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    � 3.5. INSTRUMENTOS DE PROGRAMACION, FOCALIZACION Y EVALUACION  �
    �                     DE POLITICAS SOCIALES                     �
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                           Juan Carlos Mar죒
           Ministerio de Planificaci줻 y Cooperaci줻 (MIDEPLAN)
                            Santiago, Chile


1.  Marco pol죜ico de la focalizaci줻

    Los  resultados  de  la  quinta versi줻 de la Encuesta de caracte-
    rizaci줻   socioecon줺ica  nacional  (CASEN  1994)  reafirman  las
    prioridades  program쟴icas   definidas  por  la  Concertaci줻  (de
    partidos de Gobierno) para el  segundo  per죓do  de  gobierno,  en
    cuanto  a  la  necesidad  del  dise쨚 de pol죜icas sociales con un
    enfoque tanto  integral  como  diversificado  en  su  focalizaci줻
    territorial y social, en procura de una mayor y mejor coordinaci줻
    de las acciones orientadas a la poblaci줻 objetivo.  릗te permite,
    a la vez, potenciar los resultados e impactos de los  programas  y
    proyectos  de  inversi줻  social  para  alcanzar  el  objetivo  de
    erradicar, a marzo del a쨚 2000, la extrema pobreza.

    El pa죛 requiere de nuevas formas de dise쨚 y gesti줻 de pol죜icas
    sociales, de contenido y proyecciones  estrat괾icas  y  coherencia
    entre  los  diversos niveles, que incorpore y asuma como suyas las
    especificidades locales, tanto  en  su  forma  de  implementaci줻,
    asignaci줻  de  recursos,  criterios  t괹nicos, como en las formas
    sociales de participaci줻 de la ciudadan죂 en  el  diagn쥀tico  de
    los  problemas,  en  la  ejecuci줻  y  evaluaci줻  de las acciones
    promovidas por el Estado.

    En  la b즧queda de la equidad se hace necesario un Estado activo y
    regulador, que resguarde  el  bien  com즢  y  genere  pol죜icas  e
    instrumentos  eficientes  que permitan mantener en forma sostenida
    la  disminuci줻  de  los  niveles  de  pobreza  e  indigencia  que
    actualmente afectan a un 28.5% de la poblaci줻, lo que  representa
    un 24.1% del total de hogares del pa죛1.

    Este  desaf죓  exige,  adem쟳,   el   mejorar  sustancialmente  la
    distribuci줻  del  gasto  social  y  del  ingreso,  la  calidad  y
    estabilidad de los empleos, y generar mayores  oportunidades  para
    los  grupos definidos como prioritarios: mujeres, j쥃enes, adultos
    mayores,  ni쨚s  y  pueblos  ind죊enas.  Todas  estas  son  tareas
    indispensables para elevar las condiciones  y calidad de vida  del
    conjunto de la sociedad chilena.

    La tarea se centra en buscar f줿mulas  que  permitan  mantener  el
    crecimiento  econ줺ico sostenido y sustentable, en el marco de una
    democracia estable, con el justo  y leg죜imo derecho a la  equidad
    social  de  los  sectores  m쟳  desprotegidos, desorganizados y de
    menor poder de influencia.

    En este contexto, el Gobierno ha asumido compromisos concretos con
    el pa죛. Uno de ellos es formular y ejecutar el Programa  nacional
    de superaci줻 de la pobreza, en el cual se pone 굈fasis en mejorar
    los criterios de focalizaci줻 de las transferencias en materia  de
    gasto social realizadas por el Estado,  y se establecen mecanismos
    de  coordinaci줻  de  los  planes  y  programas  de  los  diversos
    organismos  p즒licos  y  privados,  mejorando  la  gesti줻  de los
    programas   sociales,   desarrollando   nuevas   metodolog죂s   de
    evaluaci줻, y optimizando los recursos humanos y financieros.

    La  necesidad  de  ampliar  el  campo  de  acci줻 de las pol죜icas
    sociales m쟳 all� de lo asistencial, significa focalizar el  gasto
    social  no  s줹o  en  los hogares en situaci줻 de extrema pobreza,
    atendiendo a la necesidad de subsistencia, sino que impulsando las
    posibilidades  de autodesarrollo de los sectores m쟳 postergados y
    transformando el gasto social en  inversi줻  social.  Respecto  de
    este  즠timo  punto se persigue perfeccionar y modernizar el papel
    asistencial  del  Estado,  torn쟮dolo  m쟳  flexible y oportuno en
    sus  respuestas,  tendiendo  a  mejorar  el  uso  de los subsidios
    monetarios  y  evitando filtraciones de personas no definidas como
    beneficiarios.

2.  Instrumentos de programaci줻 y evaluaci줻 de las pol죜icas
    sociales

    En el marco reci굈 descrito, la focalizaci줻 de  las  pol죜icas  y
    programas  sociales  es  parte  de  un  proceso  amplio y complejo
    mediante el cual el Gobierno, a trav굎 de sus distintos organismos
    y  sectores  en  los  niveles nacional, regional y local, define y
    prioriza sus l죒eas de intervenci줻 y las transforma  en  acciones
    concretas.

    Tal  proceso  podr죂  resumirse  en  cuatro  etapas:  diagn쥀tico,
    planificaci줻 y programaci줻, ejecuci줻 y evaluaci줻. Cada una  de
    estas etapas se desarrolla de acuerdo a normativas institucionales
    y  procedimientos  t괹nicos  espec죉icos,  y  son  alimentadas por
    flujos de informaci줻 generados por una variedad de  instrumentos.
    A  continuaci줻  se  har�  una  presentaci줻   sint굏ica   de  los
    instrumentos m쟳 directamente relacionados con la focalizaci줻  de
    las   pol죜icas   y   programas,   enfatizando  aquellos  que  son
    responsabilidad del gobierno central. El tema  ciertamente  rebasa
    los  l죑ites  de  esta  presentaci줻.  De hecho uno de los grandes
    desaf죓s de la gesti줻 p즒lica actual es precisamente mejorar  los
    niveles  de  coordinaci줻  entre las distintas etapas y organismos
    involucrados.

