旼컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴�
�       4.3. FECUNDIDAD, ANTICONCEPCION Y POBREZA EN EL PERU1         �
읕컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴�
                          Susana Guevara Salas
               Consejo Nacional de Poblaci줻 (CONAPO)
                             Lima, Per�


     Existen muchos  planteamientos te줿icos que han intentado explicar 
los cambios  en  la fecundidad y la mortalidad, se쨅lando la existencia 
de  variables contextuales que influyen en esas variables demogr쟣icas, 
como son la educaci줻, la actividad econ줺ica (sobre todo de la mujer), 
la residencia  urbana o rural, entre otras. Adem쟳 se reconoce la exis-
tencia de otras variables, conocidas como 췫ntermedias o pr쥅imas�, que 
act즑n directamente en la fecundidad y la mortalidad, especialmente in-
fantil. Algunas de ellas son la nupcialidad, el uso o no uso de m굏odos 
anticonceptivos,  la  edad  de la  madre,  el per죓do intergen굎ico, el 
n즡ero de hijos por mujer, la lactancia y el aborto.

     El estudio  del comportamiento  reproductivo utilizando las varia-
bles contextuales  y pr쥅imas, ha permitido tener una explicaci줻 apro-
ximada de los cambios demogr쟣icos ocurridos.  Adem쟳, dichas variables 
han proporcionado suficiente evidencia emp죚ica respecto al comportami-
ento  reproductivo diferencial e inequitativo de los distintos estratos 
socio econ줺icos de la poblaci줻. Como afirma Mart죒ez (1994), 췦viden-
cias indirectas, sobre la base de la estratificaci줻 de la poblaci줻 de 
acuerdo a niveles educativos y grupos socio-ocupacionales, sugieren que 
los  miembros de los hogares pobres tienen un alto crecimiento demogr�-
fico  relativo, asociado con comportamientos de una m쟳 temprana nupci-
alidad y  que se  expresan en una mayor fecundidad con relaci줻 a otros 
grupos�.

     Si bien el estudio de las diferenciales de la fecundidad y la mor-
talidad  infantil  ha aproximado al conocimiento del comportamiento re-
productivo en situaciones de pobreza, son pocos los casos en los que se 
han  relacionado  directamente los niveles de pobreza con las variables 
demogr쟣icas,  por  cuanto  las fuentes de datos para la medici줻 de la 
pobreza  (las m쟳 comunes son las referentes a ingresos), no contemplan 
datos demogr쟣icos.

     Por  otro  lado,  a  pesar de haber m즠tiples teor죂s explicativas 
respecto a  la pobreza, no  ocurre lo mismo cuando se trata de su inte-
rrelaci줻 con el comportamiento demogr쟣ico o reproductivo. Esta es una 
discusi줻  no resuelta  y que sobre todo se torna dif죅il cuando se in-
tenta  determinar  si existe una relaci줻 de  causalidad entre ellas, o 
si unas influyen en el comportamiento de las otras (Mart죒ez, 1994).

     Es importante tomar en cuenta a la familia como unidad de an쟫isis 
en la pobreza  y su relaci줻 con el comportamiento reproductivo, porque 
tal como  menciona Fishlow2, 췯as familias aunque constituyen un impor-
tante  mecanismo para la redistribuci줻 del ingreso en un momento en el 
tiempo son tambi굈 una importante fuente para transmitir la desigualdad 
en el futuro. En la medida en que la probabilidad de que un ni쨚 genere 
altos  ingresos cuando llegue a la edad de trabajar se vea influida por 
el  ingreso de los padres, la igualdad de oprtunidades no prevalecer� y 
la desigualdad volver� a persistir�.

     En el presente documento se propone avanzar  en el conocimiento de 
la fecundidad seg즢 grados de pobreza en el Per�, y de la variable pr�-
xima  m쟳 importante en la determinaci줻 de sus niveles, la anticoncep-
ci줻. La primera parte est� dedicada a presentar como marco de referen-
cia la  situaci줻 de pobreza en el pa죛, a trav굎 de distintos enfoques 
y fuentes.

     Luego,  se presentan los niveles de fecundidad de la poblaci줻 po-
bre, en  condici줻  de  miseria y no pobre, tomando en consideraci줻 la 
metodolog죂  de  necesidades  b쟳icas  insatisfechas,  a  partir  de la 
Encuesta nacional demogr쟣ica y de salud familiar (ENDES) de  1991-1992 
(INEI/PRISMA/MACRO, 1992).


La pobreza en el Per�

     La pobreza es el fen줺eno que mejor expresa los problemas vincula-
dos con  el  nivel  y calidad de vida de la poblaci줻. Se define la po-
breza  como la situaci줻 en la cual las personas o las familias no pue-
den  satisfacer sus necesidades b쟳icas, limitando con ello su partici-
paci줻  en  la  vida  social.  Este  fen줺eno  con base econ줺ica tiene 
repercusiones en  todas las  dimensiones de la vida de las personas: en 
el plano de la educaci줻, de la salud, familiar, social  y  sicol줳ico, 
limitando el desarrollo integral de las personas. 

     En Am굍ica Latina, en los a쨚s 60, la  pobreza abarcaba a la mitad 
de la poblaci줻, esto es a cerca de 110 millones de habitantes. Si bien 
en t굍minos porcentuales los niveles de pobreza fueron en lento descen-
so hasta la d괹ada de 1980, no lo fue as� en t굍minos absolutos.

     La crisis econ줺ica de los a쨚s 80 incorpora a nuevas capas de po-
blaci줻 al  estado  de pobreza e  indigencia, incrementando los valores 
porcentuales. En  1980,  el 41% de  la poblaci줻 de Am굍ica Latina eran 
pobres,  y de ellos  el 19% viv죂 en  indigencia. En 1990, estas cifras 
ascienden a 46% y 22%, respectivamente (cuadro 1).


