旼컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴커
 �  4.1 ALGUNAS INTERRELACIONES ENTRE POBREZA Y DINAMICA DEMOGRAFICA1 �
 읕컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴컴켸
                         Jorge Mart죒ez Pizarro
   Convenio Banco Interamericano de Desarrollo/Centro Latinoamericano 
             de Demograf죂 (BID/CELADE), Santiago, Chile


    Introducci줻

    El problema de  la pobreza en Am굍ica Latina no es nuevo, as� como 
tampoco lo es la inquietud por 굃. Su estudio forma parte de un exten-
so acervo  de conocimiento y constituye un campo de inter굎 para nume-
rosos segmentos de las sociedades, muchos de  los cuales habitualmente 
han reclamado para s� el  reconocimiento de su aporte a la comprensi줻 
del fen줺eno. Por diversas  razones, el  panorama ya no es id굈tico al 
que pod죂 identificarse hasta hace algunos a쨚s. En la actualidad,  la 
preocupaci줻 se distingue por el hecho de que la discusi줻 tradicional 
sobre sus causas y consecuencias, inspirada con frecuencia en un deba-
te ideol줳ico, ha perdido vigencia y han pasado a tener mayor peso los 
referentes  t괹nicos sobre la  forma de medici줻 de las situaciones de 
pobreza, de su caracterizaci줻 y,  en especial, de  la  superaci줻 del 
problema, todo  ello en un marco de relativo consenso. Como quiera que 
sea, la discusi줻 en ning즢 modo est� obsoleta, sobre todo si se trata 
de rescatar  perspectivas que no  han sido mayormente desarrolladas  y 
cuyos  contenidos  podr죂n  aportar elementos de juicio, tanto para la 
caracterizaci줻 del fen줺eno mismo como para la elaboraci줻 de las es-
trategias de la lucha contra la pobreza.

    En este  trabajo  se  presenta, en primer lugar, una breve descrip
ci줻 de  las tendencias de  la pobreza en  los 즠timos a쨚s en Am굍ica 
Latina y de las principales metodolog죂s de medici줻 del fen줺eno. Es-
to  configura el  marco de referencia  para abordar luego el  objetivo 
principal  de este trabajo: el an쟫isis y  discusi줻 de las interrela-
ciones  entre las situaciones de pobreza y ciertos aspectos sociodemo-
gr쟣icos  vinculados  con el crecimiento de la poblaci줻.  Se plantean 
algunas interrogantes sobre las relaciones entre pobreza y crecimiento 
demogr쟣ico,  procedi굈dose a destacar los contenidos y los aportes de 
las nociones de 췴oblaci줻 y desarrollo� y 췦strategias de superviven-
cia�, buscando dar  sentido a tales relaciones.  As�, se describen las 
caracter죛ticas  de los componentes demogr쟣icos en situaciones de po-
breza y de ciertos fen줺enos vinculados a la reproducci줻 intergenera-
cional de aquella, destac쟮dose la maternidad  temprana y  el  trabajo 
infantil. La  siguiente secci줻 termina  con la proposici줻 de un con-
junto  de hip쥁esis  generales  y  l죒eas de investigaci줻  que ya han 
comenzado a ser recogidas.

1. Tendencias de la pobreza en Am굍ica Latina

    La preocupaci줻 por el problema de la pobreza en Am굍ica Latina se 
ha visto reforzada en los 즠timos a쨚s ante la constataci줻 de su ten-
dencia ascendente. En varios pa죛es, durante la d괹ada de los a쨚s 80, 
se revirti�  la tendencia decreciente de su incidencia, que hab죂 per-
durado  desde la  posguerra. Estimaciones  para la regi줻 como un todo 
indican que el porcentaje de personas bajo la l죒ea de pobreza  habr죂 
pasado del 43 al 46 % de la poblaci줻  total entre  1986 y 1990, hecho 
claramente detectable  en los  pa죛es  de mayor tama쨚 demogr쟣ico. En 
t굍minos absolutos, en 1990 hab죂 unos 200 millones de personas en si-
tuaci줻 de pobreza en la regi줻 (CEPAL, 1992), la mayor cifra hist줿i-
ca que se ha detectado en la misma.

    Por   otro  lado,  en  los  primeros  a쨚s  de la actual d괹ada la
tendencia  creciente  de la pobreza se habr죂 modificado, a su vez, en
algunos pa죛es.   Sin embargo,  tal  proceso   ha sido  lento, por  lo
menos  si  se  le  compara  con  la recuperaci줻 de algunos 죒dices de
dinamismo   de  la  econom죂.  Esto  ser죂  parte  de  un  fen줺eno de
asimetr죂,  en  que  el  crecimiento   econ줺ico  ir죂  acompa쨅do  de
mejor죂s modestas o leves en los 죒dices de pobreza,  en tanto  que en
per죓dos  recesivos  o  de  estancamiento  econ줺ico,  el  efecto   de
incremento  sobre  dichos  죒dices  ha sido mucho mayor (CEPAL/CELADE,
1993).

    La pobreza en Am굍ica Latina es m쟳 extendida en las 쟲eas rurales 
que en las  ciudades. As� se  desprende de las  estimaciones para 1990, 
donde los pobres representaban un 61% de la poblaci줻 en zonas rurales, 
frente a un 39% en las zonas urbanas. Sin embargo, dado que muchos pa�-
ses tienen un predominio de poblaci줻 urbana, en  n즡eros absolutos los 
pobres son mayoritariamente  urbanos, alcanzando casi al 60% de toda la 
poblaci줻 pobre (CEPAL, 1992).

    La situaci줻  que se  presenta en  los pa죛es es diferente seg즢 el 
grado de desarrollo econ줺ico alcanzado. Hay pa죛es donde la pobreza es 
masiva, y lo ha sido siempre. Hay  otros donde la incidencia es menor y 
la superaci줻 del problema, en apariencia, no requerir죂 de medidas tan 
dr쟳ticas y de largo plazo como para terminar, al menos, con las situa-
ciones  m쟳 extremas  (como ser죂 el caso de la falta de disponibilidad 
de agua potable y saneamiento para algunos grupos de la poblaci줻). Es-
ta consideraci줻  es  muy  importante, porque si bien  a  fines  de los 
a쨚s  80  los guarismos  de pobreza  tendieron a  acercarse  entre  los 
pa죛es, lo  cierto es que tras esas cifras hay diferencias significati-
vas  en la infraestructura  social que  condicionan  el  problema de la 
pobreza m쟳 a  la falta de ingresos que a la satisfacci줻 de muchas ne-
cesidades b쟳icas donde ellas est쟮 m쟳 atendidas. De este  alcance  se 
deduce que es necesario tocar un aspecto clave: las metodolog죂s de me-
dici줻 de la pobreza.

2.  Una nota sobre las metodolog죂s de medici줻 de la pobreza

    En general,suele haber acuerdo en que la pobreza es un concepto que 
expresa una situaci줻 en la que las personas no pueden satisfacer una o 
m쟳  necesidades  b쟳icas, y no pueden tampoco participar plenamente en 
la vida social. Se trata entonces de un fen줺eno multifac굏ico que, por 
lo mismo,  involucra una  heterogeneidad de situaciones nada f쟠iles de 
distinguir y que, adem쟳, tampoco se representan en un 즢ico indicador. 
Salta a la vista que cualquier criterio para medir la pobreza se elabo-
ra  a  partir de un concepto  normativo con relaci줻 a  ciertos valores 
dominantes que la sociedad define.

    La   medici줻  de una situaci줻 de este tipo es, entonces, un hecho 
complejo, discutible,  cuya  soluci줻 est� lejos de haber sido lograda. 
Teniendo en  cuenta estas limitaciones, hay  que destacar, sin embargo, 
que en Am굍ica Latina los especialistas se han puesto de acuerdo en que 
a lo menos dos criterios - implementados en distintas variables- permi-
ten una mejor aproximaci줻 a la medici줻 y descripci줻 de la pobreza  y 
pueden, adem쟳, complementarse integr쟮dose en una tercera opci줻 . Es-
tos  m굏odos  son el  criterio de  ingresos  o l죒ea de pobreza (al que 
aluden  las cifras antes se쨅ladas) y el enfoque de las necesidades b�-
sicas. La utilizaci줻 de cualquiera de ellos no es indistinta,  ya  que 
depende de la realidad  de  cada pa죛 y tiene implicaciones diferentes. 
Interesa mencionar que considerando las variables habitualmente emplea-
das en estos enfoques podr죂n incluirse aquellas de  orden demogr쟣ico, 
en la medida que se trata de factores que  tambi굈 forman  parte  de la 
pobreza y que resultan ser f쟠ilmente aplicables.

    Desde  luego, no  deben desconocerse los esfuerzos pioneros  reali-
zados en el pasado para obtener mediciones que, de alguna u otra forma, 
se remit죂n a la identificaci줻 de grupos pobres. Es el caso, por ejem-
plo,  de  los  numerosos  estudios  de  distribuci줻  del ingreso, y de 
distinci줻 y definici줻 de clases sociales. Algunos de ellos  contienen 
propuestas dif죅ilmente  viables -aun hoy- para la medici줻 de los pro-
blemas  que se  persegu죂  estudiar, en raz줻  de la  disponibilidad de 
informaci줻; otros reportaron importantes reflexiones que han pasado  a 
formar parte del acervo de conocimiento en torno al tema que actualmen-
te se conoce como inequidad social.

2.1 L죒eas de pobreza

    En  t굍minos  muy resumidos, la l죒ea de pobreza define a 굎ta  por 
referencia  a un ingreso  m죒imo requerido para  satisfacer necesidades 
b쟳icas. Este enfoque consiste en la definici줻 de una canasta normati-
va  alimentaria  o  nutricional  para  un  hogar. La llamada canasta de 
subsistencia se construye a partir de las necesidades y h쟟itos de con-
sumo  de  los hogares  seg즢 su  composici줻 en un momento determinado, 
calcul쟮dose  su costo. Tal costo es el que define la l죒ea de indigen-
cia  o  pobreza extrema. Al relacionarse el gasto total de un hogar con 
el de alimentos, se  tiene un factor que se  multiplica por la l죒ea de 
indigencia, obteni굈dose de este modo la l죒ea de pobreza. Habitualmen-
te  ese  factor  es  2 � 2.5 veces el  valor de la canasta, y surge del 
supuesto que  para vivir en condiciones  normales las familias deber죂n 
destinar a  lo m쟳  la  mitad de su presupuesto a la alimentaci줻, y el 
resto a  las necesidades de vestuario, educaci줻, movilizaci줻, vivien-
da  y otras, lo  cual se  apoya en diversas evidencias (PNUD, 1990). Se 
trata entonces de un criterio claramente normativo.

