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旼컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴�
� 4.3. FECUNDIDAD, ANTICONCEPCION Y POBREZA EN EL PERU1 �
읕컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴�
Susana Guevara Salas
Consejo Nacional de Poblaci줻 (CONAPO)
Lima, Per�
Existen muchos planteamientos te줿icos que han intentado explicar
los cambios en la fecundidad y la mortalidad, se쨅lando la existencia
de variables contextuales que influyen en esas variables demogr쟣icas,
como son la educaci줻, la actividad econ줺ica (sobre todo de la mujer),
la residencia urbana o rural, entre otras. Adem쟳 se reconoce la exis-
tencia de otras variables, conocidas como 췫ntermedias o pr쥅imas�, que
act즑n directamente en la fecundidad y la mortalidad, especialmente in-
fantil. Algunas de ellas son la nupcialidad, el uso o no uso de m굏odos
anticonceptivos, la edad de la madre, el per죓do intergen굎ico, el
n즡ero de hijos por mujer, la lactancia y el aborto.
El estudio del comportamiento reproductivo utilizando las varia-
bles contextuales y pr쥅imas, ha permitido tener una explicaci줻 apro-
ximada de los cambios demogr쟣icos ocurridos. Adem쟳, dichas variables
han proporcionado suficiente evidencia emp죚ica respecto al comportami-
ento reproductivo diferencial e inequitativo de los distintos estratos
socio econ줺icos de la poblaci줻. Como afirma Mart죒ez (1994), 췦viden-
cias indirectas, sobre la base de la estratificaci줻 de la poblaci줻 de
acuerdo a niveles educativos y grupos socio-ocupacionales, sugieren que
los miembros de los hogares pobres tienen un alto crecimiento demogr�-
fico relativo, asociado con comportamientos de una m쟳 temprana nupci-
alidad y que se expresan en una mayor fecundidad con relaci줻 a otros
grupos�.
Si bien el estudio de las diferenciales de la fecundidad y la mor-
talidad infantil ha aproximado al conocimiento del comportamiento re-
productivo en situaciones de pobreza, son pocos los casos en los que se
han relacionado directamente los niveles de pobreza con las variables
demogr쟣icas, por cuanto las fuentes de datos para la medici줻 de la
pobreza (las m쟳 comunes son las referentes a ingresos), no contemplan
datos demogr쟣icos.
Por otro lado, a pesar de haber m즠tiples teor죂s explicativas
respecto a la pobreza, no ocurre lo mismo cuando se trata de su inte-
rrelaci줻 con el comportamiento demogr쟣ico o reproductivo. Esta es una
discusi줻 no resuelta y que sobre todo se torna dif죅il cuando se in-
tenta determinar si existe una relaci줻 de causalidad entre ellas, o
si unas influyen en el comportamiento de las otras (Mart죒ez, 1994).
Es importante tomar en cuenta a la familia como unidad de an쟫isis
en la pobreza y su relaci줻 con el comportamiento reproductivo, porque
tal como menciona Fishlow2, 췯as familias aunque constituyen un impor-
tante mecanismo para la redistribuci줻 del ingreso en un momento en el
tiempo son tambi굈 una importante fuente para transmitir la desigualdad
en el futuro. En la medida en que la probabilidad de que un ni쨚 genere
altos ingresos cuando llegue a la edad de trabajar se vea influida por
el ingreso de los padres, la igualdad de oprtunidades no prevalecer� y
la desigualdad volver� a persistir�.
En el presente documento se propone avanzar en el conocimiento de
la fecundidad seg즢 grados de pobreza en el Per�, y de la variable pr�-
xima m쟳 importante en la determinaci줻 de sus niveles, la anticoncep-
ci줻. La primera parte est� dedicada a presentar como marco de referen-
cia la situaci줻 de pobreza en el pa죛, a trav굎 de distintos enfoques
y fuentes.
Luego, se presentan los niveles de fecundidad de la poblaci줻 po-
bre, en condici줻 de miseria y no pobre, tomando en consideraci줻 la
metodolog죂 de necesidades b쟳icas insatisfechas, a partir de la
Encuesta nacional demogr쟣ica y de salud familiar (ENDES) de 1991-1992
(INEI/PRISMA/MACRO, 1992).
La pobreza en el Per�
La pobreza es el fen줺eno que mejor expresa los problemas vincula-
dos con el nivel y calidad de vida de la poblaci줻. Se define la po-
breza como la situaci줻 en la cual las personas o las familias no pue-
den satisfacer sus necesidades b쟳icas, limitando con ello su partici-
paci줻 en la vida social. Este fen줺eno con base econ줺ica tiene
repercusiones en todas las dimensiones de la vida de las personas: en
el plano de la educaci줻, de la salud, familiar, social y sicol줳ico,
limitando el desarrollo integral de las personas.
En Am굍ica Latina, en los a쨚s 60, la pobreza abarcaba a la mitad
de la poblaci줻, esto es a cerca de 110 millones de habitantes. Si bien
en t굍minos porcentuales los niveles de pobreza fueron en lento descen-
so hasta la d괹ada de 1980, no lo fue as� en t굍minos absolutos.
La crisis econ줺ica de los a쨚s 80 incorpora a nuevas capas de po-
blaci줻 al estado de pobreza e indigencia, incrementando los valores
porcentuales. En 1980, el 41% de la poblaci줻 de Am굍ica Latina eran
pobres, y de ellos el 19% viv죂 en indigencia. En 1990, estas cifras
ascienden a 46% y 22%, respectivamente (cuadro 1).