                                  Cuadro 1

            AMERICA LATINA: EVOLUCION Y COBERTURA DE LA POBREZA
                  (En porcentaje y millones de personas)
旼컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컫컴컴컴컴쩡컴컴컴컫컴컴컴컴쩡컴컴컴컴�
�                          �   1960  �  1970  �  1980  �  1986  �  1990   �
읕컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컨컴컴컴컴좔컴컴컴컨컴컴컴컴좔컴컴컴컴�
                                                                          
Pobreza                                                                   
   Hogares (%)                 51,0     40,0     41,5     43,0     46,0   
   Personas (millones)        110,0    113,0    136,0    170,0    196,0   
                                                                          
Indigencia                                                                
   Hogares (%)                 26,0     19,0     19,0     21,0     22,0   
   Personas (millones)         56,0     54,0     62,0     81,0     93,0   
                                                                          
 컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴� 
Fuente: CEPAL/CELADE, 1993


     La evoluci줻 de la pobreza a nivel regional se caracteriz� por pa-
sar de ser  un  problema netamente  rural a ser un problema urbano; sin 
embargo el nivel de indigencia se increment� en las 쟲eas rurales.

     En el  caso del  Per�, la  tendencia de los niveles de pobreza fue 
similar a  la de Am굍ica Latina: en 1970, la mitad de  la poblaci줻 era 
pobre; en 1986 este 죒dice se eleva a un 52%, llegando en los a쨚s 90 a 
54% (FLACSO, 1993), y en 1994 a 46% (cuadro 2), seg즢 lo calculado  con 
la metodolog죂 de l죒ea de pobreza.

     Hasta  los a쨚s  80, la pobreza en el Per� era b쟳icamente un pro-
blema  rural. Pero  estos a쨚s marcan el inicio en el 쟲ea urbana de un 
incremento en los niveles  de  indigencia, como efecto de las sucesivas 
crisis econ줺icas experimentadas. Consecuencia de ellas es el deterioro 
de  los ingresos, el aumento del desempleo -especialmente de varones en 
edades  j쥃enes-, y  un  creciente  subempleo, realizando las personas, 
particularmente  las  mujeres,  actividades en el sector informal. Todo 
ello conlleva el deterioro de los niveles de vida.

     Los niveles de indigencia, no  sufrieron  mayores  modificaciones, 
entre  1970 y 1994,  encontr쟮dose alrededor de una quinta parte de los 
hogares en esta situaci줻, y ubicados principalmente en 쟲eas rurales.

     El programa de ajuste y apertura al sistema financiero internacio-
nal iniciado en 1990 tuvo r쟰idos resultados en los  indicadores macro-
econ줺icos,  pero  hubo  una  reducci줻  del gasto social en educaci줻, 
salud, vivienda, etc., lo cual signific�  desatender  en  estas  쟲eas, 
a  una gran  parte de la poblaci줻 que ya estaba empobrecida, o que re-
cientemente hab죂 ca죆o en esta situaci줻.
 
     Se  calcula  que el 54%  de la poblaci줻 se encontraba en 1991 por 
debajo de la l죒ea de pobreza, y un 22% s줹o llegaba a cubrir  una  ca-
nasta  b쟳ica de  alimentos. Estimaciones  hechas para 1994 se쨅lan una
mejor죂 en los niveles de pobreza de la poblaci줻,  habiendo disminuido
en ocho puntos (46%) entre 1991 y 1994, y en cuatro puntos el porcenta-
je de poblaci줻 en indigencia.

     Las  diferencias  de  los niveles de vida de las diversas regiones
han continuado; la incidencia de la pobreza en la Sierra, sobre todo en
la Sierra  rural, a즢 es considerable. 


                               Cuadro 2

                 EVOLUCION DE LOS HOGARES EN SITUACION 
                        DE POBREZA E INDIGENCIA
                        (Porcentaje de hogares)
旼컴컴컴컴컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴컴컴커
�                   �      No      �             �                 �
�                   �    Pobres    �    Pobres   �    Indigentes   �
읕컴컴컴컴컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴컴컴켸 
                                                                   
1970                                                               
Total                       50             50             25                   
Area urbana                 72             28              8       
Area rural                  32             68             39       
                                                                   
1980                                                               
Total                       54             46             21                   
Area urbana                 65             35             12       
Area rural                  35             65             39       
                                                                   
1986                                                               
Total                       48             52             25                   
Area urbana                 35             45             16       
Area rural                  36             64             39       
                                                                   
1991 (a)                                                           
Total                       46             54             22                   
Lima metropolitana          51             49             10       
Costa urbana                45             55             22       
Sierra urbana               53             48             19       
Sierra rural                32             68             47       
                                                                   
1994                                                               
Total                       54             46             18                   
Lima metropolitana          67             33              4       
Costa urbana                56             44             13       
Sierra urbana               54             46             15       
Sierra rural                34             66             44       
                                                                   
 컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴 
(a) Cifras referidas a la cantidad de poblaci줻.  En  1986  el 52% de
los hogares pobres conten죂 el 53 % de la poblaci줻.                                                         
Fuente:  Las  cifras  de  los a쨚s 1970 a 1991  corresponden a: CEPAL
(1992), El  perfil de la   pobreza  en  Am굍ica Latina a comienzos de
los a쨚s 90,(LC/L.716), Santiago de Chile. Los datos correspondientes
a 1994 son de:  FONCODES  (1994), FONCODES: Nota Mensual N� 10, Lima,
noviembre,  y  Flores, R. (1995)  Aspectos    metodol줳icos  para  la
determinaci줻 de las l죒eas de pobreza, FONCODES, Lima.


Magnitud de la pobreza por necesidades b쟳icas insatisfechas

     Otro  m굏odo de estimaci줻 de la pobreza es el 죒dice de las nece-
sidades b쟳icas  insatisfechas  (NBI)3 , el  que se construye en base a
indicadores  de vivienda, servicios b쟳icos de la vivienda,  educaci줻,
hacinamiento cr죜ico, y dependencia  econ줺ica,  consider쟮dose  que un
hogar que no logra atender el total de las necesidades seleccionadas se
ubica en la categor죂 de NBI.

     De  acuerdo a  esta  metodolog죂, se estima que en 1981 (PNUD/INP,
1990) el 54 % de la poblaci줻  total era  pobre  y el 27 % estaba en el
nivel de miseria. La poblaci줻 m쟳 afectada era la rural, por su caren-
cia de servicios b쟳icos,  elevadas tasas de analfabetismo y mortalidad
infantil. La  pobreza urbana se caracterizaba  por el hacinamiento cr�-
tico y el desempleo.

     La  estimaci줻  del INEI (1994) para  1993 indica que el 53.9% del
total de hogares  presentan al menos una necesidad b쟳ica insatisfecha,
ubic쟮dose el 23.3% en situaci줻 de miseria.

