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2.1.7 PROPUESTA METODOLOGICA PARA DETERMINAR EL INGRESO Y LA
PROPORCION DE HOGARES POBRES A NIVEL PROVINCIAL Y DISTRITAL*
Econ. Marcos Robles**
INTRODUCCION
El trabajo aplica una metodolog¡a que integra informaci¢n
socio-demogr fica del Per£ proveniente de los Censos Nacionales IX
de Poblaci¢n y IV de Vivienda de 1993 y de la Encuesta Nacional de
Hogares de 1995, con el prop¢sito de obtener indicadores de
pobreza a nivel de provincias y distritos que sirvan a una m s
eficiente asignaci¢n de recursos en las pol¡ticas y los programas
sociales. B sicamente se realiza una estimaci¢n indirecta del
nivel de vida en cada una de las provincia y distritos del pa¡s,
expresado a trav‚s del nivel de ingreso y del porcentaje de
hogares que se encuentran por debajo de la l¡nea de pobreza. Esta
aplicaci¢n se efect£a en dos etapas: en la primera, con datos de
la encuesta que son comunes al censo, se establece una relaci¢n
estad¡stica entre el nivel de ingreso de los hogares y un conjunto
de caracter¡sticas de las personas, de la vivienda y del tipo de
localidad donde ellas habitan; y en la segunda, con datos del
censo se usa el modelo antes desarrollado para estimar el
porcentaje de hogares por debajo de la l¡nea de pobreza a nivel
departamental y provincial.
I. ASPECTOS CONCEPTUALES Y METODOLOGICOS
El problema de la informaci¢n
Los Censos de 1993, as¡ como la gran mayor¡a de los censos en
la regi¢n de Am‚rica Latina y el Caribe, no recogen
informaci¢n de ingresos, lo que impide una estimaci¢n directa
de la proporci¢n de hogares por debajo de la l¡nea de pobreza,
que es un indicador s¡ntesis de relativa amplia aceptaci¢n y
utilizaci¢n.
De otro lado, las encuestas de hogares que contienen
informaci¢n suficientemente detallada del ingreso, s¢lo tienen
representatividad a niveles muy agregados, que no satisfacen
las demandas para fines de pol¡tica econ¢mica focalizada. En
el trabajo se muestra, sin embargo, que es factible superar
este obst culo mediante la estimaci¢n indirecta del ingreso de
los hogares combinando la informaci¢n proveniente del censo y
las encuestas de hogares, particularmente de las Encuestas de
Ingresos y Gastos del Hogar.
Determinantes demogr ficos, sociales y econ¢micos del ingreso
familiar
En el an lisis de los factores condicionantes del ingreso
familiar, destaca el com£n acuerdo entre los estudiosos del
tema, que el principal factor es la forma como se insertan los
miembros del hogar en el mercado laboral o estructura
productiva. Es decir, que el nivel de ingreso de un individuo
y, por consiguiente del hogar, depende en gran parte del
tipo de posici¢n ocupacional que tengan, en el marco de la
demanda laboral que se define por el tipo de actividad
econ¢mica realizada y la tecnolog¡a utilizada. Al respecto,
los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares del primer
trimestre de 1995, muestran que los ingresos del trabajo
equivalen al 71.0 % del ingreso familiar y al 75,7 % de los
ingresos ordinarios del hogar.
Existen diversas perspectivas respecto de los condicionantes
de la inserci¢n de los miembros del hogar en la actividad
productiva. En una revisi¢n conceptual al respecto, destaca la
teor¡a del capital humano que propone Gary Becker, as¡ como el
papel que juegan los factores de tipo sociol¢gico y las
pol¡ticas p£blicas. La teor¡a del capital humano, tal como lo
propone Gary Becker, se nutre de los aportes de Theodore
Schultz, quien destaca que muchos de los gastos en que
incurren los miembros de una familia se asumen como una forma
de inversi¢n.
Es el caso, por ejemplo, de los gastos en educaci¢n, salud y
emigraci¢n para buscar mejores oportunidades de empleo. Tal
como lo anotan, Fern ndez-Baca y Seinfeld (1994), el beneficio
en este caso estar¡a dado por el valor presente de los mayores
ingresos netos que recibir¡an los miembros de esta familia
como resultado de la mejor calidad y productividad de su
trabajo vendida en el mercado. El punto central de este
enfoque es que a medida que las personas obtienen mayores
niveles de educaci¢n y capacitaci¢n laboral, su trabajo es de
mas elevada productividad y por tanto, pueden acceder a
mejores oportunidades de empleo e ingresos.
Esto no significa restar importancia a otros factores
relevantes en la determinaci¢n del ingreso, como la dotaci¢n
inicial de capital no humano (inmuebles, equipos, m quinas o
activos financieros), ni a las propias habilidades especiales
innatas de las personas y que la sociedad valora, y hasta el
mismo factor suerte. En este sentido, se argumenta que, dada
una cantidad fija de los otros factores, las personas pueden
invertir en mayor educaci¢n para mejorar sus posibilidades de
ingreso. Es as¡ que por ejemplo, el ingreso esperado de una
persona con un determinado n£mero de a¤os de estudio deber¡a
ser mayor que el de cualquier otra persona que tenga menos
a¤os de estudio, que tenga la misma dotaci¢n inicial de
capital no humano y tambi‚n las mismas habilidades (Fern ndez-
Baca y Seinfeld, 1994).
En esta l¡nea de pensamiento, se estima que el tipo de
ocupaci¢n en que se insertan los miembros de las familias
determina en gran parte el ingreso familiar. Pero, la
posibilidad de acceder a una ocupaci¢n espec¡fica, con el
nivel de ingreso que esta implica, depende de las habilidades
adquiridas por el individuo a trav‚s de la educaci¢n y la
experiencia laboral, ya que ‚stas tienen impacto en su nivel
de productividad. El ‚nfasis de este enfoque lo pone,
entonces, en la educaci¢n como determinante en la explicaci¢n
de la desigualdad de los ingresos.
En una perspectiva m s sociol¢gica, Omar Arguello (1983)
apunta que un primer aspecto que condiciona la ubicaci¢n del
individuo, y por consiguiente de los miembros de un hogar, en
la estructura productiva y social, es la posesi¢n o no de los
medios de producci¢n suficientes para realizar una actividad
econ¢mica que le asegure ganancias m¡nimas para atender
adecuadamente sus necesidades. Cuando la posesi¢n de estos
medios de producci¢n es insuficiente, como ocurre con muchos
minifundistas, artesanos y otros trabajadores por cuenta
propia, sus esfuerzos se concentraran en actividades de baja
productividad y rentabilidad, por lo que es m s probable que
pasen a integrar alguno de los estratos de pobreza. De otro
lado, se¤ala que la ausencia de medios de producci¢n puede ser
compensada con la posesi¢n de otro bien altamente valorado
por la sociedad, cual es, la educaci¢n.