Cuadro 1
AMERICA LATINA: EVOLUCION Y COBERTURA DE LA POBREZA
(En porcentaje y millones de personas)
旼컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컫컴컴컴컴쩡컴컴컴컫컴컴컴컴쩡컴컴컴컴�
� � 1960 � 1970 � 1980 � 1986 � 1990 �
읕컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컨컴컴컴컴좔컴컴컴컨컴컴컴컴좔컴컴컴컴�
Pobreza
Hogares (%) 51,0 40,0 41,5 43,0 46,0
Personas (millones) 110,0 113,0 136,0 170,0 196,0
Indigencia
Hogares (%) 26,0 19,0 19,0 21,0 22,0
Personas (millones) 56,0 54,0 62,0 81,0 93,0
컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴�
Fuente: CEPAL/CELADE, 1993
La evoluci줻 de la pobreza a nivel regional se caracteriz� por pa-
sar de ser un problema netamente rural a ser un problema urbano; sin
embargo el nivel de indigencia se increment� en las 쟲eas rurales.
En el caso del Per�, la tendencia de los niveles de pobreza fue
similar a la de Am굍ica Latina: en 1970, la mitad de la poblaci줻 era
pobre; en 1986 este 죒dice se eleva a un 52%, llegando en los a쨚s 90 a
54% (FLACSO, 1993), y en 1994 a 46% (cuadro 2), seg즢 lo calculado con
la metodolog죂 de l죒ea de pobreza.
Hasta los a쨚s 80, la pobreza en el Per� era b쟳icamente un pro-
blema rural. Pero estos a쨚s marcan el inicio en el 쟲ea urbana de un
incremento en los niveles de indigencia, como efecto de las sucesivas
crisis econ줺icas experimentadas. Consecuencia de ellas es el deterioro
de los ingresos, el aumento del desempleo -especialmente de varones en
edades j쥃enes-, y un creciente subempleo, realizando las personas,
particularmente las mujeres, actividades en el sector informal. Todo
ello conlleva el deterioro de los niveles de vida.
Los niveles de indigencia, no sufrieron mayores modificaciones,
entre 1970 y 1994, encontr쟮dose alrededor de una quinta parte de los
hogares en esta situaci줻, y ubicados principalmente en 쟲eas rurales.
El programa de ajuste y apertura al sistema financiero internacio-
nal iniciado en 1990 tuvo r쟰idos resultados en los indicadores macro-
econ줺icos, pero hubo una reducci줻 del gasto social en educaci줻,
salud, vivienda, etc., lo cual signific� desatender en estas 쟲eas,
a una gran parte de la poblaci줻 que ya estaba empobrecida, o que re-
cientemente hab죂 ca죆o en esta situaci줻.
Se calcula que el 54% de la poblaci줻 se encontraba en 1991 por
debajo de la l죒ea de pobreza, y un 22% s줹o llegaba a cubrir una ca-
nasta b쟳ica de alimentos. Estimaciones hechas para 1994 se쨅lan una
mejor죂 en los niveles de pobreza de la poblaci줻, habiendo disminuido
en ocho puntos (46%) entre 1991 y 1994, y en cuatro puntos el porcenta-
je de poblaci줻 en indigencia.
Las diferencias de los niveles de vida de las diversas regiones
han continuado; la incidencia de la pobreza en la Sierra, sobre todo en
la Sierra rural, a즢 es considerable.
Cuadro 2
EVOLUCION DE LOS HOGARES EN SITUACION
DE POBREZA E INDIGENCIA
(Porcentaje de hogares)
旼컴컴컴컴컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴컴컴커
� � No � � �
� � Pobres � Pobres � Indigentes �
읕컴컴컴컴컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴컴컴켸
1970
Total 50 50 25
Area urbana 72 28 8
Area rural 32 68 39
1980
Total 54 46 21
Area urbana 65 35 12
Area rural 35 65 39
1986
Total 48 52 25
Area urbana 35 45 16
Area rural 36 64 39
1991 (a)
Total 46 54 22
Lima metropolitana 51 49 10
Costa urbana 45 55 22
Sierra urbana 53 48 19
Sierra rural 32 68 47
1994
Total 54 46 18
Lima metropolitana 67 33 4
Costa urbana 56 44 13
Sierra urbana 54 46 15
Sierra rural 34 66 44
컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴
(a) Cifras referidas a la cantidad de poblaci줻. En 1986 el 52% de
los hogares pobres conten죂 el 53 % de la poblaci줻.
Fuente: Las cifras de los a쨚s 1970 a 1991 corresponden a: CEPAL
(1992), El perfil de la pobreza en Am굍ica Latina a comienzos de
los a쨚s 90,(LC/L.716), Santiago de Chile. Los datos correspondientes
a 1994 son de: FONCODES (1994), FONCODES: Nota Mensual N� 10, Lima,
noviembre, y Flores, R. (1995) Aspectos metodol줳icos para la
determinaci줻 de las l죒eas de pobreza, FONCODES, Lima.
Magnitud de la pobreza por necesidades b쟳icas insatisfechas
Otro m굏odo de estimaci줻 de la pobreza es el 죒dice de las nece-
sidades b쟳icas insatisfechas (NBI)3 , el que se construye en base a
indicadores de vivienda, servicios b쟳icos de la vivienda, educaci줻,
hacinamiento cr죜ico, y dependencia econ줺ica, consider쟮dose que un
hogar que no logra atender el total de las necesidades seleccionadas se
ubica en la categor죂 de NBI.
De acuerdo a esta metodolog죂, se estima que en 1981 (PNUD/INP,
1990) el 54 % de la poblaci줻 total era pobre y el 27 % estaba en el
nivel de miseria. La poblaci줻 m쟳 afectada era la rural, por su caren-
cia de servicios b쟳icos, elevadas tasas de analfabetismo y mortalidad
infantil. La pobreza urbana se caracterizaba por el hacinamiento cr�-
tico y el desempleo.
La estimaci줻 del INEI (1994) para 1993 indica que el 53.9% del
total de hogares presentan al menos una necesidad b쟳ica insatisfecha,
ubic쟮dose el 23.3% en situaci줻 de miseria.