     Si bien  para ambos a쨚s se emplea la misma metodolog죂, la selec-
ci줻 de indicadores  referentes a  condici줻 de la vivienda, existencia
de servicios  b쟳icos, hacinamiento, escolaridad y dependencia econ줺i-
ca, no sigue los mismos criterios, por lo que los resultados no son es-
trictamente comparables.  En este sentido,  s줹o podr죂mos  afirmar que
a즢 existe una fuerte presencia de hogares -m쟳 de la mitad- que no sa-
tisfacen al menos una necesidad b쟳ica.

     Aplicando la metodolog죂 mencionada a la Encuesta demogr쟣ica y de
salud familiar 1991- 1992 (INEI/PRISMA/MACRO, 1992) se construy� el in-
dicador de NBI diferenciando  los indicadores de servicios b쟳icos para
las 쟲eas urbanas y rurales, como sigue:

-    Hogares en viviendas inadecuadas (piso de tierra);

-    Hogares en viviendas sin servicios b쟳icos (se considera a los ho-
     gares cuyas  viviendas carecen de varios servicios en forma simul-
     t쟮ea. Para el 쟲ea urbana se incluyen  los hogares con  viviendas
     que  se  abastecen  de agua  de manantial, r죓,  acequia, agua  de
     lluvia, carro  tanque  u otra fuente; sin servicio higi굈ico a los
     hogares que  tienen letrina, carecen de servicios y otros no espe-
     cificados  y, adem쟳,  se incluyen a los hogares sin electricidad.
     En el 쟲ea rural se consider� a los hogares  que  se abastecen  de
     agua de lluvia, cami줻  y  otra fuente  y a los hogares sin ning즢
     servicio higi굈ico);

-    Hogares  con hacinamiento (se incluyen  todos los hogares que pre-
     sentan m쟳 de tres personas por habitaci줻);

-    Hogares con  ni쨚s  en edad escolar (6 a 12 a쨚s) que no asisten a
     la escuela, y

-    Hogares con alta dependencia econ줺ica (se considera a los hogares
     que  tienen m쟳 de tres personas por miembro ocupado y en que ade-
     m쟳 el jefe del hogar tiene educaci줻 primaria incompleta).

     El  indicador sint굏ico de NBI se elabor� combinando los indicado-
res mencionados,  clasific쟮dose  los hogares  de la siguiente  manera:
hogares no  pobres (no  presentan ninguno  de los indicadores); hogares
pobres (presentan al menos alguno de los indicadores), y hogares en mi-
seria (presentan dos o m쟳 de los indicadores seleccionados).

     A trav굎 del  indicador  de  NBI, para  1991-1992 se estim� que el
52.6% de los hogares peruanos tienen por lo menos una necesidad  b쟳ica
insatisfecha, involucrando al 56.3% de la poblaci줻 total (cuadro 3).

     Una estimaci줻 realizada anteriormente utilizando los mismos indi-
cadores para las 쟲eas urbana y  rural,  arroj� un  porcentaje mayor de
hogares con necesidades  b쟳icas insatisfechas:  54.5 %, elev쟮dose  el
porcentaje en el 쟲ea rural, puesto que el c쟫culo anterior estimaba un
mayor  porcentaje de hogares en pobreza (92.7%). El prop쥀ito de utili-
zar indicadores  diferenciados para  las 쟲eas urbanas y rurales fue el
de realizar  una mejor estimaci줻 de los niveles de pobreza. Este ejer-
cicio  nos permite afirmar que un mejoramiento m죒imo en los  servicios
b쟳icos contribuir죂 de manera significativa al mejoramiento de los ni-
veles de vida de la poblaci줻.

                              Cuadro 3

          PERU: HOGARES Y POBLACION SEGUN NIVEL DE POBREZA
                             1991-1993
                          (En porcentaje)
旼컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴커
�              �            �     No    �             �     En     �
�              �    TOTAL   �   pobres  �    Pobres   �   miseria  �
읕컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴켸
                                                                   
Area urbana                                                        
Hogares             100,0        60,7         26,9         12,4    
Poblaci줻           100,0        55,8         28,8         15,4    
                                                                   
Area rural                                                         
Hogares             100,0        14,1         45,2         40,7    
Poblaci줻           100,0        12,2         38,4         49,4    
                                                                   
Total                                                              
Hogares             100,0        47,4         32,1         20,5    
Poblaci줻           100,0        43,7         31,4         24,9    
                                                                   
 컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴 
Fuente: INEI/PRISMA/MACRO, 1992                                    
                                                                   
                                                                  
     Como se mencion� anteriormente, la pobreza se hizo intensiva en el
쟲ea urbana, en comparaci줻 con los a쨚s anteriores, llegando a involu-
crar al 39 % de los  hogares. Sin  embargo, en el Per� la pobreza rural
sigue teniendo el mayor peso, alcanzando al 85.9 %  de los  hogares, lo
que es,  sin duda, una cifra  alarmante. A nivel nacional, del total de
pobres, el 32.1% de los hogares tienen por lo  menos una  NBI, esto es,
son  hogares en  situaci줻 de pobreza. Pero, cuando las necesidades b�-
sicas  insatisfechas  son  m쟳  de  una, la quinta parte de los hogares
peruanos se encuentran en este caso, es decir  en el nivel de  miseria,
cifra que se duplica  en el 쟲ea rural, lo cual  representa cerca de la
mitad de la poblaci줻.

     Al observar los indicadores seleccionados (cuadro 4), se encuentra
que el mayor  grado de  insatisfacci줻  de  necesidades consideradas se
presenta  en los hogares rurales, los que en mayor proporci줻 registran
viviendas inadecuadas, carencia de servicios y  hacinamiento cr죜ico.

     Es indudable que las caracter죛ticas f죛icas de la vivienda reper-
cuten en los niveles de salud de la poblaci줻, sobre todo en  los ni쨚s
peque쨚s, puesto que determinan condiciones  m죒imas de salubridad.  De
la misma manera, contar con los servicios b쟳icos, sobre todo de agua y
desag갻, garantiza la disminuci줻 de factores contaminantes y la trans-
misi줻  de  enfermedades  parasitarias.  Hay que destacar que numerosos
estudios relacionan el descenso de la mortalidad con la mejor죂 en  las
condiciones de salubridad.