Arg�ello sugiere que la educaci¢n debe ser ubicada, en algunos
casos, como un fen¢meno social mediatizador entre los factores
estructurales y los comportamientos concretos de los diversos
actores sociales. En otros casos, la educaci¢n juega un papel
fundamental en la transici¢n social de una generaci¢n a otra.
Son conocidos los estudios que muestran el papel de la
educaci¢n en la movilidad social ascendente de los hijos con
respecto a sus padres. En tanto logro de una generaci¢n y
apuntando a su futuro, la educaci¢n ser uno de los factores
condicionantes fundamentales del tipo de ocupaci¢n y del
nivel de ingresos que obtendr la misma. Aun por razones
cronol¢gicas, el individuo generalmente recibe primero un
cierto nivel de educaci¢n y despu‚s sale en busca de empleo y
de ingresos, que estar n de acuerdo con su grado educacional.
La ocupaci¢n, condicionada en gran parte por la educaci¢n, es
el veh¡culo a trav‚s del cual el individuo y las familias
obtienen sus ingresos.
Un factor adicional, que guarda relaci¢n con el rol de la
educaci¢n en la determinaci¢n del ingreso familiar (inserci¢n
laboral), es el lugar de residencia. Como lo anotan
Fern ndez-Baca y Seinfeld (1994), el hecho de vivir en
localidades urbanas o rurales es una variable que tambi‚n
influye sobre el nivel de ingreso esperado. Se estima que
podr¡an darse dos tipos de efectos: por un lado, el menor
grado de desarrollo de los mercados en las provincias se
traduce en menores exigencias de calificaci¢n y entrenamiento,
de tal manera que personas con el mismo nivel educativo que
otras en Lima perciben ingresos que corresponden a un capital
humano de menor calidad. Por otro lado, la menor calificaci¢n
requerida influye negativamente sobre el stock promedio del
capital humano del departamento. Ello, a su vez, afecta
negativamente la productividad de cada individuo, que tiene
que trabajar con personas de baja calificaci¢n. Altos niveles
de educaci¢n formal no necesariamente son conducentes, por s¡
mismos, a una elevada productividad en el tipo de actividades
desarrolladas en las zonas rurales.
En s¡ntesis, los antecedentes de tipo te¢rico y los estudios
emp¡ricos sugieren un conjunto de posibles factores asociados
con el ingreso que es factible examinar con los datos que
disponemos.
Metodolog¡a empleada
Los pasos seguidos en el trabajo para implementar las
estimaciones fueron1 :
. Selecci¢n de las preguntas comunes a las c‚dulas del CPV
(1993) y la ENAHO (I-trimestre de 1995) conceptual o
te¢ricamente relevantes para la generaci¢n del ingreso de
hogares,
. Recodificaci¢n y transformaci¢n de las variables
seleccionadas teniendo en consideraci¢n la posibilidad que
puedan expresarse en forma cuantitativa y categ¢rica y, a su
vez, muestren un mayor grado de asociaci¢n con la variable
ingreso,
. Actualizaci¢n de la l¡nea de pobreza para definir la
variable dependiente de la funci¢n log¡stica "hogar por
debajo o arriba de la l¡nea de pobreza" .
. Estimaci¢n econom‚trica - con informaci¢n de la ENAHO- de
ecuaciones de ingresos dependientes de variables socio-
demogr ficas comunes a ambas fuentes de informaci¢n, y
. Estimaci¢n de los ingresos promedio a nivel de provincias y
distritos utilizando las funciones halladas y la informaci¢n
censal de las variables independientes2 .
Para la estimaci¢n de las funciones se tom¢ en consideraci¢n
el nivel de ingreso perc pita por hogar y una variable
dicot¢mica que indica si el ingreso perc pita es superior o
inferior a la l¡nea de pobreza. Para la estimaci¢n
econom‚trica, en el primer caso se utiliz¢ una funci¢n lineal
y para el segundo una funci¢n probabil¡stica de tipo
log¡stico3 . En ambos casos, debido a las grandes diferencias
existentes entre los distintos mbitos geogr ficos del
pa¡s - en cuanto a los niveles de pobreza y a las
caracter¡sticas socio-econ¢micas-, las estimaciones se
efectuaron a nivel de departamentos.
II. APLICACIàN DE LA METODOLOGIA EN EL PERU
Con la informaci¢n seleccionada de ambas fuentes se dio forma
a las variables dicot¢micas que se utilizar¡an, teniendo en
consideraci¢n el mayor o menor nivel promedio de ingreso
perc pita y el grado de asociaci¢n de cada alternativa con el
ingreso (la correlaci¢n bivariada). Asimismo, se generaron
las siguientes variables: (a) nivel de hacinamiento del hogar
(miembros por cuarto exclusivo para el hogar), (b) raz¢n de
dependencia econ¢mica (cociente entre el n£mero de ocupados y
el n£mero de miembros del hogar), (c) mbito urbano - rural, y
(d) hogar por debajo o arriba de la l¡nea de pobreza. En total
fueron 53 variables (29 continuas y 24 polit¢micas).
El siguiente paso fue eliminar las variables independientes
que teniendo un equivalente en otras mostraron una menor
importancia para explicar la variaci¢n del ingreso perc pita,
aplicando regresiones y el m‚todo "stepwise", para cada
departamento, entre el ingreso per c pita y todas las
variables independientes disponibles. Al final fue el orden
de entrada a las ecuaciones lo que determin¢ la elecci¢n y el
retiro de las variables redundantes. Las variables que
resultaron ser las m s importantes para los modelos fueron 11
sobre la vivienda y el hogar (AGUA, AUTO, ELEC, HACI, HIGIE,
REFRI, REFTVC, TVBN, TVCES, VIV1, VIV2), 11 sobre empleo e
ingresos (CATE1, CATE4, OCUP2, OCUP3, OCUP5, RAMA1, RAMA2,
RAMA4, RAZON, TAMA3, TAMA6), 2 sobre educaci¢n (ESTU1, ESTU6)
y las variables edad del jefe de hogar (EDAD), y mbito a la
que pertenece el hogar (URRU5). El Anexo presenta las
definiciones de este conjunto de variables.
