2.2.3 ENCUESTA  NACIONAL  DE  HOGARES
          EMPLEO URBANO


    INTRODUCCION

    La  Encuesta   Nacional  de  Hogares   constituye  una  fuente  de
    informaci¢n  de  gran  importancia  para  el  conocimiento  de  la
    realidad  del  pa¡s  en  sus  diferentes  aspectos,  como  son  la
    educaci¢n, el empleo, los  niveles de  ingreso de la poblaci¢n, el
    tipo y la calidad de la vivienda entre otros.

    Su  utilidad  no s¢lo  radica en el  hecho de  servir de fuente de
    datos   para   la   realizaci¢n   de    diversas   investigaciones
    socio-econ¢micas, sino en que, el  adecuado conocimiento  y manejo
    de las diferentes variables  contenidas en la encuesta, orientan y
    hacen posible el  dise¤o de  pol¡ticas y  estrategias destinadas a
    elaborar  programas  sociales, con  la  finalidad  de  superar  la
    situaci¢n  de  pobreza en  que se encuentra un amplio sector de la
    poblaci¢n nacional.

    Es por  ello que  el  equipo de  investigadores de la Direcci¢n de
    Demograf¡a y  Estudios Sociales  viene analizando  la  informaci¢n
    producida  por  la  Encuesta   Nacional  de  Hogares.  El presente
    documento tiene por  objetivo mostrar c¢mo est n siendo explotados
    estos datos, en funci¢n del  mejor conocimiento de los indicadores
    de  pobreza en nuestra  sociedad, y  poner toda  esta  informaci¢n
    sistematizada,  al  servicio  de  las   diferentes   instituciones
    p£blicas  y  privadas,  encargadas  de  desarrollar  pol¡ticas   y
    programas orientados a superar las graves dificultades por las que
    atraviesa un amplio sector de nuestra poblaci¢n.

    Seguidamente  se  presentan   algunos  resultados, producto de los
    estudios  realizados, respecto  de las  variables ingreso, empleo,
    educaci¢n,  salud y programas sociales que muestran  c¢mo a partir
    de ellas, se va  conceptualizando la  pobreza en el pa¡s y c¢mo  a
    su vez ellas, posibilitan  la  formulaci¢n  de programas de acci¢n
    social.

    La  fuente  de  informaci¢n  es  la  Encuesta Nacional de Hogares,
    realizada en 1995 por el INEI a 60,000 hogares del  rea urbana del
    pa¡s.



    EMPLEO URBANO

    Econ. Mario Cerna*
    Econ. Martin de los Heros**

    El  an lisis   del   empleo,  se  ha   centrado  en  la  Poblaci¢n
    Econ¢micamente  Activa (PEA)  Urbana de 14   y mas a¤os y en forma
    marginal,  se  dedica  un capitulo  al examen  de la PEA de 6 a 17
    a¤os. El estudio se divide en cuatro grandes bloques de an lisis:

    . Composici¢n de la PEA urbana 
    . Caracterizaci¢n de los Ocupados
    . Situaci¢n del empleo Asalariado e Independiente 
    . Desempleo  y  los  Sectores  mas afectados con el problema de la
      desocupaci¢n como son las mujeres y los j¢venes
    . Caracter¡sticas  b sicas  del  Empleo  Urbano  en  los  Ni¤os  y
      Adolescentes.

    Las Encuestas  de Hogares  permiten estimar  para 1995  que la PEA
    Urbana de 14  y mas a¤os  estaba compuesta por  6 millones 370 mil
    personas. De  este total, 5  millones 832 mil est n ocupados y 538
    mil desempleados. Lo que significa una Tasa de Ocupaci¢n Urbana de
    91,6% y  de Desempleo  Urbano de 8,4%. Entre los hombres, el 93,3%
    estaban  Ocupados y 6,7% Desocupados. En cambio entre las mujeres,
    89,0% estaban Ocupadas y 11,0% Desocupadas.

    Seg£n  sexo, esta  PEA estaba  compuesta por  3  millones 783  mil
    hombres y 2 millones 587 mil mujeres.

    Distribuida por edades es  relevante se¤alar, que casi la mitad de
    la PEA Urbana  ten¡a  entre  25 y  44 a¤os  (51,5%)  y en un 23,9%
    estaba  compuesta  por  j¢venes de  14 a  24 a¤os. Asimismo, seg£n
    nivel educativo, el 23,9%  ten¡a como m ximo la Educaci¢n Primaria
    y 43,5% la Educaci¢n Secundaria.

    Dividida por Ambitos Geogr ficos, Lima Metropolitana  concentra el
    46,4%  de  la PEA  Urbana a  nivel  nacional  y la  Costa Norte un
    importante 15,8%.

    La PEA  Urbana se  caracteriza por  estar  dedicada a  Actividades
    Econ¢micas Terciarias. Es as¡  que el Comercio y los Servicios son
    las Ramas de  Actividad  que concentran  el mayor porcentaje de la
    PEA Urbana (50,7%).

    Segmentada por Categor¡a  Ocupacional se distingue  que, el empleo
    asalariado  predomina en el   rea urbana del pa¡s. Mas de la mitad
    de la PEA  Urbana (3  millones 217  mil  personas)  son  Empleados
    (28,5%) y  Obreros (22,,0%). Los  independientes son el 34,0%, los
    Trabajadores Familiares No Remunerados el  5,3% y los Trabajadores
    del Hogar el  4,4%.

    En 19 ocupaciones se concentra  el 68.1%  de los  Ocupados, siendo
    las m s importantes  Comerciante al por  Menor (12,4%), Ambulantes
    (11,5%), Personal  Dom‚stico (6,2%) y Profesores (6,0%). Entre los
    hombres existe mayor diversidad  de ocupaciones, destacando las de
    Choferes, Ambulantes, Comerciantes  Minoristas y Alba¤iles (que en
    forma  agregada  dan  ocupaci¢n  al  29,7%  de  la  PEA  masculina
    Ocupada). En cambio  entre las  mujeres,  son tres las ocupaciones
    que  dan  empleo  a  mas  de  la mitad  de la PEA Urbana femenina,
    Comerciantes al  Por Menor, Ambulantes  y Personal  Dom‚stico (las
    cuales en conjunto ocupan al 51,8% de las mujeres).