     A  nivel nacional existe un d괽icit respecto a la dotaci줻 de ser-
vicios b쟳icos, tales como agua, desag갻 y luz el괹trica.  Pero tambi굈
aqu� se  constata en el 쟲ea rural un gran desequilibrio, cuando se ob-
serva que  las cifras referentes a viviendas sin servicios b쟳icos (luz
el괹trica, agua por red p즒lica y desag갻) duplican la situaci줻 nacio-
nal.  Esto reflejar죂  la  desatenci줻  de este sector por parte de los
programas p즒licos en cuanto a saneamiento e  instalaci줻  de luz el괹-
trica.

     El 30 % de los  hogares peruanos  se encuentra en una situaci줻 de
hacinamiento  cr죜ico, es decir, cuando  en una vivienda habitan m쟳 de
tres personas por habitaci줻. Esta proporci줻 se eleva en el  caso  del
쟲ea rural, lo  que responder죂 al tama쨚 y tipo de familia, as� como a
sus patrones culturales,  porque frecuentemente en las 쟲eas rurales la
familia es extensa o compuesta, y las viviendas no tienen la misma con-
figuraci줻 de las viviendas urbanas.

     Por otro lado, el d괽icit de viviendas en el Per� puede estar oca-
sionando el problema del hacinamiento cr죜ico, pu굎 la falta de pol죜i-
cas que favirezcan la construcci줻 de viviendas ha impedido el acceso a
ellas a una  gran  mayor죂  de la poblaci줻, ocasionando la invasi줻 de
tierras alrededor de  las ciudades como una forma de solucionar el pro-
blema habitacional.

     En  el  caso de  la asistencia  escolar, este indicador refleja el
porcentaje de  ni쨚s en edad  escolar  que no asisten  a la escuela, lo
que desde ya limitar� sus oportunidades futuras de desarrollo  personal
e inserci줻 laboral. Las  cifras presentan  una mayoritaria  asistencia
escolar,  pero  굎tas no  reflejan la calidad en la ense쨅nza impartida
por  las escuelas, ni  las profundas diferencias entre la educaci줻 im-
partida en escuelas p즒licas y privadas.

     La dependencia econ줺ica es un indicador indirecto de los ingresos;
combina la  ocupaci줻  con la escolaridad del jefe del hogar. Se espera-
r죂  una  mayor  dependencia  econ줺ica,  como  consecuencia  del  mayor
empobrecimiento de  la  poblaci줻, pero esta misma situaci줻 llev� a los
hogares,  sobre todo a los m쟳 pobres, a desarrollar algunas estrategias
de supervivencia como la incorporaci줻 de mujeres y ni쨚s a la actividad
econ줺ica, lo que puede estar distorcionando este indicador.


Fecundidad, anticoncepci줻 y pobreza

     Considerando lo mencionado en la introducci줻, se propone examinar
el comportamiento  demogr쟣ico de  la poblaci줻, sobre todo en cuanto a
la fecundidad y la anticoncepci줻, diferenciado por niveles de pobreza.
De acuerdo  a las teor죂s existentes, es de esperar que en los estratos
de mayor  pobreza la fecundidad sea m쟳 elevada y la anticoncepci줻 me-
nor.  Sin embargo, ser� de mucho inter굎 determinar los grados de dife-
rencia  y el  conocimiento  y  uso de anticonceptivos  seg즢 m굏odos, a
efectos de dise쨅r programas destinados a satisfacer las necesidades en
el campo de la planificaci줻 familiar.

                                Cuadro 4

            PERU: HOGARES POR INDICADORES DE NECESIDADES 
                   BASICAS INSATISFECHAS: 1991-1992
                           (En porcentaje)
旼컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴컴�
�     Indicadores              �    TOTAL    �      Area    �      Area   �
�                              �             �    urbana    �     rural   �
읕컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴컴�
                                                                          
Viviendas inadecuadas                36,6           21,3           74,9   
Viviendas sin servicios               2,7            1,5            6,2   
Hacinamiento cr죜ico                 29,7           24,5           42,8   
Inasistencia escolar                  6,0            4,4           10,0   
Alta dependencia econ줺ica            6,0            4,0           11,0   
                                                                          
 컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴� 
Fuente: INEI / PRISMA / MACRO, 1992



La fecundidad seg즢 niveles de pobreza

     La fecundidad es una de las variables m쟳 importantes en el creci-
miento de la poblaci줻 peruana. Si bien su tendencia ha sido descenden-
te desde  fines  de los a쨚s 60, este proceso no se dio en forma pareja
en las 쟲eas urbanas y rurales ni por estratos socio econ줺icos.

     A nivel nacional se observa una tasa global de fecundidad (TGF) de
3.5 hijos  por mujer, existiendo una diferencia notable con el 쟲ea ru-
ral, pues aqu� la  TGF se eleva a  6.2 hijos por mujer, mientras que en
el 쟲ea urbana es de 2.8.

     Los niveles actuales muestran un descenso con respecto al  pasado,
pero en  forma m쟳 significativa en las mujeres de estratos socioecon�-
micos m쟳 bajos. Diez  a쨚s  antes  la  TGF a nivel nacional era de 5.2
hijos por mujer; es decir, hubo una disminuci줻  de  1.7  hijos.  En el
caso del 쟲ea urbana el descenso fue similar en magnitud que  el regis-
trado a nivel nacional, habiendo disminuido en 1.2 hijos,  cosa  que no
ocurre en el 쟲ea rural, pues la TGF se mantiene en  un  nivel  similar
desde hace diez a쨚s.

     Sin duda alguna, el proceso de modernizaci줻 que trajeron apareja-
do la incorporaci줻  de  la  mujer  a  la actividad econ줺ica, la mayor
educaci줻, el retraso de la edad al matrimonio, el mayor uso de m굏odos
anticonceptivos, y el aborto, influy� en  las aspiraciones de las pare-
jas respecto al tama쨚 de la familia, lo que  se  evidenci� en los cam-
bios experimentados en la  fecundidad, sobre todo  en  los sectores m쟳
modernos.

     El 쟲ea rural presenta un atraso en todos los aspectos (econ줺ico,
infraestructura,  educaci줻,  informaci줻,  cultura y otros) por lo que
hay aqu�  un mayor n즡ero de hogares pobres. Estos factores estructura-
les estar죂n influyendo en el comportamiento reproductivo de las perso-
nas, pues es en esta 쟲ea donde se detecta un mayor 죒dice de analfabe-
tismo,  sobre todo en las mujeres, y una nupcialidad temprana, factores
que se vinculan con el mayor n즡ero de hijos. Adem쟳, tal como se ver�,
hay un menor uso de m굏odos anticonceptivos.