    En la etapa de diagn쥀tico participan organismos tanto de car쟠ter
    sectorial  como  general,  y son m즠tiples los instrumentos que se
    utilizan. Uno de los de mayor cobertura, despu굎 de los censos  de
    poblaci줻,  es  la  Encuesta  de  caracterizaci줻   socioecon줺ica
    nacional, CASEN,  la cual  ser�  descrita m쟳 adelante.

    Dentro  del  marco  general definido por el programa del Gobierno,
    los resultados de  los  diagn쥀ticos  constituyen  un  ingrediente
    central  para  la planificaci줻 y programaci줻 de las pol죜icas y,
    especialmente,  para  la  definici줻  de  las  prioridades.  Estas
    prioridades  se  expresan  en  el  conjunto  de  Metas generales y
    sectoriales  y  definen  los  criterios  que  se  utilizar쟮 en el
    Sistema nacional de inversiones. Ambos instrumentos son, a su vez,
    la base para la distribuci줻 del presupuesto p즒lico de la naci줻.

    El  conjunto  de  Metas  aludidas  es  objeto  de  un  proceso  de
    seguimiento, que engloba  una  serie  de  actividades  y  estudios
    realizados  por organismos del gobierno central, buscando aumentar
    la eficiencia y eficacia de  los  programas  y  proyectos  en  los
    cuales  se  traducen esas  metas. Uno de los elementos que en este
    proceso interesa identificar, es el grado en que tales programas y
    proyectos  llegan  efectivamente a la poblaci줻 objetivo y cumplen
    con la cobertura esperada, respetando los calendarios previstos de
    ejecuci줻  y  los  presupuestos  asignados.  Todo  esto  supone la
    entrega de informaci줻 por parte de los  respectivos  sectores  de
    acuerdo  a  pautas predeterminadas, y constituye un instrumento de
    retroalimentaci줻 de la pol죜ica social.

    Adem쟳   del  seguimiento  de  las  metas,  existe  una  modalidad
    espec죉ica de an쟫isis de los procesos de gesti줻 de los programas
    regionales y locales, denominada monitoreo. 릗te se  concentra  en
    programas  que  se  seleccionan  por  constituir  nuevas l죒eas de
    trabajo o por experimentar problemas en su  implementaci줻.  Estos
    an쟫isis  se realizan utilizando t괹nicas de recolecci줻 r쟰ida de
    informaci줻 tanto cuantitativa como cualitativa. Los resultados de
    estos  estudios deber죂n llevar a corregir problemas de ejecuci줻,
    e  incluso  a  sugerir  criterios o pautas para el redise쨚 de los
    proyectos.

    El  Sistema nacional de inversiones, tiene la finalidad de evaluar
    ex ante los proyectos de inversi줻 del sector p즒lico  y  producir
    un flujo continuo de informaci줻 sobre las distintas etapas que se
    van cumpliendo en el proceso de inversi줻, desde la identificaci줻
    hasta  la  operaci줻.  A  trav굎  de este sistema se recopila, por
    medio de  una ficha com즢 (ficha EBI), las principales caracter죛-
    ticas  descriptivas  y  de  rentabilidad  de  cada  proyecto. Esta
    informaci줻 es centralizada en el  Banco  integrado  de  proyectos
    (BIP),  constituido   por  una  red   computacional  de  cobertura
    nacional, que permite conformar el Sistema de estad죛ticas b쟳icas
    de inversi줻 (SEBI). Cada etapa del  proceso  de  inversi줻  tiene
    requisitos de informaci줻 que permiten un an쟫isis de factibilidad
    t괹nica  econ줺ica  hasta  llegar  a la formulaci줻 definitiva del
    proyecto.  En  esta  materia,  un  desaf죓  relevante  es el poder
    desarrollar   metodolog죂s   espec죉icas  para  la  evaluaci줻  de
    programas sociales.

    En  cuanto  a  la  etapa  de evaluaci줻, particularmente en lo que
    concierne  al estudio del impacto de  las  pol죜icas  y  programas
    sociales, se dispone para ello de la Encuesta CASEN.

    Por  즠timo, para los efectos de la distribuci줻 y focalizaci줻 de
    los recursos p즒licos, existe un instrumento  de  manejo  a  nivel
    comunal.  Se trata de la Ficha CAS,  utilizada b쟳icamente para la
    asignaci줻 de subsidios asistenciales a la  poblaci줻  en  extrema
    pobreza.   Mayores   antecedentes  sobre  este  instrumento  ser쟮
    descritos m쟳 adelante.

2.1 Encuesta de caracterizaci줻 socioecon줺ica (CASEN)

    El Ministerio de Planificaci줻 y  Cooperaci줻 (MIDEPLAN)  no  s줹o
    tiene   la   responsabilidad  de  programar,  evaluar,  coordinar,
    entregar las recomendaciones metodol줳icas, y aprobar t괹nicamente
    los proyectos y su calendario para la asignaci줻 de recursos, sino
    que  tambi굈  debe  mantener  actualizado  el  diagn쥀tico  de  la
    situaci줻  socioecon줺ica  de  los  habitantes  del  pa죛  y   del
    comportamiento  de  los  sectores  sociales,  a  nivel  nacional y
    regional urbano y rural.

