2.1.7 PROPUESTA METODOLOGICA  PARA  DETERMINAR  EL  INGRESO  Y  LA
          PROPORCION DE HOGARES POBRES A NIVEL PROVINCIAL Y DISTRITAL*

          Econ. Marcos Robles**

    INTRODUCCION

    El  trabajo   aplica  una  metodolog¡a  que   integra  informaci¢n
    socio-demogr fica del Per£ proveniente de los Censos Nacionales IX
    de Poblaci¢n y IV de Vivienda de 1993 y de la Encuesta Nacional de
    Hogares  de  1995,  con  el prop¢sito de  obtener  indicadores  de
    pobreza  a nivel de  provincias  y  distritos que sirvan a una m s
    eficiente asignaci¢n de recursos  en las pol¡ticas y los programas
    sociales.  B sicamente  se realiza  una  estimaci¢n  indirecta del
    nivel de vida en  cada una de las  provincia y distritos del pa¡s,
    expresado a  trav‚s  del  nivel  de  ingreso  y  del porcentaje de
    hogares que se  encuentran por debajo de la l¡nea de pobreza. Esta
    aplicaci¢n se efect£a  en dos etapas: en  la primera, con datos de
    la  encuesta que  son comunes  al censo, se establece una relaci¢n
    estad¡stica entre el nivel de ingreso de los hogares y un conjunto
    de caracter¡sticas de las  personas, de la  vivienda y del tipo de
    localidad donde  ellas habitan; y  en  la segunda, con  datos  del
    censo  se  usa  el  modelo  antes  desarrollado  para  estimar  el
    porcentaje de  hogares  por  debajo de la l¡nea de pobreza a nivel
    departamental y provincial.

    I.  ASPECTOS CONCEPTUALES Y METODOLOGICOS
     
        El problema de la informaci¢n

        Los Censos de 1993, as¡ como la gran mayor¡a de los  censos en
        la  regi¢n   de   Am‚rica  Latina  y  el  Caribe,  no  recogen
        informaci¢n de ingresos, lo que  impide una estimaci¢n directa
        de la proporci¢n de hogares por debajo de la l¡nea de pobreza,
        que es un indicador  s¡ntesis  de relativa amplia aceptaci¢n y
        utilizaci¢n.

        De  otro  lado,  las   encuestas  de   hogares  que  contienen
        informaci¢n suficientemente detallada del ingreso, s¢lo tienen
        representatividad a niveles muy  agregados, que  no satisfacen
        las  demandas para fines de pol¡tica econ¢mica focalizada.  En
        el trabajo  se  muestra, sin embargo, que  es factible superar
        este obst culo mediante la estimaci¢n indirecta del ingreso de
        los hogares combinando la  informaci¢n proveniente del censo y
        las encuestas de hogares, particularmente  de las Encuestas de
        Ingresos y Gastos del Hogar.

        Determinantes demogr ficos, sociales  y econ¢micos del ingreso
        familiar

        En el  an lisis  de  los  factores condicionantes del  ingreso
        familiar,  destaca  el com£n  acuerdo entre los estudiosos del
        tema, que el principal factor es la forma como se insertan los
        miembros  del  hogar  en  el  mercado  laboral  o   estructura
        productiva. Es  decir, que el nivel de ingreso de un individuo
        y,  por  consiguiente  del  hogar,  depende  en gran parte del
        tipo  de  posici¢n  ocupacional que  tengan, en el marco de la
        demanda  laboral  que  se  define por  el  tipo  de  actividad
        econ¢mica  realizada y la  tecnolog¡a  utilizada. Al respecto,
        los resultados de la Encuesta  Nacional de  Hogares del primer
        trimestre  de  1995, muestran  que  los  ingresos del  trabajo
        equivalen al  71.0 % del  ingreso familiar  y al 75,7 % de los
        ingresos ordinarios del hogar.

        Existen diversas perspectivas  respecto de  los condicionantes
        de la  inserci¢n  de  los  miembros del  hogar en la actividad
        productiva. En una revisi¢n conceptual al respecto, destaca la
        teor¡a del capital humano que propone Gary Becker, as¡ como el
        papel  que  juegan  los factores  de tipo  sociol¢gico  y  las
        pol¡ticas p£blicas.  La teor¡a del capital humano, tal como lo
        propone Gary Becker, se  nutre de  los  aportes  de   Theodore
        Schultz, quien  destaca  que  muchos  de  los  gastos  en  que
        incurren los miembros de una  familia se asumen como una forma
        de inversi¢n.

        Es el caso, por ejemplo, de los  gastos en  educaci¢n, salud y
        emigraci¢n para  buscar mejores  oportunidades de  empleo. Tal
        como lo anotan, Fern ndez-Baca y Seinfeld (1994), el beneficio
        en este caso estar¡a dado por el valor presente de los mayores
        ingresos  netos que  recibir¡an  los  miembros de esta familia
        como  resultado  de la  mejor calidad  y  productividad  de su
        trabajo  vendida  en  el mercado. El  punto  central  de  este
        enfoque  es  que a  medida que  las personas  obtienen mayores
        niveles de educaci¢n y capacitaci¢n  laboral, su trabajo es de
        mas  elevada  productividad  y  por  tanto, pueden  acceder  a
        mejores oportunidades de empleo e ingresos.

        Esto  no  significa  restar   importancia  a  otros   factores
        relevantes en la  determinaci¢n del  ingreso, como la dotaci¢n
        inicial de capital no  humano (inmuebles, equipos, m quinas  o
        activos financieros), ni a las  propias habilidades especiales
        innatas de  las personas y que  la sociedad valora, y hasta el
        mismo factor suerte.  En este  sentido, se argumenta que, dada
        una cantidad fija de los  otros factores, las  personas pueden
        invertir en mayor educaci¢n  para mejorar sus posibilidades de
        ingreso. Es  as¡ que por ejemplo, el  ingreso esperado  de una
        persona con un determinado n£mero  de a¤os  de estudio deber¡a
        ser mayor  que el  de cualquier otra  persona que  tenga menos
        a¤os  de  estudio, que  tenga  la misma  dotaci¢n  inicial  de
        capital no humano y tambi‚n las mismas habilidades (Fern ndez-
        Baca y Seinfeld, 1994).

        En  esta  l¡nea  de  pensamiento,  se  estima  que el tipo  de
        ocupaci¢n  en que se  insertan los  miembros  de las  familias
        determina  en  gran  parte  el  ingreso   familiar.  Pero,  la
        posibilidad  de acceder  a una  ocupaci¢n  espec¡fica, con  el
        nivel de ingreso que esta  implica, depende de las habilidades
        adquiridas por  el individuo  a trav‚s de  la educaci¢n  y  la
        experiencia laboral, ya  que ‚stas tienen  impacto en su nivel
        de  productividad.  El  ‚nfasis   de  este  enfoque  lo  pone,
        entonces, en la educaci¢n como  determinante en la explicaci¢n
        de la desigualdad de los ingresos.

