pir mide de edades de los pobres presenta una
concentraci¢n de ni¤os y j¢venes, este hecho limita la
participaci¢n de la madre sobre todo en las edades tempranas de
los ni¤os. Por ello la tasa de participaci¢n de las mujeres
pobres (38,5%) resulta menor que la de las mujeres no pobres
(48,5).
24. Otro factor explicativo de la menor tasa de actividad de los
pobres podr¡a ser el desaliento, sobre todo de los j¢venes. Al
percibir sus pocas posibilidades de conseguir empleo, dado su
bajo nivel de instrucci¢n, su falta de experiencia laboral y de
mecanismos de inserci¢n, por tales razones la tasa de desempleo
de los pobres ( 5,3% ) supera a la de los no pobres ( 4,2 % ).
25. En virtud de los hallazgos de la ENNIV 95-IV, podemos concluir
respecto a las relaciones entre pobreza y empleo lo siguiente:
Que los pobres tienen pocas posibilidades de conseguir un
empleo por su bajo nivel de instrucci¢n y baja calificaci¢n,
por tanto se ven obligados a insertarse en el proceso econ¢mico
en actividades de baja productividad o en ocupaciones de baja
remuneraci¢n para garantizar su sobrevivencia.
26. En el Per£ la disponibilidad de una vivienda adecuada presenta
una distribuci¢n desigual con notables diferencias entre los
distintos grupos sociales pobres y no pobres. S¢lo un 34 por
ciento de los pobres cuentan con abastecimiento de agua con red
p£blica dentro de la vivienda. A nivel nacional s¢lo un 23 por
ciento de los hogares cuenta con servicio de desag�e por red
p£blica dentro de la vivienda y s¢lo un 49 por ciento de
hogares pobres cuentan con alumbrado el‚ctrico.
27. En una perspectiva de g‚nero se advierte que no existen mayores
diferencias en t‚rminos relativos entre varones y mujeres en
cuanto a los niveles de instrucci¢n de primaria, secundaria y
superior. No sucede as¡ en el caso de la poblaci¢n analfabeta
ya que del total de ella m s del 76 por ciento son mujeres.
Motivo por el cual la falta de equidad de g‚nero en el plano
educativo sigue siendo un problema para resolver. M s a£n
cuando de la mujer depende la supervivencia infantil.
28. As¡ mismo, en una perspectiva de g‚nero, los datos se¤alan
diferencias en cuanto a la asistencia escolar. As¡, por
ejemplo, mientras que en el rea urbana la asistencia de ni¤as
pobres supera a la de ni¤os de 6 a 12 a¤os, en el rea rural
sucede lo contrario, es decir, son las ni¤as pobres las que no
asisten en mayor proporci¢n. Esto £ltimo es debido a que desde
temprana edad la ni¤a cumple el rol de ayudante de la madre, lo
que en definitiva disminuye sus posibilidades de asistir a la
escuela.
29. Tambi‚n fue posible obtener una evaluaci¢n de la equidad en el
acceso a los servicios de salud a trav‚s de la poblaci¢n que
declar¢ estar enferma. Del 100 por ciento de pobres que se
encontraban enfermos, un 32 por ciento realiz¢ consulta de
salud y s¢lo un 58 por ciento de estos consult¢ con un m‚dico;
el resto lo hizo fundamentalmente con el farmac‚utico o
personal param‚dico. Al mismo tiempo la raz¢n principal por la
cual los pobres que declararon estar enfermos y no hicieron
consulta de salud fue por falta de recursos econ¢micos.
30. Los resultados de la ENNIV 95-IV indican que en el pa¡s, de un
total de 2'089,374 hogares beneficiarios, un 53 por ciento son
hogares pobres y un 47 por ciento son no pobres.
31. El rea geogr fica que tiene la mayor proporci¢n de hogares
pobres beneficiarios es la Sierra Rural y contrariamente el
rea geogr fica que tiene la mayor proporci¢n de hogares no
pobres beneficiarios es Lima Metropolitana.
32. De otro lado, a nivel nacional de un total de 1'097,598 hogares
pobres beneficiarios, el 61 por ciento de ellos se beneficia de
un programa social, en tanto que el 39 por ciento de hogares
pobres beneficiarios participan de m s de un programa social.