    Es decir, la l죒ea de pobreza  incluye a los hogares que son pobres 
por la v죂  de la insuficiencia de ingresos. Aquellas personas pertene-
cientes  a hogares cuyo  ingreso per  c쟰ita no alcanza para satisfacer 
las necesidades alimenticias o nutricionales de todos los miembros, son 
indigentes (bajo la l죒ea  de indigencia); en tanto que las personas de 
aquellos hogares con  ingresos que alcanzan para satisfacerlas pero son 
insuficientes para cubrir otras necesidades de consumo,  representan  a 
los pobres no indigentes. Ambos conjuntos abarcan a las personas que se 
sit즑n bajo la l죒ea de pobreza.

    En general, en un  contexto de pa죛es en desarrollo, aquellos menos 
desarrollados tienen casi permanentemente los m쟳 altos porcentajes  de 
pobreza  e  indigencia,  en  tanto  que pa죛es m쟳 desarrollados pueden 
tener menor incidencia de  los mismos, con la salvedad de que los 죒di-
ces pueden experimentar bruscas fluctuaciones en algunos per죓dos, como 
ocurri� en la d괹ada de los  a쨚s 80.

2.2 Necesidades b쟳icas

    Este m굏odo es m쟳 directo, ya que mide la pobreza seg즢 las carac-
ter죛ticas de la disponibilidad de bienes y servicios, por  un  lado, y 
de  las  condiciones  de  vida, por otro. Resumidamente, consiste en la 
identificaci줻  de lo que se considera que son las necesidades b쟳icas, 
lo  que  pasa por  definir los indicadores de  dichas necesidades  y el 
umbral m쟳  all� del cual ellas se satisfacen. Tambi굈  implica distin-
guir hogares que  no satisfacen  una (porcentaje base o 죒dice sint굏i-
co), dos o m쟳 de las necesidades definidas como b쟳icas. Las  personas 
pertenecientes  a esos  hogares  son  los  pobres,  seg즢 este criterio 
(PNUD, 1990).

    En numerosos  pa죛es se han realizado estimaciones por este m굏odo, 
siempre sobre la base de informaci줻 proveniente de encuestas represen-
tativas de car쟠ter nacional o de censos de poblaci줻 y vivienda.  Esto 
ha permitido identificar geogr쟣icamente las 쟲eas m쟳 afectadas (espa-
cialmente  desagregadas al m쟸imo a partir de la informaci줻 censal)  y 
elaborar perfiles a trav굎 de los 췱apas de pobreza�.

    Los indicadores de las necesidades b쟳icas insatisfechas que se re-
conocen internacionalmente  son: el  hacinamiento  (un cierto n즡ero de 
personas  por  dormitorio), los  materiales de la  vivienda (cuando son 
inadecuados para la salud y el normal desenvolvimiento de las activida-
des  de  un  hogar), el  abastecimiento de agua (si 굎te no existe o es 
inadecuado), la disponibilidad de servicios sanitarios (si se carece de 
ellos o son inadecuados), la asistencia a establecimientos de ense쨅nza 
formal entre los menores (cuando no asisten) y, por 즠timo, la relaci줻 
de  dependencia  econ줺ica (PNUD, 1990). Es preciso se쨅lar que en oca-
siones  los umbrales  de  estos  indicadores  son  modificados seg즢 la 
realidad de cada pa죛, y no siempre son empleados en su totalidad en la 
confecci줻 del 죒dice sint굏ico.

    De all� que el criterio de las necesidades b쟳icas no es inmodifica
ble. La especificaci줻 de los indicadores  puede cambiar en el tiempo y 
seg즢 se  trate de 쟲eas urbanas o rurales. Tambi굈 a veces se incorpo-
ran nuevos indicadores (como la disponibilidad de luz el괹trica)  o  se 
excluyen otros (asistencia a la ense쨅nza, relaci줻 de dependencia eco-
n줺ica), de acuerdo a la naturaleza de la informaci줻 con que se cuenta. 
De todos modos, generalmente se ha tratado de mantener el m죒imo de los 
indicadores.

    Los  pa죛es menos desarrollados tienen los m쟳 altos porcentajes de 
pobreza seg즢  necesidades  b쟳icas, en tanto que los m쟳 desarrollados 
suelen tener una menor incidencia, aun en per죓dos donde se  experimen-
ten  alzas en la  pobreza medida a trav굎 del criterio de las l죒eas de 
pobreza.

    De manera sint굏ica, los dos m굏odos descritos exigen una disponibi
lidad de informaci줻 espec죉ica. El criterio de necesidades  b쟳icas da 
cuenta principalmente de insuficiencias estructurales, en tanto que las 
l죒eas de  pobreza pueden ser muy sensibles a coyunturas tales como al-
zas  bruscas de los precios  de los alimentos de la canasta b쟳ica, con 
el resultado de  variaciones significativas  en el porcentaje de pobres 
en cortos per죓dos.

    La discusi줻 sobre las insuficiencias y posibilidades de complemen
taci줻 de ambos m굏odos ha sido profusa. Respecto  a este 즠timo punto, 
se ha propuesto un tercer m굏odo, conocido  como el m굏odo integrado de 
medici줻 de la pobreza.  Este  ha permitido considerar distintas dimen-
siones  de la pobreza, con arreglo a  la implantaci줻 simult쟮ea de los 
dos m굏odos  (PNUD, 1990). Obviamente, esto  implica suprimir redundan-
cias  al ponerlos en pr쟠tica  y definir las necesidades que contemplan 
las l죒eas de  pobreza (principalmente de consumo) y las que son capta-
das  por  las necesidades  b쟳icas (inversi줻 y gasto p즒lico). Implica 
tambi굈 incorporar  la atenci줻 de  salud y la  seguridad  social,  que 
ninguno  recoge directamente. Su principal ventaja es que permite iden-
tificar  simult쟮eamente  a los pobres por  necesidades b쟳icas,  a los 
pobres por  carencias  de ingresos suficientes (en especial en su rela-
ci줻 con la alimentaci줻)  y a los pobres por ambos criterios. De  esta 
forma, el m굏odo define tres categor죂s de pobres: las personas que son 
pobres  de acuerdo a  ambos m굏odos (cr줻icos), las que lo son s줹o por 
necesidades  b쟳icas insatisfechas  (pobres  inerciales) y  quienes son 
pobres s줹o por  l죒eas de pobreza (pobres recientes). Estimaciones he-
chas para Am굍ica Latina se쨅lan que en 1990 exist죂n 270  millones  de 
pobres, lo que representa un 62% de la poblaci줻 regional.De ese total, 
la  mayor죂 correspond죂  a pobres cr줻icos (PNUD, 1990). En todo caso, 
debido  a la fuerte  exigencia de informaci줻, este m굏odo no suele ser 
aplicado con frecuencia.

    De acuerdo a los antecedentes descritos, parece haber un denominador 
com즢 en los m굏odos: al momento de elaborar los perfiles de pobreza se 
suelen ignorar  las variables demogr쟣icas y, por esta v죂, el papel de 
los  comportamientos demogr쟣icos.  Se excluyen factores que, constitu-
yendo parte de toda realidad social y siendo f쟠iles de medir, integran 
tambi굈  las distintas  dimensiones de  la  pobreza, si se reconoce que 
굎ta es un fen줺eno multifac굏ico. Aunque impl죅itamente queda adverti-
do en la informaci줻 que se maneja en los diagn쥀ticos, el hecho de que 
los  hogares pobres sean de mayor tama쨚 que los no pobres y est굈 com-
puestos en forma marcada por j쥃enes y ni쨚s, tiene  un  significado de 
gran importancia. En la base de esta situaci줻 est� un patr줻 reproduc-
tivo que  distingue a las  personas que forman parte de los hogares po-
bres y que se relaciona directamente  con  una nupcialidad y fecundidad 
tempranas, con un mayor nivel de crecimiento demogr쟣ico natural  y con 
una mayor mortalidad.

    Lo que  puede destacarse es que las  dimensiones demogr쟣icas de la 
pobreza son importantes porque son un reflejo de las condiciones de vi-
da. Adem쟳, pueden  constituirse en factores que favorecen la reproduc-
ci줻  de la pobreza ya que, en ausencia de movilidad social, los  hijos 
de  pobres tienden a ser  pobres. El elemento  m쟳 claro al respecto lo 
constituye el  hecho de  que en esos grupos se registra un mayor creci-
miento  demogr쟣ico  natural; de esta forma, la evoluci줻 del tama쨚 de 
la poblaci줻 pobre no s줹o es consecuencia de las tendencias en materia 
de disponibilidad de ingresos o de inversiones en el plano de la infra-
estructura f죛ica, que condicionan la movilidad social, sino tambi굈 de 
su propia din쟭ica demogr쟣ica.

    Por  otra  parte, desde el punto de vista de los estudios de pobla-
ci줻, ha existido una percepci줻 emp죚ica sobre las vinculaciones entre
las dimensiones sociodemogr쟣icas de la pobreza  y  aquellas  de 죒dole
socioecon줺ica, lleg쟮dose a una interpretaci줻 de  un  alto  grado  de
generalidad,  lo  que  evidentemente  es  insuficiente  para   permitir
incorporar estas discusiones  a la problem쟴ica del desarrollo.   Desde
un punto de vista global, no es aventurado afirmar que  para incorporar
el  problema  de  la  pobreza  al de  la  poblaci줻 y el desarrollo, se
requiere profundizar en  muchos aspectos. Si se  tienen en  cuenta  las
tendencias  y  magnitud  de  la pobreza  en Am굍ica Latina y el inter굎
manifiesto de los gobiernos por su  superaci줻, junto  con la necesidad
de incluir   otros  aspectos  relevantes  del fen줺eno que posiblemente
condicionan su reproducci줻,  parece  ser entonces  que se est�  frente
a  un  problema  que,  siendo  de  la  m쟳  alta  gravitaci줻,  resulta
apropiado enfocarlo desde  quiz쟳  no  tan nuevas perspectivas, pero s�
siempre relevantes.