     La fecundidad observada seg즢 los niveles de pobreza presenta di-
ferencias importantes, encontr쟮dose que las TGF aumentan a medida que
la afectaci줻 de la pobreza  es mayor. No es prop쥀ito de este trabajo
discutir la direcci줻 de causalidad  entre  estas dos  variables, pero
sin duda, hay una interacci줻 entre ambas y lo importante es  estable-
cer vinculaciones con las condiciones de vida de la poblaci줻.

     La presencia de un mayor n즡ero de hijos facilita la  transmisi줻
intergeneracional de la pobreza. Por otro lado, la pobreza influye  en
una  mayor  fecundidad  porque  es en los hogares pobres donde menores
oportunidades existen de educaci줻 e informaci줻,  especialmente sobre
m굏odos anticonceptivos, como veremos m쟳 adelante.

     Reiterando lo dicho anteriormente, la  fecundidad ha mantenido su
tendencia  descendente  en todos  los estratos socioecon줺icos pero en
forma diferenciada, observ쟮dose una mayor disminuci줻 en los estratos
m쟳 pobres. As� tenemos que desde 1981 la TGF de la poblaci줻 no pobre
descendi� en 1.8 hijos, mientras la poblaci줻 pobre disminuy� en 3.5 y
la poblaci줻 en miseria en 4.2 hijos4.

     Que el descenso de la fecundidad sea mayor en los estratos de ma-
yor pobreza,  estar죂  evidenciando  que la  poblaci줻 no  pobre ten죂
desde hace a쨚s una mayor capacidad de control de la fecundidad, pues-
to que su tasa de fecundidad ya era baja. Este grupo  habr죂  iniciado
m쟳 tempranamente el control  de  la  fecundidad.  El  caso  contrario
ocurre en los grupos m쟳 empobrecidos, donde la disminuci줻 del n즡ero
de hijos ha sido mayor porque su fecundidad  en  el pasado tambi굈 era
alta. El impacto de los programas de  planificaci줻  familiar,  habr죂
tenido mayor fuerza en estos grupos.


                                Cuadro 5

                 PERU: FECUNDIDAD Y FECUNDIDAD DESEADA, 
                   SEGUN NIVEL DE POBREZA, 1991-1992
旼컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴커
�                        �    TOTAL  �     No    �  Pobres  �    En      �
�                        �           �   pobres  �   rural  �  miseria   �
읕컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴켸
Area urbana                                                              
TGF                             2,8        1,8        3,2         6,0
N즡ero ideal de hijos           2,4        2,4        2,4         2,5      

Area rural                                                               
TGF                             6,2        3,0        5,1         8,2
N즡ero ideal de hijos           2,7        2,5        2,5         2,8      
 컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴 

Total                                                                    
TGF(1)                          3,5        2,0        3,9         6,9
N즡ero ideal de hijos           2,5        2,4        2,4         2,7      
(1) - (2)                       1,0       -0,4        1,5         4,2      
                                                                         
 컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴 
Fuente: INEI / PRISMA / MACRO, 1992


     Las altas tasas de fecundidad de los estratos de mayor pobreza no
siempre est쟮 de  acuerdo con el n즡ero de hijos deseados. Esto es, si
se compara la TGF real con la ideal, se observa una brecha que aumenta
a  medida  que las diferencias  sociales y econ줺icas tambi굈 lo hacen
(cuadro 5). El n즡ero ideal de hijos5 representar죂 el nivel de la fe-
cundidad si las mujeres pudiesen hacer prevalecer sus deseos.

     De acuerdo con esto, al cotejar las tasas de fecundidad reales con
las deseadas  encontramos una diferencia promedio de 1 hijo a nivel na-
cional.  Esta diferencia es  mayor  cuando el grado de pobreza aumenta,
encontr쟮dose  que  en la  poblaci줻  en  miseria habr죂n 4.2 hijos 췲o
deseados�.

     Esta fecundidad no deseada estar죂 demostrando, en parte, la exis-
tencia  de una demanda insatisfecha de programas de planificaci줻 fami-
liar, particularmente  en los sectores m쟳 empobrecidos, puesto que los
sectores  no pobres tendr죂n una mayor capacidad de controlar su fecun-
didad  y  lograr  sus  preferencias  reproductivas. Pero sobre todo los
datos expresan  que los ideales de fecundidad no son tan diferentes  en
el Per�,  seg즢 grupos  sociales. Luego, existir죂  un gran problema de
inequidad  en  el pleno ejercicio de los derechos reproductivos, situa-
ci줻 que forma parte del cuadro de pobreza de este pa죛.

     Si las mujeres en situaci줻 de mayor pobreza pudiesen alcanzar sus
ideales reproductivos, las diferencias de fecundidad entre estos grupos
y los no pobres ser죂n m죒imas.

     En  cuanto a la estructura de la fecundidad por edades, el compor-
tamiento tambi굈 se diferencia seg즢 el nivel de pobreza. La fecundidad
tiene una c즧pide temprana en el caso de las mujeres en miseria, lo que
estar죂  mostrando una fecundidad temprana, sobre todo en la cohorte de
20 a 24 a쨚s. Esta misma estructura  nos  demuestra  que la ca죆a de la
fecundidad es m쟳 acentuada que en los otros dos grupos  (cuadro 6).

     En  el  caso de las mujeres pobres y no pobres, la curva de la es-
tructura de la fecundidad es dilatada. Se esperar죂 que cuando el nivel
de la fecundidad  es menor, su  estructura ser죂 m쟳 bien temprana. Una
posible explicaci줻 es el aumento de la edad de la mujer para su inicio
en la reproducci줻,  pero  esto  requiere de un an쟫isis m쟳 profundo y
detallado.

     La estructura de la fecundidad en el 쟲ea rural muestra una c즧pi-
de m쟳 temprana,  concentr쟮dose la fecundidad entre las edades de 20 a
24 a쨚s. En el 쟲ea urbana, la fecundidad es mayor entre las  edades de
25 a 29 a쨚s.


Conocimiento y uso de m굏odos anticonceptivos seg즢 niveles de pobreza

     La variable  pr쥅ima que con mayor fuerza explicativa se asocia al
descenso de la fecundidad es el uso  de m굏odos  anticonceptivos. En el
Per�, como en el resto de los pa죛es latinoamericanos, esta pr쟠tica se
fue incrementando a partir de los a쨚s 70, cuando programas de planifi-
caci줻 familiar privados facilitaron su difusi줻.