    Para dar cumplimiento a estos objetivos se ha realizado desde 1985
    la  Encuesta  de  caracterizaci줻  socioecon줺ica nacional, CASEN.
    Esta  encuesta  constituye  un  instrumento  de gran valor para la
    obtenci줻  de  informaci줻  acerca de la estructura socioecon줺ica
    del pa죛. A partir de all�, el procesamiento de la  informaci줻  y
    el  an쟫isis  de  sus  resultados han contribuido poderosamente en
    aspectos tales como la evaluaci줻 de los efectos del gasto  social
    del  gobierno;  el  dise쨚  de  pol죜icas  destinadas  a hacer m쟳
    eficientes   y   focalizados  los   subsidios  del  Estado,  y  el
    diagn쥀tico de la situaci줻 social.

    Otra  de  las  finalidades  principales  de  la  Encuesta CASEN es
    verificar la distribuci줻 del gasto social directo en la poblaci줻
    del  pa죛,  y  cuantificar qu� porcentaje de 굎te es percibido por
    los sectores de menores recursos. Los resultados de la CASEN  1994
    reflejan  que el ingreso promedio de los hogares experiment� entre
    1992 y 1994 un aumento real de 5.9%, que en  t굍minos  de  ingreso
    per c쟰ita se traduce en un 6.4% de crecimiento. Sin embargo, esta
    positiva  situaci줻 muestra grandes diferencias entre los diversos
    estratos socioecon줺icos, revel쟮dose una notable disparidad entre
    los hogares del decil m쟳 pobre, los que reducen su  participaci줻
    en el mismo per죓do de 1.9% a un 1.7%; en cambio,  los hogares del
    d괹imo  decil aumentan la concentraci줻 de los ingresos totales de
    40.6% a un 40.8%2.

    A partir de la evaluaci줻 de los programas y de las transferencias
    entregadas por el Estado, tanto monetarias como en  servicios,  es
    posible   determinar   las  l죒eas  de  acci줻  a  seguir,  y  las
    correcciones y ajustes  necesarios  que  debe efectuar el Gobierno
    para  lograr  que  굎tos  lleguen  a  los  grupos  detectados como
    poblaci줻 objetivo de las pol죜icas sociales.

    En s죒tesis, podemos decir que la Encuesta  CASEN  constituye  una
    importante herramienta para la evaluaci줻 y el dise쨚 de pol죜icas
    sociales.  Permite  medir el impacto sobre el ingreso que tiene el
    gasto  social  y  verificar  si  los  diferentes  programas  est쟮
    efectivamente  llegando  a  los  grupos  que  se han definido como
    beneficiarios. Ello es coherente con la propuesta del Gobierno, ya
    que  se  trata  no  s줹o  de focalizar el gasto en los sectores de
    extrema pobreza, sino que de reorientar algunos programas y  crear
    otros nuevos para algunos grupos definidos como poblaci줻 objetivo.

    La primera de la encuestas  CASEN,  realizada  en  1985,  m쟳  que
    proveer  una  buena  caracterizaci줻 de los hogares chilenos sent�
    las bases para contar  con  un  instrumento  de  representatividad
    nacional,  que  luego  de  ser mejorado y ampliado dio origen a la
    Encuesta CASEN 1987.

    En 1990 se priorizan dos grandes desaf죓s: estimar  la  pobreza  e
    introducir  las  modificaciones  necesarias  tanto  en  el aspecto
    metodol줳ico como de dise쨚 del instrumento, de tal manera que  la
    CASEN  permitiera  mejorar  las  evaluaciones  planteadas  en  sus
    objetivos.  A partir de este momento, la encuesta se  aplica  cada
    dos a쨚s.

    En  noviembre  de  1994  se realiza la quinta edici줻 de la CASEN,
    cumpliendo con dos importantes prop쥀itos. En  primer  lugar,  dar
    continuidad  a  la  serie  de  estudios  sobre  las   definiciones
    conceptuales, la mantenci줻 de los componentes  sectoriales  y  su
    representatividad  nacional  y  regional ( urbano y  rural),  y en
    segundo   lugar,   incorporar   innovaciones   administrativas   y
    metodol줳icas  que  potencien  el  cumplimiento  de  sus objetivos
    generales y espec죉icos.

    Las  innovaciones   m쟳   destacadas  pueden  sintetizarse  de  la
    siguiente forma:

    -  Adjudicaci줻  del  estudio  mediante  un  llamado a licitaci줻;
       aspecto  que  influy�  positivamente  en el mejoramiento de los
       contenidos.
    
    -  Realizaci줻  de  dos formas de supervisi줻 en el mismo estudio.
       La denominada 췷upervisi줻 administrativa�, o de  terreno,  que
       tiene  dos  funciones  centrales:  la  revisi줻 de los aspectos
       organizacionales del trabajo de campo  y  la  identificaci줻 de
       eventuales problemas de consistencia de los datos recogidos por
       los   encuestadores,  y  la  췷upervisi줻  de  contenido�,  que
       consiste  en  contratar  por  medio  de  una  licitaci줻  a una
       instituci줻  externa  para reencuestar, en algunas regiones del
       pa죛, el 1% del total de las encuestas.
    
    -  Aumento  de  la cantidad de comunas de las cuales la muestra es
       representativa.  Esta  representatividad aument� de 138 comunas
       en la CASEN de 1992 a 209 en la CASEN  de  1994,  proyect쟮dose
       para  llegar  al  conjunto  de  comunas del  pa죛  en 1996, con
       representatividad urbano/rural.