        En  una  perspectiva  m s  sociol¢gica, Omar  Arguello  (1983)
        apunta que un primer aspecto que  condiciona la  ubicaci¢n del
        individuo, y por consiguiente  de los miembros de un hogar, en
        la estructura productiva y  social, es la posesi¢n o no de los
        medios de producci¢n suficientes  para realizar  una actividad
        econ¢mica  que  le  asegure  ganancias  m¡nimas  para  atender
        adecuadamente sus necesidades.  Cuando la  posesi¢n  de  estos
        medios  de  producci¢n es insuficiente, como ocurre con muchos
        minifundistas,  artesanos  y  otros  trabajadores  por  cuenta
        propia, sus esfuerzos se  concentraran en  actividades de baja
        productividad y  rentabilidad, por lo que es m s  probable que
        pasen a integrar  alguno de  los estratos  de pobreza. De otro
        lado, se¤ala que la ausencia de medios de producci¢n puede ser
        compensada con la  posesi¢n de  otro  bien  altamente valorado
        por la sociedad, cual es, la educaci¢n.

        Arg�ello sugiere que la educaci¢n debe ser ubicada, en algunos
        casos, como un fen¢meno social mediatizador entre los factores
        estructurales y los comportamientos  concretos de los diversos
        actores sociales. En otros casos, la  educaci¢n juega un papel
        fundamental en la  transici¢n social de una generaci¢n a otra.
        Son  conocidos  los  estudios  que  muestran  el  papel de  la
        educaci¢n en la movilidad  social  ascendente de los hijos con
        respecto a  sus  padres.  En  tanto logro de una  generaci¢n y
        apuntando a su futuro, la educaci¢n  ser  uno de los  factores
        condicionantes  fundamentales   del  tipo  de ocupaci¢n y  del
        nivel  de  ingresos  que  obtendr   la misma. Aun  por razones
        cronol¢gicas, el  individuo  generalmente  recibe  primero  un
        cierto nivel de educaci¢n y  despu‚s sale en busca de empleo y
        de ingresos, que estar n  de acuerdo con su grado educacional.
        La ocupaci¢n, condicionada en gran  parte por la educaci¢n, es
        el veh¡culo  a trav‚s  del  cual  el individuo  y las familias
        obtienen sus ingresos.

        Un  factor adicional, que  guarda  relaci¢n  con  el rol de la
        educaci¢n en la  determinaci¢n del ingreso familiar (inserci¢n
        laboral),  es   el  lugar   de  residencia.  Como  lo   anotan
        Fern ndez-Baca  y  Seinfeld  (1994),  el  hecho  de  vivir  en
        localidades urbanas o  rurales es  una  variable  que  tambi‚n
        influye  sobre  el  nivel de  ingreso esperado. Se  estima que
        podr¡an darse dos  tipos de  efectos: por  un lado,  el  menor
        grado de desarrollo  de  los  mercados en  las  provincias  se
        traduce en menores exigencias de calificaci¢n y entrenamiento,
        de tal manera que  personas  con  el mismo nivel educativo que
        otras en Lima perciben  ingresos que corresponden a un capital
        humano de menor calidad. Por  otro lado, la menor calificaci¢n
        requerida influye negativamente  sobre el  stock promedio  del
        capital  humano  del   departamento. Ello, a  su  vez,  afecta
        negativamente la productividad  de cada  individuo, que  tiene
        que trabajar con personas de  baja calificaci¢n. Altos niveles
        de educaci¢n formal no  necesariamente son conducentes, por s¡
        mismos, a una elevada productividad en  el tipo de actividades
        desarrolladas en las zonas rurales.

        En s¡ntesis, los  antecedentes de tipo  te¢rico y los estudios
        emp¡ricos  sugieren un conjunto de posibles factores asociados
        con el  ingreso  que  es  factible  examinar con los datos que
        disponemos.

        Metodolog¡a empleada

        Los  pasos  seguidos  en  el  trabajo   para  implementar  las
        estimaciones fueron1 :

        . Selecci¢n de  las preguntas comunes  a las  c‚dulas del  CPV
          (1993)  y  la  ENAHO  (I-trimestre  de  1995)  conceptual  o
          te¢ricamente  relevantes para  la generaci¢n del  ingreso de
          hogares,

        . Recodificaci¢n   y   transformaci¢n    de   las    variables
          seleccionadas  teniendo en consideraci¢n  la posibilidad que
          puedan expresarse en forma cuantitativa y categ¢rica y, a su
          vez, muestren un mayor grado  de asociaci¢n  con la variable
          ingreso,

        . Actualizaci¢n  de  la  l¡nea  de  pobreza  para  definir  la
          variable  dependiente  de  la  funci¢n log¡stica  "hogar por
          debajo o arriba de la l¡nea de pobreza" .

        . Estimaci¢n  econom‚trica - con  informaci¢n  de la ENAHO- de
          ecuaciones  de  ingresos  dependientes  de  variables socio-
          demogr ficas comunes a ambas fuentes de informaci¢n, y

        . Estimaci¢n de los ingresos promedio a  nivel de provincias y
          distritos utilizando las funciones halladas y la informaci¢n
          censal de las variables independientes2 .


        Para la  estimaci¢n de las  funciones se tom¢ en consideraci¢n
        el  nivel de  ingreso  perc pita  por  hogar  y  una  variable
        dicot¢mica que  indica si  el ingreso  perc pita es superior o
        inferior   a  la  l¡nea   de   pobreza.  Para   la  estimaci¢n
        econom‚trica, en el  primer caso se utiliz¢ una funci¢n lineal
        y  para  el  segundo  una  funci¢n   probabil¡stica  de   tipo
        log¡stico3 .  En ambos casos, debido a las grandes diferencias
        existentes  entre  los   distintos    mbitos  geogr ficos  del
        pa¡s - en  cuanto  a  los   niveles   de   pobreza   y  a  las
        caracter¡sticas   socio-econ¢micas-,   las   estimaciones   se
        efectuaron a nivel de departamentos.
                    
    II. APLICACIàN DE LA METODOLOGIA EN EL PERU

        Con la informaci¢n seleccionada de ambas fuentes se dio  forma
        a las  variables  dicot¢micas  que se utilizar¡an, teniendo en
        consideraci¢n  el  mayor  o  menor  nivel  promedio de ingreso
        perc pita y el grado de  asociaci¢n de cada alternativa con el
        ingreso (la  correlaci¢n  bivariada).  Asimismo, se  generaron
        las  siguientes variables: (a) nivel de hacinamiento del hogar
        (miembros  por  cuarto  exclusivo para el hogar), (b) raz¢n de
        dependencia econ¢mica (cociente entre  el n£mero de ocupados y
        el n£mero de miembros del hogar), (c)  mbito urbano - rural, y
        (d) hogar por debajo o arriba de la l¡nea de pobreza. En total
        fueron 53 variables (29 continuas y 24 polit¢micas).

        El siguiente paso fue  eliminar  las variables  independientes
        que  teniendo  un  equivalente  en otras  mostraron una  menor
        importancia para explicar la  variaci¢n del ingreso perc pita,
        aplicando  regresiones  y  el  m‚todo  "stepwise",  para  cada
        departamento,  entre  el  ingreso  per  c pita  y  todas   las
        variables independientes  disponibles.   Al final fue el orden
        de entrada a las  ecuaciones lo que determin¢ la elecci¢n y el
        retiro  de  las  variables  redundantes.   Las  variables  que
        resultaron ser las  m s importantes para los modelos fueron 11
        sobre la  vivienda y  el hogar (AGUA, AUTO, ELEC, HACI, HIGIE,
        REFRI, REFTVC, TVBN,  TVCES, VIV1, VIV2), 11  sobre  empleo  e
        ingresos  (CATE1,  CATE4,  OCUP2,  OCUP3, OCUP5, RAMA1, RAMA2,
        RAMA4, RAZON, TAMA3, TAMA6), 2  sobre educaci¢n (ESTU1, ESTU6)
        y las  variables edad del  jefe de hogar (EDAD), y  mbito a la
        que  pertenece  el  hogar  (URRU5). El  Anexo   presenta   las
        definiciones de este conjunto de variables.

