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En la bibliografía sobre el bienestar y los niveles de vida, el término pobreza no tiene una definición clara y universal debido a que, en el análisis de este fenómeno, se tiende a relacionarlo con muchos aspectos de la condición humana, los cuales se refieren no solo a la privación de bienes y servicios, sino también a cuestiones de tipo valorativo y moral que cada individuo pondera de manera diferente en un momento determinado. Por tal razón, los sociólogos, economistas, y en general los científicos sociales, para definir o medir la pobreza, utilizan diversos criterios.
Algunos indican que la pobreza es la proporción de la población que no tiene la capacidad de satisfacer sus necesidades básicas nutricionales; otros utilizan indicadores referidos a la salud, vivienda, educación, ingresos, gastos, o criterios más amplios como la identidad, derechos humanos, participación popular, entre otros, llegando a proporciones de la población diferentes calificados como pobres. Es decir, es posible tener tantas definiciones de pobreza, y cuantificaciones de ella, como aspectos o criterios existan para medirla.
De una manera general, y a pesar del carácter multidimensional y complejo que puede tener, se dice que la pobreza existe en una sociedad cuando una o más personas muestran un nivel de bienestar inferior al mínimo necesario para la sobrevivencia.
Pero ¿cómo se mide el bienestar de las personas?, ¿cuál es el nivel mínimo de este bienestar que permite distinguir entre pobres y no pobres?, ¿cómo se agrega la información individual en una medida global de pobreza?. Estas y otras interrogantes requieren ser respondidas antes para saber cuántos pobres hay en la sociedad, y también para conocer qué características tienen y cuáles son sus determinantes, aspectos importantes en el marco del análisis de la pobreza, en particular, para efectos de evaluación y formulación de políticas sociales.