3.  Algunas interrogantes sobre las relaciones entre poblaci줻 y pobreza

    A partir de numerosas evidencias y, en particular, de acuerdo a los 
perfiles de pobreza  antes mencionados, est� ampliamente documentado el 
hecho de  que los hogares y las familias pobres presentan caracter죛ti-
cas distintivas, desde el punto de vista socioecon줺ico y cultural, que 
est쟮 en la base de las causas del fen줺eno. Menos  evidentes  son  los 
rasgos sociodemogr쟣icos  de estos grupos, a pesar de que se dispone de 
abundante  informaci줻 que, de modo  indirecto, sugiere la presencia de 
comportamientos  espec죉icos de  ese orden. Por lo  mismo, es necesario 
tener en cuenta el car쟠ter multifac굏ico y heterog굈eo de la pobreza.

    As�,  entonces,  se  sabe  que  los  pobres  exhiben  bajos niveles
educacionales, insuficiencias  ambientales  y  nutricionales,  y tienen
una menor participaci줻  relativa  en  la actividad  laboral, la que se
define a su  vez  por una pertenencia a ocupaciones y actividades de la
m쟳 baja  productividad,  que  generan  escasos  ingresos y que impiden
satisfacer  integralmente  sus necesidades m쟳 esenciales, materiales y
no materiales.

    Evidencias indirectas, basadas en la estratificaci줻 de la poblaci줻 
de acuerdo  a niveles  educativos y grupos  sociocupacionales, sugieren 
que los miembros de los hogares pobres tienen un alto crecimiento demo-
gr쟣ico relativo, junto con comportamientos de una m쟳 temprana nupcia-
lidad que  se expresan en  una mayor  fecundidad  con relaci줻  a otros 
grupos. Como se sabe que, adem쟳, normalmente los hogares pobres son de 
mayor tama쨚  y m쟳 j쥃enes que  los no pobres,  es indudable  que  las 
referencias indirectas sobre su comportamiento demogr쟣ico corresponden 
a los perfiles de la pobreza. Un hecho de gran trascendencia respecto a 
las dimensiones  demogr쟣icas de la  pobreza es que entre los pobres se 
registran  los peores indicadores  de mortalidad, aspecto que introduce 
una variable cuya relevancia es indiscutible.

    Las vinculaciones generales entre las dimensiones sociodemogr쟣icas 
de la pobreza  y  aquellas de 죒dole socioecon줺ica, se reflejan final-
mente  en  el nivel  de  crecimiento demogr쟣ico  natural de los grupos 
pobres. Cuando esto se ha reconocido en las discusiones sobre poblaci줻 
y  desarrollo, a menudo se ha privilegiado y difundido  ampliamente  el 
supuesto que de alg즢 modo existe una cierta influencia causal unilate-
ral entre ellas, o bien que  esta influencia puede  leerse en cualquier 
sentido, seg즢 sea el contexto hist줿ico y espacial. El punto que inte-
resa destacar es  que estas discusiones no han sido resueltas y, aunque 
hace bastante tiempo se advirti�  sobre la  inexistencia  de evidencias 
emp죚icas concluyentes en favor de una u otra hip쥁esis, la posible re-
laci줻  compleja y de efectos  acumulativos entre  ambas dimensiones ha 
sido pr쟠ticamente ignorada.

    En  este  trabajo  se  busca,  pues,  poner  de relieve una cuesti줻
antigua,  pero  que   resulta   siempre  importante   de  analizar:  las
interrelaciones  entre las caracter죛ticas socioecon줺icas de la pobreza
y las  de  origen  sociodemogr쟣ico,  tanto   en  lo que se refiere a la
identificaci줻 de las posibles direcciones de causalidad entre pobreza y
crecimiento demogr쟣ico (con sus consiguientes l죒eas  de acci줻),  como
en  el  plano  del  aporte  de  los  aspectos  sociodemogr쟣icos   a  la
caracterizaci줻   de   la   pobreza.   Parece   ser   claro   que  estas
interrelaciones   debieran  constituir  un  asunto  central  y   no s줹o
complementario   de  las  discusiones  en  el  campo  de  la poblaci줻 y
el  desarrollo. Pero quiz쟳  ello no ha sido tan claro  en  la pr쟠tica,
puesto  que, por ejemplo, los comportamientos  demogr쟣icos  nacionales,
con  toda  la   heterogeneidad  impl죅ita en los  promedios, han servido
habitualmente   para  fijar  metas  de  reducci줻  de la fecundidad y la
mortalidad.

    En otros t굍minos, al analizar las vinculaciones generales entre los 
distintos rasgos  de  la pobreza surgen interrogantes tales como las si-
guientes:

-    쭯u쟫 es la posible naturaleza de las relaciones  entre el fen줺eno 
     de la pobreza y las dimensiones sociodemogr쟣icas del mismo?

-    쭯줺o y por qu� contribuyen las dimensiones sociodemogr쟣icas a  la 
     caracterizaci줻 de las situaciones de pobreza?

    Tratando de generar  elementos  de discusi줻, se plantear쟮 en forma 
breve  antecedentes  generales de lo que ha sido lo que aqu� se denomina 
el  estudio de la  relaci줻 entre la  pobreza y la din쟭ica demogr쟣ica, 
tanto para rescatar los aportes a la discusi줻, como para motivar nuevas 
preguntas. Del mismo modo, se expondr쟮 algunas evidencias que apuntan a 
mostrar lo relevante de esta problem쟴ica y la necesidad de su estudio.

4. Interrelaciones entre pobreza y din쟭ica demogr쟣ica

    Las   interrelaciones   entre  la   situaci줻   de   pobreza   y  el
comportamiento  demogr쟣ico  de  la  poblaci줻 inmersa en ella, han sido
abordadas fundamentalmente  a  trav굎 de dos ideas b쟳icas: la noci줻 de
췴oblaci줻 y desarrollo� y el concepto de 췦strategias de supervivencia�.
Ambos    conceptos  son   de   larga  tradici줻   en   la  investigaci줻
sociodemogr쟣ica, y lo  que interesa es destacar y discutir parte de sus
contenidos   buscando   dar respuesta al sentido de las relaciones entre
pobreza y din쟭ica demogr쟣ica. Por cierto, el primer concepto posee una
generalidad mucho mayor que el segundo, el cual forma parte de aquel.

4.1 Poblaci줻, desarrollo y pobreza

    Los  antecedentes sobre las relaciones entre la poblaci줻 y el desa-
rrollo econ줺ico datan de muy antiguo. Son ampliamente conocidas las po-
siciones antag줻icas que han  generado la pol굆ica  sobre el papel de la 
din쟭ica demogr쟣ica en el desarrollo: la necesidad de retardar o de es-
timular el  crecimiento de la poblaci줻, con  respecto  a temas de orden 
econ줺ico, social,  pol죜ico y militar (Arg갻llo, 1983; Naciones Unidas, 
1978).  Estas posiciones se han nutrido principalmente de la teor죂 eco-
n줺ica y algunas de ellas han incorporado un tratamiento  end줳eno de la 
poblaci줻 en el sistema econ줺ico.

    Cuando se describe esta relaci줻  hay que tener presente que no s줹o 
se alude al crecimiento demogr쟣ico, sino a las consecuencias impl죅itas 
que 굎te acarrea, a trav굎 del tama쨚 y la estructura por edad de la po-
blaci줻.

    A fines del siglo XVIII el inter굎 por esta tem쟴ica adquiri� espe-
cial  relieve  con  las  proposiciones  de  Malthus, suscit쟮dose desde 
entonces la denominada 췤ontroversia�  sobre los problemas demogr쟣icos 
y  del  desarrollo (Naciones Unidas, 1978). En la base de la tesis mal-
thusiana,  como es bien sabido, se destaca el obst쟠ulo que representa-
r죂  para el desarrollo la presencia de un crecimiento demogr쟣ico  por 
sobre  ciertos niveles.  Para  Malthus, el  crecimiento de la poblaci줻 
ser죂 la  principal causa  de la pobreza y 굎ta  tendr죂 poca o ninguna 
relaci줻  con  las formas de gobierno o la distribuci줻 de la propiedad 
(Naciones Unidas, 1978). En diversas formas, la herencia de este postu-
lado se expresar죂 en  el pensamiento econ줺ico  cl쟳ico, neocl쟳ico  y 
hasta en las  distintas teor죂s econ줺icas y no econ줺icas que buscaron 
responder a ella. Se  reflejar죂, adem쟳, en las d괹adas recientes,  en 
el surgimiento  de proposiciones de acciones de regulaci줻 de la fecun-
didad.

    En la actualidad, el papel negativo que se le adjudica al crecimien
to de la poblaci줻 en los pa죛es en desarrollo adquiere relieve en dis-
tintos 쟭bitos, en especial frente las perspectivas de dicho crecimien-
to que, se supone, amenazan el  desarrollo, el medio ambiente  urbano y 
los ecosistemas naturales. 

    En este debate, obviamente, cobra importancia el tema de la pobreza. 
Los argumentos sugieren que como consecuencia   de  una alta fecundidad
los  pobres ser죂n los principales agentes del crecimiento demogr쟣ico,
cuyos  niveles  llegar죂n  a  ser  incompatibles  con  los objetivos de
car쟠ter   econ줺ico;  esto   se   explicar죂,  aparentemente,  por  su
presi줻 sobre las  demandas  de educaci줻, salud, empleo y, en general,
sobre las inversiones  sociales, las cuales se ver죂n enfrentadas a una
competencia con las  inversiones productivas. Los  argumentos se  basan
tambi굈 en las graves consecuencias que originar죂 la alteraci줻 de los
ecosistemas   naturales  en  el  abastecimiento  de  alimentos  y en la
evoluci줻  del clima a escala mundial.

    Argumentos  como  los anteriores pueden resultar simplistas ya que,
por  ejemplo,  cabe cuestionar la  aplicabilidad del  enunciado (en los
pa죛es  en  desarrollo),  sus  bases  cient죉icas (graves consecuencias
potenciales)  y  la  distinci줻  de  las causas  que se atribuyen a  la
existencia de la pobreza.