Si bien para ambos a쨚s se emplea la misma metodolog죂, la selec-
ci줻 de indicadores referentes a condici줻 de la vivienda, existencia
de servicios b쟳icos, hacinamiento, escolaridad y dependencia econ줺i-
ca, no sigue los mismos criterios, por lo que los resultados no son es-
trictamente comparables. En este sentido, s줹o podr죂mos afirmar que
a즢 existe una fuerte presencia de hogares -m쟳 de la mitad- que no sa-
tisfacen al menos una necesidad b쟳ica.
Aplicando la metodolog죂 mencionada a la Encuesta demogr쟣ica y de
salud familiar 1991- 1992 (INEI/PRISMA/MACRO, 1992) se construy� el in-
dicador de NBI diferenciando los indicadores de servicios b쟳icos para
las 쟲eas urbanas y rurales, como sigue:
- Hogares en viviendas inadecuadas (piso de tierra);
- Hogares en viviendas sin servicios b쟳icos (se considera a los ho-
gares cuyas viviendas carecen de varios servicios en forma simul-
t쟮ea. Para el 쟲ea urbana se incluyen los hogares con viviendas
que se abastecen de agua de manantial, r죓, acequia, agua de
lluvia, carro tanque u otra fuente; sin servicio higi굈ico a los
hogares que tienen letrina, carecen de servicios y otros no espe-
cificados y, adem쟳, se incluyen a los hogares sin electricidad.
En el 쟲ea rural se consider� a los hogares que se abastecen de
agua de lluvia, cami줻 y otra fuente y a los hogares sin ning즢
servicio higi굈ico);
- Hogares con hacinamiento (se incluyen todos los hogares que pre-
sentan m쟳 de tres personas por habitaci줻);
- Hogares con ni쨚s en edad escolar (6 a 12 a쨚s) que no asisten a
la escuela, y
- Hogares con alta dependencia econ줺ica (se considera a los hogares
que tienen m쟳 de tres personas por miembro ocupado y en que ade-
m쟳 el jefe del hogar tiene educaci줻 primaria incompleta).
El indicador sint굏ico de NBI se elabor� combinando los indicado-
res mencionados, clasific쟮dose los hogares de la siguiente manera:
hogares no pobres (no presentan ninguno de los indicadores); hogares
pobres (presentan al menos alguno de los indicadores), y hogares en mi-
seria (presentan dos o m쟳 de los indicadores seleccionados).
A trav굎 del indicador de NBI, para 1991-1992 se estim� que el
52.6% de los hogares peruanos tienen por lo menos una necesidad b쟳ica
insatisfecha, involucrando al 56.3% de la poblaci줻 total (cuadro 3).
Una estimaci줻 realizada anteriormente utilizando los mismos indi-
cadores para las 쟲eas urbana y rural, arroj� un porcentaje mayor de
hogares con necesidades b쟳icas insatisfechas: 54.5 %, elev쟮dose el
porcentaje en el 쟲ea rural, puesto que el c쟫culo anterior estimaba un
mayor porcentaje de hogares en pobreza (92.7%). El prop쥀ito de utili-
zar indicadores diferenciados para las 쟲eas urbanas y rurales fue el
de realizar una mejor estimaci줻 de los niveles de pobreza. Este ejer-
cicio nos permite afirmar que un mejoramiento m죒imo en los servicios
b쟳icos contribuir죂 de manera significativa al mejoramiento de los ni-
veles de vida de la poblaci줻.
Cuadro 3
PERU: HOGARES Y POBLACION SEGUN NIVEL DE POBREZA
1991-1993
(En porcentaje)
旼컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴커
� � � No � � En �
� � TOTAL � pobres � Pobres � miseria �
읕컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴켸
Area urbana
Hogares 100,0 60,7 26,9 12,4
Poblaci줻 100,0 55,8 28,8 15,4
Area rural
Hogares 100,0 14,1 45,2 40,7
Poblaci줻 100,0 12,2 38,4 49,4
Total
Hogares 100,0 47,4 32,1 20,5
Poblaci줻 100,0 43,7 31,4 24,9
컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴
Fuente: INEI/PRISMA/MACRO, 1992
Como se mencion� anteriormente, la pobreza se hizo intensiva en el
쟲ea urbana, en comparaci줻 con los a쨚s anteriores, llegando a involu-
crar al 39 % de los hogares. Sin embargo, en el Per� la pobreza rural
sigue teniendo el mayor peso, alcanzando al 85.9 % de los hogares, lo
que es, sin duda, una cifra alarmante. A nivel nacional, del total de
pobres, el 32.1% de los hogares tienen por lo menos una NBI, esto es,
son hogares en situaci줻 de pobreza. Pero, cuando las necesidades b�-
sicas insatisfechas son m쟳 de una, la quinta parte de los hogares
peruanos se encuentran en este caso, es decir en el nivel de miseria,
cifra que se duplica en el 쟲ea rural, lo cual representa cerca de la
mitad de la poblaci줻.
Al observar los indicadores seleccionados (cuadro 4), se encuentra
que el mayor grado de insatisfacci줻 de necesidades consideradas se
presenta en los hogares rurales, los que en mayor proporci줻 registran
viviendas inadecuadas, carencia de servicios y hacinamiento cr죜ico.
Es indudable que las caracter죛ticas f죛icas de la vivienda reper-
cuten en los niveles de salud de la poblaci줻, sobre todo en los ni쨚s
peque쨚s, puesto que determinan condiciones m죒imas de salubridad. De
la misma manera, contar con los servicios b쟳icos, sobre todo de agua y
desag갻, garantiza la disminuci줻 de factores contaminantes y la trans-
misi줻 de enfermedades parasitarias. Hay que destacar que numerosos
estudios relacionan el descenso de la mortalidad con la mejor죂 en las
condiciones de salubridad.