    En  conjunto, un  quinto  de  la  PEA ocupada  urbana  tiene  como
    profesi¢n u oficio, Profesores (4,9%), Choferes y Taxistas (3,1%),
    Agricultores (2,4%),  Alba¤iles (3,4%),  Arquitectos, Ingenieros y
    profesiones  afines (2,2%), Contadores (1,4%), Secretarias (1,4%),
    Costureras (1,3%) y Administradores de Empresas (1,1%).

    Si se analiza las ocupaciones en funci¢n de los grupos de edad, un
    tercio  de  los  j¢venes  de  14  a  24   a¤os   realizan  labores
    de  Comerciante  al  por  menor, Trabajador Dom‚stico y Ambulante.
    Entre  los  25  y  54 a¤os, alrededor de un 30,0% son Comerciantes
    Minoristas, Ambulantes y  Profesores. Entre los 55 y mas a¤os, mas
    de un tercio son Comerciantes Minoristas, Ambulantes y Choferes.

    El 67,7%  de los  ocupados en  el Per£  Urbano han  realizado como
    m ximo  la Educaci¢n  Secundaria (entre  ellos 42,9%  cuentan  con
    Estudios Secundarios  realizados) y  solo 32,3% Educaci¢n Superior
    (de  los  cuales  un 16,8%  han  realizado   Estudios   Superiores
    Universitarios).

    Dos tercios de la  PEA Urbana esta  ocupada en establecimientos de
    la Micro y  Peque¤a Empresa con no mas de 10 personas. El 59,1% de
    los ocupados realiza sus  actividades  en establecimientos  de  la
    Micro-empresa   con   menos   de   cinco   personas  y   6,9%   en
    establecimientos con cinco a diez personas.

    Gran  porcentaje de la PEA  Ocupada  Urbana  no esta afiliada a la
    Seguridad  Social. Existe  un  74,0%  de  esta  PEA  que  no  esta
    asegurada y  solamente 26,0%  esta afiliada a la Seguridad social.
    De los asegurados, dos  tercios  son  hombres y un tercio mujeres.
    Asimismo, el 95,8% de los asegurados son mayores de 25 a¤os. Entre
    estos, el 71,0% cuentan como m¡nimo con educaci¢n secundaria.

    Solamente  6,9%  de  los  Ocupados  Urbanos  tiene  una  Actividad
    Secundaria, el 93,1% se dedica solamente a su Actividad Principal.
    Por sexo, entre  los hombres, los que  tienen actividad secundaria
    son el 7,2% y entre las mujeres, del 6,4%.

    La PEA Ocupada  Urbana  dedica 47,2  horas semanales como promedio
    para el  desarrollo  conjunto  de  su  Actividad  Principal  y  su
    Actividad Secundaria . El Promedio de tiempo dedicado a desarrollo
    de la  Actividad Principal  es de 45.6  horas semanales, siendo de
    49.1 horas para  los hombres y de  40.3 horas para las mujeres. En
    cambio,  el  promedio  semanal   de PEA  Ocupada  que  cuenta  con
    Actividad Secundaria, es de  18.0 horas  para el desarrollo de las
    actividades de esta tipo.

    El empleo  dependiente  predomina en  el  rea  urbana del pa¡s. El
    54,2%  de  los  ocupados  recibe ingresos  producto de  un trabajo
    dependiente, ya  sea  como  Empleado  (28,3%),  Obrero  (21,4%)  o
    Trabajador del Hogar (4,5%).

    Entre los  Asalariados un 70,9% son hombres y 29,1% mujeres. Seg£n
    el  tipo de contrataci¢n  laboral  el 35,2%  tiene  un contrato de
    plazo indeterminado o de car cter indefinido, 30,8% tiene contrato
    a plazo determinado  u obra  terminada y existe un 32,5% que no ha
    formalizado su relaci¢n laboral mediante un contrato.

    Entre  los  Independientes  se  presenta  una  mayor participaci¢n
    femenina que entre los Asalariados (Un 55,1% son de sexo masculino
    y 44,9% de sexo femenino). Asimismo en  los Independientes  existe
    un porcentaje significativo que usa su vivienda de residencia como
    lugar  de  trabajo (30,7%). Tambi‚n  son  relevantes, los  que  se
    desplazan  como  Ambulantes  de  casa  en  casa  (16,4%),  los que
    desarrollan su trabajo en la casa de sus clientes (11,9%), los que
    utilizan como lugar de  trabajo un  puesto improvisado o semi-fijo
    (9,3%), los  que tienen  un  Centro de  Trabajo, Local Comercial o
    Taller (8,8%) y los que utilizan un Veh¡culo para Transporte  como
    lugar  de  trabajo (7,4%). Por  otro  lado,  es  significativa  la
    cantidad de  Independientes que dedican 49 a mas horas semanales a
    realizar sus labores (43,3%).
     
    Mas de la mitad de PEA  Desempleada en 1995, eran mujeres (53,1%).
    El  49,4%  son  j¢venes  de 14  a 24 a¤os. Y  asimismo un 29,0% lo
    constituyen aquellas  personas que  buscan trabajo por primera vez
    (de los  cuales cerca de dos tercios son j¢venes de 14 a 24 a¤os).
    Esta  situaci¢n nos  indica que los  sectores mas afectados por el
    desempleo  sean  las  mujeres  y   los  j¢venes. La  magnitud  del
    problema  del  desempleo en  estos  segmentos  de la poblaci¢n, se
    percibe  si comparamos la Tasa de Desempleo urbano de 8,4%, con la
    Tasa de Desempleo Femenino, de 11,0% y con la Tasa de Desempleo en
    los j¢venes, de 17,4% y mas aun, si se la relaciona con la Tasa de
    Desempleo en las mujeres j¢venes, de 20,0%.

    El Desempleo Femenino  se caracteriza por  tener un alto contenido
    de poblaci¢n joven,  pues en 46,7% estaba  integrado por grupos de
    14 a 24 a¤os y en 44,2% por  mujeres de 25 a 44 a¤os.  El 60,5% de
    las mujeres desempleadas hab¡an  alcanzado como m ximo el grado de
    instrucci¢n  secundaria. Por  otro  lado,  el 47,2% de las mujeres
    desempleadas provienen  de hogares con  3 a 5 miembros y 37,0%  de
    hogares con 6 a 8 miembros.