    Es evidente que la disminuci줻 de la fecundidad, a trav굎 de acciones 
dirigidas,  podr죂  contribuir a  un bienestar global  de las sociedades 
donde  ella todav죂 es elevada, a  trav굎 de una menor presi줻 sobre los 
recursos. En ese sentido, se reconoce que el 굕ito de estas acciones de-
pender� de las  posibilidades de satisfacci줻 de las necesidades b쟳icas 
y de participaci줻 en los procesos nacionales de desarrollo del conjunto 
de  la  poblaci줻  pobre (FNUAP, 1991). El problema es que, siguiendo la 
l줳ica de estos  razonamientos, las acciones que de ellos deriven 즢ica-
mente adquieren  sentido en el largo plazo, ya que los descensos  de  la 
fecundidad -que s줹o a veces se materializan con relativa rapidez, y cu-
yos  determinantes  primarios se  asocian a  transformaciones  sociales, 
econ줺icas  y  culturales- conllevan consecuencias  demogr쟣icas durante 
largo tiempo, las que se  expresan a trav굎  de modificaciones en la es-
tructura  por edad  de la poblaci줻.  Sistem쟴icamente se omite, adem쟳, 
que  los altos 죒dices  de mortalidad persisten  en los grupos pobres en 
casi  toda  sociedad, aun cuando se est굈 produciendo  descensos  de  la 
fecundidad, lo que plantea problemas de fondo como, entre otros, la fal-
ta de equidad en la distribuci줻 de los beneficios del desarrollo.

    Por otra parte, dicha visi줻 no da respuesta a la situaci줻 heterog�
nea que caracteriza a los pa죛es en desarrollo en materia de las tenden-
cias  declinantes del crecimiento  demogr쟣ico y su relaci줻 con la per-
sistencia  y  agudizaci줻 de la pobreza en muchos de ellos,  situaciones 
vinculadas,  por  lo dem쟳, con fuertes y prolongadas crisis econ줺icas. 
Cabe preguntarse al respecto cu쟮to m쟳 grave ser죂 esta situaci줻 en un 
contexto de  permanencia de elevados 죒dices de crecimiento demogr쟣ico. 
El hecho es que al desconocerse las especificidades demogr쟣icas de cada 
pa죛, se excluye la  posibilidad de considerar la heterogeneidad interna 
de los componentes demogr쟣icos  y sus consecuencias diferenciales sobre 
la  estructura por edad y la din쟭ica de la poblaci줻. Por eso es impor-
tante  conocer la forma  y  magnitud de la contribuci줻 del  crecimiento 
demogr쟣ico a la reproducci줻 de la pobreza, tanto en situaciones  donde 
굎ta afecta a la mayor죂 de la poblaci줻 como en el caso opuesto. La re-
laci줻 m쟳 visible entre pobreza y din쟭ica  demogr쟣ica se encuentra en 
pa죛es donde el porcentaje de pobres es muy alto. Por ejemplo, si la po-
breza  afecta a un 80% de la poblaci줻, es casi inevitable que el creci-
miento demogr쟣ico sea el responsable directo  de la casi totalidad  del 
aumento absoluto  del n즡ero de  pobres en un per죓do  determinado: ello 
ocurre porque las posibilidades de crecimiento del porcentaje de pobres, 
como sucede con el grado de urbanizaci줻, se agotan  cuando 굎te  es m쟳 
elevado. En  el caso opuesto, donde la magnitud de la pobreza es m쟳 ba-
ja,  un aumento del  n즡ero  absoluto de pobres puede ser explicado tam-
bi굈, en forma importante, por la movilidad social regresiva.

    Un enfoque  que considere una relaci줻  compleja y din쟭ica entre el 
proceso de  desarrollo y el crecimiento  demogr쟣ico parece  ofrecer una 
visi줻  m쟳 objetiva  al respecto.  Esto  implica suponer que la pobreza 
tiene una  base estructural, que se relaciona con la falta de generaci줻 
de empleos productivos  en equilibrio  con su demanda y con la distribu-
ci줻 de los beneficios de  la producci줻 (ingresos) en el marco del pro-
ceso  de desarrollo econ줺ico.  Adem쟳, este planteo no excluye el hecho 
-a veces incuestionable y sobre el que existe pleno consenso- de que de-
terminados niveles de crecimiento demogr쟣ico, por su intensidad, pueden 
tener repercusiones regresivas sobre algunas dimensiones del desarrollo.

    En esta perspectiva general, los problemas de car쟠ter ambiental ad-
quieren volumen no ya por una supuesta presi줻 de la poblaci줻 pobre so-
bre los  sistemas ecol줳icos, sino  m쟳 bien  porque   ellos  deben  ser 
visualizados  en su naturaleza misma; esto es, a trav굎 de las modalida-
des productivas y tecnol줳icas del sistema econ줺ico internacional y  de 
los patrones de consumo que prevalecen heterog굈eamente dentro de la po-
blaci줻 en su conjunto,  y en las condiciones de  retroceso generalizado 
del crecimiento demogr쟣ico al interior de varias regiones.

    Por 즠timo,  en  un nivel m쟳 espec죉ico, una tesis como la descrita
podr죂 considerar el papel de diversos fen줺enos  propios de la din쟭ica 
demogr쟣ica  y que determinan la reproducci줻 o transmisi줻 intergenera-
cional  de la pobreza, como lo son por ejemplo, la fecundidad o materni-
dad temprana y el trabajo infantil. Tambi굈 se har죂 m쟳 comprensible la 
naturaleza  de los problemas  de empleo, que est쟮 en la base de las si-
tuaciones  de  pobreza, distinguiendo la importancia de las  inversiones 
sociales en  un plano no  competitivo  con las  inversiones  productivas 
(PREALC, 1988),  implicando con ello  que las pol죜icas  que persigan la 
equidad social deben trascender m쟳 all� de una relaci줻 emp죚ica  entre 
fen줺enos.

    La asociaci줻 entre crecimiento de la poblaci줻 y situaciones de po-
breza se  insin즑, de  esta forma,  como una interrelaci줻  entre  ambos 
fen줺enos. De all� que parece ser relevante descubrir las posibles inte-
racciones, lo que desde el punto de vista de la poblaci줻 hace necesario 
explorar  las razones de la elevada  fecundidad -relativa a un contexto- 
entre  los pobres, pero adem쟳 exige conocer las causas de su mayor mor-
talidad, ya que 굎ta es tambi굈 un atributo demogr쟣ico asociado  con la 
pobreza, m쟳  a즢 si la alta mortalidad  es la dimensi줻 demogr쟣ica m쟳 
dram쟴ica y visible de la pobreza dentro de cualquier sociedad.

4.1.1 La fecundidad como componente de la reproducci줻 social

    La  fecundidad, expresada en el n즡ero de hijos  que  tienen las mu-
jeres, es el aspecto decisivo en la din쟭ica demogr쟣ica de los sectores 
pobres. Tal como lo destacaba  hace algunos a쨚s  Arg갻llo (1983), se ha 
intentado explicar la alta fecundidad de los pobres mediante algunos en-
foques  que han  buscado establecer una  췶acionalidad econ줺ica� en las 
decisiones sobre el n즡ero de hijos, hasta otros que han tratado de mos-
trar los aspectos negativos de una 췤ultura de la pobreza�, en la que se 
presentar죂 una irracionalidad en el comportamiento reproductivo.

    Vinculadas  con  una elevada fecundidad relativa, se reconocen  como 
caracter죛ticas  de los pobres una fecundidad y nupcialidad m쟳 temprana 
con relaci줻  a otros grupos, as� como el abandono temprano de los estu-
dios de las madres j쥃enes y de sus hijos. Tambi굈 est쟮 aquellos rasgos 
de orden  econ줺ico, como el menor  nivel educativo y la baja participa-
ci줻 econ줺ica en el mercado de trabajo formal de la mujer, y el trabajo 
infantil. En buena medida, muchos  de estos aspectos definen el problema 
de la situaci줻 social de la mujer.

    El  razonamiento  que sigue a la operaci줻 de estos factores sugiere 
que en la medida que los estratos pobres no logran una calificaci줻 ade-
cuada para competir por  los escasos  empleos productivos  adecuadamente 
remunerados,  pueden ver agravada  su situaci줻 a causa del mayor creci-
miento demogr쟣ico, generando una mayor presi줻 sobre las imperfecciones 
del mercado de trabajo.  Este fen줺eno otorgar죂 sentido a  una relaci줻 
circular pobreza-crecimiento demogr쟣ico-pobreza (Arg갻llo, 1983).

    Entre  los  aspectos de car쟠ter socioecon줺ico que tradicionalmente 
se han considerado  m쟳 relevantes junto con el comportamiento de la fe-
cundidad, est쟮 la educaci줻 y la participaci줻 econ줺ica  de  la mujer. 
Ambas variables, obviamente, dependen del contexto social y espacial, ya 
que la disponibilidad y el acceso a los servicios educacionales, as� co-
mo las caracter죛ticas  de la estructura  productiva, las condicionan en 
grado importante.

    Es  conocido el hecho de  que los menores niveles de  educaci줻  van 
unidos a una  nupcialidad m쟳 temprana, a un menor acceso y uso de m굏o-
dos modernos de  planificaci줻 familiar y,  consiguientemente, a una fe-
cundidad  m쟳  elevada, si no temprana. La  calificaci줻  que logren las 
mujeres  condiciona  en grado decisivo la capacidad  para competir en el 
mercado de trabajo en ocupaciones mejor remuneradas, influyendo  de esta 
forma  en las  pautas de nupcialidad  y en la fecundidad. La idea b쟳ica 
que subyace ac�  y  que ha sido tratada en numerosos enfoques, es que la 
mayor educaci줻 y la posible mayor participaci줻 laboral femenina que de 
ella se derivar죂, se  acompa쨅n de una creciente incompatibilidad entre 
las funciones de reproducci줻 y de trabajo, adem쟳 de  una  modificaci줻 
en el  poder de  decisi줻 de la mujer  al interior de los hogares. Estos 
hechos terminar죂n  por afectar tanto a quienes  trabajan como a quienes 
no trabajan (Guadalupe, 1988).

    Con  referencia a los estratos pobres, los factores descritos ayudan 
a comprender las condiciones que favorecen el mayor n즡ero  de hijos  de 
las mujeres. Al tratar de entender este fen줺eno, se descubre que no son 
s줹o el nivel educacional y la participaci줻 econ줺ica las variables que 
se vinculan con la  fecundidad; se trata adem쟳 de  las particularidades 
del proceso formativo y de las caracter죛ticas espec죉icas de las ocupa-
ciones que desempe쨅n las  mujeres en contextos  determinados.  Frente a 
agudas crisis  econ줺icas, el  significado de la educaci줻 como medio de 
ascenso social, si es que la cobertura de los sistemas educativos no de-
crece, pierde fuerza ante la contracci줻 e informalizaci줻 de los merca-
dos laborales, la p굍dida de calidad  en los contenidos de los planes de 
estudio (especialmente  de los sistemas p즒licos) y, obviamente, ante la 
inadecuaci줻  de sus orientaciones frente a los cambios en dichos merca-
dos. Por  esta v죂, la educaci줻 puede constituir un mecanismo de repro-
ducci줻 de la segmentaci줻 social, incluso en 굋ocas de expansi줻 econ�-
mica. En verdad,  las oportunidades  ligadas a la educaci줻 no poseen el 
mismo  significado para los diversos estratos, y las 췺rayectorias� edu-
cativas para  los pobres  tienen puntos de  partida y puntos de llegada, 
cualitativa y  cuantitativamente  muy diferentes a  los del  resto de la 
poblaci줻.