    La realizaci줻 de la encuesta CASEN es  un  proceso  complejo  que
    involucra diversas acciones y tareas centrales, las que pueden ser
    sintetizadas en cuatro etapas fundamentales:

    i)  Dise쨚 del estudio y programaci줻 de actividades. En esta fase
        se definen los objetivos generales y espec죉icos del  estudio,
        los  contenidos relevantes de cada m줰ulo, el presupuesto y la
        ordenaci줻 temporal de las tareas para cada una de las etapas.

    ii) Preparaci줻 y realizaci줻 del levantamiento de campo. En  esta
        etapa se destacan cuatro actividades esenciales.

    Primero,la definici줻 del  dise쨚  muestral,  preparaci줻  de  los
    contenidos  espec죉icos de cada uno de los m줰ulos incorporados al
    cuestionario, y la elaboraci줻 de las  bases  de  licitaci줻,  que
    establecen   los  criterios,  normas  y  procedimientos  t괹nicos,
    institucionales y financieros para todos los oferentes invitados a
    participar en el concurso.

    Luego,  las  actividades   preparatorias   de   la  evaluaci줻  de
    propuestas  y  adjudicaci줻  del estudio a la instituci줻 que ser�
    responsable  de  realizar  el pre-test,  el empadronamiento de los
    hogares seleccionados y la recolecci줻 de la informaci줻  en  todo
    el pa죛.

    En  tercer  lugar  est�  la  capacitaci줻  de  los encuestadores y
    supervisores de campo de la instituci줻 adjudicataria, quienes son
    preparados por personal del MIDEPLAN; y por 즠timo, la supervisi줻
    en terreno que realiza igualmente personal del Ministerio.

    iii) Digitaci줻  y validaci줻 de los datos levantados. Responsabi-
         lidad que le  compete  en  forma  directa  a  la  instituci줻
         adjudicataria del estudio, la cual debe al mismo tiempo velar
         por  la  calidad  del trabajo y la consistencia l줳ica de los
         datos.
    
    iv) Procesamiento, an쟫isis y distribuci줻 de la informaci줻. Esta
        etapa  es  la m쟳 delicada, compleja y prolongada, y comprende
        dos fases determinantes.

    En  la  primera  de ellas, se procede a la validaci줻 de los datos
    entregados  por  la  instituci줻  responsable del levantamiento de
    campo, donde destaca la supervisi줻 de contenido;  luego  se  debe
    expandir  la  muestra  de  la  encuesta  al  marco  poblacional  y
    verificar  de  los par쟭etros utilizados con apoyo de  informaci줻
    externa,   de   alta   confiabilidad   y  validez,  como  son  las
    proyecciones de poblaci줻 del Instituto Nacional  de  Estad죛ticas
    (INE)  y  del  Centro  Latinoamericano de Demograf죂 (CELADE); por
    즠timo, se compatibilizan los ingresos declarados en  la  encuesta
    con   la   informaci줻   proveniente  de  las  cuentas  nacionales
    elaboradas por el Banco Central.

    En  la  segunda  fase  se  ordena  la informaci줻 de acuerdo a los
    requerimientos de los estudios sectoriales (de educaci줻, salud, y
    otros), 쟲eas tem쟴icas relevantes  (pobreza, distribuci줻), temas
    espec죉icos  (ingresos, subsidios) y grupos prioritarios (mujeres,
    j쥃enes,   ni쨚s);   finalmente,    se    consideran   todos   los
    requerimientos de las diversas instituciones p즒licas,  acad굆icas
    y privadas.

    La unidad b쟳ica de an쟫isis es el hogar (3),  y  se  encuesta  en
    forma separada a cada uno de  los  hogares que comparten una misma
    vivienda.  En  1994 se encuest� un total de 45 319 hogares, de los
    cuales  28 375  son  urbanos  y  17 004 son rurales. La muestra se
    puede   definir   como   aleatoria,  de  conglomerados  compactos,
    estratificada geogr쟣icamente, y de distribuci줻  no  proporcional
    de  encuestas entre estratos. La definici줻 del universo comprende
    todos  los  hogares  de  Chile  continental y de la Isla grande de
    Chilo�.

    Un aspecto importante que se incorpora a  partir  de  la CASEN  de
    1990  es  el  concepto   de  n즓leo  familiar  (4),  consign쟮dose
    informaci줻 acerca de todos los n즓leos que conforman un hogar. De
    esta  manera,  se recoge informaci줻 de todas las personas de cada
    n즓leo familiar, y por ende de todas las personas que viven en ese
    hogar.  Este  concepto  es  de gran importancia puesto que permite
    detectar  la  condici줻 de 췢llegado�,  en  aquellos  hogares  con
    presencia  de  m쟳  de  un  n즓leo  familiar,   constituyendo  una
    poblaci줻 objetivo importante para las demandas  habitacionales  y
    los subsidios de vivienda; as� como tambi굈 posibilita identificar
    a los jefes de  hogar  y  de  n즓leo,  caracterizando su situaci줻
    socioecon줺ica  y  necesidades  como potenciales  beneficiarios de
    las distintas pol죜icas sociales de gobierno.

    El  cuestionario  est�  estructurado  en  forma  de un conjunto de
    preguntas sobre  aspectos demogr쟣icos tales como sexo, estructura
    de edad, composici줻 y tama쨚 de los hogares, entre otros; y cinco
    m줰ulos  que  abordan  los  temas  de  vivienda, salud, educaci줻,
    empleo e ingresos.

    El  m줰ulo  de  vivienda  recoge tres importantes perspectivas que
    tienen relevancia desde el punto de vista del dise쨚 de  pol죜icas
    habitacionales:   las  condiciones  materiales,  el  acceso  a  la
    vivienda, y dimensi줻 y caracter죛ticas de las familias sin casa.