    La Poblaci¢n de j¢venes desempleados de  14 a 24 a¤os, representan
    la mitad  de  los  desempleados del   rea  urbana  del  pa¡s. Esta
    poblaci¢n en 50,2%  esta conformada por personas del sexo femenino
    y en 49,8%  del  sexo  masculino. Entre  sus  caracter¡sticas  mas
    destacables est n su  nivel de  instrucci¢n alcanzado, se  observa
    que   el   61,3%   tienen   estudios   secundarios,   asimismo  su
    localizaci¢n, en 55,1% se  presenta en  zonas urbanas del interior
    del pa¡s y en 44,9% en  Lima Metropolitana  y su tipo, 58,2% es de
    tipo Cesante y 41,8% de tipo Aspirante.

    Seg£n resultados de la  ENAHO  correspondiente  al IV trimestre de
    1995, los ni¤os y  adolescentes que trabajan en el  rea urbana del
    pa¡s,  es de 389 mil,  de los cuales, 36  mil tienen  entre 6 a 11
    a¤os y 353 mil entre 12 a 17 a¤os.

    Del total de la Poblaci¢n Urbana de 6 a 17 a¤os, 7,8% se encuentra
    en el  Mercado de  Trabajo. Dentro  de estos, 2,6%  solo trabaja y
    5,2% comparten  sus estudios con el trabajo. Asimismo, por cada 10
    ni¤os y adolescentes  que est n  ocupados, 9 tienen  entre 12 y 17
    a¤os.  Un 30.0%  son  obreros,  29,5% trabajadores  familiares  no
    remunerados y 14,6% trabajadores del hogar.

    ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
    *   Economista , Asesor de la Jefatura del INEI. Lima
    **  Economista , Investigador  de  la  Direcci¢n  de   Demograf¡a   y
        Estudios Sociales.






    NIVELES DE INGRESO EN EL PERU URBANO

    Econ. Javier V squez Chihu n*
     

    La divergencia en el  crecimiento y el  nivel de ingreso perc pita
    entre los  pa¡ses m s ricos  y  m s pobres  es  la  caracter¡stica
    dominante de la econom¡a moderna.

    El  cambio  tecnol¢gico   especialmente  en  la   microelectr¢nica
    (inform tica  y   telem tica)  y  los  avances  en  el campo de la
    biogen‚tica,  acentuar¡an  las disparidades de productividad entre
    los pa¡ses desarrollados y los  Latinoamericanos, si estos £ltimos
    no se  adecuan o  incorporan con  mayor  r pidez  a las  recientes
    innovaciones  tecnol¢gicas  y  mejoran de  ese modo sus niveles de
    producci¢n e ingresos.

    El  estudio  de la  distribuci¢n  de  los  ingresos  no s¢lo  debe
    preocuparse  de conocer los  factores que explican las diferencias
    de ingreso entre los  diversos grupos poblaciones de un pa¡s. Sino
    tambi‚n y m s  importante aun de  las posibilidades que tienen los
    pa¡ses de poder articularse a un mundo que se configura en bloques
    econ¢micos y tiende cada vez m s a globalizarse , a fin de obtener
    mayores niveles  de producci¢n  y una distribuci¢n mas equitativa.
    de los ingresos.

    En  el Per£ urbano se  observa una  asociaci¢n  positiva  entre el
    nivel educativo del  jefe de hogar y los ingresos que reciben  las
    familias,  conforme  aumenta  el  nivel  de educaci¢n  del jefe se
    incrementa tambi‚n el ingreso medio del hogar. Esta misma relaci¢n
    se presenta cuando consideramos los ingresos perc pita en lugar de
    los ingresos medios.

    Los niveles de ingreso aumentan con el numero de perceptores en el
    hogar, tanto en ingresos medios como perc pita.

    Existe  diferenciales  de  ingreso seg£n  el  g‚nero del jefe, los
    hogares con jefe de familia hombre reciben mejores ingresos medios
    que  los  hogares  dirigidos por  una mujer,  especialmente  en la
    Sierra. No obstante  estas  diferencias  resultan  a favor  de  la
    mujer, en los  mbitos  geogr ficos  m s urbanizados del Per£ (Lima
    Metropolitana y la  Costa Centro) cuando  se considera  el ingreso
    perc pita.

    Las familias con mayor n£mero  de miembros reciben mejores niveles
    de ingreso medio, pero si consideramos el ingreso por persona esta
    relaci¢n se revierte, es decir, los hogares peque¤os (con menos de
    tres miembros) reciben los ingresos por persona m s altos del  rea
    urbana, en tanto, que los hogares numerosos conformados por m s de
    nueve miembros obtienen los ingresos perc pita m s bajos.

    El trabajo es la principal fuente de obtenci¢n  de ingresos de las
    familias, por tanto  debe observarse  con mayor  detenimiento este
    mercado para explicar las diferencias en los ingresos.

    Las  variables  asociadas  al  mercado  de  trabajo  presentan las
    siguientes  caracter¡sticas: a)  Las  familias con  jefe de  hogar
    patrono y empleado altamente calificado  obtienen los m s elevados
    niveles de  ingreso medio y  perc pita. b) Los  hogares  cuyo jefe
    labora en la actividad  financiera e  inmobiliaria reciben mejores
    niveles  de ingreso  que las  familias con  jefe ubicados en otras
    actividades  econ¢micas. c)  Los  jefes que trabajan como gerentes
    de empresa y funcionarios con altos cargos p£blicos tienen hogares
    que reciben  mejores ingresos  que  las familias con  jefe obrero,
    agricultor o trabajador no calificado.

    La mayor parte de la  fuerza de trabajo  ocupada en el  rea urbana
    se encuentra en el sector  terciario de la econom¡a, especialmente
    en la actividad comercial.

    El sector secundario le sigue  en importancia, como  demandante de
    fuerza de trabajo, destacando la actividad manufacturera.

    Finalmente, es  de   se¤alar  que  a  pesar  de  la   racionalidad
    econ¢mica que muestran los  hogares de menores ingresos al reducir
    su tama¤o familiar, ello  no  resulta  suficiente para adecuar sus
    bajos ingresos  a la  satisfacci¢n de  sus  necesidades y  tampoco
    para disminuir las  diferenciales de ingreso existentes en el Per£
    urbano.


    ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
    *  Economista,  Investigador del INEI - ENEI. Lima. 








    EDUCACION

    Genara Rivera Araujo*


    La presente exposici¢n  tiene por objetivo mostrar los  resultados
    de la Encuesta  Nacional de Hogares - Cuarto Trimestre de 1995, en
    lo referente a las  principales  variables  educativas, como  son:
    nivel de educaci¢n, asistencia escolar y analfabetismo.  Asimismo,
    se  presenta  el  perfil  socioecon¢mico  de  los hogares  de  los
    estudiantes de los diferentes niveles educativos.
 