    Por  otra  parte, la posici줻 de los agentes sociales en la pir쟭ide 
ocupacional -determinada seg즢 sus condiciones educativas y de califica-
ci줻  laboral-, es uno de  los  factores m쟳  importantes que definen la 
pertenencia  a determinados  estratos sociales y, con  ello, el nivel de 
ingresos y las posibilidades de satisfacer las necesidades culturalmente 
definidas como b쟳icas.

    La  importancia  central de variables  como las se쨅ladas es su con-
tribuci줻 a la comprensi줻 de las interacciones entre pobreza y fecundi-
dad. Los factores que acompa쨅n las situaciones generadoras  de  pobreza 
de los individuos y sus familias est쟮 presentes ya antes de la reprodu-
cci줻 y  de la llegada de los hijos, aunque en un plano generacional es-
tos factores se refuerzan con una elevada  fecundidad (Arg갻llo,  1983). 
En otras ocasiones, la temprana fecundidad condiciona en  grado decisivo 
las posibilidades  de  los hijos de superar las desventajas del ambiente 
familiar y social en que han nacido.

    De  all� que ha comenzado a reconocerse que junto con el descenso de 
la fecundidad en muchos pa죛es, se asiste a un fen줺eno que posee carac-
ter죛ticas  muy espec죉icas:  la maternidad  temprana  entre los pobres. 
Existe  un relativo consenso en cuanto a que esta situaci줻 puede llegar 
a ser un problema, en la medida que se asocia con un alto porcentaje  de 
hijos no deseados y nacidos en condiciones llamadas de ilegitimidad des-
protegida, afectando el futuro y las expectativas de las propias  madres 
y de sus hijos. Para aquellas, la situaci줻 devendr죂 en un  bloqueo  de 
sus aspiraciones de movilidad social, y en carencias econ줺icas y cultu-
rales que probablemente incidir쟮 en los niveles  de nutrici줻  y en  la 
socializaci줻 de los ni쨚s, entre  otras cosas, transformando as� al fe-
n줺eno "madre joven" en un mecanismo de transferencia  intergeneracional 
de la pobreza (CEPAL, 1988). Por lo dem쟳, el  perfil  de  estas  madres 
suele ser el de una adolescente pobre, soltera, de baja escolaridad, cu-
ya condici줻 y desprotecci줻 se relacionar죂  estrechamente  con efectos 
negativos sobre los niveles de nutrici줻 y de rendimiento escolar de sus 
hijos, lo que podr죂 terminar por reducir las oportunidades de 굎tos  en 
la opci줻 de un mejor futuro (CEPAL, 1991).

    Esta  nueva  forma de ver el c죚culo vicioso de la pobreza, a menudo 
relegada por consideraciones de car쟠ter global, tiene la m쟳 grande im-
portancia  si se piensa que los nacimientos originados en madres adoles-
centes est쟮 creciendo en importancia relativa en muchos pa죛es, a pesar 
del descenso de la fecundidad del conjunto de las mujeres, y es un argu-
mento m쟳 para prestar atenci줻 a los  problemas que est쟮 en la base de 
la pobreza. Los fen줺enos  vinculados a esta situaci줻 no hacen sino re-
forzar el ciclo pobreza-crecimiento demogr쟣ico-pobreza, con el agregado 
de una menor influencia del comportamiento demogr쟣ico sobre la reprodu-
cci줻 del fen줺eno.

    De   este modo, las condiciones  objetivas de existencia indican que 
el comportamiento reproductivo  (fecundidad) se enra죥a en las condicio-
nes estructurales del proceso de desarrollo. Entre  los  comportamientos 
que conducen a la reproducci줻 de la pobreza, el patr줻 reproductivo se-
r죂 uno de ellos, reforzando  la interacci줻 negativa entre  poblaci줻 y 
desarrollo.

    Por  ello, no  es realmente  suficiente plantearse como meta que los 
estratos pobres, cualquiera sea su definici줻, tengan un menor n즡ero de 
hijos para as� poder educarlos y asegurarles un  mejor  futuro. Arg갻llo 
(1980), por lo dem쟳, se쨅la que un  comportamiento como el as� descrito 
no parece factible mientras no existan -ni se perciba que existen- posi-
bilidades reales de ascenso social, en las condiciones de existencia que 
les asigna el estilo de desarrollo. Contrariamente a lo que pod죂 haber-
se esperado, durante  el decenio 1980-1990,  en una situaci줻 de agrava-
miento de  condiciones socialmente adversas, la disminuci줻 de la fecun-
didad continu� su transici줻 en Am굍ica Latina, lo que podr죂 significar 
una especie de 췢juste� para hacer frente a esas  circunstancias. Es po-
sible que este 췢juste� no  haya tenido mayor alcance debido a las limi-
tadas  oportunidades  de acceso  a  m굏odos  modernos  de  planificaci줻 
familiar de los grupos m쟳 pobres. Las encuestas demogr쟣icas y de salud 
realizadas en  la  d괹ada de 1980 muestran,  sistem쟴icamente,  que  las 
mujeres pertenecientes a los estratos sociales m쟳 bajos declaran el ma-
yor porcentaje  de  fecundidad no deseada, llegando  a un 40% en algunos 
pa죛es (CELADE, 1991).

    En  un  plano general, este hecho indicar죂 el condicionamiento  que 
pueden llegar  a ejercer las coyunturas  del proceso de desarrollo sobre 
el comportamiento reproductivo en determinados contextos y, ciertamente, 
el grado  de importancia  decreciente  que pueden alcanzar  los factores 
demogr쟣icos en  la relaci줻  circular  pobreza-crecimiento  demogr쟣ico 
elevado-pobreza.2

    Estas  nociones generales deben asumirse con cautela al analizar las 
interrelaciones  entre  pobreza y crecimiento  demogr쟣ico. Ellas pueden 
adquirir caracter죛ticas espec죉icas, seg즢 la sociedad bajo  estudio de 
que se trate y las consecuencias de determinados per죓dos de contracci줻 
econ줺ica de larga duraci줻. Reiterando, hay que considerar, por ejemplo, 
la situaci줻 de las madres j쥃enes que dan a luz  y cr죂n a sus hijos en 
condiciones de desprotecci줻 social y con serias carencias econ줺icas  y 
culturales. Puede pensarse,tambi굈, en  la situaci줻 de los grupos ind�-
genas  (췴obres�), entre  quienes es posible  admitir la persistencia de 
ciertos  factores culturales como generadores de una alta fecundidad  y, 
sobre todo, la presencia de factores institucionales, expresados  en  la 
insuficiencia  de cobertura o contenido de los sistemas y programas edu-
cativos y sanitarios. Sin propon굍selo, 굎tos pueden no permitirles  una 
integraci줻  real  a los  beneficios del desarrollo, transform쟮dolos en 
grupos altamente vulnerables en el contexto del resto de  la  sociedad3.

4.1.2 La mortalidad en contextos de  pobreza

      Los elevados 죒dices de mortalidad que en diversos estudios  exhi-
ben los estratos pobres, expresan tambi굈 la interacci줻  negativa entre 
poblaci줻 y  desarrollo, en especial  porque se trata de indicadores que 
muestran, m쟳 que cualquier otro y en forma dram쟴ica y visible, c줺o se 
afectan los comportamientos demogr쟣icos de una  poblaci줻  por la forma 
en que se distribuyen los beneficios del desarrollo  en  un contexto  de 
marcada inequidad social.

      La mortalidad, especialmente en los primeros a쨚s de vida, ha sido 
considerada en numerosas esferas como componente de  la calidad de vida, 
a pesar de que no necesariamente  constituye un indicador de  desarrollo 
por no  ser congruente con  la evoluci줻 de otros indicadores de bienes-
tar. De todos modos, los diferentes valores que alcancen los niveles  de 
mortalidad  infantil al interior  de una sociedad son indicios evidentes 
no s줹o de la desigualdad del estado de salud de una poblaci줻, sino que 
expresan tambi굈 el estado del acceso a la educaci줻 y la disponibilidad 
de ingresos, con sus consecuencias en las condiciones materiales de vida.

     쭯줺o  operan  los factores del  desarrollo sobre esta variable? La 
disminuci줻 de la mortalidad infantil y de la ni쨎z se ha debido al con-
trol de enfermedades infecto-contagiosas y  otras  de  car쟠ter ex줳eno, 
como producto del desarrollo de programas sanitarios y de orden social y 
econ줺ico. Estos se han traducido, por ejemplo, en el suministro de ser-
vicios, en el mejoramiento de la nutrici줻  y la salud materno-infantil, 
y en el cambio general de los h쟟itos y costumbres frente a las enferme-
dades, como consecuencia  de adelantos  cient죉icos y tecnol줳icos en el 
plano de la salud, la educaci줻 y las comunicaciones.

     De esta forma, los niveles m쟳 elevados de mortalidad que afectan a 
unos grupos  en  determinados contextos  sociales y espaciales dentro de 
una sociedad, son resultado de las caracter죛ticas e  imperfecciones del 
proceso de desarrollo, como se ve por ejemplo en el plano  de las estra-
tegias en el campo de la salud y del suministro de servicios. Una conse-
cuencia significativa que se ha descubierto es que la elevada mortalidad 
infantil puede contribuir a mantener una mayor fecundidad, en  la medida 
que las familias pobres buscan compensar  la p굍dida de  hijos para man-
tener el n즡ero deseado,  con todos los costos  biol줳icos, econ줺icos y 
sociales que ello implica4, aunque  es indudable que  esta  relaci줻  de 
causalidad pierde fuerza en sociedades altamente urbanizadas.

     En cualquier caso, las evidencias emp죚icas indican que los mayores 
niveles de mortalidad infantil de ciertos estratos sociales van casi in-
variablemente acompa쨅dos  de los m쟳 altos  niveles de  fecundidad. Los 
estratos sociales m쟳 desfavorecidos registran indicadores que se tradu-
cen, l줳icamente, en una mayor incidencia de las muertes y los nacimien-
tos en varios pa죛es: de all� que es 즨il conocer  este  comportamiento, 
siempre y cuando se lo sit즕 de acuerdo a la especificidad de  cada  so-
ciedad. Hay evidencias en pa죛es m쟳 avanzados en la transici줻 demogr�-
fica y en su grado de desarrollo relativo que sugieren que  las diferen-
cias relativas de mortalidad entre grupos sociales son apreciables5.