    En el m줰ulo de salud se capta informaci줻 acerca de la  cobertura
    del   sistema   p즒lico  y  privado,  caracteriz쟮dose  el  perfil
    socioecon줺ico  de  los  beneficiarios  de   cada   uno  de  estos
    subsistemas.  Un  aspecto importante de este m줰ulo es la medici줻
    de la focalizaci줻 de algunos programas espec죉icos del Ministerio
    de Salud.

    Los   indicadores   m쟳  frecuentes  para  analizar  la  situaci줻
    educacional de un pa죛 son: el nivel de escolaridad promedio de la
    poblaci줻,  la  tasa  de  analfabetismo,  la   cobertura   de  los
    diferentes niveles y dependencias educacionales,  las tasas brutas
    de escolaridad, entre otros. Todos estos indicadores son  posibles
    de determinar a trav굎 de las preguntas del m줰ulo de educaci줻.

    En  el m줰ulo de empleo el cuestionario abarca temas tales como la
    utilizaci줻  y  subutilizaci줻  de  la fuerza de trabajo, estable-
    ci굈dose diferencias entre tipo y categor죂s ocupacionales,  ramas
    de actividad econ줺ica, condiciones de trabajo, desocupaci줻, etc.

    Finalmente, en ingresos se consignan, en  relaci줻  con  todos los
    integrantes del  hogar, los montos  que  reciben  por concepto  de
    sueldos    y   salarios,   ganancias   provenientes  del   trabajo
    independiente, jubilaciones, pensiones y montep죓s.  A  trav굎  de
    este  m줰ulo  tambi굈  se  cuantifica  el  aporte de los subsidios
    monetarios  que  hace  el  Estado  y  c줺o  se  distribuye  en  la
    poblaci줻.  El  m줰ulo de ingresos constituye un pilar fundamental
    del instrumento estad죛tico;  bas쟮dose  en  esta  informaci줻  se
    establece la distribuci줻 de los hogares en los distintos estratos
    de ingresos (deciles, quintiles, etc.). Utilizando  el  m굏odo  de
    l죒ea  de pobreza se determina la condici줻 de indigencia, pobreza
    o no pobreza de los hogares.

    Un aspecto importante relacionado con la calidad de la informaci줻
    se  vincula  con la declaraci줻 inexacta de los ingresos del hogar
    por parte de los entrevistados. La inexactitud se presenta en tres
    formas: subdeclaraci줻, es decir, declaran menos ingresos  de  los
    percibidos;  no declaraci줻 u omisi줻 parcial de la informaci줻, y
    la declaraci줻 de un ingreso mayor que el recibido.

    Para enfrentar la situaci줻 descrita, MIDEPLAN, en cooperaci줻 con
    la CEPAL, realiza el proceso de ajuste de ingresos a trav굎 de  la
    informaci줻  del  gasto  de  los  hogares, obtenida del sistema de
    cuentas nacionales del Banco Central.  En la CASEN 1994 se realiz�
    por  primera  vez  la  imputaci줻  de ingresos frente a la omisi줻
    parcial de informaci줻.

    El contenido de los m줰ulos permite construir una amplia  variedad
    de  indicadores  para  cada  uno  de los sectores. Sin embargo, la
    mayor riqueza del an쟫isis se obtiene cruzando e interrelacionando
    indicadores  y  variables independientes de los distintos m줰ulos.
    En este sentido, por ejemplo, es  posible  analizar  y  seguir  la
    situaci줻 de poblaciones determinadas, o subgrupos espec죉icos, en
    el  쟭bito  de  una  o  varias dimensiones sectoriales a distintos
    niveles de desagregaci줻 territorial, como podr죂 ser el  caso  de
    la  situaci줻  en vivienda, salud, educaci줻, empleo e ingresos de
    las  j쥃enes  embarazadas  residentes  en  las  comunas  del  Plan
    Nacional  de  Superaci줻 de la Pobreza, a noviembre de 1994, 1996,
    1998 y 2000.

    Otro punto relevante de las potencialidades de este instrumento es
    que entrega elementos de an쟫isis para una  adecuada  distribuci줻
    del   gasto  social.  Por   una  parte,  define  una  focalizaci줻
    territorial de car쟠ter nacional y regional, y, por otra,  permite
    identificar  poblaciones  con  un mayor grado de  vulnerabilidad y
    marginalidad. Esta doble focalizaci줻 es uno de los criterios  que
    orienta el dise쨚 de las pol죜icas sociales del actual gobierno.

    Como limitaciones de este instrumento cabe  mencionar,  en  primer
    lugar, los problemas derivados de su extensi줻: progresivamente, a
    trav굎  de  las  distintas  versiones  ha  aumentado  el n즡ero de
    preguntas, y de categor죂s vinculadas a las  respuestas,  haciendo
    muy  extensa  la aplicaci줻 del instrumento. En segundo lugar, hay
    algunos aspectos de contenido que est쟮 en discusi줻, tal como  el
    an쟫isis  de  la  realidad  rural,  puesto  que  las  preguntas  y
    categorizaciones    conceptuales   describen   principalmente   la
    situaci줻 de los hogares urbanos.

    Otra   limitaci줻   se   deriva  de  la  dificultad  para  obtener
    inferencias  v쟫idas  a  partir  de  la  informaci줻 sobre niveles
    territoriales m쟳 desagregados.