        Forma funcional de las ecuaciones

        Seleccionadas  las  variables  relevantes, para  determinar la
        forma funcional de la ecuaci¢n  lineal de ingresos  se tuvo en
        consideraci¢n que  los efectos de las  variables  explicativas
        sobre el ingreso pudieran ser aditivos o multiplicativos y que
        la relaci¢n  entre las variables  explicativas y el (logaritmo
        natural del) ingreso perc pita de los hogares pudiera tomar la
        forma lineal, logar¡tmica, inversa o  cuadr tica.  Al final se
        optar¡a  por   alguna   de   estas  alternativas  s¢lo  si  su
        contribuci¢n en la explicaci¢n  de la variabilidad del ingreso
        perc pita  de  los  hogares  (en  la  prueba  F  o  el Rsq, el
        coeficiente de determinaci¢n) fuera sensiblemente  mayor a  la
        opci¢n correspondiente a las variables originales, es decir, a
        la  m s  simple (aditiva  y lineal).  Adicionalmente, para  la
        determinaci¢n de la forma  funcional del modelo  log¡stico  se
        utiliz¢ como variable dependiente a PHI que ser¡a igual a 1 si
        el ingreso del hogar  se encuentra por  arriba de  la l¡nea de
        pobreza  y  0  si   esta   por   debajo,  y   como   variables
        independientes el mismo conjunto de variables utilizadas en el
        modelo lineal.

        Las formas funcionales elegidas fueron:

        INPC5h = exp(Zh)                  (1)
        PHIh = 1/(1 + exp(-Zh))         (2)

        donde:   Zh  =   a0 + a1 * ESTU1 +  a2 *
                 TAMA6 + a3 * ELEC  + a4 * RAMA1
                 + a5 * REFRI
                 +  a6 * HIGIE + a7 * RAMA4 + a8 *
                 REFTVC +   a9 * ESTU6 + a10 *
                 RAZON
                 + a11 * URRU5   + a12 * OCUP5 +
                 a13 * HACI  + a14 * TVCES + a15 *
                 TAMA3
                 + a16 * AGUA +   a17 * OCUP2 +
                 a18 * AUTO  + a19 * CATE4 + a20 *
                 CATE1
                 + a21 * TVBN  + a22 * VIV1  + a23
                 * RAMA2 + a24 * VIV2 +   a25 *
                 EDAD
                 +a26 * OCUP4


        Estimaci¢n de las ecuaciones

        Para la estimaci¢n  de los  coeficientes de  la  ecuaci¢n  (1)
        linealizada  se   utiliz¢  el   m‚todo  de  m¡nimos  cuadrados
        ordinarios (MCO) y  el criterio de selecci¢n "stepwise".  Este
        £ltimo con el prop¢sito de no considerar en las estimaciones a
        las  variables   explicativas  cuyos  coeficientes  no  fueran
        estad¡sticamente  significativos.  El  Cuadro N§ 3 muestra los
        resultados del modelo lineal,  considerando s¢lo las variables
        m s relevantes. El coeficiente de determinaci¢n (ponderado por
        el n£mero de hogares de cada departamento) alcanza un promedio
        de 57% y las pruebas  de hip¢tesis en torno a los coeficientes
        de regresi¢n ("t" y "F") indican que estos son significativos,
        es decir, diferentes de cero de manera individual y simult nea
        a un nivel de confianza del 1 % para todos los departamentos.

        Por  su  parte, la  estimaci¢n  de  los  coeficientes  de  los
        modelos log¡sticos se hizo  utilizando el principio de m xima-
        verosimilitud,  o  sea,  eligiendo  como  estimadores  de  los
        coeficientes a-i's aquellos  valores que  maximizan la funci¢n
        de verosimilitud, la misma  que se construye  sobre la base de
        la ecuaci¢n (2).  Para tal efecto  se utiliz¢ el software SPSS
        f/w  versi¢n  6.1,  eligiendo  el  m‚todo  "forward  stepwise"
        (WALD), el cual selecciona  variables con pruebas de entrada y
        salida  basadas  en  la  significancia del estad¡stico Wald4 .
        Este estad¡stico,  de  manera  similar  al t-student  para  el
        modelo lineal, prueba la hip¢tesis  nula de que el coeficiente
        para  cada  variables  es  cero.   El  Cuadro N§ 4 muestra los
        resultados  del  modelo  log¡stico,  considerando   s¢lo   las
        variables m s relevantes. Las pruebas  de hip¢tesis en torno a
        los coeficientes  de  regresi¢n  (los  estad¡sticos  "Wald"  y
        "model chi-sq.", este £ltimo  que opera  de manera semejante a
        la F5 )  indican  que  estos  son  significativos,  es  decir,
        diferentes de cero a un nivel de  confianza del 1 % para todos
        los departamentos.  Asimismo, puede notarse  que el porcentaje
        de observaciones (ponderadas  por el n£mero de hogares en cada
        departamento) correctamente clasificadas por el modelo alcanza
        en promedio al 81%.

        Interpretaci¢n de resultados

        Al analizar los departamentos m s representativos  en t‚rminos
        del  porcentaje  de   poblaci¢n   urbana  y  rural,  el   peso
        poblacional y la proporci¢n  de hogares en pobreza se constata
        que los ingresos  se determinan  por algunos factores comunes,
        como los  a¤os de  estudios promedio  del  hogar  (ESTU1),  el
        n£mero de  perceptores  por  miembro  del  hogar  (RAZON),  la
        tenencia de  auto  o  camioneta  (AUTO),  alumbrado  el‚ctrico
        (ELEC), TV a color y equipo de sonido (TVCES) y la pertenencia
        al   mbito  urbano  (URRU5), aunque  con   distinto  grado  de
        importancia y con algunas  otras variables  relevantes solo en
        uno u otro departamento.



  CUADRO N§ 3

  COEFICIENTES ESTIMADOS DEL MODELO LINEAL POR DEPARTAMENTOS
  (VARIABLES MAS RELEVANTES)

ÚÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄ¿
³  DEPARTAMENTO  ³ Const.³  AUTO  ³   ELEC.  ³  ESTU1  ³   HACI  ³  RAZON  ³  REFRI  ³  REFTVC  ³  TAMA3 ³  TVBN  ³   TVCES  ³  URRUS  ³
ÀÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÙ
                                    