S¢lo en la Sierra rural, el 51 de los hogares pobres se
benefician de m s de un programa social.
ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
* Economista, Investigadora de la Direcci¢n T‚cnica de Demograf¡a
y Estudios Sociales. INEI. Lima.
CARACTERIZACION DE LOS HOGARES QUE ACCESAN A LOS PROGRAMAS
SOCIALES, 1995
Lic. Lupe Berrocal Montoya *
El prop¢sito central de esta exposici¢n es, por un lado,
dimensionar el nivel de conocimiento y acceso de los hogares a
los programas sociales ejecutados en el pa¡s y, del otro,
analizarlos de acuerdo a las caracter¡sticas sociodemogr ficas del
jefe del hogar y a las caracter¡sticas socioecon¢micas de los
hogares.
Las variables consideradas para analizar al jefe del hogar son el
sexo y edad, su nivel educativo y la condici¢n de ocupaci¢n. En el
caso de los hogares, se tuvo en cuenta el n£mero de miembros del
hogar, el ingreso mensual familiar del hogar y el ingreso
p‚rcapita.
La fuente utilizada, la Encuesta Nacional de Hogares, ejecutada
por el INEI en 1995, investig¢ acerca de la accesibilidad a 15
programas de apoyo social, los que se pueden clasificar en 5
reas: Alimentaci¢n y Nutrici¢n, Salud, Bienestar Familiar,
Educaci¢n y Servicios de la Vivienda.
En el rea de Alimentaci¢n, se consider¢ el acceso a Desayuno
Escolar, Vaso de Leche, Comedor Popular, Clubes de Madres,
Programa de Alimentaci¢n a Familias en Alto Riesgo (PANFAR) y
Comedor Parroquial. Asimismo, como ayuda alimentaria a los hogares
del pa¡s se consider¢ la Donaci¢n Directa de Alimentos y el Pago
en Alimentos por trabajo.
En el rea de Salud, se investig¢ acerca del conocimiento y uso de
Campa¤as preventivas de salud referida a las jornadas VAN, as¡
como a la participaci¢n en Campa¤as de Planificaci¢n Familiar.
En el rea de Bienestar Familiar, los programas sociales
considerados corresponden al uso de los Wawa-Wasi y de Cunas
Guarder¡a.
En el rea educativa se contempl¢ en esta oportunidad el acceso a
los programas de alfabetizaci¢n.
Finalmente, en el rea de Vivienda, se investig¢ sobre la
proporci¢n de hogares beneficiados con los servicios de
abastecimiento de agua y alcantarillado as¡ como Programas de
Electrificaci¢n Rural.
1. A nivel global, los resultados de la Encuesta Nacional de
Hogares muestran que, aproximadamente, 61 de cada 100 hogares
del pa¡s se benefician con al menos un programa social. En
t‚rminos absolutos este porcentaje significar¡a que 2 Millones
949 Mil hogares est n accediendo a por lo menos un programa
social.
2. El porcentaje de los hogares no usuarios representa el 35,1% y
solamente un 3,5% de hogares respondi¢ que desconoc¡a la
existencia de programas de apoyo social.
3. Los resultados se muestran a nivel nacional, rea urbana y
rural, y 8 dominios conformados adem s de Lima Metropolitana,
por Costa, Sierra y Selva, clasificadas en Norte, Centro y
Sur.
4. El conocimiento y uso de al menos un programa social se
advierte en mayor porcentaje en el rea rural con 77,3% de
hogares beneficiarios, seguidos de la Sierra Centro con 75,9%
y de la Selva y la Sierra Norte con 71,7% y 71,3%,
respectivamente.
5. En Lima Metropolitana el porcentaje de hogares beneficiarios
por alg£n programa social alcanza el 49,4%.
6. Otro aspecto que se investig¢ es el n£mero de programas con los
que se benefician los hogares del pa¡s. Al respecto, a nivel
nacional los hogares que se benefician con solamente un
programa representan el 41,4% del total, el 28,6% accesa a 2
programas, el 16,5% a 3 y el 13,5% restante de hogares se
beneficia con 4 y m s programas.