    1. El nivel  de educaci¢n de la poblaci¢n peruana ha experimentado
       una mejora en los £ltimos dos a¤os. Esto se evidencia porque ha
       crecido la proporci¢n  de personas que cuentan con alg£n a¤o de
       educaci¢n secundaria y superior, de 55.9% subi¢ a 60,6%.

    2. La  asistencia escolar de los ni¤os de 6 a 11 a¤os, es de 95 de
       cada 100 personas  y  entre  los j¢venes de 12 a 16, se observa
       que 88 de cada  100 de ellos  asisten a un centro educativo. Es
       decir, que  la  escolarizaci¢n  es  bastante   alta   entre  la
       poblaci¢n que corresponde a las edades normativas para primaria
       y secundaria.

    3. El   analfabetismo,   problema   importante   de  la   realidad
       educativa del pa¡s,  muestra una  tendencia declinante; la tasa
       de  analfabetismo  actual  es  de  alrededor  de  11   personas
       analfabetas por cada 100 personas de 15 y m s a¤os de edad.
 
    4. Los  datos  indican  que  el  analfabetismo contin£a  siendo un
       problema  que afecta  mayormente a las  mujeres, principalmente
       aquellas  que  residen  en  el    rea  rural.    La   tasa   de
       analfabetismo  femenino es 15,5%, en tanto que el analfabetismo
       masculino es 5,1%.

    5. Una  r pida  caracterizaci¢n  de  las  condiciones en  que vive
       la poblaci¢n analfabeta muestra que el 65,0%  de los hogares de
       este  grupo  poblacional, tienen  al menos una Necesidad B sica
       Insatisfecha (NBI), el 53,6%  cuentan con un ingreso per c pita
       inferior  a S/.100.00  nuevos  soles,  el 62,1%  no disponen de
       ning£n  servicio  b sico  en   sus  hogares  y  el   52,1%  son
       jefaturados por personas que tambi‚n son analfabetas.
 
    6. La  ENAHO  1995, 4to. Trimestre  encontr¢  que  el  23,5% de la
       poblaci¢n  menor  de  6 a¤os estaba asistiendo a los diferentes
       centros y programas educativos de Educaci¢n Inicial tales como,
       cunas o guarder¡as, wawa-wasi, PRONOEI, jardines y otros.
   
    7. Las caracter¡sticas  m s notorias  de los hogares de este  tipo
       de  estudiantes  es que el 57,9% tienen alguna NBI, el 38,9% no
       disponen  de  ning£n  servicio  b sico en sus hogares, el 47,3%
       disponen de  un ingreso  per c pita  inferior a S/. 100.00,. el
       93,0% de  los jefes de  hogar son alfabetos y el 57,6% de ellos
       han  estudiado  al  menos  un  a¤o  de  educaci¢n secundaria  y
       superior.
 
    8. En cuanto a  los Estudiantes  de Primaria, los resultados de la
       encuesta se¤alan que  el 97,0%  de los ni¤os que asisten a este
       nivel tienen  entre 6 y  14  a¤os de edad. Se encuentra  adem s
       que el 9,6%  de  este grupo de  estudiantes trabajan, es  decir
       forman parte de la PEA ocupada.

    9. Respecto  a las  caracter¡sticas  de  sus hogares,  el 66,3% de
       ellos tienen alguna NBI, el 37,0% no dispone de ning£n servicio
       b sico  y el 48,7%  tienen un ingreso per c pita inferior a los
       S/. 100.00   nuevos   soles.  El  90,1%   de  sus  hogares  son
       jefaturados por  personas  alfabetas  y  el  45,6% de ellos han
       estudiado alg£n a¤o de educaci¢n secundaria y superior.
 
    10.Acerca de los Estudiantes de Secundaria, la encuesta se¤al¢ que
       el 89,3%  de ellos  tienen  entre 11 y 17 a¤os de edad y que el
       15,5% trabajan. En cuanto a las caracter¡sticas  mas destacadas
       de  sus hogares,  el 37,8%  tiene  al  menos una  NBI, el 39,8%
       dispone de los  tres servicios b sicos del hogar ,  el 19,2% no
       dispone de ninguno  y el 67,6% cuenta con un ingreso per c pita
       inferior  a S/.200.00  nuevos  soles. En  cuanto a los jefes de
       hogar, el 92,9% son alfabetos y el 56,5% de ellos han estudiado
       alg£n a¤o de educaci¢n secundaria y superior.
 
    11.Sobre  los  Estudiantes  de  Institutos   Superiores  se  puede
       indicar que el 75,6% tiene entre 18 y 24  a¤os de edad y que el
       35,3%   de  ellos  trabaja. Respecto  a  sus  hogares, el 79,0%
       tienen satisfechas sus  necesidades b sicas,  el 66,7% disponen
       de los tres  servicios b sicos, el  10,0% no dispone de ninguno
       de ellos y el  48,5% cuenta con menos de S/.200.00 como ingreso
       per c pita. Los jefes de hogar de este grupo de estudiantes, en
       el 95,9%  de los casos  son alfabetos  y el 62,4% han estudiado
       alg£n a¤o de educaci¢n secundaria y superior.
 
    12.En cuanto a los Estudiantes Universitarios, la encuesta permite
       concluir  que  este  tipo  de  estudiantes   viven  en  mejores
       condiciones que  los de otros  niveles  educativos. El 75,8% de
       ellos tienen entre 16 y 24 a¤os de edad y el 31,0% trabajan. El
       86,2%  de  sus  hogares  tienen  satisfechas  sus   necesidades
       b sicas, el 82,0% disponen de los tres servicios b sicos y s¢lo
       el  4,0%  no  tiene  ning£n servicio  b sico. El  44,9%  de los
       hogares  de  este  grupo  de estudiantes, cuenta  con  ingresos
       superiores  a S/.300.00 nuevos  soles, El 98,4% de los jefes de
       sus hogares son alfabetos y el 78,2% han  aprobado alg£n a¤o de
       educaci¢n secundaria y superior.


    ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
    *  Bachiller  en  Psicolog¡a,  con  estudios  de  post   grado  en
       Demografia. Investigadora de la Direcci¢n T‚cnica de Demograf¡a
       y Estudios Sociales. INEI. Lima.