  AMAZONAS         5,825     0,495               0.039    -0.118     1.220               0.187    -0.023     0.035     0.157    -0.015
  ANCASH           5.109     0.327     0.378     0.019    -0.056     1.182     0.044     0.130     0.018     0.029     0.198    -0.034
  APURIMAC         4.886     0.301     0.144     0.060    -0.042     1.361     0.207              -0.116               0.214     0.025
  AREQUIPA         4.954     0.148    -0.054     0.016    -0.086     1.381     0.165     0.103     0.033     0.014     0.197     0.177
  AYACUCHO         5.301     0.388     0.111     0.043    -0.044     1.490     0.082    -0.035    -0.269               0.319     0.072
  CAJAMARCA        5.309    -0.025     0.237     0.061    -0.115     0.955    -0.086     0.239    -0.092     0.321     0.334     0.370
  CALLAO           5.583     0.213     0.091     0.031    -0.055     1.310    -0.057     0.139    -0.032     0.029     0.036
  CUZCO            5.591     0.176    -0.258     0.041    -0.063     1.192     0.149    -0.035              -0.022     0.372    -0.071
  HUANCAVELICA     4.532    -0.059     0.104     0.052    -0.069     0.758     0.115     0.386    -0.129     0.239     0.352     0.281
  HUANUCO          4.952     0.051     0.032     0.057    -0.041     1.227     0.190     0.060    -0.046     0.105     0.227     0.091
  ICA              5.280     0.361    -0.174     0.019    -0.086     1.410    -0.042     0.207    -0.136     0.079     0.287    -0.028
  JUNIN            5.579     0.357     0.021     0.024     0.195     1.090     0.154     0.031    -0.204     0.070     0.148
  LA LIBERTAD      4.803     0.478     0.171     0.037    -0.058     1.222               0.199    -0.207     0.152     0.176     0.045
  LAMBAYEQUE       5.136     0.165     0.186     0.039    -0.065     1.236     0.170     0.256    -0.057     0.050     0.011    -0.247
  LIMA             5.753     0.305     0.139     0.037    -0.073     1.065     0.010     0.130    -0.128    -0.024     0.132    -0.197
  LORETO           5.215     0.250     0.287     0.049    -0.033     1.408     0.145     0.238    -0.411     0.087     0.210    -0.362
  MADRE DE DIOS    5.689     0.292    -0.184     0.020    -0.051     1.421                                   0.112     0.293
  MOQUEGUA         5.449     0.133    -0.122     0.048    -0.098     1.080     0.192     0.039    -0.327    -0.024     0.194     0.088
  PASCO            5.428     0.190     0.185     0.074    -0.043     0.813     0.167              -0.162               0.163    -0.158
  PIURA            4.942     0.395     0.117     0.040    -0.045     1.232     0.248     0.081    -0.174     0.100     0.261     0.131
  PUNO             5.167     0.176     0.062     0.047    -0.051     1.053     0.441    -0.367    -0.104     0.099     0.526     0.090
  SAN MARTIN       5.403     0.225     0.031     0.054    -0.063     1.486     0.069     0.099    -0.255    -0.018     0.169     0.054
  TACNA            5.324     0.138    -0.119     0.025    -0.098     1.165               0.163    -0.134    -0.072     0.138     0.137
  TUMBES           5.300     0.317               0.017    -0.061     1.633               0.175    -0.070     0.032     0.040    -0.050
  UCAYALI          5.165     0.344               0.030    -0.040     1.499    -0.021     0.255    -0.180     0.234     0.070     0.100
þÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ



  CUADRO N§ 4

  COEFICIENTES ESTIMADOS DEL MODELO LOGISTICO POR DEPARTAMENTOS
  (VARIABLES MAS RELEVANTES)

ÚÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄ¿
³  DEPARTAMENTO  ³ Const.³  AUTO  ³   ELEC.  ³  ESTU1  ³   HACI  ³  RAZON  ³  REFRI  ³  REFTVC  ³  TAMA3 ³  TVBN  ³   TVCES  ³  URRUS  ³
ÀÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÙ

  AMAZONAS         1.704    0.864    -0.323     0.088    -0.7073    4.9857    0.3562             -0.4990  -0.1901     0.693    -1.341
  ANCASH          -1.560    0.587     1.249     0.108    -0.2906    4.3956    0.1230    0.7310   -0.3289   0.2640     1.029    -1.304
  APURIMAC        -0.781    0.696               0.275    -0.0771    4.3450    0.6970             -1.3156   0.2146     0.976    -1.486
  AREQUIPA        -3.003    0.079    -0.327     0.135    -0.3576    4.4213    0.4822    0.0495   -0.2221  -0.1311     0.853     0.272
  AYACUCHO        -0.078    2.225               0.230    -0.2390    6.9941             -0.4434   -0.6585              1.737    -1.645
  CAJAMARCA       -2.476   -0.834     1.687     1.194    -0.4829    2.7981    0.4894    0.8992   -0.1042   1.4094     1.044    -4.031
  CALLAO          -3.144              0.177     0.108    -0.2736    6.5991   -0.6638    0.7136   -0.2977   0.1623     0.799
  CUZCO           -0.025    1.522    -1.306     0.195    -0.2467    3.4148    0.9098             -0.2478   0.0566     0.974    -1.707
  HUANCAVELICA    -2.782   -2.185     0.160     0.133    -0.4582    2.4183              2.4121   -0.5620   0.9238     2.807    -0.814
  HUANUCO         -4.249    0.261    -0.238     0.217    -0.1426    4.3496    0.5342    0.5145    0.1262   0.2847     1.892    -0.797
  ICA             -2.617    2.046    -0.375     0.119    -0.2215    6.0870    0.1503    0.6151   -0.7477   0.0743     1.267    -1.123
  JUNIN           -0.384    1.052    -0.184     0.092    -0.1331    4.4705    1.3026   -0.8052   -1.0208   0.0857     0.340    -1.271
  LA LIBERTAD     -2.068    1.509     0.230     0.154    -0.3361    4.3382   -0.1776    0.5613   -0.5659   0.3511     0.668    -1.088
  LAMBAYEQUE      -2.303    0.442     0.296     0.136    -0.3368    4.2111    0.6865    0.8069   -0.6160   0.1210    -0.086    -1.700
  LIMA            -0.415    1.152     0.444     0.161    -0.2701    3.8746    0.0459    0.3773   -0.3643   0.0342     0.365    -2.204
  LORETO          -1.338    0.755     0.425     0.255    -0.1549    4.8628    0.8978    0.6779   -1.4737   0.6243     0.765    -1.795
  MADRE DE DIOS   -1.985    5.715    -0.835     0.028    -0.1689    7.4872   -0.3618    0.9520   -1.1788   0.3136     1.183    -0.950
  MOQUEGUA         0.177    0.792     0.312     0.191    -0.4092    3.3160    0.5323   -0.4884   -0.8625  -0.3912     1.560    -1.243
  PASCO           -1.231    0.793     0.783     0.226    -0.2067    1.6332    0.2724    0.6938   -0.6431  -0.0795     0.738    -1.408
  PIURA           -3.142    0.869     0.923     0.128    -0.2659    4.5244    0.7639    0.4528   -0.6485   0.1165     0.957    -0.540
  PUNO            -1.720    0.913     0.210     0.155    -0.2188    3.1224    2.0768   -1.1065   -0.1445   0.2578     1.003    -1.147
  SAN MARTIN      -3.114    4.989               0.294               6.9198    0.0878    0.0926   -1.0305  -0.3299     1.766
  TACNA           -0.754    0.532    -0.598     0.185    -0.6228    5.5376   -0.2069    0.9365   -0.6638  -0.2252     0.432    -0.872
  TUMBES          -1.638    0.583    -0.285              -0.2896    8.1172   -0.1153    0.5542   -0.1359   0.1304     0.286    -1.517
  UCAYALI         -1.833    1.358               0.116    -0.1163    4.7549              0.3729   -0.4908   0.7723     0.399    -0.526
ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ


        Para Lima.  En  los  ingresos   de   este   departamento  -que
        concentra a casi la tercera parte de los hogares del pa¡s y es
        fundamentalmente urbano (en 96 %)- las  variables explicativas
        que tienen una  contribuci¢n  mayor  son  los a¤os de estudios
        promedio del  hogar (ESTU1), la  tenencia  de auto o camioneta
        (AUTO) y el  n£mero de  perceptores por miembro (RAZON).  As¡,
        por cada  a¤o adicional  de  estudios  promedio en el hogar el
        ingreso perc pita esperado aumenta  en 3.7 % (el antilogaritmo
        de 0.036502 es  1.037); es  decir,  el  hecho  de  tener,  por
        ejemplo, un promedio  de 11 a¤os (secundaria completa) permite
        incrementar el ingreso en 49.4 % respecto de los que no tienen
        educaci¢n formal  y si fuera 16 a¤os (superior completa) dicho
        incremento ser¡a de 79.3 %. Asimismo, si el hogar tuviera auto
        o camioneta, ello  estar¡a  asociado  positivamente al ingreso
        esperado, aument ndolo en 35.7 % respecto de los que no tienen
        un veh¡culo; si el n£mero  de perceptores se incrementara, por
        ejemplo, de 2 a 3 por  cada  5  miembros, el ingreso perc pita
        ser¡a mayor en 23.7 %.