     Un  estudio  realizado  para  el  Per� (Loza y Vallenas, 1992), da
cuenta de que 췦l conocimiento y uso de anticonceptivos se ha incremen-
tado  notablemente a  partir  de la segunda mitad de la d괹ada de 1970,
con mayor  굈fasis en el grupo de mujeres m쟳 j쥃enes�. Pero, las dife-
rencias  urbano/rural y entre grupos  socioecon줺icos, tambi굈 se ponen
de  manifiesto con respecto al conocimiento y uso de m굏odos anticonce-
ptivos.

                              Cuadro 6

               PERU: TASAS ESPECIFICAS DE FECUNDIDAD 
                       SEGUN NIVEL DE POBREZA
旼컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴커
�   Edades   �    Total    �      No     �             �      En     �
�            �             �    pobres   �    Pobres   �   miseria   �
읕컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴켸
     Area                                                            
    urbana                                                           
    15-19         0,0538        0,0273        0,0843        0,1130   
    20-24         0,1511        0,1016        0,1927        0,3031   
    25-29         0,1736        0,1122        0,2100        0,3294   
    30-34         0,1329        0,1020        0,1212        0,2791   
    35-39         0,0874        0,0533        0,0937        0,2241   
    40-44         0,0347        0,0232        0,0445        0,0607   
    45-49         0,0065        0,0026        0,0038        0,0425   
                                                                     
  Area rural                                                         
    15-19         0,1497        0,1046        0,1561        0,1465   
    20-24         0,3197        0,1943        0,2540        0,4410   
    25-29         0,2746        0,1545        0,2461        0,3361   
    30-34         0,2112        0,0725        0,1505        0,3088   
    35-39         0,1727        0,0700        0,1236        0,2519   
    40-44         0,1096        0,0116        0,0962        0,1585   
    45-49         0,0222        0,0000        0,0089        0,0546   
 컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴 
                                                                     
    Total                                                            
    15-19         0,0749        0,0327        0,1111        0,1284   
    20-24         0,1894        0,1072        0,2183        0,3730   
    25-29         0,1989        0,1139        0,2235        0,3330   
    30-34         0,1507        0,0965        0,1279        0,2972   
    35-39         0,1097        0,0534        0,1047        0,2416   
    40-44         0,0546        0,0227        0,0606        0,1181   
    45-49         0,0092        0,0074        0,0064        0,0495   

 컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴 
Fuente: INEI / PRISMA / MACRO, 1992                                  


     El cuadro 7 nos revela que en general las mujeres peruanas conocen
los m굏odos  anticonceptivos  en una proporci줻 mayoritaria (Loza y Va-
llenas,  1992). Sin embargo, este conocimiento se da en  forma  diversa
seg즢 se trate de mujeres residentes en el 쟲ea urbana o rural, y seg즢
estrato de pobreza. A nivel nacional el conocimiento que tienen las mu-
jeres  en  edad  f굍til  respecto  a  los m굏odos anticonceptivos se ha
incrementado de 88%, en 1986, a 95.7%,  en  1991-1992 (Loza y Vallenas,
1992), lo que responde a una mayor difusi줻  de  los  m굏odos realizada
por los programas de planificaci줻 familiar tanto  del  Estado como del
sector privado.

     Existe una diferencia sustancial entre las 쟲eas urbanas y rurales
respecto  a este  indicador,  variando seg즢 el m굏odo de que se trate,
pero  encontr쟮dose que en ambas regiones la p죐dora, el DIU y el ritmo
son los m쟳 conocidos (cuadro 7).


                                 Cuadro 7

               PERU: PROPORCION DE MUJERES EN EDAD FERTIL, 
              SEGUN CONOCIMIENTO DE METODOS ANTICONCEPTIVOS 
                     POR NIVEL DE PORREZA 1991-1992
旼컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴컴�
�      M굏odos          �    Total   �     No    �   Pobres   �     En      �
�                       �            �   pobres  �            �   miseria   �
읕컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴컴�

Area urbana                                                                 
P죐dora                      94,0         95,7         92,7         88,6    
DIU                          91,0         92,8         89,4         85,7    
Inyeccio nes                 81,9         82,4         82,9         77,3    
Diafragma                    69,5         74,1         65,7         55,6    
Cond줻                       87,9         92,3         84,0         75,7    
Esterilizacion mujer         85,5         87,9         83,6         78,0    
Esterilizacion hombre        58,7         66,9         50,3         37,6    
Abstinencia                  88,3         90,8         87,2         78,9    
Retiro                       56,3         61,0         52,8         41,5    
Otro                         21,1         19,9         23,3         22,2    
                                                                            
Arca rural                                                                  
P죐dora                      69,7         83,5         68,7         66,4    
DIU                          60,5         77,4         59,9         55,8    
Inyecciones                  59,4         73,8         58,1         55,9    
Diafragma                    33,0         55,1         32,3         26,7    
Cond줻                       46,6         69,9         45,8         40,0    
Esterilizacion mujer         60,6         77,8         60,8         55,0    
Esterilizacion hombre        23,4         36,4         22,9         19,9    
Abstinencia                  66,2         78,9         67,5         61,2    
Retiro                       30,6         45,7         28,5         27,7    
Otro                         18,5         20,9         19,0         17,4    
                                                                            
                                                                            
TotaI                                                                       
P죐dora                      88,5         94,9         85,4         77,2    
DIU                          84,1         91,8         80,5         70,5    
Inyecciones                  76,8         81,8         75,4         66,4    
Diafragma                    61,3         72,8         55,6         40,9    
Cond줻                       78,6         90,8         72,5         57,5    
Esterilizacion mujer         79,9         87,2         76,8         66,3    
Esterilizacion hombre        50,7         64,9         42,0         28,5    
Abstinencia                  83,3         90,0         81,2         69,9    
Retiro                       50,5         60,0         45,5         34,5    
Otro                         20,5         20 0         22,0         19,8    
                                                                            
 컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴� 
Fuente: Encuesta Demogr쟣ica y de Salud Familiar 1991 - 1992                


     Cabe se쨅lar que el conocimiento de m굏odos anticonceptivos no  es
similar  entre los  grupos sociales, siendo las mujeres en situaci줻 de
miseria las que poseen un conocimiento menor de cualquier m굏odo.