A nivel nacional existe un d괽icit respecto a la dotaci줻 de ser-
vicios b쟳icos, tales como agua, desag갻 y luz el괹trica. Pero tambi굈
aqu� se constata en el 쟲ea rural un gran desequilibrio, cuando se ob-
serva que las cifras referentes a viviendas sin servicios b쟳icos (luz
el괹trica, agua por red p즒lica y desag갻) duplican la situaci줻 nacio-
nal. Esto reflejar죂 la desatenci줻 de este sector por parte de los
programas p즒licos en cuanto a saneamiento e instalaci줻 de luz el괹-
trica.
El 30 % de los hogares peruanos se encuentra en una situaci줻 de
hacinamiento cr죜ico, es decir, cuando en una vivienda habitan m쟳 de
tres personas por habitaci줻. Esta proporci줻 se eleva en el caso del
쟲ea rural, lo que responder죂 al tama쨚 y tipo de familia, as� como a
sus patrones culturales, porque frecuentemente en las 쟲eas rurales la
familia es extensa o compuesta, y las viviendas no tienen la misma con-
figuraci줻 de las viviendas urbanas.
Por otro lado, el d괽icit de viviendas en el Per� puede estar oca-
sionando el problema del hacinamiento cr죜ico, pu굎 la falta de pol죜i-
cas que favirezcan la construcci줻 de viviendas ha impedido el acceso a
ellas a una gran mayor죂 de la poblaci줻, ocasionando la invasi줻 de
tierras alrededor de las ciudades como una forma de solucionar el pro-
blema habitacional.
En el caso de la asistencia escolar, este indicador refleja el
porcentaje de ni쨚s en edad escolar que no asisten a la escuela, lo
que desde ya limitar� sus oportunidades futuras de desarrollo personal
e inserci줻 laboral. Las cifras presentan una mayoritaria asistencia
escolar, pero 굎tas no reflejan la calidad en la ense쨅nza impartida
por las escuelas, ni las profundas diferencias entre la educaci줻 im-
partida en escuelas p즒licas y privadas.
La dependencia econ줺ica es un indicador indirecto de los ingresos;
combina la ocupaci줻 con la escolaridad del jefe del hogar. Se espera-
r죂 una mayor dependencia econ줺ica, como consecuencia del mayor
empobrecimiento de la poblaci줻, pero esta misma situaci줻 llev� a los
hogares, sobre todo a los m쟳 pobres, a desarrollar algunas estrategias
de supervivencia como la incorporaci줻 de mujeres y ni쨚s a la actividad
econ줺ica, lo que puede estar distorcionando este indicador.
Fecundidad, anticoncepci줻 y pobreza
Considerando lo mencionado en la introducci줻, se propone examinar
el comportamiento demogr쟣ico de la poblaci줻, sobre todo en cuanto a
la fecundidad y la anticoncepci줻, diferenciado por niveles de pobreza.
De acuerdo a las teor죂s existentes, es de esperar que en los estratos
de mayor pobreza la fecundidad sea m쟳 elevada y la anticoncepci줻 me-
nor. Sin embargo, ser� de mucho inter굎 determinar los grados de dife-
rencia y el conocimiento y uso de anticonceptivos seg즢 m굏odos, a
efectos de dise쨅r programas destinados a satisfacer las necesidades en
el campo de la planificaci줻 familiar.
Cuadro 4
PERU: HOGARES POR INDICADORES DE NECESIDADES
BASICAS INSATISFECHAS: 1991-1992
(En porcentaje)
旼컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴컴�
� Indicadores � TOTAL � Area � Area �
� � � urbana � rural �
읕컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴컴�
Viviendas inadecuadas 36,6 21,3 74,9
Viviendas sin servicios 2,7 1,5 6,2
Hacinamiento cr죜ico 29,7 24,5 42,8
Inasistencia escolar 6,0 4,4 10,0
Alta dependencia econ줺ica 6,0 4,0 11,0
컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴�
Fuente: INEI / PRISMA / MACRO, 1992
La fecundidad seg즢 niveles de pobreza
La fecundidad es una de las variables m쟳 importantes en el creci-
miento de la poblaci줻 peruana. Si bien su tendencia ha sido descenden-
te desde fines de los a쨚s 60, este proceso no se dio en forma pareja
en las 쟲eas urbanas y rurales ni por estratos socio econ줺icos.
A nivel nacional se observa una tasa global de fecundidad (TGF) de
3.5 hijos por mujer, existiendo una diferencia notable con el 쟲ea ru-
ral, pues aqu� la TGF se eleva a 6.2 hijos por mujer, mientras que en
el 쟲ea urbana es de 2.8.
Los niveles actuales muestran un descenso con respecto al pasado,
pero en forma m쟳 significativa en las mujeres de estratos socioecon�-
micos m쟳 bajos. Diez a쨚s antes la TGF a nivel nacional era de 5.2
hijos por mujer; es decir, hubo una disminuci줻 de 1.7 hijos. En el
caso del 쟲ea urbana el descenso fue similar en magnitud que el regis-
trado a nivel nacional, habiendo disminuido en 1.2 hijos, cosa que no
ocurre en el 쟲ea rural, pues la TGF se mantiene en un nivel similar
desde hace diez a쨚s.
Sin duda alguna, el proceso de modernizaci줻 que trajeron apareja-
do la incorporaci줻 de la mujer a la actividad econ줺ica, la mayor
educaci줻, el retraso de la edad al matrimonio, el mayor uso de m굏odos
anticonceptivos, y el aborto, influy� en las aspiraciones de las pare-
jas respecto al tama쨚 de la familia, lo que se evidenci� en los cam-
bios experimentados en la fecundidad, sobre todo en los sectores m쟳
modernos.
El 쟲ea rural presenta un atraso en todos los aspectos (econ줺ico,
infraestructura, educaci줻, informaci줻, cultura y otros) por lo que
hay aqu� un mayor n즡ero de hogares pobres. Estos factores estructura-
les estar죂n influyendo en el comportamiento reproductivo de las perso-
nas, pues es en esta 쟲ea donde se detecta un mayor 죒dice de analfabe-
tismo, sobre todo en las mujeres, y una nupcialidad temprana, factores
que se vinculan con el mayor n즡ero de hijos. Adem쟳, tal como se ver�,
hay un menor uso de m굏odos anticonceptivos.