        Para  Cajamarca.  En  los  ingresos  de  los  hogares  de este
        departamento -que es eminentemente rural debido a que las tres
        cuartas partes  de  sus  hogares  est n  en este   mbito - las
        variables explicativas que  tienen una contribuci¢n importante
        son los  a¤os de  estudios promedio del hogar (ESTU1), la rama
        de actividad  del jefe  de  hogar (RAMA4), la tenencia de TV a
        color y equipo de  sonido (TVCES) y la  tenencia de  alumbrado
        el‚ctrico (ELEC).  As¡, por  cada  a¤o  adicional de  estudios
        promedio en el hogar el ingreso  perc pita aumenta en 6.3%, es
        decir, el  hecho de tener  un promedio de 11  a¤os de estudios
        (secundaria completa) permite incrementar el ingreso en 95 % y
        si fuera 16 a¤os (superior completa) dicho incremento ser¡a de
        165 % respecto de los que  no tienen educaci¢n formal6 .   Por
        otro  lado, si el  jefe  de hogar  trabaja  en  una  actividad
        distinta a la agricultura, el ingreso perc pita esperado de su
        hogar aumentar¡a  en 40 %;  si  el  hogar  tiene TV  a color y
        equipo de sonido  dicho incremento  ser¡a de  39 % respecto de
        los  que no tienen  esos  artefactos, y  si  el hogar  tuviera
        alumbrado el‚ctrico ello estar¡a asociado positivamente con el
        ingreso esperado, aument ndolo en 27 %.  Si el hogar pertenece
        al   mbito  urbano  ello   afecta  negativamente  el  ingreso,
        reduci‚ndolo  en  28%,  y  si  el  n£mero  de  perceptores  se
        incrementara, por  ejemplo, de  2 a 3  por cada 5 miembros, la
        expectativa de un mayor ingreso ser¡a de 28%.

        Para Ayacucho.  En los ingresos  de este departamento -64 % de
        cuyos hogares  est n  en  condiciones  de pobreza  y son tanto
        urbanos  (49.7 %)   como   rurales  (50.3 %)-  las   variables
        explicativas que tienen una contribuci¢n mayor son los a¤os de
        estudios  promedio del  hogar (ESTU1), la  tenencia de  auto o
        camioneta (AUTO), el tama¤o del centro laboral de los ocupados
        (TAMA3), el n£mero de  perceptores  por  miembro  (RAZON) y la
        categor¡a de ocupaci¢n (CATE1 y CATE4).  As¡, en Ayacucho, por
        cada a¤o adicional de estudios promedio en el hogar el ingreso
        perc pita aumenta  en 4.4 %, es  decir, el  hecho de tener  un
        promedio de 11 a¤os (secundaria completa) permite  incrementar
        el ingreso en 60.4 % respecto  de los  que no tienen educaci¢n
        formal y si fuera 16 a¤os (superior completa) dicho incremento
        ser¡a de 98.9 %.  Asimismo, el  hecho  que los  ocupados en el
        hogar  laboren  en  centros  menores  de 5  personas repercute
        negativamente en el ingreso esperado, reduci‚ndolo en 23.6 % y
        si laboraran como trabajadores independientes  el  ingreso  es
        23 % inferior respecto de los empleados. En este departamento,
        si el n£mero de perceptores se incrementara, por ejemplo, de 2
        a 3 por cada 5 miembros, el ingreso perc pita ser¡a 34.7 % m s
        alto.

        En Loreto.  En los ingresos de este departamento las variables
        explicativas que tienen una contribuci¢n mayor son los a¤os de
        estudio promedio del  hogar (ESTU1), la  tenencia de alumbrado
        el‚ctrico (ELEC), el tama¤o del centro laboral de los ocupados
        (TAMA3), el  n£mero de perceptores  por miembro (RAZON)  y  la
        pertenencia al   mbito urbano o  rural (URRU5).  Por  cada a¤o
        adicional  de  estudios  promedio   en  el  hogar  el  ingreso
        perc pita esperado aumenta en 5 %, es decir, el hecho de tener
        un   promedio   de  11  a¤os  (secundaria   completa)  permite
        incrementar el ingreso  en 71 % respecto  de los que no tienen
        educaci¢n formal  y si se  tuviera 16 a¤os (superior completa)
        dicho incremento ser¡a  de 118 %.  Asimismo, el  hecho  que el
        hogar tenga alumbrado  el‚ctrico hace que el  ingreso esperado
        sea 33 % mayor  que los  que  no  tienen  y  si el  n£mero  de
        perceptores se incrementara, por  ejemplo, de 2 a 3 por cada 5
        miembros el ingreso esperado ser¡a un 32 % superior.

    4.5. Jerarquizaci¢n Geogr fica de la Pobreza

        Para obtener la jerarquizaci¢n  de  los distritos y provincias
        del pa¡s se  ordenaron de menor a mayor el ingreso promedio de
        los hogares y de  mayor a menor  la  proporci¢n de  hogares en
        condiciones de  pobreza en cada   mbito  geogr fico. Con  esta
        informaci¢n  se  constat¢,  por  ejemplo,  que  a   nivel   de
        distritos:

        . Es en Ayacucho donde, en promedio, los  hogares  tienen  los
          m s  bajos  ingresos  (Los  Morochucos,  Luricocha,  Chiara,
          Socos)  y en Lima Metropolitana (San Isidro, Miraflores, San
          Borja,  Jes£s Mar¡a)  donde  los  ingresos  son  m s  altos,
          llegando a ser la diferencia de ingresos de 1 a 10 veces,

        . En  Ayacucho se  ubican  los  distritos con  las  m s  altas
          proporciones de hogares en  condiciones  de  pobreza (Victor
          Fajardo, Sara Sara, Huanta, Sucre) y en  Lima  Metropolitana
          aquellos con las menores proporciones (San Isidro, La Punta,
          Miraflores, San Borja). As¡, mientras que  en  los  primeros
          los hogares en extrema pobreza alcanza a  96-98 % del total,
          en los segundos s¢lo llega a 2-4 %.

        Los resultados indican tambi‚n  que los distritos y provincias
        con mayores  proporciones de hogares en condiciones de pobreza
        no son  necesariamente  aquellos  que  tienen  en promedio los
        menores niveles  de ingreso.  Por ejemplo, mientras el ingreso
        promedio en Rioja (San Mart¡n) es  8 %  mayor  que en Oxapampa
        (Pasco), el  porcentaje de hogares pobres en esta provincia es
        21 puntos porcentuales mayor que en Rioja (59 % versus 80 %).