    SALUD

    Lic. Cirila Guti‚rrez Espino*


    I.   POBLACION CON ALGUN SINTOMA DE ENFERMEDAD O ACCIDENTE
     
        El  presente estudio  trata sobre  el  estado  de salud  de la
        poblaci¢n  peruana.  Investigaci¢n  que   ha   utilizado   los
        resultados de la Encuesta Nacional de Hogares, aplicada por el
        Instituto  Nacional de  Estad¡stica e Inform tica (INEI) en el
        cuarto trimestre  de 1995. Se  seleccionaron  a todos aquellos
        encuestados que respondieron haber presentado alg£n s¡ntoma de
        enfermedad o accidente, en  los 15 d¡as previos a la Encuesta,
        con los  resultados obtenidos se caracteriz¢ a la poblaci¢n de
        acuerdo a las  variables  demogr ficas, sociales y econ¢micas,
        con  la  finalidad  de  contribuir al  conocimiento  sobre  la
        incidencia de los s¡ntomas de enfermedad o accidente.

        Del total de entrevistados, el 29,4% declar¢  haber presentado
        alg£n s¡ntoma de  enfermedad o accidente dentro de los 15 d¡as
        previos  a  la  Encuesta.  El  93,6% de la  poblaci¢n afectada
        correspondi¢ a  s¡ntomas de  enfermedad, mientras  que el 6,4%
        expres¢ haber padecido alg£n accidente.

        La  incidencia  y  la prevalencia de  enfermedades no  son las
        mismas ni tienen  el mismo orden de magnitud al ser comparadas
        entre  hombres  y  mujeres. As¡ de cada  100 entrevistados con
        s¡ntoma de enfermedad o accidente 55 son mujeres y 45 hombres,
        es  decir, las  mujeres  se  enferman  en  un 20%  m s que los
        hombres.

        La incidencia de los  s¡ntomas de enfermedad o accidente var¡a
        seg£n  grupos  de edad. As¡, mientras  la tercera  parte de la
        poblaci¢n  menor  de  15  a¤os manifest¢ haber  padecido alg£n
        s¡ntoma  de  enfermedad  o  accidente, la  cuarta  parte de la
        poblaci¢n  en  edad  de  trabajar  se  vio  afectada  por esta
        situaci¢n. En cambio, la poblaci¢n  mayor de  65 a¤os se ubica
        como  la  m s  afectada, presentando  alrededor  del 50% de su
        poblaci¢n alg£n s¡ntoma de enfermedad o accidente.

        Del total  de personas  entrevistadas que  manifestaron  haber
        sentido  alg£n  s¡ntoma  de enfermedad  o  accidente, el 49,6%
        residen  en  viviendas  cuyos  hogares presentan al  menos una
        necesidad b sica  insatisfecha, mientras que  el 50,4% residen
        en  viviendas  cuyos  hogares  tienen sus  necesidades b sicas
        satisfechas.

        Existe  una  relaci¢n  inversa  entre el  nivel educativo y la
        incidencia de los s¡ntomas de enfermedad o accidente. Mientras
        m s  altos  son  los  niveles  educativos,  menores  son   las
        probabilidades de presentar s¡ntoma de enfermedad o accidente.

        Asimismo, se  presenta  mayor  incidencia  de los s¡ntomas  de
        enfermedad  o  accidente  en  la  poblaci¢n de  bajos recursos
        econ¢micos. El 49,5% de la  poblaci¢n pertenecen a hogares con
        bajos ingresos.

        Del total de la poblaci¢n afectada con s¡ntomas de enfermedad,
        el 52,8%  lo fueron del aparato  respiratorio, correspondiendo
        el 33,0% a afecciones gripales y el 19,8% a tos con dificultad
        para respirar. Afecciones que se manifestaron mayoritariamente
        en todos  los  mbitos geogr ficos  del pa¡s. Las  enfermedades
        diarr‚icas afectaron en mayor  proporci¢n a la poblaci¢n menor
        de 15  a¤os. As¡,  del total  de  personas que enfermaron  por
        este mal, el 82,9%  correspondi¢ a  los  menores  de 15 a¤os y
        principalmente  a los ni¤os  menores de 5 a¤os. Igualmente, la
        poblaci¢n  infantil  comprendida  en el  grupo et reo de 0 a 5
        a¤os,  en un 54.4 %  de ella estuvo afectada con la enfermedad
        respiratoria aguda.

        En  cambio, en la  poblaci¢n entre  15 a 64  a¤os, es decir en
        edad  de  desempe¤ar  una  actividad   econ¢mica,  fueron  m s
        frecuentes  los  accidentes, las  enfermedades  renales, y  se
        manifestaron  las  dolencias:  como  los  dolores  de  cabeza,
        dentales, del est¢mago y musculares.

        En la  poblaci¢n  de  65  y m s  a¤os  de edad, los s¡ntomas o
        accidentes  m s  frecuentes  son  las  llamadas de la "tercera
        edad", siendo los m s comunes: las enfermedades renales, de la
        piel,  dolencias   musculares  y   de   cabeza,   fracturas  y
        traumatismos.
 
        La poblaci¢n  econ¢micamente activa (PEA), se vio afectada por
        alg£n s¡ntoma de  enfermedad o  accidente en un 25,4%. De este
        total,   los   m s   afectados   fueron   los     trabajadores
        independientes con el 42,9%, seguidos de los obrero con 16,9%,
        empleados  con  el  15,9%  y  los  trabajadores  familiares no
        remunerados con el 14,7%.

        Aproximadamente las tres  cuartas partes, es decir el 73,5% de
        la  poblaci¢n  afectada  con  alg£n  s¡ntoma  de  enfermedad o
        accidente, estuvo con alguna  dolencia m s de 4 d¡as, mientras
        en el 26,5%  de  la  poblaci¢n  afectada los  s¡ntomas duraron
        entre 1 a 3 d¡as.

        Del  total  de  la  poblaci¢n  afectada  con alg£n  s¡ntoma de
        enfermedad  o  accidente, el 41,8%  realizaron  consulta y  el
        58,2% no lo hizo.

        La  poblaci¢n  con  mayor  nivel educativo, afectada con alg£n
        s¡ntoma de  enfermedad o accidente es la que consulta en mayor
        proporci¢n.  As¡, el  54,4%  de  los  que   ten¡an   educaci¢n
        superior hicieron alguna consulta, mientras  que los afectados
        sin nivel de educaci¢n solamente 39,9% lo hicieron.