     El  conocimiento  de los  m굏odos anticonceptivos por parte de las
mujeres no  significa que sean  aplicados. La prevalencia actual de los
m굏odos  anticonceptivos6 se ha incrementado respecto a la encuesta an-
terior  (1986), al aumentar  de un 28 a un 35.7% la cantidad de mujeres
en  edad  f굍til usuarias de alg즢 m굏odo anticonceptivo (Loza y Valle-
nas, 1992). En el caso de las mujeres unidas, la tasa de prevalencia se
increment� de 45.8% a 59% en los mismos a쨚s mencionados.

     Las mujeres que se encuentran usando alg즢 m굏odo  anticonceptivo,
seg즢  sea su nivel de pobreza o su residencia urbana o rural, muestran
tambi굈  algunas  diferencias (cuadro 8). A nivel nacional, s줹o el 59%
de  las mujeres unidas  usan  alg즢 m굏odo anticonceptivo, observ쟮dose
que hay una mayor prevalencia de uso en el caso de las mujeres  urbanas
(66.1%) que en las mujeres rurales (41.1%). Por otro  lado, en el mismo
cuadro 8 se observa que existe un porcentaje mayor  de uso  de  m굏odos
anticonceptivos en las mujeres no pobres.


                              Cuadro 8

               PERU: MUJERES EN EDAD FERTIL UNIDAS, 
           SEGUN USO DE METODOS ANTICONCEPTIVOS Y SEGUN 
                   NIVEL DE POBREZA. 1991-1992
旼컴컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴컴커
�             �           �       No     �            �       En     �
�             �   Total   �     pobres   �    Pobres  �    miseria   �
읕컴컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴컴켸
                                                                     
 Area urbana      100,0         100,0         100,0         100,0    
     Uso           66,1          70,4          64,7          54,4    
    No uso         33,9          29,6          35,3          45,6    
                                                                     
  Area rural      100,0         100,0         100,0         100,0    
     Uso           41,1          57,1          38,3          39,0    
    No uso         58,9          42,9          61,7          61,0    
 컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴 

    Total         100,0         100,0         100,0         100,0
     Uso           59,0          69,2          55,9          45,8
    No uso         41,0          30,8          44,1          54,2

 컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴    
Fuente: INEI/PRISMA/MACRO. 1992.


     Tambi굈  se  observa que la prevalencia de m굏odos anticonceptivos
var죂 de  acuerdo a los estratos en estudio. Es as� que, a nivel nacio-
nal, los estratos de poblaci줻 no pobre tienen una mayor prevalencia de
uso de m굏odos anticonceptivos, sin distinci줻, por su capacidad de in-
formaci줻 y acceso a  los mismos.  Sin embargo, se observa un mayor uso
de m굏odos  modernos  como  el  DIU (25.3 %),  esterilizaci줻  femenina
(16.1 %) y la p죐dora (9.7 %).  Es  importante destacar que aun en este
grupo, la abstinencia  por el calendario  (췦l ritmo�)  es el m쟳 usado
(cuadro 9).

     Los pobres representan el segundo grupo que tiene una mayor preva-
lencia en el uso de m굏odos anticonceptivos, siendo el m굏odo m쟳 usado
el ritmo, a  pesar de que es un m굏odo con una alta probabilidad de fa-
lla. Los grupos de mayor pobreza en su mayor죂 usan este m굏odo para el
control de los embarazos (35% de las mujeres pobres, y 45% de las muje-
res en miseria). Los  m굏odos  modernos  pierden  importancia, pues los
m굏odos tradicionales tienen una mayor presencia.

     Seg즢 el 쟲ea de residencia, el uso de m굏odos anticonceptivos  no
s줹o se diferencia cuantitativamente, sino tambi굈 en cuanto al tipo de
m굏odo usado.  Es as� que en el 쟲ea urbana hay cierta similitud en los
m굏odos usados en  los diferentes niveles de pobreza, encontr쟮dose que
en la poblaci줻 en miseria hay un mayor predominio de la esterilizaci줻
femenina.

     En  el  쟲ea  rural  las mujeres en mejor situaci줻 socioecon줺ica
presentan mayores porcentajes  de uso de m굏odos anticonceptivos moder-
nos. Por  otro lado, m쟳 de la mitad de las mujeres en situaci줻 de ma-
yor pobreza usan m굏odos tradicionales, especialmente el ritmo.

     Cabe llamar la atenci줻 respecto al considerable porcentaje de mu-
jeres de  todos los  estratos que usan m굏odos tradicionales, especial-
mente  el  ritmo, lo que har죂 suponer que el descenso de la fecundidad
todav죂 tomar� un largo plazo; no s줹o interesa la mayor prevalencia en
el uso de m굏odos, sino tambi굈 que 굎tos sean eficaces.

     Si al grupo de mujeres usuarias de m굏odos tradicionales  se suman
las mujeres que  no usan m굏odos (41%), la proporci줻 de no usuarias se
acrecienta,  por lo que la  fecundidad tardar� en disminuir. Respecto a
este  즠timo grupo, las mujeres declararon como primera causa de no uso
de m굏odos  anticonceptivos, los temores a los da쨚s a la salud, lo que
estar죂 evidenciando desinformaci줻 respecto a los mismos.

     En resumen, las mujeres urbanas y las no pobres son las  que  pre-
sentan bajos niveles de fecundidad, vinculados 굎tos a una mayor preva-
lencia  de  m굏odos  anticonceptivos,  sobre todo eficaces. Las mujeres
rurales y en pobreza tienen un porcentaje de uso menor, presentando los
niveles de fecundidad m쟳 elevados. No obstante, este comportamiento no
refleja, como se vio anteriormente, el deseo de las mujeres de un menor
n즡ero de hijos. El acceso a la informaci줻 y a los servicios de plani-
ficaci줻 familiar lograr죂n aproximar la fecundidad deseada con la real,
especialmente en las mujeres de los grupos sociales m쟳 desfavorecidos.

     Con  todo, es necesario se쨅lar que la prevalencia actual  de  los
m굏odos anticonceptivos es  baja,  sobre todo en lo referente a m굏odos
modernos, situaci줻 que no corresponder죂 a un descenso tan pronunciado
de los niveles de la fecundidad como el que se observa. El aborto se쨅-
la variable intermedia que podr죂 estar influyendo en este proceso.