Forma funcional de las ecuaciones
Seleccionadas las variables relevantes, para determinar la
forma funcional de la ecuaci¢n lineal de ingresos se tuvo en
consideraci¢n que los efectos de las variables explicativas
sobre el ingreso pudieran ser aditivos o multiplicativos y que
la relaci¢n entre las variables explicativas y el (logaritmo
natural del) ingreso perc pita de los hogares pudiera tomar la
forma lineal, logar¡tmica, inversa o cuadr tica. Al final se
optar¡a por alguna de estas alternativas s¢lo si su
contribuci¢n en la explicaci¢n de la variabilidad del ingreso
perc pita de los hogares (en la prueba F o el Rsq, el
coeficiente de determinaci¢n) fuera sensiblemente mayor a la
opci¢n correspondiente a las variables originales, es decir, a
la m s simple (aditiva y lineal). Adicionalmente, para la
determinaci¢n de la forma funcional del modelo log¡stico se
utiliz¢ como variable dependiente a PHI que ser¡a igual a 1 si
el ingreso del hogar se encuentra por arriba de la l¡nea de
pobreza y 0 si esta por debajo, y como variables
independientes el mismo conjunto de variables utilizadas en el
modelo lineal.
Las formas funcionales elegidas fueron:
INPC5h = exp(Zh) (1)
PHIh = 1/(1 + exp(-Zh)) (2)
donde: Zh = a0 + a1 * ESTU1 + a2 *
TAMA6 + a3 * ELEC + a4 * RAMA1
+ a5 * REFRI
+ a6 * HIGIE + a7 * RAMA4 + a8 *
REFTVC + a9 * ESTU6 + a10 *
RAZON
+ a11 * URRU5 + a12 * OCUP5 +
a13 * HACI + a14 * TVCES + a15 *
TAMA3
+ a16 * AGUA + a17 * OCUP2 +
a18 * AUTO + a19 * CATE4 + a20 *
CATE1
+ a21 * TVBN + a22 * VIV1 + a23
* RAMA2 + a24 * VIV2 + a25 *
EDAD
+a26 * OCUP4
Estimaci¢n de las ecuaciones
Para la estimaci¢n de los coeficientes de la ecuaci¢n (1)
linealizada se utiliz¢ el m‚todo de m¡nimos cuadrados
ordinarios (MCO) y el criterio de selecci¢n "stepwise". Este
£ltimo con el prop¢sito de no considerar en las estimaciones a
las variables explicativas cuyos coeficientes no fueran
estad¡sticamente significativos. El Cuadro N§ 3 muestra los
resultados del modelo lineal, considerando s¢lo las variables
m s relevantes. El coeficiente de determinaci¢n (ponderado por
el n£mero de hogares de cada departamento) alcanza un promedio
de 57% y las pruebas de hip¢tesis en torno a los coeficientes
de regresi¢n ("t" y "F") indican que estos son significativos,
es decir, diferentes de cero de manera individual y simult nea
a un nivel de confianza del 1 % para todos los departamentos.
Por su parte, la estimaci¢n de los coeficientes de los
modelos log¡sticos se hizo utilizando el principio de m xima-
verosimilitud, o sea, eligiendo como estimadores de los
coeficientes a-i's aquellos valores que maximizan la funci¢n
de verosimilitud, la misma que se construye sobre la base de
la ecuaci¢n (2). Para tal efecto se utiliz¢ el software SPSS
f/w versi¢n 6.1, eligiendo el m‚todo "forward stepwise"
(WALD), el cual selecciona variables con pruebas de entrada y
salida basadas en la significancia del estad¡stico Wald4 .
Este estad¡stico, de manera similar al t-student para el
modelo lineal, prueba la hip¢tesis nula de que el coeficiente
para cada variables es cero. El Cuadro N§ 4 muestra los
resultados del modelo log¡stico, considerando s¢lo las
variables m s relevantes. Las pruebas de hip¢tesis en torno a
los coeficientes de regresi¢n (los estad¡sticos "Wald" y
"model chi-sq.", este £ltimo que opera de manera semejante a
la F5 ) indican que estos son significativos, es decir,
diferentes de cero a un nivel de confianza del 1 % para todos
los departamentos. Asimismo, puede notarse que el porcentaje
de observaciones (ponderadas por el n£mero de hogares en cada
departamento) correctamente clasificadas por el modelo alcanza
en promedio al 81%.
Interpretaci¢n de resultados
Al analizar los departamentos m s representativos en t‚rminos
del porcentaje de poblaci¢n urbana y rural, el peso
poblacional y la proporci¢n de hogares en pobreza se constata
que los ingresos se determinan por algunos factores comunes,
como los a¤os de estudios promedio del hogar (ESTU1), el
n£mero de perceptores por miembro del hogar (RAZON), la
tenencia de auto o camioneta (AUTO), alumbrado el‚ctrico
(ELEC), TV a color y equipo de sonido (TVCES) y la pertenencia
al mbito urbano (URRU5), aunque con distinto grado de
importancia y con algunas otras variables relevantes solo en
uno u otro departamento.