7. Con relaci¢n a los organismos ejecutores de los programas
sociales, visto de manera global y a nivel nacional, de acuerdo
a la percepci¢n de los hogares, destaca la presencia del
Ministerio de Salud con 68,7% de hogares que mencionaron a este
sector p£blico. El 36,9% de hogares refiri¢ tambi‚n a los
Gobiernos Locales. El 19,3% de hogares mencion¢ al Programa
Nacional de Apoyo Alimentario (PRONAA) y el 17,0% al Ministerio
de Educaci¢n.
8. Otros organismos que destacan en la Sierra Centro y Sur son
FONCODES y CARITAS. Asimismo, es de se¤alar las acciones que el
Ministerio de la Presidencia ejecuta en Lima Metropolitana y la
Costa Centro con 6,0% y 5,1%, respectivamente.
9. El estudio revela tambi‚n que un alto porcentaje de hogares no
identifican al organismo ejecutor de los programas de apoyo
social. Este porcentaje representa el 44,2% del total de
hogares beneficiarios.
10. De manera global, los resultados obtenidos en la Encuesta de
Hogares permiten advertir que tanto el sexo como la edad de los
jefes de hogar no discriminan el acceso a los programas de
apoyo social. Es decir, las diferencias encontradas son poco
significativas.
11. Las variables que permiten discriminar la accesibilidad a los
programas sociales constituyen el nivel educativo del jefe del
hogar, el ingreso familiar mensual y el ingreso p‚rcapita. Esto
quiere decir, que entre estas variables y el acceso a programas
de apoyo social existe una relaci¢n inversa. As¡, se encontr¢
que a menor nivel educativo o menor ingreso es mayor el acceso
a los programas sociales.
12. Asimismo, en cuanto al tama¤o del hogar, a mayor n£mero de
miembros del hogar es mayor el acceso a los aludidos programas,
lo que significar¡a que en estas variables se da una relaci¢n
directa.
13. El acceso de los hogares a los programas sociales espec¡ficos
muestra que de los programas alimentarios se benefician el
49,5% de hogares encuestados. El 71,6% de hogares del rea
rural respondi¢ haber accesado al menos a un programa
alimentario. Asimismo, en la Sierra se advierten porcentajes de
68,7% en el Norte, 68,2% en el Centro, y 60, 6% en el Sur.
El 37,2% de hogares de Lima Metropolitana respondieron que se
benefician de al menos un programa alimentario
14. Los hogares beneficiarios de programas de salud, representan a
nivel nacional, el 42,6%. En el rea rural, el porcentaje de
acceso a los programas de vacunaci¢n y planificaci¢n familiar,
comprendidos en el rea de salud, estar¡a beneficiando al 54,7%
de los hogares. El 32,3% de hogares de Lima Metropolitana
respondieron que usan los mencionados programas de salud.
15. Los servicios de wawa-wasi y de cuna guarder¡a que
fundamentalmente brindan apoyo a la madre trabajadora estar¡a
beneficiando, a nivel nacional, s¢lo al 2,2% de los hogares.
Sin embargo, a nivel de rea rural el porcentaje alcanza al
7,1%. En Lima Metropolitana los hogares beneficiados con estos
programas alcanzar¡a solamente al 1,1% de los hogares.
16. Con relaci¢n a los hogares beneficiarios de programas de
alfabetizaci¢n, a nivel nacional, ‚stos representan el 5,0%. En
el mbito rural el beneficio alcanza al 13,2% de hogares, en
tanto que en Lima Metropolitana el acceso se restringe s¢lo al
0,6% de hogares.
17. Finalmente, los programas de electrificaci¢n rural as¡ como los
de abastecimiento de agua y alcantarillado habr¡a beneficiado
al 12,0% de hogares del pa¡s. En el rea urbana este porcentaje
representa al 8,4%, en tanto que en el rea rural beneficia al
23,7%. El 4,6% de los hogares del mbito de Lima Metropolitana,
tambi‚n habr¡an logrado beneficiarse de estos programas
ejecutados b sicamente por entidades gubernamentales.
ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
* Soci¢loga, Directora del Area de Estudios Sociales.
Direcci¢n T‚cnica de Demograf¡a y Estudios Sociales.
INEI. Lima.
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