La fecundidad observada seg즢 los niveles de pobreza presenta di-
ferencias importantes, encontr쟮dose que las TGF aumentan a medida que
la afectaci줻 de la pobreza es mayor. No es prop쥀ito de este trabajo
discutir la direcci줻 de causalidad entre estas dos variables, pero
sin duda, hay una interacci줻 entre ambas y lo importante es estable-
cer vinculaciones con las condiciones de vida de la poblaci줻.
La presencia de un mayor n즡ero de hijos facilita la transmisi줻
intergeneracional de la pobreza. Por otro lado, la pobreza influye en
una mayor fecundidad porque es en los hogares pobres donde menores
oportunidades existen de educaci줻 e informaci줻, especialmente sobre
m굏odos anticonceptivos, como veremos m쟳 adelante.
Reiterando lo dicho anteriormente, la fecundidad ha mantenido su
tendencia descendente en todos los estratos socioecon줺icos pero en
forma diferenciada, observ쟮dose una mayor disminuci줻 en los estratos
m쟳 pobres. As� tenemos que desde 1981 la TGF de la poblaci줻 no pobre
descendi� en 1.8 hijos, mientras la poblaci줻 pobre disminuy� en 3.5 y
la poblaci줻 en miseria en 4.2 hijos4.
Que el descenso de la fecundidad sea mayor en los estratos de ma-
yor pobreza, estar죂 evidenciando que la poblaci줻 no pobre ten죂
desde hace a쨚s una mayor capacidad de control de la fecundidad, pues-
to que su tasa de fecundidad ya era baja. Este grupo habr죂 iniciado
m쟳 tempranamente el control de la fecundidad. El caso contrario
ocurre en los grupos m쟳 empobrecidos, donde la disminuci줻 del n즡ero
de hijos ha sido mayor porque su fecundidad en el pasado tambi굈 era
alta. El impacto de los programas de planificaci줻 familiar, habr죂
tenido mayor fuerza en estos grupos.
Cuadro 5
PERU: FECUNDIDAD Y FECUNDIDAD DESEADA,
SEGUN NIVEL DE POBREZA, 1991-1992
旼컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴커
� � TOTAL � No � Pobres � En �
� � � pobres � rural � miseria �
읕컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴켸
Area urbana
TGF 2,8 1,8 3,2 6,0
N즡ero ideal de hijos 2,4 2,4 2,4 2,5
Area rural
TGF 6,2 3,0 5,1 8,2
N즡ero ideal de hijos 2,7 2,5 2,5 2,8
컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴
Total
TGF(1) 3,5 2,0 3,9 6,9
N즡ero ideal de hijos 2,5 2,4 2,4 2,7
(1) - (2) 1,0 -0,4 1,5 4,2
컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴
Fuente: INEI / PRISMA / MACRO, 1992
Las altas tasas de fecundidad de los estratos de mayor pobreza no
siempre est쟮 de acuerdo con el n즡ero de hijos deseados. Esto es, si
se compara la TGF real con la ideal, se observa una brecha que aumenta
a medida que las diferencias sociales y econ줺icas tambi굈 lo hacen
(cuadro 5). El n즡ero ideal de hijos5 representar죂 el nivel de la fe-
cundidad si las mujeres pudiesen hacer prevalecer sus deseos.
De acuerdo con esto, al cotejar las tasas de fecundidad reales con
las deseadas encontramos una diferencia promedio de 1 hijo a nivel na-
cional. Esta diferencia es mayor cuando el grado de pobreza aumenta,
encontr쟮dose que en la poblaci줻 en miseria habr죂n 4.2 hijos 췲o
deseados�.
Esta fecundidad no deseada estar죂 demostrando, en parte, la exis-
tencia de una demanda insatisfecha de programas de planificaci줻 fami-
liar, particularmente en los sectores m쟳 empobrecidos, puesto que los
sectores no pobres tendr죂n una mayor capacidad de controlar su fecun-
didad y lograr sus preferencias reproductivas. Pero sobre todo los
datos expresan que los ideales de fecundidad no son tan diferentes en
el Per�, seg즢 grupos sociales. Luego, existir죂 un gran problema de
inequidad en el pleno ejercicio de los derechos reproductivos, situa-
ci줻 que forma parte del cuadro de pobreza de este pa죛.
Si las mujeres en situaci줻 de mayor pobreza pudiesen alcanzar sus
ideales reproductivos, las diferencias de fecundidad entre estos grupos
y los no pobres ser죂n m죒imas.
En cuanto a la estructura de la fecundidad por edades, el compor-
tamiento tambi굈 se diferencia seg즢 el nivel de pobreza. La fecundidad
tiene una c즧pide temprana en el caso de las mujeres en miseria, lo que
estar죂 mostrando una fecundidad temprana, sobre todo en la cohorte de
20 a 24 a쨚s. Esta misma estructura nos demuestra que la ca죆a de la
fecundidad es m쟳 acentuada que en los otros dos grupos (cuadro 6).
En el caso de las mujeres pobres y no pobres, la curva de la es-
tructura de la fecundidad es dilatada. Se esperar죂 que cuando el nivel
de la fecundidad es menor, su estructura ser죂 m쟳 bien temprana. Una
posible explicaci줻 es el aumento de la edad de la mujer para su inicio
en la reproducci줻, pero esto requiere de un an쟫isis m쟳 profundo y
detallado.
La estructura de la fecundidad en el 쟲ea rural muestra una c즧pi-
de m쟳 temprana, concentr쟮dose la fecundidad entre las edades de 20 a
24 a쨚s. En el 쟲ea urbana, la fecundidad es mayor entre las edades de
25 a 29 a쨚s.