        Por  ello  es  que  el  indicador  de  pobreza  (que  mide  el
        porcentaje de hogares  en esa condici¢n) al no cuantificar por
        si solo la  intensidad de este problema (es decir, al no medir
        qu‚ tan pobres son los pobres) requiere estar acompa¤ado de un
        indicador de ingresos  para captar la  distancia que hay entre
        estos y la l¡nea de pobreza7.

        Comparaci¢n con otros m‚todos

        Un punto de comparaci¢n para las estimaciones efectuadas es la
        jerarquizaci¢n distrital de  la pobreza que realiz¢ el INEI en
        1994 utilizando el m‚todo de necesidades b sicas insatisfechas
        (NBI)8 . Si  bien la pobreza estimada por este m‚todo o por el
        de la  l¡nea de  pobreza (que permite  saber  el porcentaje de
        hogares  en  esta  condici¢n)  no  necesariamente  tienen  que
        coincidir,  puesto  que  utilizan  criterios  diferentes,  las
        jerarquizaciones efectuadas por ambos m‚todos s¡ deben guardar
        cierta relaci¢n.  En efecto, el  coeficiente de correlaci¢n de
        rangos muestra que entre ellos  existe un  nivel de asociaci¢n
        de 43 %.

        Lo  anterior  se  corrobora  con una evidencia  adicional  que
        resulta de comparar las jerarquizaciones efectuadas en base  a
        los  dos m‚todos (ver  Cuadros N§  9 y 10).  El  76.9 % de los
        distritos del Per£  tienen la mitad  o m s de  sus hogares con
        ingresos  reducidos   y  a  la  vez  con  NBI;   adaptando  la
        terminolog¡a sugerida por Kaztman (1989), a estos distritos se
        les podr¡a denominar  distritos  con "prevalencia  de  pobreza
        cr¢nica". Es decir, el  grueso de los distritos se caracteriza
        por tener  pobres tanto por LP como por NBI.  El 11.4 % tienen
        una  proporci¢n  elevada  de  hogares  con  NBI y no tanto con
        ingresos reducidos (distritos  con "prevalencia  de  carencias
        inerciales"); y el 5.2 % tienen  un porcentaje alto de hogares
        con ingresos  reducidos  y  no  tanto  con  NBI (distritos con
        "prevalencia  de pobreza  reciente"9).  Con  un punto de corte
        m s restrictivo, es decir, definiendo a un distrito pobre como
        aquel que tiene el 70 %  o m s de sus hogares con al menos una
        NBI o con  ingresos  por  debajo de  la l¡nea  de pobreza, los
        resultados ser¡an los siguientes: el 48 % de los distritos del
        Per£  tienen  una  "alta  prevalencia de  pobreza cr¢nica", el
        22.8 %  una "alta prevalencia  de  carencias  inerciales" y el
        7.8 % una "alta prevalencia de pobreza reciente".


                                               Cuadro N§ 9
                      PERU: LA POBREZA POR DISTRITOS SEGUN LOS METODOS DE NBI Y LP(*)
    ÚÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ¿
    ³                         ³  Ingreso por debajo   ³  Ingreso por encima ³        Total           ³
    ³                         ³        de LP          ³        de LP        ³                        ³
    ÀÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÙ
    Presencia de una o m s NBI  76.9%(1,378 distritos)  11.4%(204 distritos)   88.2%(1,582 distritos)
    Ausencia de NBI              5.2%(93 distritos)      6.6%(188 distritos)   11.8%(211 distritos)
    Total                       82.0%(1,471 distritos)  18.0%(322 distritos)  100.0%(1,793 distritos)
    ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
    *Se ha considerado a un distrito como pobre cuando el 50% o m s de sus
    hogares tienen al menos una NBI y cuando el 70% o m s de sus hogares
    tienen ingresos por debajo de la l¡nea de pobreza


                                               Cuadro N§ 10
                      PERU: LA POBREZA POR DISTRITOS SEGUN LOS METODOS DE NBI Y LP(*)
    ÚÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ¿
    ³                         ³  Ingreso por debajo   ³  Ingreso por encima ³        Total           ³
    ³                         ³        de LP          ³        de LP        ³                        ³
    ÀÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÙ
    Presencia de una o m s NBI  48.1%(862 distritos)    22.8%(409 distritos)   70.9%(1,271 distritos)
    Ausencia de NBI              7.8%(140 distritos)    21.3%(383 distritos)   29.1%(522 distritos)
    Total                       55.9%(1,002 distritos)  44.1%(791 distritos)  100%(1,793 distritos)
    ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
    *Se ha considerado a un distrito como pobre cuando el 50% o m s de sus
    hogares tienen al menos una NBI y cuando el 70% o m s de sus hogares
    tienen ingresos por debajo de la l¡nea de pobreza



        Finalmente, una parte peque¤a del grupo de distritos con "alta
        prevalencia de pobreza cr¢nica" es aquella que concentra a los
        distritos que tienen al 90 % o m s de sus hogares con ingresos
        por debajo de la  l¡nea de pobreza y a su vez al 90 % o m s de
        sus hogares  con NBI.  De los  115 distritos  que pertenecen a
        este segmento la tercera parte corresponde a Ayacucho .


        An lisis Gr fico: Mapas
          
        Se construyeron Mapas  a nivel de  departamentos, provincias y
        distritos del pa¡s agrupados en quintiles seg£n los siguientes
        criterios: ingreso  familiar, porcentaje de  hogares  pobres y
        n£mero de hogares pobres.  De ellos pudo notarse lo siguiente:

        . En general, no  necesariamente un criterio  coincide con los
          otros, es decir, por  ejemplo, las  provincias que se ubican
          en el quintil con  mayor porcentaje de hogares pobres pueden
          o no ubicarse en  el quintil con ingreso familiar m s bajo o
          en el  quintil con  m s  n£mero  de hogares pobres.  Pero es
          cierto  que  cuanto mayor  es  el nivel de agregaci¢n de las
          unidades pol¡tico-administrativas mayor  es  la  posibilidad
          que coincidan y, viceversa, cuanto  menor  es  la agregaci¢n
          menor es  dicha  coincidencia. El  departamento  de Ica, por
          ejemplo, se  ubica  en  el  quintil 4 considerando  los tres
          criterios, pero  la provincia de  San Ram¢n (departamento de
          Puno)  se  ubica en  el quintil 1 con  el criterio n£mero de
          hogares pobres, en  el quintil  3 con el criterio porcentaje
          de hogares pobres y en  el quintil 4 con el criterio ingreso
          familiar promedio.

        . El  criterio "n£mero de  hogares  pobres" es  el  que  mejor
          contrasta el territorio nacional. Esto se observ¢ claramente
          con el caso de Madre de Dios.  Con los criterios "porcentaje
          de hogares  pobres" e "ingreso familiar promedio", e incluso
          yendo hasta el nivel de distrito, no se logra distinguir las
          zonas que necesitan atenci¢n, sin embargo, con  el  criterio
          "n£mero  de  hogares  pobres" se  observa  que en  Tambopata
          (distrito  que  concentra  a  casi  el  60 % de  hogares del
          departamento) existe una  cantidad apreciable  de hogares en
          tal situaci¢n.  En consecuencia, el n£mero de hogares es una
          buena gu¡a (aunque  no  la £nica) para  la implementaci¢n de
          los programas de acci¢n social.