        La  decisi¢n  de  consultar  de  la  poblaci¢n con s¡ntoma  de
        enfermedad  o accidente  ‚sta afectado por el nivel de ingreso
        de  los  hogares.  As¡, la  poblaci¢n  con   bajos   ingresos,
        consultaron  s¢lo  en  un 29,4%  mientras  que  la   poblaci¢n
        afectada con altos ingresos  lo hizo en un 55,9%. Es necesario
        aclarar, que  del  total  de  la  poblaci¢n afectada por alg£n
        s¡ntoma de  enfermedad  o accidente, los  estratos  m s  bajos
        concentra alrededor del 50% .

        El  profesional  de  salud  m s  consultado por  la  poblaci¢n
        enferma  o  accidentada  es  el m‚dico. Sin  embargo,  existen
        diferencias en la  demanda de este  profesional, de acuerdo al
        nivel  de  ingreso de  los  hogares  y  al nivel educativo del
        paciente,  siendo   requerido  en  mayor  proporci¢n   por  la
        poblaci¢n  de  ingresos altos y  por  los que tienen educaci¢n
        superior.

        Otros  profesionales  de  salud, demandados  por  la poblaci¢n
        afectada  son: la  enfermera, el  farmac‚utico y el sanitario.
        Estos  profesionales  son  requeridos  principalmente  por  la
        poblaci¢n de bajos ingresos.

        El  38,9%  de  las  consultas  de  la  poblaci¢n  afectada  se
        realizaron  en  un  establecimiento  del  Ministerio de  Salud
        (Hospital y Centro-Puesto de salud), el 17,7% se efectuaron en
        la farmacia o  botica, 16,6%  en  un  Hospital  del  Instituto
        Peruano  de  Seguridad  Social y el 10,0% en  un Consultorio o
        Cl¡nica Particular .

        M s  del 50% de  la poblaci¢n  afectada sin nivel de educaci¢n
        acudi¢  a  un  establecimiento  del  Ministerio  de Salud,  en
        cambio,  el  30,0%  de  la  poblaci¢n  afectada con  educaci¢n
        superior se  atendi¢ en un Hospital  del Instituto  Peruano de
        Seguridad Social.

        El  75,4%  de  la  poblaci¢n  afectada  por  alg£n s¡ntoma  de
        enfermedad  o  accidente que  realiz¢  consulta  compraron las
        medicinas recetadas, 20,5% lo adquiri¢ de donaci¢n, el 2,2% no
        pudo comprarlas y al 1,9% no le hab¡an recetado.

        El 58,2%  de  la  poblaci¢n  afectada  con  alg£n  s¡ntoma  de
        enfermedad o accidente  no consultaron, encontr ndose la mayor
        proporci¢n en el  rea rural del pa¡s.

        En el   rea rural del pa¡s, el 75,7% de los ni¤os entre 5 a 14
        a¤os  y  el  65,8%  de  las  personas mayores de  65 a¤os  que
        presentaron  alg£n  s¡ntoma  de  enfermedad  o  accidente   no
        realizaron consulta.

        En la encuesta, tambi‚n se  indag¢ por las razones que tuvo la
        poblaci¢n  con  s¡ntoma  de  enfermedad  o  accidente  para no
        consultar. Los resultados se¤alaron  que el 65,0% manifest¢ no
        haber consultado por la falta de recursos econ¢micos, el 20,7%
        no dese¢ consultar, el 6,7% manifest¢ que el lugar de consulta
        quedaba lejos, el 3,3% falta de atenci¢n y el 2,3% dijo que no
        hab¡a servicios de salud

    II.  SALUD MATERNA

        Para investigar sobre la salud materna, la encuesta entrevist¢
        a las mujeres de 15  a 49 a¤os que tuvieron su £ltimo embarazo
        en los 5 a¤os previos a la encuesta.

        El  control  del  embarazo  se  llev¢  a  cabo  en  un  76,9%,
        present ndose  disparidades 25. entre   reas  urbana y rural y
        entre los diversos   mbitos geogr ficos. As¡,  el 94,1% de las
        mujeres que declararon estar embarazadas en Lima Metropolitana
        fueron  atendidas, mientras  que  en  la  Sierra  Norte   ‚sta
        atenci¢n descendi¢ al 47,1%.

        Se aprecia una relaci¢n directa entre los niveles de educaci¢n
        e ingresos con  el control  del embarazos. Mientras  m s altos
        son los niveles de educaci¢n e ingresos mayor es la proporci¢n
        atenciones.

        En el control  de embarazo el  m‚dico es el  profesional de la
        salud m s  consultado. No  obstante, existen  variaciones  por
        lugar de residencia y   mbitos geogr ficos. As¡, mientras  que
        en el  rea urbana  m s de la  mitad de las mujeres embarazadas
        consultaron con el  m‚dico, en  el   rea  rural  ‚sta consulta
        descendi¢  a poco  menos  de  la cuarta parte, en cambio en la
        Sierra Sur la enfermera fue el profesional m s consultado.

        Del total de  mujeres que estuvieron  embarazadas, el 55,2% se
        encontraban desempe¤ando alguna  actividad econ¢mica. De  este
        total, solamente el 13,5% de ellas ten¡an seguro de salud.

        El 33,2% de las  parturientas fueron atendidas  por un m‚dico,
        concentr ndose su atenci¢n  en el  rea  urbana del pa¡s, en la
        Costa y en Lima Metropolitana.
   
        Del total de las parturientas el 42,2% fueron atendidas en sus
        domicilios. En  el  rea rural, en  la Sierra y en la Selva, el
        78,4%, 67,6% y 58,3%  de las parturientas  fueron atendidas en
        sus casas, respectivamente.

    III. SALUD INFANTIL

        La diarrea afect¢ al 6,7% de los ni¤os menores de 5 a¤os. Esta
        enfermedad fue m s prevalente en el  rea rural. En este sector
        de  cada 100  ni¤os  menores  de  5  a¤os 10  se enfermaron de
        diarrea.

        La  incidencia  de  la  diarrea  tuvo relaci¢n  con el tipo de
        abastecimiento de agua  de la vivienda de los ni¤os menores de
        5 a¤os. As¡, se present¢  mayor n£mero  de casos  en los ni¤os
        cuyas  viviendas  se   abastec¡an  de  agua  mediante   cami¢n
        cisterna, pozo  o  r¡o, donde  68  ni¤os  de  cada  100  ni¤os
        presentaron s¡ntomas de esta enfermedad.