CUADRO N§ 3
COEFICIENTES ESTIMADOS DEL MODELO LINEAL POR DEPARTAMENTOS
(VARIABLES MAS RELEVANTES)
ÚÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄ¿
³ DEPARTAMENTO ³ Const.³ AUTO ³ ELEC. ³ ESTU1 ³ HACI ³ RAZON ³ REFRI ³ REFTVC ³ TAMA3 ³ TVBN ³ TVCES ³ URRUS ³
ÀÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÙ
AMAZONAS 5,825 0,495 0.039 -0.118 1.220 0.187 -0.023 0.035 0.157 -0.015
ANCASH 5.109 0.327 0.378 0.019 -0.056 1.182 0.044 0.130 0.018 0.029 0.198 -0.034
APURIMAC 4.886 0.301 0.144 0.060 -0.042 1.361 0.207 -0.116 0.214 0.025
AREQUIPA 4.954 0.148 -0.054 0.016 -0.086 1.381 0.165 0.103 0.033 0.014 0.197 0.177
AYACUCHO 5.301 0.388 0.111 0.043 -0.044 1.490 0.082 -0.035 -0.269 0.319 0.072
CAJAMARCA 5.309 -0.025 0.237 0.061 -0.115 0.955 -0.086 0.239 -0.092 0.321 0.334 0.370
CALLAO 5.583 0.213 0.091 0.031 -0.055 1.310 -0.057 0.139 -0.032 0.029 0.036
CUZCO 5.591 0.176 -0.258 0.041 -0.063 1.192 0.149 -0.035 -0.022 0.372 -0.071
HUANCAVELICA 4.532 -0.059 0.104 0.052 -0.069 0.758 0.115 0.386 -0.129 0.239 0.352 0.281
HUANUCO 4.952 0.051 0.032 0.057 -0.041 1.227 0.190 0.060 -0.046 0.105 0.227 0.091
ICA 5.280 0.361 -0.174 0.019 -0.086 1.410 -0.042 0.207 -0.136 0.079 0.287 -0.028
JUNIN 5.579 0.357 0.021 0.024 0.195 1.090 0.154 0.031 -0.204 0.070 0.148
LA LIBERTAD 4.803 0.478 0.171 0.037 -0.058 1.222 0.199 -0.207 0.152 0.176 0.045
LAMBAYEQUE 5.136 0.165 0.186 0.039 -0.065 1.236 0.170 0.256 -0.057 0.050 0.011 -0.247
LIMA 5.753 0.305 0.139 0.037 -0.073 1.065 0.010 0.130 -0.128 -0.024 0.132 -0.197
LORETO 5.215 0.250 0.287 0.049 -0.033 1.408 0.145 0.238 -0.411 0.087 0.210 -0.362
MADRE DE DIOS 5.689 0.292 -0.184 0.020 -0.051 1.421 0.112 0.293
MOQUEGUA 5.449 0.133 -0.122 0.048 -0.098 1.080 0.192 0.039 -0.327 -0.024 0.194 0.088
PASCO 5.428 0.190 0.185 0.074 -0.043 0.813 0.167 -0.162 0.163 -0.158
PIURA 4.942 0.395 0.117 0.040 -0.045 1.232 0.248 0.081 -0.174 0.100 0.261 0.131
PUNO 5.167 0.176 0.062 0.047 -0.051 1.053 0.441 -0.367 -0.104 0.099 0.526 0.090
SAN MARTIN 5.403 0.225 0.031 0.054 -0.063 1.486 0.069 0.099 -0.255 -0.018 0.169 0.054
TACNA 5.324 0.138 -0.119 0.025 -0.098 1.165 0.163 -0.134 -0.072 0.138 0.137
TUMBES 5.300 0.317 0.017 -0.061 1.633 0.175 -0.070 0.032 0.040 -0.050
UCAYALI 5.165 0.344 0.030 -0.040 1.499 -0.021 0.255 -0.180 0.234 0.070 0.100
þÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
CUADRO N§ 4
COEFICIENTES ESTIMADOS DEL MODELO LOGISTICO POR DEPARTAMENTOS
(VARIABLES MAS RELEVANTES)
ÚÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄ¿
³ DEPARTAMENTO ³ Const.³ AUTO ³ ELEC. ³ ESTU1 ³ HACI ³ RAZON ³ REFRI ³ REFTVC ³ TAMA3 ³ TVBN ³ TVCES ³ URRUS ³
ÀÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÙ
AMAZONAS 1.704 0.864 -0.323 0.088 -0.7073 4.9857 0.3562 -0.4990 -0.1901 0.693 -1.341
ANCASH -1.560 0.587 1.249 0.108 -0.2906 4.3956 0.1230 0.7310 -0.3289 0.2640 1.029 -1.304
APURIMAC -0.781 0.696 0.275 -0.0771 4.3450 0.6970 -1.3156 0.2146 0.976 -1.486
AREQUIPA -3.003 0.079 -0.327 0.135 -0.3576 4.4213 0.4822 0.0495 -0.2221 -0.1311 0.853 0.272
AYACUCHO -0.078 2.225 0.230 -0.2390 6.9941 -0.4434 -0.6585 1.737 -1.645
CAJAMARCA -2.476 -0.834 1.687 1.194 -0.4829 2.7981 0.4894 0.8992 -0.1042 1.4094 1.044 -4.031
CALLAO -3.144 0.177 0.108 -0.2736 6.5991 -0.6638 0.7136 -0.2977 0.1623 0.799
CUZCO -0.025 1.522 -1.306 0.195 -0.2467 3.4148 0.9098 -0.2478 0.0566 0.974 -1.707
HUANCAVELICA -2.782 -2.185 0.160 0.133 -0.4582 2.4183 2.4121 -0.5620 0.9238 2.807 -0.814
HUANUCO -4.249 0.261 -0.238 0.217 -0.1426 4.3496 0.5342 0.5145 0.1262 0.2847 1.892 -0.797
ICA -2.617 2.046 -0.375 0.119 -0.2215 6.0870 0.1503 0.6151 -0.7477 0.0743 1.267 -1.123
JUNIN -0.384 1.052 -0.184 0.092 -0.1331 4.4705 1.3026 -0.8052 -1.0208 0.0857 0.340 -1.271
LA LIBERTAD -2.068 1.509 0.230 0.154 -0.3361 4.3382 -0.1776 0.5613 -0.5659 0.3511 0.668 -1.088
LAMBAYEQUE -2.303 0.442 0.296 0.136 -0.3368 4.2111 0.6865 0.8069 -0.6160 0.1210 -0.086 -1.700
LIMA -0.415 1.152 0.444 0.161 -0.2701 3.8746 0.0459 0.3773 -0.3643 0.0342 0.365 -2.204
LORETO -1.338 0.755 0.425 0.255 -0.1549 4.8628 0.8978 0.6779 -1.4737 0.6243 0.765 -1.795
MADRE DE DIOS -1.985 5.715 -0.835 0.028 -0.1689 7.4872 -0.3618 0.9520 -1.1788 0.3136 1.183 -0.950
MOQUEGUA 0.177 0.792 0.312 0.191 -0.4092 3.3160 0.5323 -0.4884 -0.8625 -0.3912 1.560 -1.243
PASCO -1.231 0.793 0.783 0.226 -0.2067 1.6332 0.2724 0.6938 -0.6431 -0.0795 0.738 -1.408
PIURA -3.142 0.869 0.923 0.128 -0.2659 4.5244 0.7639 0.4528 -0.6485 0.1165 0.957 -0.540
PUNO -1.720 0.913 0.210 0.155 -0.2188 3.1224 2.0768 -1.1065 -0.1445 0.2578 1.003 -1.147
SAN MARTIN -3.114 4.989 0.294 6.9198 0.0878 0.0926 -1.0305 -0.3299 1.766
TACNA -0.754 0.532 -0.598 0.185 -0.6228 5.5376 -0.2069 0.9365 -0.6638 -0.2252 0.432 -0.872
TUMBES -1.638 0.583 -0.285 -0.2896 8.1172 -0.1153 0.5542 -0.1359 0.1304 0.286 -1.517
UCAYALI -1.833 1.358 0.116 -0.1163 4.7549 0.3729 -0.4908 0.7723 0.399 -0.526
ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
Para Lima. En los ingresos de este departamento -que
concentra a casi la tercera parte de los hogares del pa¡s y es
fundamentalmente urbano (en 96 %)- las variables explicativas
que tienen una contribuci¢n mayor son los a¤os de estudios
promedio del hogar (ESTU1), la tenencia de auto o camioneta
(AUTO) y el n£mero de perceptores por miembro (RAZON). As¡,
por cada a¤o adicional de estudios promedio en el hogar el
ingreso perc pita esperado aumenta en 3.7 % (el antilogaritmo
de 0.036502 es 1.037); es decir, el hecho de tener, por
ejemplo, un promedio de 11 a¤os (secundaria completa) permite
incrementar el ingreso en 49.4 % respecto de los que no tienen
educaci¢n formal y si fuera 16 a¤os (superior completa) dicho
incremento ser¡a de 79.3 %. Asimismo, si el hogar tuviera auto
o camioneta, ello estar¡a asociado positivamente al ingreso
esperado, aument ndolo en 35.7 % respecto de los que no tienen
un veh¡culo; si el n£mero de perceptores se incrementara, por
ejemplo, de 2 a 3 por cada 5 miembros, el ingreso perc pita
ser¡a mayor en 23.7 %.