     Finalmente, no puede dejar de mencionarse la vinculaci줻  que  exis
tir죂 entre fecundidad temprana (e  ilegitimidad) -caracter죛tica de los 
hogares pobres- y los niveles de mortalidad  infantil.  Por  ejemplo, en 
Montevideo (a쨚 1984), la mortalidad  infantil  de los ni쨚s nacidos  en 
condici줻 de ilegitimidad en hospitales p즒licos, provenientes de madres 
j쥃enes con bajos niveles  educativos, result�  diez veces  m쟳  elevada 
(100 por mil) que la de las mujeres con  educaci줻  universitaria  cuyos 
hijos nacieron en establecimientos privados  y en condici줻 de legitimi-
dad (CEPAL, 1988). Por cierto, no se trata de  la condici줻  de ilegiti-
midad por s� sola, sino del hecho de que  es una situaci줻 t죖ica de los 
contextos de pobreza. Un estudio realizado en  Chile mostr�  que en 1970 
el 31% de los hijos de madres menores de 20 a쨚s eran  ileg죜imos, mien-
tras que en 1989 tal porcentaje alcanz�  a un 60%.  A  esta  preocupante 
situaci줻 se a쨅de otra m쟳 directa,  que refleja  el conocido factor de 
riesgo que representa para la salud infantil la  condici줻 de ilegitimi-
dad: la mortalidad infantil que afecta a  los ni쨚s  nacidos en esa con-
dici줻 es un 85% superior a la de los  ni쨚s  nacidos  en  situaci줻  de 
legitimidad,  diferencia   que  se  acent즑 enormemente  en  el  per죓do 
post-neonatal. Las causas de  muerte ponen en evidencia el alto grado de 
no deseados de muchos hijos ileg죜imos,  ante  su  mayor  mortalidad por 
traumatismos, desnutrici줻 y  otras  causas perfectamente evitables, que 
denotan los deficientes ciudados a que  pueden verse expuestos los ni쨚s 
nacidos en contextos de pobreza, en particular si  provienen  de  madres 
j쥃enes solteras (APROFA, 1991). Estos aspectos tienen tambi굈 su  espe-
cificidad en cada sociedad, pero en los ejemplos dados se trata  de pa�-
ses m쟳 desarrollados y cuya poblaci줻 se ubica en  etapas  avanzadas de 
la transici줻 demogr쟣ica.

    Sintetizando  los puntos  expuestos, la noci줻 de 췴oblaci줻 y desa-
rrollo� sit즑 el marco en que se inserta la comprensi줻 del fen줺eno  de 
la pobreza y sus aspectos demogr쟣icos. Una visi줻 que plantea  que  las 
situaciones de pobreza interact즑n din쟭icamente con los comportamientos 
demogr쟣icos parece ser adecuada para abordar estudios de esta naturale-
za. La pobreza ser죂 un  fen줺eno de ra죥 estructural productiva, ya que 
la poblaci줻 pobre  puede crecer por sobre su nivel de crecimiento demo-
gr쟣ico, el cual  a su vez est� en declinaci줻. En suma, es posible con-
cluir  que  las caracter죛ticas  sociodemogr쟣icas  tambi굈  definen  la 
pobreza, aunque 굎ta deriva  de condiciones  estructurales, todo lo cual 
condiciona  negativamente la interacci줻 entre pobreza y crecimiento de-
mogr쟣ico.

    Por otra parte, el que existan diferencias  en los niveles de morta-
lidad  y fecundidad  al  interior de  una  sociedad, es una prueba de lo 
inadecuado que puede resultar describir la transici줻 demogr쟣ica a par-
tir  de  promedios  nacionales,  lo que tiene implicaciones, entre otros 
aspectos, en la identificaci줻 de las consecuencias de la din쟭ica demo-
gr쟣ica  sobre los  sectores  sociales (demandas  de  empleo,  vivienda, 
salud, educaci줻, seguridad  social) o  en  el establecimiento  de metas 
abstractas para el objetivo de reducci줻 de la fecundidad a nivel nacio-
nal.

    Finalmente,  casi todos los aspectos que aqu� se han tratado  tienen 
relaci줻 con los componentes naturales del cambio demogr쟣ico, partiendo 
del  supuesto de que los patrones de la reproducci줻  biol줳ica  guardan 
una relaci줻  m쟳  inteligible  con las condiciones de pobreza y que los 
fundamentos te줿icos  y emp죚icos son mayores. El componente migratorio, 
que afecta tambi굈  la din쟭ica  demogr쟣ica, parece tener en cambio una 
relaci줻 no un죞oca y fluctuante con las situaciones de pobreza,  aunque 
no por ello debiera omitirse. En general, se sabe que la migraci줻 en un 
pa죛 en  desarrollo posee caracter죛ticas de selectividad en los migran-
tes, no s줹o en cuanto a su composici줻 seg즢 g굈ero (habitualmente pre-
dominan las mujeres) y la edad (los migrantes son principalmente adultos 
j쥃enes), sino tambi굈 en cuanto a los atributos personales (fecundidad, 
educaci줻, estado civil) y en el tipo de percepci줻  y  motivaciones  de 
los  individuos que toman las decisiones de migrar. Por otra parte, den-
tro de las distintas formas de movilidad, es sabido que algunos estratos 
pobres rurales, por ejemplo, presentan patrones  migratorios  vinculados 
con la expulsi줻 recurrente de sus zonas de origen, instal쟮dose en nue-
vas localizaciones de frontera agr죅ola, de donde con frecuencia vuelven 
a ser expulsados. En otros casos se advierte  una  movilidad  estacional 
como fruto de la oferta de trabajo en 쟲eas especializadas orientadas al 
mercado externo, movilidad que puede o no afectar a los grupos pobres de 
una sociedad.

    Si las consideraciones anteriores pudiesen efectivamente corroborar-
se mediante  evidencias directas sobre la migraci줻 entre grupos pobres, 
ello  querr죂 decir que estas poblaciones tienen una menor propensi줻  a 
realizar cambios de residencia y, lo que es m쟳 importante, significar죂 
que para los pobres existen menos alternativas de localizaci줻. Este he-
cho, que ata쨎 a la distribuci줻 espacial de la poblaci줻,  se relaciona 
directamente  con la segregaci줻 social y espacial que afecta  a quienes 
viven en condiciones de pobreza y que  ayuda a definirlas.

    Todo  esto  quiere  decir  que cuando se introduce esta variable del 
cambio demogr쟣ico (y de movilidad social)  habr죂  que  considerar  los 
rasgos estructurales de una realidad espec죉ica, que condicionan el fun-
cionamiento de los mercados de  trabajo,  fen줺eno que es uno de los de-
terminantes principales de la migraci줻. De  este modo,  aun  cuando las 
caracter죛ticas de la pobreza no aparecen  necesariamente  asociadas con 
procesos migratorios -sean 굎tos de car쟠ter  temporal o permanente, in-
ternos o internacionales-, no pueden despreciarse sus dimensiones  espa-
ciales (localizaci줻) y el papel que 굎tas juegan en la reproducci줻 del 
fen줺eno.

4.2. Las estrategias de supervivencia

     Las  condiciones  materiales de existencia permiten suponer que los 
estratos pobres se ven obligados a desarrollar y ensayar pr쟠ticas espe-
c죉icas que los diferencian de otros estratos, dando cuenta de una l줳i-
ca de conducta. Dichas pr쟠ticas econ줺icas, culturales, sociales y, su-
puestamente,  demogr쟣icas, se orientan a garantizar la sobrevivencia de 
las familias y, en general, se conocen bajo el nombre de 췦strategias�.

     Esta noci줻 ha suscitado numerosas interpretaciones desde su apari-
ci줻 hace ya  varios a쨚s y no se discute ac� la evoluci줻 de sus conte-
nidos.6 Lo  que interesa es  rescatar  algunas  ideas  que originalmente 
fueron planteadas  y que permiten complementar las anteriores considera-
ciones,  dejando en claro que  ellas pueden tambi굈 ser incluidas dentro 
de las discusiones sobre poblaci줻 y desarrollo.

     El  concepto  general  de  췦strategias  de supervivencia familiar� 
guarda relaci줻  con una serie de  arreglos o pr쟠ticas  espec죉icas que 
desarrollan los pobres (o ciertos estratos que se pueden asimilar  a  la 
pobreza), dentro de un comportamiento  demogr쟣ico de elevada fecundidad 
y mortalidad, destinadas a lograr su reproducci줻 y mantenci줻 material. 
El conjunto de  pr쟠ticas aludidas  estar죂 relacionado con los arreglos 
dom굎ticos y de organizaci줻  familiar, por un  lado, y con los arreglos 
econ줺icos y laborales, por otro (De los R죓s, 1988).

     Por arreglos dom굎ticos se entiende al conjunto de decisiones toma-
das al  interior  de  un  hogar  que  inciden  en la organizaci줻 de las 
familias, en sus redes de reciprocidad y solidaridad, y en el papel y el 
quehacer de los hijos, entre otros aspectos. Se  trata de mecanismos que 
se encaminan a optimizar los recursos disponibles  (De los R죓s , 1988). 
En esta dimensi줻 se incluyen aspectos tales como los procesos de forma-
ci줻  de  las familias y hogares,  y  el allegamiento  de parientes y no 
parientes, seg즢 las distintas etapas del ciclo de vida familiar.

     Los  arreglos  econ줺icos  y laborales se refieren a las decisiones 
que se toman  al interior de los hogares en situaci줻 de pobreza que in-
ciden en la participaci줻 econ줺ica de los miembros y en la contribuci줻 
de cada uno en la obtenci줻 de ingresos. Se incluye obviamente la parti-
cipaci줻 de los miembros secundarios (no jefes) en la actividad econ줺i-
ca, as� como el trabajo infantil y el femenino, la inserci줻 ocupacional 
y la migraci줻 -temporal o permanente- de personas en edades activas (De 
los R죓s, 1988).