        Alrededor  del  50%  de   los  ni¤os   enfermos  con   diarrea
        recibieron atenci¢n m‚dica. Esta  atenci¢n alcanz¢ al 78,5% de
        los ni¤os con  diarrea del   rea urbana, 71,7% de los ni¤os de
        la Costa y al  88,2% de Lima  Metropolitana. En cambio, en  el
         rea  rural  del  pa¡s y en la Sierra  alrededor de la tercera
        parte de  los ni¤os  con  diarrea  fueron  atendidos  por  una
        enfermera.

        El 61,9% de las madres de ni¤os menores de 5 a¤os reconocieron
        como signo de deshidrataci¢n  cuando el n£mero de deposiciones
        por d¡a aumenta y/o cuando el  ni¤o vomitaba los alimentos que
        ingiere.


     ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
     *  Soci¢loga Investigadora de la Direcci¢n  T‚cnica de Demograf¡a
        y Estudios Sociales. INEI. Lima.





    LOS HOGARES POBRES EN EL PERU: 1995

    Econ. Mirlena Villacorta*
     
     
    En esta exposici¢n se presenta  un resumen de las conclusiones mas
    importantes  a las  que se lleg¢  en  el  estudio  que,  sobre  la
    distribuci¢n del  bienestar de  los hogares  a 1995 se realiz¢, de
    acuerdo con las  aproximaciones metodol¢gicas basadas en  la L¡nea
    de pobreza  y el M‚todo Integrado.

    La   investigaci¢n  se  llev¢  a  cabo,   tomando  como   base  la
    Encuesta  de  Niveles  de  Vida  1995,  ENNIV 95-IV. El estudio es
    b sicamente  de   car cter   descriptivo,  ofreci‚ndose   posibles
    explicaciones  a las  principales  vinculaciones  entre  pobreza y
    empleo,  y  entre  pobreza y educaci¢n. Los resultados principales
    del estudio son:

    1. En cuanto a la  incidencia, y de  acuerdo al M‚todo de L¡nea de
       Pobreza, la  pobreza en  el  Per£  afectar¡a  a  cerca  de   11
       millones de peruanos. Es decir, el 45,3 % de la poblaci¢n ser¡a
       catalogada como pobre bajo esta aproximaci¢n metodol¢gica.
 
    2. La  extrema  pobreza  alcanzar¡a  a cerca  de 5  millones de la
       poblaci¢n peruana, es decir al 19,3 % de ella.
 
    3. Es la  poblaci¢n rural  la que presenta  la mayor incidencia de
       pobreza, afect ndose al 59,8 % de ella.
 
    4. En las  reas urbanas  de mayor desarrollo relativo, sin incluir
       Lima Metropolitana, la incidencia  de la pobreza es de 44,5  %,
       y de 28,3 % s¢lo en Lima Metropolitana.

    5. Es  en  la Sierra  Rural  y  en  Lima  Metropolitana  donde  se
       localizan principalmente los pobres del Per£.
 
    6. En cuanto a la  intensidad y severidad de la pobreza, medidas a
       partir de  la familia  de  indicadores  propuesta  por  FOSTER-
       GREER-THORBECKE (FGT), se obtuvo que la intensidad (FGT1) de la
       pobreza fue de 16,6 %  y la  severidad o desigualdad (FGT2) fue
       del orden del 8,2 %.
 
    7. A  trav‚s  de  los  ¡ndices FGT se  observa que el n£cleo de la
       pobreza  se  encuentra en  el  rea rural; donde  la incidencia,
       intensidad y severidad  de la pobreza es mayor que en las  reas
       urbanas. Dentro de  esta din mica, en la  sierra rural el gasto
       promedio de  los  pobres  cubre  tan s¢lo el  58 por ciento del
       valor de la l¡nea de pobreza.
 
    8. Bajo  el  M‚todo  Integrado  y  de  acuerdo  con  la  propuesta
       metodol¢gica  desarrollada  por  la  CEPAL, la  pobreza cr¢nica
       afecta al 32  por ciento en  el Per£. Es decir, 7.5 millones de
       peruanos tienen ingresos  inferiores a la  l¡nea  de  pobreza y
       presentan   una   o   m s   carencias   relacionadas   con   la
       infraestructura  de  la vivienda y el analfabetismo del jefe de
       hogar.
 
       Los  pobres  cr¢nicos  se localizan  b sicamente  en  las  reas
       rurales de nuestro pa¡s. Contrariamente, los  pobres  recientes
       se encuentran en  las  reas urbanas  y representan el 13,3 % de
       la poblaci¢n. Los peruanos  con carencias inerciales, es decir,
       aquellos que teniendo ingresos  que superan la l¡nea de pobreza
       presentan  una  o   m s   carencias   en  materia  educativa  y
       habitacional, representan el  21,6 % de los pobres. Finalmente,
       la poblaci¢n en  condiciones de  integraci¢n social, es  decir,
       aquella cuyos ingresos est n  por encima de la l¡nea de pobreza
       y a la vez no presentan carencias, abarca al 33,1 %.
 
    9. La pir mide  de  edades  de  la poblaci¢n en pobreza y  pobreza
       extrema, indica una  concentraci¢n de menores de 18 a¤os. De un
       total de 10,6  millones  de  pobres, cerca  de  6  millones son
       menores de 18 a¤os y  de 4,6 millones en extrema pobreza casi 3
       millones tienen menos de 18 a¤os.
 
   10. La ENNIV 95-IV  indica que  del total de hogares en el Per£  el
       83 por ciento se  encuentra jefaturado  por un var¢n y que esta
       representaci¢n es mayor trat ndose de los hogares pobres.
 
   11. La vulnerabilidad  de los  hogares pobres  est  asociada  a sus
       bajos  niveles de  instrucci¢n y altas tasas de dependencia por
       el tama¤o de sus familias. Pero esta vulnerabilidad es mayor al
       evaluarla  en  una  perspectiva  de  g‚nero, que  considera las
       diferencias en los niveles de instrucci¢n y la falta de equidad
       en las  oportunidades de ascenso econ¢mico  y social. As¡,  por
       ejemplo, de cada 2  mujeres jefes de hogar pobres extremos, una
       es analfabeta y las que  no lo son, tienen en promedio dos a¤os
       de escolaridad menos  que  los  varones  jefes  de hogar pobres
       extremos.