Para Cajamarca. En los ingresos de los hogares de este
departamento -que es eminentemente rural debido a que las tres
cuartas partes de sus hogares est n en este mbito - las
variables explicativas que tienen una contribuci¢n importante
son los a¤os de estudios promedio del hogar (ESTU1), la rama
de actividad del jefe de hogar (RAMA4), la tenencia de TV a
color y equipo de sonido (TVCES) y la tenencia de alumbrado
el‚ctrico (ELEC). As¡, por cada a¤o adicional de estudios
promedio en el hogar el ingreso perc pita aumenta en 6.3%, es
decir, el hecho de tener un promedio de 11 a¤os de estudios
(secundaria completa) permite incrementar el ingreso en 95 % y
si fuera 16 a¤os (superior completa) dicho incremento ser¡a de
165 % respecto de los que no tienen educaci¢n formal6 . Por
otro lado, si el jefe de hogar trabaja en una actividad
distinta a la agricultura, el ingreso perc pita esperado de su
hogar aumentar¡a en 40 %; si el hogar tiene TV a color y
equipo de sonido dicho incremento ser¡a de 39 % respecto de
los que no tienen esos artefactos, y si el hogar tuviera
alumbrado el‚ctrico ello estar¡a asociado positivamente con el
ingreso esperado, aument ndolo en 27 %. Si el hogar pertenece
al mbito urbano ello afecta negativamente el ingreso,
reduci‚ndolo en 28%, y si el n£mero de perceptores se
incrementara, por ejemplo, de 2 a 3 por cada 5 miembros, la
expectativa de un mayor ingreso ser¡a de 28%.
Para Ayacucho. En los ingresos de este departamento -64 % de
cuyos hogares est n en condiciones de pobreza y son tanto
urbanos (49.7 %) como rurales (50.3 %)- las variables
explicativas que tienen una contribuci¢n mayor son los a¤os de
estudios promedio del hogar (ESTU1), la tenencia de auto o
camioneta (AUTO), el tama¤o del centro laboral de los ocupados
(TAMA3), el n£mero de perceptores por miembro (RAZON) y la
categor¡a de ocupaci¢n (CATE1 y CATE4). As¡, en Ayacucho, por
cada a¤o adicional de estudios promedio en el hogar el ingreso
perc pita aumenta en 4.4 %, es decir, el hecho de tener un
promedio de 11 a¤os (secundaria completa) permite incrementar
el ingreso en 60.4 % respecto de los que no tienen educaci¢n
formal y si fuera 16 a¤os (superior completa) dicho incremento
ser¡a de 98.9 %. Asimismo, el hecho que los ocupados en el
hogar laboren en centros menores de 5 personas repercute
negativamente en el ingreso esperado, reduci‚ndolo en 23.6 % y
si laboraran como trabajadores independientes el ingreso es
23 % inferior respecto de los empleados. En este departamento,
si el n£mero de perceptores se incrementara, por ejemplo, de 2
a 3 por cada 5 miembros, el ingreso perc pita ser¡a 34.7 % m s
alto.
En Loreto. En los ingresos de este departamento las variables
explicativas que tienen una contribuci¢n mayor son los a¤os de
estudio promedio del hogar (ESTU1), la tenencia de alumbrado
el‚ctrico (ELEC), el tama¤o del centro laboral de los ocupados
(TAMA3), el n£mero de perceptores por miembro (RAZON) y la
pertenencia al mbito urbano o rural (URRU5). Por cada a¤o
adicional de estudios promedio en el hogar el ingreso
perc pita esperado aumenta en 5 %, es decir, el hecho de tener
un promedio de 11 a¤os (secundaria completa) permite
incrementar el ingreso en 71 % respecto de los que no tienen
educaci¢n formal y si se tuviera 16 a¤os (superior completa)
dicho incremento ser¡a de 118 %. Asimismo, el hecho que el
hogar tenga alumbrado el‚ctrico hace que el ingreso esperado
sea 33 % mayor que los que no tienen y si el n£mero de
perceptores se incrementara, por ejemplo, de 2 a 3 por cada 5
miembros el ingreso esperado ser¡a un 32 % superior.
4.5. Jerarquizaci¢n Geogr fica de la Pobreza
Para obtener la jerarquizaci¢n de los distritos y provincias
del pa¡s se ordenaron de menor a mayor el ingreso promedio de
los hogares y de mayor a menor la proporci¢n de hogares en
condiciones de pobreza en cada mbito geogr fico. Con esta
informaci¢n se constat¢, por ejemplo, que a nivel de
distritos:
. Es en Ayacucho donde, en promedio, los hogares tienen los
m s bajos ingresos (Los Morochucos, Luricocha, Chiara,
Socos) y en Lima Metropolitana (San Isidro, Miraflores, San
Borja, Jes£s Mar¡a) donde los ingresos son m s altos,
llegando a ser la diferencia de ingresos de 1 a 10 veces,
. En Ayacucho se ubican los distritos con las m s altas
proporciones de hogares en condiciones de pobreza (Victor
Fajardo, Sara Sara, Huanta, Sucre) y en Lima Metropolitana
aquellos con las menores proporciones (San Isidro, La Punta,
Miraflores, San Borja). As¡, mientras que en los primeros
los hogares en extrema pobreza alcanza a 96-98 % del total,
en los segundos s¢lo llega a 2-4 %.