Conocimiento y uso de m굏odos anticonceptivos seg즢 niveles de pobreza
La variable pr쥅ima que con mayor fuerza explicativa se asocia al
descenso de la fecundidad es el uso de m굏odos anticonceptivos. En el
Per�, como en el resto de los pa죛es latinoamericanos, esta pr쟠tica se
fue incrementando a partir de los a쨚s 70, cuando programas de planifi-
caci줻 familiar privados facilitaron su difusi줻.
Un estudio realizado para el Per� (Loza y Vallenas, 1992), da
cuenta de que 췦l conocimiento y uso de anticonceptivos se ha incremen-
tado notablemente a partir de la segunda mitad de la d괹ada de 1970,
con mayor 굈fasis en el grupo de mujeres m쟳 j쥃enes�. Pero, las dife-
rencias urbano/rural y entre grupos socioecon줺icos, tambi굈 se ponen
de manifiesto con respecto al conocimiento y uso de m굏odos anticonce-
ptivos.
Cuadro 6
PERU: TASAS ESPECIFICAS DE FECUNDIDAD
SEGUN NIVEL DE POBREZA
旼컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴커
� Edades � Total � No � � En �
� � � pobres � Pobres � miseria �
읕컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴켸
Area
urbana
15-19 0,0538 0,0273 0,0843 0,1130
20-24 0,1511 0,1016 0,1927 0,3031
25-29 0,1736 0,1122 0,2100 0,3294
30-34 0,1329 0,1020 0,1212 0,2791
35-39 0,0874 0,0533 0,0937 0,2241
40-44 0,0347 0,0232 0,0445 0,0607
45-49 0,0065 0,0026 0,0038 0,0425
Area rural
15-19 0,1497 0,1046 0,1561 0,1465
20-24 0,3197 0,1943 0,2540 0,4410
25-29 0,2746 0,1545 0,2461 0,3361
30-34 0,2112 0,0725 0,1505 0,3088
35-39 0,1727 0,0700 0,1236 0,2519
40-44 0,1096 0,0116 0,0962 0,1585
45-49 0,0222 0,0000 0,0089 0,0546
컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴
Total
15-19 0,0749 0,0327 0,1111 0,1284
20-24 0,1894 0,1072 0,2183 0,3730
25-29 0,1989 0,1139 0,2235 0,3330
30-34 0,1507 0,0965 0,1279 0,2972
35-39 0,1097 0,0534 0,1047 0,2416
40-44 0,0546 0,0227 0,0606 0,1181
45-49 0,0092 0,0074 0,0064 0,0495
컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴
Fuente: INEI / PRISMA / MACRO, 1992
El cuadro 7 nos revela que en general las mujeres peruanas conocen
los m굏odos anticonceptivos en una proporci줻 mayoritaria (Loza y Va-
llenas, 1992). Sin embargo, este conocimiento se da en forma diversa
seg즢 se trate de mujeres residentes en el 쟲ea urbana o rural, y seg즢
estrato de pobreza. A nivel nacional el conocimiento que tienen las mu-
jeres en edad f굍til respecto a los m굏odos anticonceptivos se ha
incrementado de 88%, en 1986, a 95.7%, en 1991-1992 (Loza y Vallenas,
1992), lo que responde a una mayor difusi줻 de los m굏odos realizada
por los programas de planificaci줻 familiar tanto del Estado como del
sector privado.
Existe una diferencia sustancial entre las 쟲eas urbanas y rurales
respecto a este indicador, variando seg즢 el m굏odo de que se trate,
pero encontr쟮dose que en ambas regiones la p죐dora, el DIU y el ritmo
son los m쟳 conocidos (cuadro 7).
Cuadro 7
PERU: PROPORCION DE MUJERES EN EDAD FERTIL,
SEGUN CONOCIMIENTO DE METODOS ANTICONCEPTIVOS
POR NIVEL DE PORREZA 1991-1992
旼컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴컴�
� M굏odos � Total � No � Pobres � En �
� � � pobres � � miseria �
읕컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴컴�
Area urbana
P죐dora 94,0 95,7 92,7 88,6
DIU 91,0 92,8 89,4 85,7
Inyeccio nes 81,9 82,4 82,9 77,3
Diafragma 69,5 74,1 65,7 55,6
Cond줻 87,9 92,3 84,0 75,7
Esterilizacion mujer 85,5 87,9 83,6 78,0
Esterilizacion hombre 58,7 66,9 50,3 37,6
Abstinencia 88,3 90,8 87,2 78,9
Retiro 56,3 61,0 52,8 41,5
Otro 21,1 19,9 23,3 22,2
Arca rural
P죐dora 69,7 83,5 68,7 66,4
DIU 60,5 77,4 59,9 55,8
Inyecciones 59,4 73,8 58,1 55,9
Diafragma 33,0 55,1 32,3 26,7
Cond줻 46,6 69,9 45,8 40,0
Esterilizacion mujer 60,6 77,8 60,8 55,0
Esterilizacion hombre 23,4 36,4 22,9 19,9
Abstinencia 66,2 78,9 67,5 61,2
Retiro 30,6 45,7 28,5 27,7
Otro 18,5 20,9 19,0 17,4
TotaI
P죐dora 88,5 94,9 85,4 77,2
DIU 84,1 91,8 80,5 70,5
Inyecciones 76,8 81,8 75,4 66,4
Diafragma 61,3 72,8 55,6 40,9
Cond줻 78,6 90,8 72,5 57,5
Esterilizacion mujer 79,9 87,2 76,8 66,3
Esterilizacion hombre 50,7 64,9 42,0 28,5
Abstinencia 83,3 90,0 81,2 69,9
Retiro 50,5 60,0 45,5 34,5
Otro 20,5 20 0 22,0 19,8
컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴�
Fuente: Encuesta Demogr쟣ica y de Salud Familiar 1991 - 1992
Cabe se쨅lar que el conocimiento de m굏odos anticonceptivos no es
similar entre los grupos sociales, siendo las mujeres en situaci줻 de
miseria las que poseen un conocimiento menor de cualquier m굏odo.