                              Cuadro 9

                PERU: PROPORCION DE MUJERES EN EDAD 
          FERTIL UNIDAS, SEGUN USO METODOS ANTICONCEPTIVOS 
                Y SEGUN NIVEL DE POBREZA. 1991-1992
旼컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컫컴컴컴컴컴쩡컴컴컴컴컴커
�        M굏odos           �   Total  �    No    �  Pobres  �    En      �
�                          �          �  pobres  �          �  miseria   �
읕컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컨컴컴컴컴컴좔컴컴컴컴컴켸
                                                                         
Area urbana                    100,0      100,0      100,0      100,0    
P죐dora                          9,9        9,6       10,0       10,3    
DIU                             25,3       25,7       25,8       21,9    
Inyecciones                      3,2        2,7        3,9        3,7    
Diafragma                        1,7        1,8        1,7        1,3    
 ondon                           5,3        5,6        5,1        4,5    
Esterilizacion mujer            14,6       16,2       11,7       14,0    
Esterilizacion hombre            0,2        0,3        0,0        0,6    
Abstinencia Calendario          31,9       31,7       31,6       33,1    
Abst. moco cervical              0,2        0,2        0,1        0,0    
Abst. temperatura                0,1        0,2        0,0        0,0    
Retiro                           5,6        4,4        7,4        7,1    
Otro                             2,1        1,6        2,6        3,5    
                                                                         
Area rural                     100,0      100,0      100,0      100,0    
P죐dora                          8,9       11,1       10,5        6,0    
DIU                             12,1       19,4       13,3        8,4    
Inyecciones                      3,5        5,2        3,6        2,0    
Diafragma                        1,6        4,4        0,8        1,1    
Condon                           3,0        4,5        2,4        2,0    
Esterilizacion mujer             8,5       14,7        7,1        7,1    
Esterilizacion hombre            0,1        0,6        0,0        0,0    
Abstinencia                     47,0       30,8       46,2       53,9    
Abst. moco cervical              0,1        0,0        0,3        0,0    
Abst. temperatura                0,0        0,0        0,0        0,0    
Retiro                          10,1        7,1       10,6       11,0    
Otro                             5,1        2,3        5,3        6,0    
                                                                         
Total                          100,0      100,0      100,0      100,0    
P죐dora                          9,7        9,7       10,2        8,6    
DIU                             22,6       25,3       22,9       15,5    
nyecciones                       3,3        2,9        3,8        3,3    
Diafragma                        1,7        2,0        1,5        1,2    
Ondas                            4,8        5,5        4,5        3,7    
Esterilizacion mujer            13,4       16,1       10,6       10,0    
Esterilizacion hombre            0,2        0,3        0,0        0,3    
Abstinencia                     34,9       31,6       35,0       43,0    
Abst. moco cervical              0,2        0,2        0,2        0,0    
Abst. temperatura                0,1        0,2        0,0        0,0    
Retiro                           6,5        4,6        8,1        8,9    
Otro                             2,7        1,6        3,3        4,7    
                                                                         
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Fuente: INEI / PRISMA / MACRO, 1992.                                     


Conclusiones

-   Seg즢 la informaci줻 proporcionada por la Encuesta demogr쟣ica y de
    salud  1991 - 1992 (INEI/PRISMA/MACRO, 1992), la pobreza alcanza al
    52.6% de los hogares peruanos. Pero las cifras m쟳 alarmantes est쟮
    en el 쟲ea  rural, donde el 85.9% de los hogares tienen necesidades
    b쟳icas  insatisfechas.  Las  causas  de  la pobreza son m즠tiples,
    siendo la  pobreza rural de origen estructural, debido a que se re-
    laciona con la organizaci줻 misma del  sistema  de  producci줻.  La
    pobreza urbana se increment� por el deterioro de los salarios y  el 
    mayor  desempleo,  producto  de las sucesivas crisis econ줺icas. Es
    necesario  considerar,  sin  embargo,  que las estimaciones para la
    d괹ada de 1990, basadas en la encuesta de niveles de vida, muestran
    un  descenso  en  los  niveles de pobreza, la que seg즢 esta fuente
    ser죂 en la actualidad del 46%.

-   Las caracter죛ticas demogr쟣icas difieren seg즢 el nivel de pobreza,
    asoci쟮dose  una mayor fecundidad a la poblaci줻 con mayores desven-
    tajas  socioecon줺icas. Mientras que la poblaci줻 no pobre tiene una
    TGF  de 2  hijos por  mujer, la poblaci줻 en miseria alcanza los 6.9
    hijos por mujer. Si se considera la fecundidad por lugar de residen-
    cia  y estratos socio-econ줺icos, las mayores diferencias se dan en- 
    tre la TGF  de la  poblaci줻 urbana no pobre (1.8 hijos por mujer) y
    la poblaci줻 rural en miseria (8.2 hijos por mujer).

-   La mayor  fecundidad en la poblaci줻 pobre no significa que sea con-
    cordante con  sus deseos  reproductivos,  encontr쟮dose  diferencias
    entre  la  fecundidad  real  y la fecundidad deseada. Esta situaci줻
    demuestra la  existencia  de  un  grupo  poblacional con una demanda
    insatisfecha por programas de planificaci줻 familiar.

-   Las diferencias en los niveles de  fecundidad est쟮 fuertemente vin-
    culadas  con  la  prevalencia  del  uso de  m굏odos anticonceptivos,
    encontr쟮dose que existe una  mayor prevalencia  de  m굏odos,  sobre
    todo modernos y eficaces, en los grupos de mayor nivel socioecon줺i- 
    co, posiblemente por las  mejores  oportunidades  de  informaci줻  y
    acceso a m굏odos anticonceptivos; mientras que los grupos m쟳 vulne-
    rables tienen una menor prevalencia y de m굏odos tradicionales.

-   Los niveles bajos de la fecundidad no corresponden al porcentaje  de
    mujeres  usuarias de m굏odos anticonceptivos modernos, por lo que se
    presume que  es el aborto la variable que puede explicar estos bajos
    niveles.

-   Las pol죜icas sociales, especialmente  las  pol죜icas  de poblaci줻,
    deben ir orientadas  a  acortar las diferencias en el comportamiento
    reproductivo  de  la poblaci줻 pobre y no pobre, con la finalidad de
    asegurar el pleno ejercicio de sus derechos reproductivos.


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