Los resultados indican tambi‚n que los distritos y provincias
con mayores proporciones de hogares en condiciones de pobreza
no son necesariamente aquellos que tienen en promedio los
menores niveles de ingreso. Por ejemplo, mientras el ingreso
promedio en Rioja (San Mart¡n) es 8 % mayor que en Oxapampa
(Pasco), el porcentaje de hogares pobres en esta provincia es
21 puntos porcentuales mayor que en Rioja (59 % versus 80 %).
Por ello es que el indicador de pobreza (que mide el
porcentaje de hogares en esa condici¢n) al no cuantificar por
si solo la intensidad de este problema (es decir, al no medir
qu‚ tan pobres son los pobres) requiere estar acompa¤ado de un
indicador de ingresos para captar la distancia que hay entre
estos y la l¡nea de pobreza7.
Comparaci¢n con otros m‚todos
Un punto de comparaci¢n para las estimaciones efectuadas es la
jerarquizaci¢n distrital de la pobreza que realiz¢ el INEI en
1994 utilizando el m‚todo de necesidades b sicas insatisfechas
(NBI)8 . Si bien la pobreza estimada por este m‚todo o por el
de la l¡nea de pobreza (que permite saber el porcentaje de
hogares en esta condici¢n) no necesariamente tienen que
coincidir, puesto que utilizan criterios diferentes, las
jerarquizaciones efectuadas por ambos m‚todos s¡ deben guardar
cierta relaci¢n. En efecto, el coeficiente de correlaci¢n de
rangos muestra que entre ellos existe un nivel de asociaci¢n
de 43 %.
Lo anterior se corrobora con una evidencia adicional que
resulta de comparar las jerarquizaciones efectuadas en base a
los dos m‚todos (ver Cuadros N§ 9 y 10). El 76.9 % de los
distritos del Per£ tienen la mitad o m s de sus hogares con
ingresos reducidos y a la vez con NBI; adaptando la
terminolog¡a sugerida por Kaztman (1989), a estos distritos se
les podr¡a denominar distritos con "prevalencia de pobreza
cr¢nica". Es decir, el grueso de los distritos se caracteriza
por tener pobres tanto por LP como por NBI. El 11.4 % tienen
una proporci¢n elevada de hogares con NBI y no tanto con
ingresos reducidos (distritos con "prevalencia de carencias
inerciales"); y el 5.2 % tienen un porcentaje alto de hogares
con ingresos reducidos y no tanto con NBI (distritos con
"prevalencia de pobreza reciente"9). Con un punto de corte
m s restrictivo, es decir, definiendo a un distrito pobre como
aquel que tiene el 70 % o m s de sus hogares con al menos una
NBI o con ingresos por debajo de la l¡nea de pobreza, los
resultados ser¡an los siguientes: el 48 % de los distritos del
Per£ tienen una "alta prevalencia de pobreza cr¢nica", el
22.8 % una "alta prevalencia de carencias inerciales" y el
7.8 % una "alta prevalencia de pobreza reciente".
Cuadro N§ 9
PERU: LA POBREZA POR DISTRITOS SEGUN LOS METODOS DE NBI Y LP(*)
ÚÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ¿
³ ³ Ingreso por debajo ³ Ingreso por encima ³ Total ³
³ ³ de LP ³ de LP ³ ³
ÀÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÙ
Presencia de una o m s NBI 76.9%(1,378 distritos) 11.4%(204 distritos) 88.2%(1,582 distritos)
Ausencia de NBI 5.2%(93 distritos) 6.6%(188 distritos) 11.8%(211 distritos)
Total 82.0%(1,471 distritos) 18.0%(322 distritos) 100.0%(1,793 distritos)
ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
*Se ha considerado a un distrito como pobre cuando el 50% o m s de sus
hogares tienen al menos una NBI y cuando el 70% o m s de sus hogares
tienen ingresos por debajo de la l¡nea de pobreza
Cuadro N§ 10
PERU: LA POBREZA POR DISTRITOS SEGUN LOS METODOS DE NBI Y LP(*)
ÚÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÂÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ¿
³ ³ Ingreso por debajo ³ Ingreso por encima ³ Total ³
³ ³ de LP ³ de LP ³ ³
ÀÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÁÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÙ
Presencia de una o m s NBI 48.1%(862 distritos) 22.8%(409 distritos) 70.9%(1,271 distritos)
Ausencia de NBI 7.8%(140 distritos) 21.3%(383 distritos) 29.1%(522 distritos)
Total 55.9%(1,002 distritos) 44.1%(791 distritos) 100%(1,793 distritos)
ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
*Se ha considerado a un distrito como pobre cuando el 50% o m s de sus
hogares tienen al menos una NBI y cuando el 70% o m s de sus hogares
tienen ingresos por debajo de la l¡nea de pobreza
Finalmente, una parte peque¤a del grupo de distritos con "alta
prevalencia de pobreza cr¢nica" es aquella que concentra a los
distritos que tienen al 90 % o m s de sus hogares con ingresos
por debajo de la l¡nea de pobreza y a su vez al 90 % o m s de
sus hogares con NBI. De los 115 distritos que pertenecen a
este segmento la tercera parte corresponde a Ayacucho .
An lisis Gr fico: Mapas
Se construyeron Mapas a nivel de departamentos, provincias y
distritos del pa¡s agrupados en quintiles seg£n los siguientes
criterios: ingreso familiar, porcentaje de hogares pobres y
n£mero de hogares pobres. De ellos pudo notarse lo siguiente:
. En general, no necesariamente un criterio coincide con los
otros, es decir, por ejemplo, las provincias que se ubican
en el quintil con mayor porcentaje de hogares pobres pueden
o no ubicarse en el quintil con ingreso familiar m s bajo o
en el quintil con m s n£mero de hogares pobres. Pero es
cierto que cuanto mayor es el nivel de agregaci¢n de las
unidades pol¡tico-administrativas mayor es la posibilidad
que coincidan y, viceversa, cuanto menor es la agregaci¢n
menor es dicha coincidencia. El departamento de Ica, por
ejemplo, se ubica en el quintil 4 considerando los tres
criterios, pero la provincia de San Ram¢n (departamento de
Puno) se ubica en el quintil 1 con el criterio n£mero de
hogares pobres, en el quintil 3 con el criterio porcentaje
de hogares pobres y en el quintil 4 con el criterio ingreso
familiar promedio.
. El criterio "n£mero de hogares pobres" es el que mejor
contrasta el territorio nacional. Esto se observ¢ claramente
con el caso de Madre de Dios. Con los criterios "porcentaje
de hogares pobres" e "ingreso familiar promedio", e incluso
yendo hasta el nivel de distrito, no se logra distinguir las
zonas que necesitan atenci¢n, sin embargo, con el criterio
"n£mero de hogares pobres" se observa que en Tambopata
(distrito que concentra a casi el 60 % de hogares del
departamento) existe una cantidad apreciable de hogares en
tal situaci¢n. En consecuencia, el n£mero de hogares es una
buena gu¡a (aunque no la £nica) para la implementaci¢n de
los programas de acci¢n social.