     Con  la fundamentaci줻 emp죚ica de que en los hogares pobres existe 
un gran n즡ero  de  hijos y las numerosas evidencias que muestran que el 
trabajo infantil es un rasgo claramente identificable en muchos de tales  
hogares, las ideas contenidas en estos conceptos dejan  abierta  la pre-
gunta de si acaso los hijos (ni쨚s) contribuyen econ줺icamente, aceptan-
do  que el trabajo infantil puede ser parte de la estrategia de supervi-
vencia. La respuesta no parece f쟠il, por varias razones.

     En los hogares pobres los hijos (ni쨚s) tendr죂n una  significaci줻 
econ줺ica en la medida que en ellos se percibir죂 una contribuci줻 de a-
cuerdo con las funciones y el sistema de roles del grupo familiar.  Como 
estos roles est쟮 condicionados por el contexto  social  y  espacial, la 
forma en que se insertan las familias en la estructura productiva deter-
minar죂 la significaci줻 econ줺ica de los hijos (Guadalupe, 1988).

     La contribuci줻 a la mantenci줻 del hogar de 굎tos estar죂 dada por 
su participaci줻  en labores  de aseo, adquisici줻 y preparaci줻 de ali-
mentos, as� como en el desarrollo de actividades productivas  tales como 
labores de pastoreo o comercializaci줻,  situaciones todas en las que se 
supone que el aporte econ줺ico de los hijos -por peque쨚 que sea- sobre-
pasa los costos de su  mantenimiento y calificaci줻. El aporte econ줺ico 
depender�  de la edad en que comienzan la contribuci줻 y en que se inde-
pendizan econ줺icamente,  y de la productividad de su trabajo. En la me-
dida que las  condiciones motiven una m쟳 temprana iniciaci줻 en la con-
tribuci줻  econ줺ica  de los  hijos -como  por  ejemplo  la  tenencia de 
propiedad familiar  o medios de producci줻, la demanda de trabajo  y  la 
legislaci줻-, los ni쨚s se ver쟮 enfrentados a la mayor o menor incompa-
tibilidad entre trabajar  y estudiar, alternativa vinculada a su vez con  
la  disponibilidad y accesibilidad a los servicios educacionales  en  un 
contexto determinado (Guadalupe, 1988).

     Las condiciones objetivas de pobreza, unidas a los bajos costos re-
lativos  de  mantenci줻  y  calificaci줻, explicar죂n  la  presencia del 
trabajo infantil como pr쟠tica dentro de la estrategia de supervivencia, 
dependiendo  de las  caracter죛ticas  de la  estructura productiva en un 
contexto espec죉ico. La significaci줻 econ줺ica de los hijos vendr죂 da-
da, adem쟳,  por la contribuci줻  futura que ellos representan, a trav굎 
del soporte econ줺ico que pueden brindar a sus padres en la vejez,  ante 
la ausencia de seguridad social para 굎tos, constituyendo una especie de 
inversi줻 material.

     Las  caracter죛ticas del contexto social con relaci줻 a las posibi-
lidades de trabajo intra y extra-familiar para la mujer y los ni쨚s, en-
tre otros, son un factor clave en la diferenciaci줻 que se observar죂 en 
los comportamientos descritos al interior de un pa죛. Entre tales carac-
ter죛ticas est쟮 la estructura productiva y la disponibilidad de y acce-
sibilidad a servicios sociales tales como la salud y la educaci줻.  Ello 
es especialmente  v쟫ido para las 쟲eas rurales retrasadas, en contraste 
con las zonas urbanas m쟳 industrializadas.

     Los argumentos esgrimidos apuntan a mostrar que, en cualquier caso, 
el trabajo  infantil  es una realidad entre los pobres y en ese sentido, 
por extensi줻, el  hecho  de  tener un n즡ero  elevado de hijos ayudar죂 
exitosamente  a la supervivencia  familiar. Esto significa que existir죂 
una  racionalidad econ줺ica  en el comportamiento reproductivo expresado 
en la alta fecundidad. De ser as�, las familias m쟳 numerosas ser죂n las 
menos pobres, ya  que sobrevivir죂n en  mejores condiciones y, con ello, 
hasta podr죂n estar en situaci줻 de superar sus carencias.

     Sin  embargo, se conocen  evidencias  que cuestionan el supuesto de 
tal racionalidad econ줺ica. Se sabe, por ejemplo, que los hogares pobres 
de mayor  tama쨚 suelen ser los m쟳 pobres, debido a que la contribuci줻 
en ingresos  de  un n즡ero elevado  de hijos puede no ser positiva si se 
consideran los egresos  que demanda el mayor n즡ero de miembros familia-
res; esto  es, si se incluye el ingreso per c쟰ita de los hogares,  como 
ha se쨅lado y mostrado con algunos ejemplos Arg갻llo (1983). Adem쟳, los 
costos  de mantenimiento de un n즡ero elevado de hijos pueden ser signi-
ficativos en comparaci줻 con hogares de menor tama쨚.

     Cuando  se consideran  otras formas de contribuci줻 econ줺ica, como 
el trabajo no  remunerado o la significaci줻 misma que podr죂n tener los 
hijos como soporte para la vejez de los padres, es posible admitir cier-
ta racionalidad, aunque no necesariamente 췦con줺ica�7. En este sentido, 
se podr죂 establecer alguna funci줻 positiva de la alta fecundidad, pero 
siempre en el marco de situaciones de pobreza. Paralelamente, en algunas 
sociedades  ind죊enas los hijos representan una fuente de 췴restigio so-
cial�, en la medida que la alta fecundidad se valora seg즢  un  conjunto 
de normas socialmente  aceptadas y  transmitidas entre distintas genera-
ciones, aun a pesar de los fen줺enos de aculturaci줻.

     De este modo, el trabajo infantil remunerado, como componente de la 
estrategia  de  supervivencia de  los hogares pobres, se puede presentar 
como una  respuesta t죖ica en contextos de pobreza, pero ello no necesa-
riamente establece una funci줻 positiva de la fecundidad.  M쟳 bien,  la 
pobreza es la que parece obligar a los ni쨚s a abandonar los estudios  y 
desarrollar a cambio actividades econ줺icas que generen ingresos ante la 
insuficiencia de 굎tos en el hogar. Si el trabajo infantil no se traduce 
en una elevaci줻 del ingreso per c쟰ita, es dif죅il admitir que tener un 
elevado  n즡ero de  hijos sea parte tambi굈 de una estrategia exitosa de 
supervivencia.

     Su racionalidad podr죂 encontrarse en aspectos no vinculados 즢ica-
mente con aportes directos al presupuesto familiar, sino m쟳 bien con el 
trabajo no remunerado y con ciertas motivaciones culturales, como  es el 
caso  de la significaci줻 econ줺ica de apoyo para la vejez de los padres 
y,  especialmente, por el  significado social (췴restigio�) que alcanzan 
los hijos en algunas sociedades tradicionales. En todo caso, es probable 
que existan distintos campos de racionalidad, por ejemplo en el trabajo, 
en la reproducci줻, en la socializaci줻, y seg즢 sea el  contexto social 
y espacial. Estas racionalidades pueden contradecirse entre  s� teniendo 
efectos perversos en algunos campos, y quiz쟳 hasta  pueden  evolucionar 
en forma muy compleja y dif죅il de captar,  pero  tales  contradicciones 
permanentes no son sin줻imo de irracionalidad. Si las estrategias repro-
ductivas son de largo plazo y obedecen a complejas normas sobre la valo-
raci줻 social de los hijos, el problema metodol줳ico  que asoma es el de 
la escala de tiempo, si se trata de relacionar  dichas  estrategias  con 
las condiciones de vida en un momento presente.

     En  tanto el  trabajo  de los ni쨚s refleje una contradicci줻 al no 
contribuir positivamente a la supervivencia  familiar, es posible pensar 
en un mecanismo de reproducci줻 circular de la pobreza: el  razonamiento 
simple sugiere que en la medida que los hijos se vean obligados a traba-
jar, ello significar� sacrificar su educaci줻. Sin un nivel adecuado  de 
instrucci줻, llegar쟮 a la edad reproductiva y revivir쟮 los patrones de 
nupcialidad  y, probablemente, de  fecundidad. As�, la interrogante cen-
tral  es: 쭮ajo  qu�  condiciones podr죂n  los pobres tener menos hijos, 
admitiendo la  imposibilidad de ascenso social como producto de las con-
diciones  de existencia  que les  asignan  los estilos  de desarrollo, y 
conociendo  los elevados porcentajes de fecundidad no deseada que siste-
m쟴icamente declaran las mujeres de los estratos sociales m쟳 desfavore-
cidos?

     En s죒tesis, la discusi줻 presentada sugiere c줺o y por qu� las ca-
racter죛ticas de una elevada fecundidad contribuyen a definir y reprodu-
cir la  pobreza, dejando eso s� de manifiesto que 굎ta no desaparece -si 
es que no crece- ante un descenso de la fecundidad. Aun cuando el traba-
jo infantil puede ser visto como un arreglo dentro de la  estrategia  de 
supervivencia (al menos por alg즢 grado de contribuci줻 econ줺ica de los 
hijos), puede constituirse en un mecanismo que agrava las situaciones de 
pobreza, al reproducir una parte de las condiciones  que llevaron  a los 
padres a esa misma situaci줻. De esta manera, un  arreglo  obligado para 
ayudar a la supervivencia puede tener efectos s줹o parciales,  y  en  el 
largo plazo contribuye a reproducir, o  al menos no  alterar, las causas 
inmediatas  de la pobreza: la imposibilidad de ciertos sectores de acce-
der al  mercado laboral en condiciones que permitan una adecuada remune-
raci줻.

5. Posibles l죒eas de investigaci줻

    En las secciones anteriores se ha discutido y expuesto un conjunto de 
antecedentes tanto te줿icos como emp죚icos sobre la relaci줻 entre pobre-
za  y  caracter죛ticas  sociodemogr쟣icas,  con 굈fasis en la fecundidad. 
Desde luego, las reflexiones presentadas llevan impl죅itas diversas hip�-
tesis globales que podr죂n debatirse y  reformularse. Algunas de ellas ya 
han comenzado a ser sometidas  a  comprobaci줻 en investigaciones concre-
tas.

     En un  sentido  general, es indiscutible que el comportamiento demo-
gr쟣ico de una poblaci줻 es heterog굈eo,  seg즢 la pertenencia a determi-
nados estratos sociales y la localizaci줻  al  interior  de  un  pa죛. De 
ello se infiere que las magnitudes relativas y absolutas  de  tales dife-
rencias en los componentes y en el  crecimiento  demogr쟣ico, pueden  ser 
variables tambi굈 seg즢 la transici줻 demogr쟣ica y el nivel de  desarro-
llo relativo de cada pa죛. Por esta raz줻 es importante  determinar estas 
diferencias y sus consecuencias  demogr쟣icas,  para  distinguir m쟳 ade-
cuadamente poblaciones objetivos de pol죜icas sociales.