        . La  selecci¢n  del  criterio   para  el  mapeo  no  s¢lo  es
          importante  para  facilitar  la  observaci¢n de la poblaci¢n
          objetivo, sino  tambi‚n porque  con  ello puede asociarse el
          objetivo de pol¡tica social elegida.  Si por ejemplo, lo que
          se  busca  es  mejorar la  distribuci¢n  de los ingresos, el
          criterio a elegir  para mapear al pa¡s podr¡a ser el ingreso
          familiar o el porcentaje de hogares pobres. Si, m s bien, lo
          que se  busca  es  reducir la masa  de  hogares pobres en un
          porcentaje determinado, el  criterio a elegir deber¡a ser el
          n£mero de  hogares  pobres.  Obviamente, si  lo que se busca
          son  ambas  cosas, el  mapeo deber¡a  incorporar  m s  de un
          criterio.

        En este sentido, la informaci¢n  que est  tras los mapas ayuda
        a comprender que un objetivo no necesariamente coincide con el
        otro.  Por ejemplo, si la  meta fuera reducir la pobreza en un
        porcentaje determinado y  el gasto se  focalizar  en  los  100
        distritos  que   tienen   m s  porcentaje  de  hogares  pobres
        (Alcamenca y San Jos‚ de Ushua en Ayacucho, Pi¢n en Cajamarca,
        etc.) la  pobreza del  pa¡s  s¢lo se  reducir¡a en 3.0 %.  Sin
        embargo, si la  focalizaci¢n se  centrara en los 100 distritos
        con  m s  n£mero  de  hogares pobres (San  Juan de Lurigancho,
        Comas y Villa  el Salvador  en Lima, etc.) la pobreza del pa¡s
        se reducir¡a en 20.7 %.  Obviamente, la cuesti¢n de si con uno
        o el otro criterio se  est  atendiendo a  los m s pobres no es
        claro,  lo  cual  muestra  la  necesidad  de  utilizar   otros
        indicadores que midan  no s¢lo la  magnitud del  problema sino
        tambi‚n su intensidad.


        CONCLUSIONES

        . En  el  trabajo  se  ha  probado  que  es  factible  obtener
          estimaciones coherentes  y confiables de los ingresos de los
          hogares  a  nivel   provincial  y   distrital   mediante  la
          combinaci¢n  de  fuentes de  informaci¢n con caracter¡sticas
          diferentes.  Para ello ha  sido suficiente tener un conjunto
          m¡nimo   de   variables    comunes,   relevantes    para  la
          determinaci¢n del ingreso de los hogares, as¡ como un modelo
          estad¡stico adecuado que  permita verificar la confiabilidad
          de las estimaciones.

        . Asimismo, se  ha probado que  con tal combinaci¢n de fuentes
          es posible intersectar  resultados de  mediciones de pobreza
          que utilizan criterios  distintos y,  por   tanto,  tener un
          conocimiento m s amplio de las dimensiones que este problema
          tiene  en el pa¡s.  As¡, se ha  constatado que la pobreza es
          relativamente  m s  heterog‚nea  que  el  grupo  de  mayores
          ingresos.  Los resultados sobre niveles de ingreso y pobreza
          muestran que  en general existe  cierta   coincidencia entre
          los distritos con hogares  de baja pobreza y altos ingresos,
          sin  embargo, los distritos con altos porcentajes de pobreza
          no son necesariamente los  que tienen, en  promedio, menores
          niveles  de   ingreso.  As¡,  los   distritos  con   mayores
          porcentajes de hogares pobres son  V¡ctor Fajardo, Sara Sara
          y Huanta, todos en Ayacucho, mientras  que los distritos con
          menores niveles de ingreso familiar son Morochuco, Luricocha
          y Chaira, tambi‚n todos en  Ayacucho. Este comportamiento es
          diferente a  nivel  de los  distritos  con  mayor  capacidad
          adquisitiva (San  Isidro, Miraflores    y  San Borja,  todos
          ubicados  en  Lima)  que  son  a  la vez los  que  tienen en
          promedio  menores  porcentajes  de  hogares  pobres.    Esto
          conduce a plantear la  necesidad de  utilizar indicadores de
          pobreza  por  el  lado  del  ingreso  que  recojan con mayor
          claridad las  condiciones de vida  de los hogares, es decir,
          indicadores que muestren no  solo la magnitud de la pobreza,
          sino tambi‚n la profundidad y distribuci¢n de la misma.

        . La comparaci¢n de algunos de los resultados del trabajo  con
          aquellos  que se  han basado  en el m‚todo de NBI, abona aun
          m s  en  la  naturaleza  heterog‚nea  de  la  pobreza  antes
          aludida.  Es  posible  verificar  una coincidencia global de
          distritos con  hogares  en  pobreza y NBI; sin  embargo, los
          distritos  con   porcentaje   de   pobreza   mayor   no  son
          necesariamente los que tienen m s NBI.  A  diferencia de los
          distritos con menor  porcentaje de  hogares por debajo de la
          l¡nea de  pobreza que  son a  la vez los  que tienen menores
          proporciones de  hogares con  NBI (San  Isidro, Miraflores y
          San Borja, todos  en  Lima),  los   distritos   con  mayores
          porcentajes de  hogares  con ingresos por debajo de la l¡nea
          de pobreza (V¡ctor  Fajardo, Sara  Sara  y  Huanta, todos en
          Ayacucho) no son los que tienen m s hogares con NBI (Qui¤ota
          en  Cuzco,  Chungui  en   Ayacucho   y  Tintay    Puncu   en
          Hunacavelica). En  t‚rminos m s  agregados se  ha constatado
          tambi‚n  que,  por  ejemplo,  en  promedio  los  hogares  de
          Ayacucho  son  m s  pobres  por  i  ingreso  que por  NBI, y
          Huncavelica por NBI que por ingreso. La importancia de estas
          constataciones emerge cuando lo que se busca es alcanzar una
          mayor  focalizaci¢n  del   gasto   social.  Como   se  sabe,
          dependiendo del criterio utilizado para medir la pobreza, el
          ‚nfasis de las pol¡ticas podr¡a dirigirse fundamentalmente o
          a  mejorar  las  condiciones  de empleo y  el consumo de los
          hogares o al acceso de estos  a los servicios p£blicos. Como
          se ha visto, en algunos  mbitos prevalece m s una pobreza de
          tipo  coyuntural y en otros de tipo estructural.

        . Un aspecto importante hallado en el trabajo es que  entre el
          ingreso de los  hogares y el nivel educativo de sus miembros
          existe  una  relaci¢n muy  estrecha  en  todos  los   mbitos
          pol¡tico-administrativos  del  pa¡s. Esto  sugiere  que   el
          problema de la  pobreza es  mucho  m s  complejo  de lo  que
          establecen  los  criterios  que  sustentan  los  m‚todos  de
          medici¢n por  l¡nea de  pobreza o  NBI.  Como se sabe, estos
          enfoques  son  £tiles  para  detectar las zonas vulnerables,
          pero no para saber  algo respecto a los  recursos (f¡sicos y
          humanos) con que cuentan  los hogares para generar ingresos;
          recursos  que   justamente - como   se   ha   visto   en  el
          trabajo - son  determinantes  importantes  de sus niveles de
          vida.  Particularmente  es  relevante  poder   mostrar   que
          existen  diferencias  en  la  influencia  de  los   a¤os  de
          educaci¢n  sobre  el  ingreso  en  los   distintos    mbitos
          geogr ficos  del  pa¡s.  Se  ha  visto, por ejemplo, que  en
          Ayacucho y Cajamarca  el coeficiente  asociado a la variable
          educaci¢n es  m s  importante en  el ingreso esperado de los
          hogares que  en Lima.  De  estos hallazgos  se  desprende la
          necesidad  de  incluir  el  desarrollo y fortalecimiento  de
          programas educativos  dentro del  dise¤o y aplicaci¢n de las
          pol¡ticas de  inversi¢n social  y reducci¢n de la pobreza (a
          mediano plazo) ya que ello redundar¡a no solo en las mayores
          posibilidades  de  ingreso  esperado  de  los hogares,  sino
          tambi‚n en el aumento de la productividad de la mano de obra
          y el acceso a ocupaciones m s calificadas.