. La selecci¢n del criterio para el mapeo no s¢lo es
importante para facilitar la observaci¢n de la poblaci¢n
objetivo, sino tambi‚n porque con ello puede asociarse el
objetivo de pol¡tica social elegida. Si por ejemplo, lo que
se busca es mejorar la distribuci¢n de los ingresos, el
criterio a elegir para mapear al pa¡s podr¡a ser el ingreso
familiar o el porcentaje de hogares pobres. Si, m s bien, lo
que se busca es reducir la masa de hogares pobres en un
porcentaje determinado, el criterio a elegir deber¡a ser el
n£mero de hogares pobres. Obviamente, si lo que se busca
son ambas cosas, el mapeo deber¡a incorporar m s de un
criterio.
En este sentido, la informaci¢n que est tras los mapas ayuda
a comprender que un objetivo no necesariamente coincide con el
otro. Por ejemplo, si la meta fuera reducir la pobreza en un
porcentaje determinado y el gasto se focalizar en los 100
distritos que tienen m s porcentaje de hogares pobres
(Alcamenca y San Jos‚ de Ushua en Ayacucho, Pi¢n en Cajamarca,
etc.) la pobreza del pa¡s s¢lo se reducir¡a en 3.0 %. Sin
embargo, si la focalizaci¢n se centrara en los 100 distritos
con m s n£mero de hogares pobres (San Juan de Lurigancho,
Comas y Villa el Salvador en Lima, etc.) la pobreza del pa¡s
se reducir¡a en 20.7 %. Obviamente, la cuesti¢n de si con uno
o el otro criterio se est atendiendo a los m s pobres no es
claro, lo cual muestra la necesidad de utilizar otros
indicadores que midan no s¢lo la magnitud del problema sino
tambi‚n su intensidad.
CONCLUSIONES
. En el trabajo se ha probado que es factible obtener
estimaciones coherentes y confiables de los ingresos de los
hogares a nivel provincial y distrital mediante la
combinaci¢n de fuentes de informaci¢n con caracter¡sticas
diferentes. Para ello ha sido suficiente tener un conjunto
m¡nimo de variables comunes, relevantes para la
determinaci¢n del ingreso de los hogares, as¡ como un modelo
estad¡stico adecuado que permita verificar la confiabilidad
de las estimaciones.
. Asimismo, se ha probado que con tal combinaci¢n de fuentes
es posible intersectar resultados de mediciones de pobreza
que utilizan criterios distintos y, por tanto, tener un
conocimiento m s amplio de las dimensiones que este problema
tiene en el pa¡s. As¡, se ha constatado que la pobreza es
relativamente m s heterog‚nea que el grupo de mayores
ingresos. Los resultados sobre niveles de ingreso y pobreza
muestran que en general existe cierta coincidencia entre
los distritos con hogares de baja pobreza y altos ingresos,
sin embargo, los distritos con altos porcentajes de pobreza
no son necesariamente los que tienen, en promedio, menores
niveles de ingreso. As¡, los distritos con mayores
porcentajes de hogares pobres son V¡ctor Fajardo, Sara Sara
y Huanta, todos en Ayacucho, mientras que los distritos con
menores niveles de ingreso familiar son Morochuco, Luricocha
y Chaira, tambi‚n todos en Ayacucho. Este comportamiento es
diferente a nivel de los distritos con mayor capacidad
adquisitiva (San Isidro, Miraflores y San Borja, todos
ubicados en Lima) que son a la vez los que tienen en
promedio menores porcentajes de hogares pobres. Esto
conduce a plantear la necesidad de utilizar indicadores de
pobreza por el lado del ingreso que recojan con mayor
claridad las condiciones de vida de los hogares, es decir,
indicadores que muestren no solo la magnitud de la pobreza,
sino tambi‚n la profundidad y distribuci¢n de la misma.
. La comparaci¢n de algunos de los resultados del trabajo con
aquellos que se han basado en el m‚todo de NBI, abona aun
m s en la naturaleza heterog‚nea de la pobreza antes
aludida. Es posible verificar una coincidencia global de
distritos con hogares en pobreza y NBI; sin embargo, los
distritos con porcentaje de pobreza mayor no son
necesariamente los que tienen m s NBI. A diferencia de los
distritos con menor porcentaje de hogares por debajo de la
l¡nea de pobreza que son a la vez los que tienen menores
proporciones de hogares con NBI (San Isidro, Miraflores y
San Borja, todos en Lima), los distritos con mayores
porcentajes de hogares con ingresos por debajo de la l¡nea
de pobreza (V¡ctor Fajardo, Sara Sara y Huanta, todos en
Ayacucho) no son los que tienen m s hogares con NBI (Qui¤ota
en Cuzco, Chungui en Ayacucho y Tintay Puncu en
Hunacavelica). En t‚rminos m s agregados se ha constatado
tambi‚n que, por ejemplo, en promedio los hogares de
Ayacucho son m s pobres por i ingreso que por NBI, y
Huncavelica por NBI que por ingreso. La importancia de estas
constataciones emerge cuando lo que se busca es alcanzar una
mayor focalizaci¢n del gasto social. Como se sabe,
dependiendo del criterio utilizado para medir la pobreza, el
‚nfasis de las pol¡ticas podr¡a dirigirse fundamentalmente o
a mejorar las condiciones de empleo y el consumo de los
hogares o al acceso de estos a los servicios p£blicos. Como
se ha visto, en algunos mbitos prevalece m s una pobreza de
tipo coyuntural y en otros de tipo estructural.