    Las   encuestas  CASEN  ha  constituido  hasta  ahora  un  valioso
    instrumento  de  informaci줻   sobre   la  caracterizaci줻  de  la
    estructura  socioecon줺ica  del  pa죛, permitiendo la focalizaci줻
    del   gasto  social  y  aportando  informaci줻  para  la  toma  de
    decisiones.  En  el  futuro   podr�  seguir  cumpliendo  un  papel
    importante en la medida que sea permeable a los requerimientos que
    el desarrollo del pa죛 le plantee. Ello supone la necesidad de una
    permanente    evaluaci줻   que   abarque   todos   los   aspectos:
    administrativos, t괹nicos y metodol줳icos.

2.2 Encuesta de caracterizaci줻 social para la asignaci줻 de subsidios
    (Ficha CAS)

    La Ficha CAS es un instrumento de  caracterizaci줻  socioecon줺ica
    de   los  hogares  de  escasos  recursos,  cuya  finalidad  es  la
    췫dentificaci줻,  priorizaci줻  y  selecci줻  de  posibles benefi-
    ciarios de programas y subsidios sociales� (5).

    La primera versi줻 de este instrumento (Ficha CAS-1) se comienza a
    aplicar a fines de la d괹ada de los a쨚s 70,  en  el marco general
    de  la  redefinici줻 del papel del Estado, y de las modalidades de
    dise쨚 e implementaci줻 de las pol죜icas p즒licas, en  particular.
    En  este  contexto  se  entend죂  la  intervenci줻  social como la
    distribuci줻 de paliativos, de car쟠ter transitorio y asistencial,
    a  la poblaci줻 en situaci줻 de extrema pobreza. Los beneficios de
    las  pol죜icas  sociales  quedaban  as�  focalizados  en grupos de
    poblaci줻  que  no  ten죂n  las  condiciones  para  satisfacer sus
    necesidades  m쟳  elementales.  A  la  vez,  se  sosten죂  que  el
    crecimiento  econ줺ico,  por  s�  mismo,  llevar죂  a  mejorar las
    condiciones de vida de toda la poblaci줻.

    En  cuanto  a  contenidos,  la  primera  versi줻  de  estas fichas
    (vigente de 1979 a 1989, aproximadamente), contemplaba informaci줻
    sobre 14 죜emes, vinculados  a  caracter죛ticas  de  la  vivienda,
    infraestructura sanitaria, equipamiento del  hogar,  hacinamiento,
    promiscuidad,  combustible,  composici줻 del hogar, escolaridad de
    los   miembros,   ocupaci줻  del   jefe  del  hogar,  m쟳  algunos
    indicadores de salud.  La  segunda  versi줻,  que  se  comienza  a
    implementar  en   forma  progresiva  en  1987,  tiene  cambios  de
    contenidos  entre  los  que  destacan preguntas sobre ingreso, una
    mayor precisi줻 para definir vivienda, hogares y familias, y  para
    diferenciar  la situaci줻 socioecon줺ica de las distintas familias
    presentes en un mismo hogar.

    Sobre  la  base  de  la  informaci줻 consignada en la ficha, y con
    ponderaciones por 죜em, diferenciadas para 쟲eas urbanas y rurales
    y  para las distintas regiones clim쟴icas, a cada hogar-familia se
    le  asigna  un  puntaje  determinado, existiendo un punto de corte
    bajo el cual se considera que el postulante (miembro del tal hogar
    -familia)  es  de  extrema  pobreza  y  por tanto elegible para la
    asignaci줻  del  subsidio  al  cual  postula.  La  asignaci줻  del
    subsidio  propiamente  tal, depende adem쟳 de la disponibilidad de
    recursos. Hasta ahora se ha trabajado con un mismo punto de  corte
    a  nivel  nacional,  pero  ya est쟮 definidos puntos de corte para
    cada regi줻, que consideran las caracter죛ticas singulares de cada
    una.

    El  manejo  de  este  instrumento  es  descentralizado,  siendo de
    responsabilidad de  las  municipalidades  recoger  y  procesar  la
    informaci줻.  Estas entidades aplican la Ficha CAS a  las personas
    que demandan alg즢 subsidio o beneficio asistencial. Se trata, por
    tanto, de un instrumento  de  autofocalizaci줻,  de  aplicaci줻  y
    procesamiento  permanente,  cuya  cobertura  es  definida  por los
    propios  beneficiarios  (su  cobertura actual es de alrededor de 4
    millones de personas, lo que representa cerca de un tercio  de  la
    poblaci줻  del  pa죛).  Esto implica que este registro excluye los
    hogares pobres que, por alguna raz줻 (desinformaci줻,  u  otras.),
    no  se  acercan  a la municipalidad a solicitar subsidios, y a los
    hogares no pobres. La vigencia de la Ficha CAS  var죂  en  funci줻
    del  subsidio  al  cual postula la persona, pero en general oscila
    entre dos y tres a쨚s; una vez cumplido el per죓do de vigencia, la
    personas  deben  solicitar  su  actualizaci줻  si  es  que quieren
    mantener el subsidio.

    Los  usos  espec죉icos  de  este  instrumento  tambi굈 han variado
    durante sus 15 a쨚s de vigencia. Inicialmente,  se  pretend죂  que
    junto  con  ser  un  instrumento para la focalizaci줻 de subsidios
    fuera tambi굈 un instrumento para la realizaci줻 de diagn쥀ticos a
    nivel   local.   Esta   즠tima  intenci줻  no  logr�  concretarse,
    posiblemente por la falta de  recursos,  financieros  y  profesio-
    nales,  en muchas municipalidades del pa죛 para abordar tal labor,
    y por tratarse de un instrumento no representativo del conjunto de
    la poblaci줻 comunal. Sin embargo, en los 즠timos a쨚s ha  tendido
    a  aumentar  el  n즡ero  de  subsidios  o  programas  p즒licos que
    utilizan el 췴untaje CAS� como uno de los criterios de selecci줻.