 
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                           Metodol¢gicos", ponencia presentada  en  el
                           Seminario "Informaci¢n  sobre  Poblaci¢n  y
                           Pobreza para Pol¡ticas Sociales",
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                           Pol¡ticas  Sociales  en el  Per£. Univ. del
                           Pac¡fico, Centro  de  Investigaci¢n.  Lima,
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                           ponencia  presentada  en   el  Seminario "
                           Informaci¢n   sobre  Poblaci¢n  y   Pobreza
                           para  Pol¡ticas  Sociales",  Lima  4-7   de
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                           "Informaci¢n  sobre  Poblaci¢n  y   Pobreza
                            para  Pol¡ticas  Sociales",  Lima  4-7  de
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                         ANEXO: DICCIONARIO DE VARIABLES

    AGUA       Abastecimiento de agua del hogar
        (1)    Red p£blica dentro de vivienda          
        (0)    Otros                                   
    AUTO       Hogar con auto o camioneta
        (1)    Tiene                                   
        (0)    No tiene                                
    CATE1      Categor¡a de ocupaci¢n del hogar (de los miembros de 15
               y m s a¤os)*
        (1)    Todos son independientes
        (0)    resto
    CATE4      Categor¡a de ocupaci¢n del jefe de hogar
        (1)    Trabajador independiente
        (0)    resto
    CUARTO     N£mero de cuartos exclusivos para el hogar
    EDAD       Edad del jefe de hogar
    ELEC       Alumbrado del hogar
        (1)    El‚ctrico                               
        (0)    Otros                                   
    ESTU1      A¤os promedio de estudios del hogar (de los miembros de
               15 y m s a¤os)*
    ESTU6      A¤os de estudios aprobados por el jefe de hogar
    HACI       Grado de hacinamiento (TAMA1/CUARTO)
    HIGIE      Servicio higi‚nico del hogar
        (1)    Red p£blica dentro de vivienda          
        (0)    Otros
    OCUP2      Ocupaci¢n principal del hogar (de los ocupados)*
        (1)    Todos con ocupaci¢n (con c¢digo de ocupaci¢n  diferente
               a 6 ¢ 9)
        (0)    resto
    OCUP3      N£mero de ocupados en  el hogar con c£digo de ocupaci¢n
               igual a 6 ¢ 9*
    OCUP5      Ocupaci¢n principal del jefe de hogar
        (1)    No calificado (ocupaci¢n igual a 6 ¢ 9)   
        (0)    resto
    PERCE      N£mero de perceptores en el hogar
    RAMA1      Rama de actividad del hogar (de los ocupados)*
        (1)    Todos laboran en la agricultura
        (0)    resto
    RAMA2      N£mero de  ocupados en  manufactura, electricidad, gas,
               agua y construcci¢n*
    RAMA4      Rama de actividad del jefe de hogar
        (1)    Agricultura
        (0)    resto
    RAZON      Raz¢n de dependencia econ¢mica (PERCE/TAMA1)
    REFRI      Hogar con refrigerador
        (1)    Tiene                                   
        (0)    No tiene                                

    REFTVC     Hogares con refrigerador y tv a color          
        (1)    Tiene                                   
        (0)    No tiene
    TAMA1      N£mero de miembros en el hogar*
    TAMA3      Tama¤o del centro laboral del hogar (de los ocupados)*
        (1)    Todos en centros < 5 personas           
        (0)    resto
    TAMA6      Tama¤o del centro laboral del jefe de hogar
        (1)    En centros menores a 5                  
        (0)    Resto
    TVBN       Hogares con televisor blanco y negro
        (1)    Tiene                                   
        (0)    No tiene                                
    TVCES      Hogares con tv a color y equipo de sonido
        (1)    Tiene                                   
        (0)    No tiene                                
    URRU5      Ambito (seg£n definici¢n censal)  
        (1)    Urbano 
        (0)    Rural
    VIV1       Tipo de vivienda                               
        (1)    En edificio, quinta, callej¢n o corral¢n
        (0)    Otros                                   
    VIV2       Vivienda ocupada
        (1)    Alquilada                               
        (0)    Otros

* excluyendo pensionistas y trabajadores del hogar)


     ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
     *  Versi¢n resumida del trabajo con el mismo t¡tulo que el  autor
        y  Jorge  Reyes efectuaron con el  financiamiento  y  asesor¡a
        t‚cnica  del  Programa  de   Cooperaci¢n   T‚cnica    Regional
        BID/CELADE.
     ** Economista,  Asesor de la Jefatura del INEI. Lima Per£. 


     1  El  antecedente  inmediato  es  la   ponencia  de   Bravo,  J.
        "Jerarquizaci¢n  de las  provincias  del  Per£  seg£n grado de
        pobreza: aspectos  metodol¢gicos" en  el Seminario Informaci¢n
        sobre  Poblaci¢n  y  Pobreza  para  Programas  Sociales, Lima,
        4 - 7 de julio de 1995.

     2  O sea  los  valores  promedio  de las variables,  considerando
        todos los hogares de cada distrito, provincia y departamento.
     3  Para  las  estimaciones  con el  modelo  lineal no se  tom¢ en
        consideraci¢n  el comportamiento  de  los hogares at¡picos, es
        decir, se trabaj¢  con el 95 %  central de la distribuci¢n del
        logaritmo natural del ingreso perc pita.
     4  Al igual que en la secci¢n  anterior, se tom¢ en consideraci¢n
        esta  opci¢n  con  el  prop¢sito  de  no  considerar  en   las
        estimaciones  a las variables  explicativas cuyos coeficientes
        no fueran estad¡sticamente significativos.
     5  Es  decir, prueba  la hipotesis nula  de que  los coeficientes
        para todas las variables en el modelo son cero.
     6  Hecho que ya se hab¡a observado en el trabajo de Ferandez-Baca
        y   Seinfeld  op. cit., es  decir,  mayor   relevancia  de  la
        educaci¢n en departamentos relativamente m s pobres.  Lo rural
        en   mbitos  como  Cajamarcaest   fuertemente  asociada  a  la
        condici¢n de pobreza.
     7  Un indicador que cumple con todos los requisitos para  mostrar
        con m s claridad las  condiciones de pobreza es el que ha sido
        propuesto  por   Foster,   Greer  y   Thorbecke  "A  class  of
        descomposable poverty measures", Econom‚trica, Vol. 22, 1984.

     8  "Per£: Mapa de necesidades b sicas ...", op. cit.
     9  O sea aquella que "es producto de los procesos de reconversi¢n
        y ajuste  que  se generalizan en la regi¢n, cuya significaci¢n
        con respecto  a los  cambios  en el  perfil de las estrcuturas
        sociales  latinoamericanas  no  ha  sido  todav¡a  debidamente
        diagnosticada ni, por su  puesto, evaluadas sus consecuencias"
        (Kaztman  (1995).