. Un aspecto importante hallado en el trabajo es que entre el
ingreso de los hogares y el nivel educativo de sus miembros
existe una relaci¢n muy estrecha en todos los mbitos
pol¡tico-administrativos del pa¡s. Esto sugiere que el
problema de la pobreza es mucho m s complejo de lo que
establecen los criterios que sustentan los m‚todos de
medici¢n por l¡nea de pobreza o NBI. Como se sabe, estos
enfoques son £tiles para detectar las zonas vulnerables,
pero no para saber algo respecto a los recursos (f¡sicos y
humanos) con que cuentan los hogares para generar ingresos;
recursos que justamente - como se ha visto en el
trabajo - son determinantes importantes de sus niveles de
vida. Particularmente es relevante poder mostrar que
existen diferencias en la influencia de los a¤os de
educaci¢n sobre el ingreso en los distintos mbitos
geogr ficos del pa¡s. Se ha visto, por ejemplo, que en
Ayacucho y Cajamarca el coeficiente asociado a la variable
educaci¢n es m s importante en el ingreso esperado de los
hogares que en Lima. De estos hallazgos se desprende la
necesidad de incluir el desarrollo y fortalecimiento de
programas educativos dentro del dise¤o y aplicaci¢n de las
pol¡ticas de inversi¢n social y reducci¢n de la pobreza (a
mediano plazo) ya que ello redundar¡a no solo en las mayores
posibilidades de ingreso esperado de los hogares, sino
tambi‚n en el aumento de la productividad de la mano de obra
y el acceso a ocupaciones m s calificadas.
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141-152, abril
KAZTMAN, R. (1995) "La medici¢n de las Necesidades B sicas
Insatisfechas en los censos de poblaci¢n",
ponencia presentada en el Seminario
"Informaci¢n sobre Poblaci¢n y Pobreza
para Pol¡ticas Sociales", Lima 4-7 de
junio.
REYES, J (1995) "Pobreza, Crecimiento y Desigualdad en Lima
Metropolitana", ADEC-ATC, agosto.
ANEXO: DICCIONARIO DE VARIABLES
AGUA Abastecimiento de agua del hogar
(1) Red p£blica dentro de vivienda
(0) Otros
AUTO Hogar con auto o camioneta
(1) Tiene
(0) No tiene
CATE1 Categor¡a de ocupaci¢n del hogar (de los miembros de 15
y m s a¤os)*
(1) Todos son independientes
(0) resto
CATE4 Categor¡a de ocupaci¢n del jefe de hogar
(1) Trabajador independiente
(0) resto
CUARTO N£mero de cuartos exclusivos para el hogar
EDAD Edad del jefe de hogar
ELEC Alumbrado del hogar
(1) El‚ctrico
(0) Otros
ESTU1 A¤os promedio de estudios del hogar (de los miembros de
15 y m s a¤os)*
ESTU6 A¤os de estudios aprobados por el jefe de hogar
HACI Grado de hacinamiento (TAMA1/CUARTO)
HIGIE Servicio higi‚nico del hogar
(1) Red p£blica dentro de vivienda
(0) Otros
OCUP2 Ocupaci¢n principal del hogar (de los ocupados)*
(1) Todos con ocupaci¢n (con c¢digo de ocupaci¢n diferente
a 6 ¢ 9)
(0) resto
OCUP3 N£mero de ocupados en el hogar con c£digo de ocupaci¢n
igual a 6 ¢ 9*
OCUP5 Ocupaci¢n principal del jefe de hogar
(1) No calificado (ocupaci¢n igual a 6 ¢ 9)
(0) resto
PERCE N£mero de perceptores en el hogar
RAMA1 Rama de actividad del hogar (de los ocupados)*
(1) Todos laboran en la agricultura
(0) resto
RAMA2 N£mero de ocupados en manufactura, electricidad, gas,
agua y construcci¢n*
RAMA4 Rama de actividad del jefe de hogar
(1) Agricultura
(0) resto
RAZON Raz¢n de dependencia econ¢mica (PERCE/TAMA1)
REFRI Hogar con refrigerador
(1) Tiene
(0) No tiene
REFTVC Hogares con refrigerador y tv a color
(1) Tiene
(0) No tiene
TAMA1 N£mero de miembros en el hogar*
TAMA3 Tama¤o del centro laboral del hogar (de los ocupados)*
(1) Todos en centros < 5 personas
(0) resto
TAMA6 Tama¤o del centro laboral del jefe de hogar
(1) En centros menores a 5
(0) Resto
TVBN Hogares con televisor blanco y negro
(1) Tiene
(0) No tiene
TVCES Hogares con tv a color y equipo de sonido
(1) Tiene
(0) No tiene
URRU5 Ambito (seg£n definici¢n censal)
(1) Urbano
(0) Rural
VIV1 Tipo de vivienda
(1) En edificio, quinta, callej¢n o corral¢n
(0) Otros
VIV2 Vivienda ocupada
(1) Alquilada
(0) Otros
* excluyendo pensionistas y trabajadores del hogar)
ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
* Versi¢n resumida del trabajo con el mismo t¡tulo que el autor
y Jorge Reyes efectuaron con el financiamiento y asesor¡a
t‚cnica del Programa de Cooperaci¢n T‚cnica Regional
BID/CELADE.
** Economista, Asesor de la Jefatura del INEI. Lima Per£.
1 El antecedente inmediato es la ponencia de Bravo, J.
"Jerarquizaci¢n de las provincias del Per£ seg£n grado de
pobreza: aspectos metodol¢gicos" en el Seminario Informaci¢n
sobre Poblaci¢n y Pobreza para Programas Sociales, Lima,
4 - 7 de julio de 1995.
2 O sea los valores promedio de las variables, considerando
todos los hogares de cada distrito, provincia y departamento.
3 Para las estimaciones con el modelo lineal no se tom¢ en
consideraci¢n el comportamiento de los hogares at¡picos, es
decir, se trabaj¢ con el 95 % central de la distribuci¢n del
logaritmo natural del ingreso perc pita.
4 Al igual que en la secci¢n anterior, se tom¢ en consideraci¢n
esta opci¢n con el prop¢sito de no considerar en las
estimaciones a las variables explicativas cuyos coeficientes
no fueran estad¡sticamente significativos.
5 Es decir, prueba la hipotesis nula de que los coeficientes
para todas las variables en el modelo son cero.
6 Hecho que ya se hab¡a observado en el trabajo de Ferandez-Baca
y Seinfeld op. cit., es decir, mayor relevancia de la
educaci¢n en departamentos relativamente m s pobres. Lo rural
en mbitos como Cajamarcaest fuertemente asociada a la
condici¢n de pobreza.
7 Un indicador que cumple con todos los requisitos para mostrar
con m s claridad las condiciones de pobreza es el que ha sido
propuesto por Foster, Greer y Thorbecke "A class of
descomposable poverty measures", Econom‚trica, Vol. 22, 1984.
8 "Per£: Mapa de necesidades b sicas ...", op. cit.
9 O sea aquella que "es producto de los procesos de reconversi¢n
y ajuste que se generalizan en la regi¢n, cuya significaci¢n
con respecto a los cambios en el perfil de las estrcuturas
sociales latinoamericanas no ha sido todav¡a debidamente
diagnosticada ni, por su puesto, evaluadas sus consecuencias"
(Kaztman (1995).
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