     De los antecedentes presentados fluye que el comportamiento demogr�-
fico de los sectores pobres, expresado en  un  crecimiento  relativo  m쟳 
elevado que el resto de la poblaci줻, agrava las  situaciones  de pobreza 
de los hogares o grupos familiares. El mayor crecimiento puede apreciarse 
en la juvenil estructura por edad de los  estratos en cuesti줻,  con  sus 
consecuencias sobre las demandas de salud  materno-infantil,  educaci줻 y 
empleo, entre otras. Esto mostrar죂 una de las facetas de la compleja re-
laci줻 entre poblaci줻 y desarrollo, justificando de paso la necesidad de 
esagregar el an쟫isis de las consecuencias sociales de las tendencias de-
mogr쟣icas generales en un pa죛. Aun cuando los estratos pobres constitu-
yan menos de la mitad de una poblaci줻 nacional, su  mayor  fecundidad se 
traduce inevitablemente en una  sobrerrepresentaci줻 de los ni쨚s y j쥃e-
nes en esa situaci줻. Es decir, la conclusi줻 que surge es que la reposi-
ci줻 de los miembros de una sociedad -con el costo  econ줺ico  incluido- 
puede recaer en los hogares pobres o  pr쥅imos a la pobreza,  incluso en 
pa죛es donde la incidencia de 굎ta es menor8.

     쭿u�  repercusiones  demogr쟣icas  pueden traer  estas cuestiones?, 
쮋u쟫 puede ser  la contribuci줻 del crecimiento natural al  crecimiento 
del n즡ero  absoluto de pobres?,  쮙u� n즡ero de  personas  deber죂n ser 
objeto  de pol죜icas  espec죉icas para  reducir el porcentaje de pobres, 
teniendo en cuenta el aumento anual por la propia din쟭ica demogr쟣ica?, 
쮙u�  diferencias habr죂n entre pa죛es con distinta incidencia de pobre-
za? La evoluci줻  de los contingentes en situaci줻 de pobreza en un con-
texto determinado,  cuantificados en dos momentos diferentes por simila-
res indicadores, no obedecer죂 al crecimiento demogr쟣ico  por s�  solo. 
En dicha evoluci줻 influye la  movilidad social ascendente o descendente 
de la  poblaci줻, hechos que probar죂n la existencia de causas estructu-
rales de la pobreza.

     Parte de estas inquietudes han sido recogidas en algunos  estudios. 
릗tos han formado parte de un programa de actividades  desarrollado  por 
el CELADE y cuyos resultados se presentan en el estudio  sobre 췉in쟭ica 
demogr쟣ica de la pobreza� (CELADE, 1994), as� como en diversas publica-
ciones (CEPAL/CELADE/UNFPA, 1993; CELADE ,  1991, por  ejemplo ).  Todos 
ellos han reportado antecedentes que permiten  afirmar que en 굋ocas re-
cesivas se han producido descensos en la fecundidad de  los  hogares po-
bres y en el crecimiento natural de su poblaci줻, a la par  con aumentos 
en la magnitud de la pobreza. Hay evidencias, tambi굈,  que muestran que 
en pa죛es con un elevado porcentaje de pobres, el crecimiento  de  굎tos 
ha obedecido fundamentalmente al crecimiento  demogr쟣ico.  Con  ciertos 
supuestos, algunos de los estudios  realizados  en  el  CELADE, sobre la 
base de informaci줻 de encuestas de hogares manejada  por  la CEPAL, in-
dican que en Guatemala la magnitud de la pobreza creci�  casi exclusiva-
mente por el crecimiento demogr쟣ico natural de los sectores  pobres du-
rante la d괹ada de 1980: ello se debi� a que  en este pa죛 el porcentaje 
de pobres supera el 70%. No sucedi� lo mismo en  Costa  Rica,  ya que en 
este pa죛 una cuarta parte de la poblaci줻 se  encontraba  en  situaci줻 
de pobreza a comienzos de los a쨚s 80, creciendo  levemente esta propor-
ci줻 hacia fines de esa d괹ada, pero ello se  debi�  fundamentalmente  a 
la movilidad social regresiva (CELADE, 1991).

     Por otra parte, un problema al parecer creciente y menos documenta-
do es  el  hecho de que en conjunto con el descenso de la fecundidad los 
nacimientos originados  en madres adolescentes pobres (muy probablemente 
en grado importante no deseados  y nacidos en  condici줻 de ilegitimidad 
desprotegida), de baja escolaridad y obligada participaci줻 laboral, es-
t쟮 planteando la necesidad de una mayor  educaci줻,  conjuntamente  con 
una efectiva informaci줻 y acceso a medios  eficaces de regulaci줻 de la 
fecundidad. Este campo de estudio  es  un  desaf죓 para el presente y el 
futuro inmediato, y aparece as� por cuanto representa -junto al complejo 
fen줺eno del trabajo de los ni쨚s- uno de  los mecanismos principales de 
la transmisi줻 intergeneracional de la pobreza.


旼컴컴컴컴컴컴커
� Bibliograf죂 �
읕컴컴컴컴컴컴켸

� Arg갻llo, O. (1980), Pobreza y desarrollo. 
  Caracter죛ticas sociodemogr쟣icas de las familias pobres en Venezuela, 
  CELADE, Santiago de Chile, serie A, N� 167.

� ----- (1983), 췗obreza y fecundidad en Costa Rica�, 
  en Notas de Poblaci줻, a쨚 11, N� 32, agosto, pp. 9-54.

� Asociaci줻 Chilena de Protecci줻 de la Familia (APROFA) 
  (191), Bolet죒, Santiago de Chile, a쨚 27, N� 1-12.
 
� Centro Latinoamericano de Demograf죂 (CELADE) (1990), 
  Am굍ica Latina: proyecciones de poblaci줻.1950-2025, 
  Santiago, de Chile, Bolet죒 Demogr쟣ico, a쨚 23, N� 45.

� ----- (1991), "Poblaci줻 y transformaci줻 productiva con equidad", 
  Santiago de Chile, in괺ito.

� ----- (1994), Din쟭ica demogr쟣ica de la pobreza, (LC/DEM/R.206.),  
  serie A, N� 287, Santiago de Chile. 

� Comisi줻 Econ줺ica para Am굍ica Latina y el Caribe (CEPAL) (1988), 
  La reproducci줻 biol줳ica y social de los hogares de Montevideo, 
  (LC/G.1526.), Montevideo.

� ----- (1991), La suerte de las madres adolescentes y sus hijos: 
  un estudio de casos sobre la transmisi줻 de pobreza en Santiago de Chile, 
  ( LC/R.1038),  Santiago de Chile .

� ----- (1992), El perfil de la pobreza en Am굍ica Latina a comienzos 
  de los a쨚s 90, (LC/L.716) (Conf. 82/6), Santiago de Chile.

� Comisi줻 Econ줺ica para Am굍ica Latina y 
  el Caribe/Centro Latinoamericano de Demograf죂 (CEPA/-CELADE) (1993), 
  Poblaci줻, equidad y transformaci줻 productiva, (LC/G.1758) (CONF.83/3) 
  (LC/DEM/G.131.) CEPAL/CELADE, Santiago de Chile.

� De Carvalho, J. y L. Rodr죊uez (1990), 
  La transici줻 de la fecundidad en el Brasil. Causas y consecuencias, 
  IUSSP, Seminar on Fertility Transition in Latin America, Buenos Aires.

� De los R죓s, R. (1988), 
  Pobreza, necesidades b쟳icas y estrategias de sobrevivencia familiar. 
  El caso de la Regi줻 Central de Planificaci줻, Costa Rica, 1984, 
  CEPAL/CELADE, San Jos�, Programa de maestr죂 en poblaci줻 y desarrollo.

� Fondo de Poblaci줻 de las Naciones Unidas (FNUAP) (1991), 
  Estado de la poblaci줻 mundial. 1991, Nueva York.

� Guadalupe, S. (1988), 
  Desarrollo econ줺ico social y comportamiento reproductivo en el Per�, 
  CONCYTEC, Lima.

� Mart죒ez, J. (1992), 
  Interrelaciones entre pobreza y din쟭ica demogr쟣ica, 
  (LC/DEM/R.173), serie A-268, CELADE, Santiago de Chile.

� Naciones Unidas (1978), 
  Factores determinantes y consecuencias de las tendencias demogr쟣icas, 
  Departamento de Asuntos Econ줺icos y Sociales, Nueva York, 
  Estudios sobre Poblaci줻, N� 50, vol. I.

� Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (1990), 
  Desarrollo sin pobreza, Bogot�, PNUD, 
  Conferencia Regional sobre la Pobreza en Am굍ica Latina y el Caribe, 
  Quito.

� Programa Regional de Empleo para Am굍ica Latina y el Caribe (PREALC) 
  (1989), Interrelaciones entre poblaci줻 y desarrollo. 
  Bases para pol죜icas de poblaci줻 en el istmo centroamericano, 
  OIT-PREALC, Santiago de Chile, documento de trabajo No. 339.

� Rodr죊uez, J., J. Mart죒ez y J. Chackiel (1990), 
  췈aracter죛ticas demogr쟣icas�, 
  en Universidad de la Frontera/Instituto Nacional de Estad죛ticas
  /Fundaci줻 Instituto Ind죊ena/Programa de Apoyo en Salud 
  Materno-Infantil/Centro Latinoamericano de Demograf죂 
  (UFRO/INE/FII/PAESMI/CELADE)(eds.), 
  Censo de reducciones ind죊enas seleccionadas: an쟫isis sociodemogr쟣ico. 
  IX Regi줻. Chile, INE, Santiago de Chile, pp. 9-76.

� Rosenhouse, S. (1991), 
  Pol죜icas y programas de poblaci줻 ante la diversidad 굏nica: 
  쮌iferencias culturales o insensibilidad program쟴ica?, 
  INAP-PROLAP, Conferencia Centroamericana del Caribe y M굕ico 
  sobre Pol죜icas de Poblaci줻, Antigua, Guatemala.

� Tabah, L. (1989), 췉e una transici줻 demogr쟣ica a otra�, 
  en Bolet죒 de Poblaci줻 de las Naciones Unidas, N� 28, pp. 1-26.