El conocimiento de los m굏odos anticonceptivos por parte de las
mujeres no significa que sean aplicados. La prevalencia actual de los
m굏odos anticonceptivos6 se ha incrementado respecto a la encuesta an-
terior (1986), al aumentar de un 28 a un 35.7% la cantidad de mujeres
en edad f굍til usuarias de alg즢 m굏odo anticonceptivo (Loza y Valle-
nas, 1992). En el caso de las mujeres unidas, la tasa de prevalencia se
increment� de 45.8% a 59% en los mismos a쨚s mencionados.
Las mujeres que se encuentran usando alg즢 m굏odo anticonceptivo,
seg즢 sea su nivel de pobreza o su residencia urbana o rural, muestran
tambi굈 algunas diferencias (cuadro 8). A nivel nacional, s줹o el 59%
de las mujeres unidas usan alg즢 m굏odo anticonceptivo, observ쟮dose
que hay una mayor prevalencia de uso en el caso de las mujeres urbanas
(66.1%) que en las mujeres rurales (41.1%). Por otro lado, en el mismo
cuadro 8 se observa que existe un porcentaje mayor de uso de m굏odos
anticonceptivos en las mujeres no pobres.
Cuadro 8
PERU: MUJERES EN EDAD FERTIL UNIDAS,
SEGUN USO DE METODOS ANTICONCEPTIVOS Y SEGUN
NIVEL DE POBREZA. 1991-1992
旼컴컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴컴커
� � � No � � En �
� � Total � pobres � Pobres � miseria �
읕컴컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴컴켸
Area urbana 100,0 100,0 100,0 100,0
Uso 66,1 70,4 64,7 54,4
No uso 33,9 29,6 35,3 45,6
Area rural 100,0 100,0 100,0 100,0
Uso 41,1 57,1 38,3 39,0
No uso 58,9 42,9 61,7 61,0
컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴
Total 100,0 100,0 100,0 100,0
Uso 59,0 69,2 55,9 45,8
No uso 41,0 30,8 44,1 54,2
컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴
Fuente: INEI/PRISMA/MACRO. 1992.
Tambi굈 se observa que la prevalencia de m굏odos anticonceptivos
var죂 de acuerdo a los estratos en estudio. Es as� que, a nivel nacio-
nal, los estratos de poblaci줻 no pobre tienen una mayor prevalencia de
uso de m굏odos anticonceptivos, sin distinci줻, por su capacidad de in-
formaci줻 y acceso a los mismos. Sin embargo, se observa un mayor uso
de m굏odos modernos como el DIU (25.3 %), esterilizaci줻 femenina
(16.1 %) y la p죐dora (9.7 %). Es importante destacar que aun en este
grupo, la abstinencia por el calendario (췦l ritmo�) es el m쟳 usado
(cuadro 9).
Los pobres representan el segundo grupo que tiene una mayor preva-
lencia en el uso de m굏odos anticonceptivos, siendo el m굏odo m쟳 usado
el ritmo, a pesar de que es un m굏odo con una alta probabilidad de fa-
lla. Los grupos de mayor pobreza en su mayor죂 usan este m굏odo para el
control de los embarazos (35% de las mujeres pobres, y 45% de las muje-
res en miseria). Los m굏odos modernos pierden importancia, pues los
m굏odos tradicionales tienen una mayor presencia.
Seg즢 el 쟲ea de residencia, el uso de m굏odos anticonceptivos no
s줹o se diferencia cuantitativamente, sino tambi굈 en cuanto al tipo de
m굏odo usado. Es as� que en el 쟲ea urbana hay cierta similitud en los
m굏odos usados en los diferentes niveles de pobreza, encontr쟮dose que
en la poblaci줻 en miseria hay un mayor predominio de la esterilizaci줻
femenina.
En el 쟲ea rural las mujeres en mejor situaci줻 socioecon줺ica
presentan mayores porcentajes de uso de m굏odos anticonceptivos moder-
nos. Por otro lado, m쟳 de la mitad de las mujeres en situaci줻 de ma-
yor pobreza usan m굏odos tradicionales, especialmente el ritmo.
Cabe llamar la atenci줻 respecto al considerable porcentaje de mu-
jeres de todos los estratos que usan m굏odos tradicionales, especial-
mente el ritmo, lo que har죂 suponer que el descenso de la fecundidad
todav죂 tomar� un largo plazo; no s줹o interesa la mayor prevalencia en
el uso de m굏odos, sino tambi굈 que 굎tos sean eficaces.
Si al grupo de mujeres usuarias de m굏odos tradicionales se suman
las mujeres que no usan m굏odos (41%), la proporci줻 de no usuarias se
acrecienta, por lo que la fecundidad tardar� en disminuir. Respecto a
este 즠timo grupo, las mujeres declararon como primera causa de no uso
de m굏odos anticonceptivos, los temores a los da쨚s a la salud, lo que
estar죂 evidenciando desinformaci줻 respecto a los mismos.
En resumen, las mujeres urbanas y las no pobres son las que pre-
sentan bajos niveles de fecundidad, vinculados 굎tos a una mayor preva-
lencia de m굏odos anticonceptivos, sobre todo eficaces. Las mujeres
rurales y en pobreza tienen un porcentaje de uso menor, presentando los
niveles de fecundidad m쟳 elevados. No obstante, este comportamiento no
refleja, como se vio anteriormente, el deseo de las mujeres de un menor
n즡ero de hijos. El acceso a la informaci줻 y a los servicios de plani-
ficaci줻 familiar lograr죂n aproximar la fecundidad deseada con la real,
especialmente en las mujeres de los grupos sociales m쟳 desfavorecidos.