    Las cr죜icas que se han hecho a este instrumento se relacionan con
    tres tipos de factores: i) el  marco conceptual en relaci줻 con la
    pobreza, que centra el problema de la pobreza en los hogares y las
    personas, descuidando las caracter죛ticas econ줺icas,  sociales  y
    f죛icas del contexto en que aquellas se ubican; ii)  la  selecci줻
    de indicadores de pobreza utilizados y criterios de ponderaci줻 de
    los  mismos  para  la  asignaci줻  de  los  puntajes,  y  iii) las
    consecuencias de su aplicaci줻 en los eventuales beneficiarios  de
    los subsidios y programas sociales, que tender죂n a constituir una
    suerte  de  췤lientela�  que,  incluso,  podr죂  llegar  a ocultar
    informaci줻  para  mantenerse  bajo  el  췴untaje�  que  define la
    pobreza y seguir recibiendo 췢yuda� del Estado.

    Como  se  infiere  de  lo  anterior,  algunas  de  las cr죜icas se
    vinculan directamente con las caracter죛ticas del instrumento y su
    aplicaci줻,   pero  otras  tienen  que  ver  con  su  utilizaci줻,
    espec죉icamente con el marco pol죜ico en el cual se  inserta.  Las
    primeras est쟮 siendo objeto de consideraci줻, con el prop쥀ito de
    mejorar  las  deficiencias  t괹nicas  y  de  aprovechar  mejor  la
    informaci줻 que se produce.
 
    Con  relaci줻  al  segundo  tipo de cr죜icas, en los 즠timos a쨚s,
    espec죉icamente junto con el fin de la dictadura militar,  se  han
    producido  ciertamente  cambios en las orientanciones y contenidos
    de las pol죜icas sociales. Hoy existe cierto consenso en cuanto  a
    que  los  subsidios  a  la  extrema  pobreza  son  una herramienta
    totalmente insuficiente para enfrentar el problema de la pobreza y
    la inequidad social. Se acepta que el asistencialismo puro, es una
    modalidad  de  intervenci줻  con  sentido  para  algunos segmentos
    espec죉icos de la poblaci줻 de escasos recursos, y que  ello  debe
    ser  necesariamente  complementado  con  pol죜icas  de inversi줻 y
    promoci줻 social. En estas condiciones, la Ficha CAS, m쟳  all� de
    los   redise쨚s   que  pueda  requerir,  representa  uno   de  los
    instrumentos para identificar a la poblaci줻 de menores  ingresos,
    que  entrega  informaci줻  complementaria  de  otros  criterios de
    focalizaci줻, y que tiene la gran ventaja de estar ya  incorporada
    a la estructura del gobierno local.

3.  Propuestas y desaf죓s

    De  lo expuesto hasta aqu� se puede concluir que en el pa죛 existe
    una  diversidad  de  instrumentos  que,  partiendo  del  nivel  de
    programaci줻  institucional  hasta  el  de  recolecci줻 directa de
    informaci줻 sobre las caracter죛ticas y condiciones de vida de  la
    poblaci줻, permiten focalizar la intervenci줻 social del Estado en
    sectores determinados, especialmente en los de menores ingresos.

    La  situaci줻  descrita  no  es tanto de carencia de instrumentos,
    como de una adecuada coordinaci줻 y revisi줻 de los existentes.

    Hoy,   existen   dos   lineamientos  estrat괾icos  que  permitir쟮
    potenciar los objetivos y funciones de los  actuales  instrumentos
    de  programaci줻 y planificaci줻 de pol죜icas sociales: el Sistema
    nacional de informaci줻 de estad죛ticas e indicadores  sociales  y
    el Sistema nacional de evaluaci줻 de programas sociales (6). Ambos
    permitir쟮 mejorar el dise쨚 de pol죜icas, optimizar los  recursos
    humanos  y  financieros,   mejorar  la  pertinencia,   eficiencia,
    eficacia e impacto de los programas sociales.  Esto repercutir� en
    forma  positiva  en  el  desarrollo  de  nuevos  procedimientos de
    focalizaci줻 de beneficiarios, evitar� la duplicidad de  esfuerzos
    y  acciones en una misma poblaci줻 objetivo y, por 즠timo, ayudar�
    a  la  planificaci줻 e implementaci줻 de pol죜icas y  acciones m쟳
    coordinadas entre los ministerios sociales.

    En este 쟭bito, existe un alto grado de consenso en que la toma de
    decisiones  en  pol죜ica social requiere mejorar la disponibilidad
    de  informaci줻  relevante  tanto  para  el  dise쨚  como  para la
    implementaci줻  de  los  diferentes   programas  sociales  que  se
    financian con recursos del Estado.  Por ello, la informaci줻, como
    medio  para  facilitar  la  gesti줻  y  asignaci줻   eficiente  de
    recursos, debe proveer elementos de juicio para definir  qu�  tipo
    de  acci줻  es  la  m쟳 adecuada en funci줻 de los objetivos de la
    pol죜ica social y de las caracter죛ticas coyunturales del  momento
    en que se est� actuando.  Actualmente, esta labor se ve seriamente
    limitada  al  carecer  de  informaci줻  sistem쟴ica e integral que
    supere los m쟲genes sectoriales tradicionales.