Con todo, es necesario se쨅lar que la prevalencia actual de los
m굏odos anticonceptivos es baja, sobre todo en lo referente a m굏odos
modernos, situaci줻 que no corresponder죂 a un descenso tan pronunciado
de los niveles de la fecundidad como el que se observa. El aborto se쨅-
la variable intermedia que podr죂 estar influyendo en este proceso.
Cuadro 9
PERU: PROPORCION DE MUJERES EN EDAD
FERTIL UNIDAS, SEGUN USO METODOS ANTICONCEPTIVOS
Y SEGUN NIVEL DE POBREZA. 1991-1992
旼컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴커
� M굏odos � Total � No � Pobres � En �
� � � pobres � � miseria �
읕컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴켸
Area urbana 100,0 100,0 100,0 100,0
P죐dora 9,9 9,6 10,0 10,3
DIU 25,3 25,7 25,8 21,9
Inyecciones 3,2 2,7 3,9 3,7
Diafragma 1,7 1,8 1,7 1,3
ondon 5,3 5,6 5,1 4,5
Esterilizacion mujer 14,6 16,2 11,7 14,0
Esterilizacion hombre 0,2 0,3 0,0 0,6
Abstinencia Calendario 31,9 31,7 31,6 33,1
Abst. moco cervical 0,2 0,2 0,1 0,0
Abst. temperatura 0,1 0,2 0,0 0,0
Retiro 5,6 4,4 7,4 7,1
Otro 2,1 1,6 2,6 3,5
Area rural 100,0 100,0 100,0 100,0
P죐dora 8,9 11,1 10,5 6,0
DIU 12,1 19,4 13,3 8,4
Inyecciones 3,5 5,2 3,6 2,0
Diafragma 1,6 4,4 0,8 1,1
Condon 3,0 4,5 2,4 2,0
Esterilizacion mujer 8,5 14,7 7,1 7,1
Esterilizacion hombre 0,1 0,6 0,0 0,0
Abstinencia 47,0 30,8 46,2 53,9
Abst. moco cervical 0,1 0,0 0,3 0,0
Abst. temperatura 0,0 0,0 0,0 0,0
Retiro 10,1 7,1 10,6 11,0
Otro 5,1 2,3 5,3 6,0
Total 100,0 100,0 100,0 100,0
P죐dora 9,7 9,7 10,2 8,6
DIU 22,6 25,3 22,9 15,5
nyecciones 3,3 2,9 3,8 3,3
Diafragma 1,7 2,0 1,5 1,2
Ondas 4,8 5,5 4,5 3,7
Esterilizacion mujer 13,4 16,1 10,6 10,0
Esterilizacion hombre 0,2 0,3 0,0 0,3
Abstinencia 34,9 31,6 35,0 43,0
Abst. moco cervical 0,2 0,2 0,2 0,0
Abst. temperatura 0,1 0,2 0,0 0,0
Retiro 6,5 4,6 8,1 8,9
Otro 2,7 1,6 3,3 4,7
컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴
Fuente: INEI / PRISMA / MACRO, 1992.
Conclusiones
- Seg즢 la informaci줻 proporcionada por la Encuesta demogr쟣ica y de
salud 1991 - 1992 (INEI/PRISMA/MACRO, 1992), la pobreza alcanza al
52.6% de los hogares peruanos. Pero las cifras m쟳 alarmantes est쟮
en el 쟲ea rural, donde el 85.9% de los hogares tienen necesidades
b쟳icas insatisfechas. Las causas de la pobreza son m즠tiples,
siendo la pobreza rural de origen estructural, debido a que se re-
laciona con la organizaci줻 misma del sistema de producci줻. La
pobreza urbana se increment� por el deterioro de los salarios y el
mayor desempleo, producto de las sucesivas crisis econ줺icas. Es
necesario considerar, sin embargo, que las estimaciones para la
d괹ada de 1990, basadas en la encuesta de niveles de vida, muestran
un descenso en los niveles de pobreza, la que seg즢 esta fuente
ser죂 en la actualidad del 46%.
- Las caracter죛ticas demogr쟣icas difieren seg즢 el nivel de pobreza,
asoci쟮dose una mayor fecundidad a la poblaci줻 con mayores desven-
tajas socioecon줺icas. Mientras que la poblaci줻 no pobre tiene una
TGF de 2 hijos por mujer, la poblaci줻 en miseria alcanza los 6.9
hijos por mujer. Si se considera la fecundidad por lugar de residen-
cia y estratos socio-econ줺icos, las mayores diferencias se dan en-
tre la TGF de la poblaci줻 urbana no pobre (1.8 hijos por mujer) y
la poblaci줻 rural en miseria (8.2 hijos por mujer).
- La mayor fecundidad en la poblaci줻 pobre no significa que sea con-
cordante con sus deseos reproductivos, encontr쟮dose diferencias
entre la fecundidad real y la fecundidad deseada. Esta situaci줻
demuestra la existencia de un grupo poblacional con una demanda
insatisfecha por programas de planificaci줻 familiar.
- Las diferencias en los niveles de fecundidad est쟮 fuertemente vin-
culadas con la prevalencia del uso de m굏odos anticonceptivos,
encontr쟮dose que existe una mayor prevalencia de m굏odos, sobre
todo modernos y eficaces, en los grupos de mayor nivel socioecon줺i-
co, posiblemente por las mejores oportunidades de informaci줻 y
acceso a m굏odos anticonceptivos; mientras que los grupos m쟳 vulne-
rables tienen una menor prevalencia y de m굏odos tradicionales.
- Los niveles bajos de la fecundidad no corresponden al porcentaje de
mujeres usuarias de m굏odos anticonceptivos modernos, por lo que se
presume que es el aborto la variable que puede explicar estos bajos
niveles.
- Las pol죜icas sociales, especialmente las pol죜icas de poblaci줻,
deben ir orientadas a acortar las diferencias en el comportamiento
reproductivo de la poblaci줻 pobre y no pobre, con la finalidad de
asegurar el pleno ejercicio de sus derechos reproductivos.
旼컴컴컴컴컴컴컴�
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