    Parte  importante  de  las  bases  de datos existentes responden a
    necesidades  espec죉icas  de  instituciones  sectoriales,  algunas
    relacionadas  con  el  control   de  procesos  muchas  veces  poco
    significativos,  y  son  en  consecuencia   incompletas  desde  la
    perspectiva  de  un  sistema  de  evaluaci줻.  Por  otra parte, la
    diversidad  de  fuentes   de   informaci줻   tiene   como   l줳ica
    consecuencia  la  falta  de  homogeneidad  t괹nica en relaci줻 con
    unidades   de   an쟫isis,  cobertura   territorial,  periodicidad,
    metodolog죂s  de  recolecci줻  de  datos, procesamiento y flujo de
    informaci줻, entre otros.
     
    Dada  esta situaci줻, la propuesta plantea que el Sistema nacional
    de  informaci줻  de  estad죛ticas  e  indicadores   sociales  debe
    mantener  actualizadas  las   bases  de   datos  con  metodolog죂s
    homog굈eas y capaces de responder a los distintos objetivos de los
    seguimientos  y  evaluaciones  que  se  realicen,  tanto  a  nivel
    nacional,  como  regional  y local, garantizando de esta forma que
    los   resultados  de  tales  seguimientos  y  evaluaciones  tengan
    consecuencias  correctivas  en  el   쟭bito   de   las  decisiones
    pol죜icas, administrativas y presupuestarias.  Se trata de generar
    una  din쟭ica que permita avanzar en la determinaci줻 y definici줻
    de mecanismos, normas y metodolog죂s que tengan 굕ito en el dise쨚
    y   ejecuci줻  de  programas,  y  que  puedan  ser  compartidos  y
    replicados tanto en los distintos sectores como en los  diferentes
    niveles de decisi줻.

    Como segundo instrumento tenemos el Sistema nacional de evaluaci줻
    de programas sociales el que consiste en dise쨅r y poner en marcha
    un sistema nacional, descentralizado y permanente de evaluaci줻 de
    los  programas  sociales,  en  lo  referido al dise쨚, operaci줻 y
    gesti줻, resultados e impactos de 굎tos.

    Los  actuales  instrumentos  de evaluaci줻 en uso, aportan antece-
    dentes  즨iles  pero  presentan  importantes  vac죓s.  M쟳 a즢, en
    muchos casos se carece de  instrumentos  apropiados,  de  recursos
    asignados  para   tal  prop쥀ito   y   de  equipos   profesionales
    especializados.  Falta  tambi굈  conciencia  de  la  importancia y
    necesidad  de  esta  labor,  y  el desarrollo  de una  췤ultura de
    evaluaci줻�.  Es  necesario contar con un sistema de evaluaci줻 de
    programas sociales, destinado a entregar  criterios  para  decidir
    sobre  qu�  hacer  y  c줺o  hacerlo,  y  para evaluar c줺o se est�
    desarrollando  el  proceso  de  implementaci줻  y ejecuci줻, y  la
    eficiencia de lo realizado y sus resultados.

    Este  sistema  considera  tres  subsistemas destinados a apoyar la
    toma  de  decisiones  en  los  diferentes   momentos  o etapas del
    proceso de intervenci줻: i) subsistema de evaluaci줻 ex ante;  ii)
    subsistema   de   evaluaci줻   del  proceso  de  implementaci줻  y
    ejecuci줻, y iii) subsistema de evaluaci줻 de resultados e impacto.

    Cada subsistema debe contar con instrumentos espec죉icos, normas o
    criterios para la evaluaci줻, y definir sus fuentes  primarias  de
    informaci줻, los niveles territoriales en que es posible captarla,
    las normas t괹nicas de su recolecci줻 y procesamiento, los canales
    y  flujos  de  los  antecedentes  que  aporta  el  subsistema, los
    usuarios a los que se destina.

    El sistema y cada uno de sus componentes debe contar con normas de
    funcionamiento que garanticen objetividad en los resultados de los
    diferentes procesos de evaluaci줻.  Ello  implica no s줹o disponer
    de   normas   t괹nicas   conocidas  y  universales,  sino  que  su
    administraci줻  debe  ser   responsabilidad   de   instancias   de
    coordinaci줻,  excepto  en  lo que concierne a los componentes que
    proveen de apoyo directo a la gesti줻 de los programas.

    M쟳  all�  de  las dificultades, propiamente t괹nicas, que plantea
    esta propuesta, ella involucra desaf죓s de  tipo  institucional  y
    financiero. Lograr coordinar con eficiencia instrumentos de origen
    diverso  requiere  romper  la compartimentaci줻 que caracteriza el
    funcionamiento de los organismos p즒licos, y supone la  asignaci줻
    de recursos espec죉icos.

    En efecto, la integralidad del sistema contribuir� al logro de los
    siguientes objetivos:

    -  Focalizar  mejor  la  inversi줻  p즒lica  y  las  acciones  del
       Estado,  en  sectores  sociales  y territoriales definidos como
       prioritarios.
    
    -  Medir en forma m쟳 precisa  el  impacto  social  de pol죜icas y
       programas, en funci줻 de su pertinencia, eficiencia y eficacia,
       fundamentando  de  este  modo  futuras  decisiones de inversi줻
       social y de pol죜icas asistenciales.
    
    -  Construir  metodolog죂s,  instrumentos e indicadores homog굈eos
       que  posibiliten  la comparaci줻 y evaluaci줻 intra e intersec-
       torial de un conjunto de programas diversos en  una  comuna,  o
       con respecto a determinada poblaci줻 objetivo.  De esta manera,
       se lograr죂 fundamentar la asignaci줻 sectorial de recursos  de
       acuerdo a las prioridades establecidas por el gobierno.

    En definitiva, lo anterior contribuye a la modernizaci줻, tecnifi-
    caci줻  y  desarrollo  de  la  gesti줻  p즒lica  a  nivel central,
    regional y municipal.