   12. En cuanto a la  concentraci¢n  de  edades  de  las jefaturas de
       hogar se advierte una vez m s, una pir mide de edades m s joven
       trat ndose  de  los  hogares  pobres  en  relaci¢n  a la de los
       hogares  no  pobres  y  una proporci¢n mayor de jefaturas de 50
       a¤os a m s en los hogares no pobres.
 
   13. Al evaluar los niveles de instrucci¢n de los jefes de hogar por
       niveles de pobreza, encontramos  que la pobreza est  asociada a
       bajos niveles educativos  y m s a£n, que  estos se  diferencian
       seg£n el grado  de pobreza. As¡, por  ejemplo, a nivel nacional
       m s del 50  por ciento  de  los jefes de hogares pobres cuentan
       con  s¢lo  primaria  y trat ndose  de los  pobres  extremos  el
       porcentaje supera el  60  por  ciento.  Contrariamente  lo  que
       caracteriza  a los  hogares no  pobres, es contar con jefaturas
       m s instruidas.
 
   14. En  una  perspectiva  m s amplia basada en el m‚todo Integrado,
       encontramos que los a¤os  promedio de estudio del jefe de hogar
       caracterizan  su  nivel de pobreza  y condici¢n de integraci¢n.
       As¡, por ejemplo, mientras los pobres cr¢nicos cuentan con casi
       5 a¤os  promedio de estudio, los jefes  de hogar en condiciones
       de integraci¢n tienen cerca de 11 a¤os promedio de estudio. Muy
       pr¢ximos a los jefes de  hogar en condiciones de integraci¢n se
       encuentran los pobres  recientes con m s de 7 a¤os  promedio de
       estudio.
 
   15. De  acuerdo  con  la ENNIV 95-IV, la  Poblaci¢n  Econ¢micamente
       Activa en el Per£  asciende  a 10,5  millones  de  personas. De
       ellas s¢lo un  5 por ciento se encuentra desocupada.
 
   16. Del total de la PEA as¡  definida, m s de 4 millones son pobres
       y su pobreza est   asociada a la desocupaci¢n s¢lo en parte, ya
       que la tasa de  desocupaci¢n disminuye  a medida que aumenta el
       grado  de  pobreza.   As¡  tenemos  que  mientras  la  tasa  de
       desempleo  de los  pobres (5,3 % ) supera a la de los no pobres
       (4,2 %), la tasa de  desempleo  de los pobres extremos es menor
       (3,6%) que la de los  pobres no extremos (6,3%).
 
   17. Los   resultados   obtenidos   sobre   ocupaciones,   categor¡a
       ocupacional  y  rama  de actividad, nos  se¤alan algunas pistas
       sobre  la  relaci¢n  o vinculaci¢n  entre pobreza y empleo.  En
       efecto, la  poblaci¢n  pobre  es aquella b sicamente conformada
       por trabajadores independientes que a nivel nacional representa
       el 38 por ciento, trabajadores familiares no remunerados con un
       27 por ciento y  obreros del sector privado con 21 por  ciento.
       Todos  ellos  trabajan   principalmente  en  los   sectores  de
       agricultura y comercio.
 
   18. El sector  agr¡cola  concentra  a cerca del 50 por ciento de la
       fuerza laboral pobre y el comercio al 20 por ciento.
 
   19. Resulta evidente  asociar la  pobreza al tipo de ocupaciones en
       las cuales se  desempe¤an los  pobres.  En efecto, del total de
       trabajadores independientes, el 40 por  ciento son agricultores
       y se  localizan en  las  reas  rurales de  la Sierra, Selva,  y
       Costa del Per£.  Un 20 por ciento son vendedores ambulantes con
       asentamiento en las  reas urbanas del pa¡s.
 
   20. Al  interior  del    rea  urbana  un contingente  importante de
       trabajadores  independientes  en   condici¢n   de   pobreza  lo
       conforman  los  obreros  de  la  construcci¢n, los  obreros  de
       calzado,  sastres,  choferes  y  el personal  dom‚stico. En  el
       medio rural, no  obstante  la concentraci¢n de agricultores, no
       es  despreciable  la  proporci¢n  de operarios  de las minas  y
       comerciantes y vendedores ambulantes.
 
   21. Otra  caracter¡stica  que  refuerza  las   vinculaciones  entre
       pobreza  y  empleo, es  el  nivel  de instrucci¢n  de la fuerza
       laboral pobre. En efecto, cerca de la mitad de la PEA de 6 a¤os
       y m s tiene solo nivel de  primaria y un  nivel no despreciable
       de  ella, cerca  del  14  por  ciento  no  ha recibido  ninguna
       instrucci¢n.
 
   22. La ENNIV 95-4  nos  revela como  caracter¡stica  fundamental de
       los pobres, su vulnerabilidad. Resultante de sus altas tasas de
       dependencia  y  bajas  tasas de actividad; lo que en definitiva
       determina su menor capacidad para generar ingresos.  En efecto,
       seg£n podemos apreciar  en el cuadro a nivel nacional, mientras
       que la tasa de  dependencia por  persona ocupada de los hogares
       pobres es de 2,4  la de los  hogares no pobres es de 1,4. En la
       misma direcci¢n, la  tasa de actividad  o  participaci¢n de los
       hogares pobres (48,7%) es menor que la de no pobres (59,5%).
 
   23. Un  factor  explicativo  de la menor  tasa  de actividad de los
       pobres podr¡a ser su propia estructura de edades. Como sabemos,
       la   pir mide   de   edades   de   los  pobres   presenta   una
       concentraci¢n  de  ni¤os  y  j¢venes,  este   hecho  limita  la
       participaci¢n de la madre sobre todo en las edades tempranas de
       los ni¤os. Por  ello la tasa  de participaci¢n  de las  mujeres
       pobres (38,5%) resulta  menor  que  la de las mujeres no pobres
       (48,5).
  
   24. Otro  factor  explicativo  de la menor tasa de actividad de los
       pobres  podr¡a ser el desaliento, sobre todo de los j¢venes. Al
       percibir sus pocas  posibilidades de conseguir  empleo, dado su
       bajo nivel de instrucci¢n, su falta de experiencia laboral y de
       mecanismos de inserci¢n, por tales razones la tasa de desempleo
       de los pobres ( 5,3% ) supera a la de los no pobres ( 4,2 % ).
 
   25. En virtud de los  hallazgos de la ENNIV 95-IV, podemos concluir
       respecto a las relaciones entre  pobreza y empleo lo siguiente:
       Que  los  pobres  tienen  pocas  posibilidades  de conseguir un
       empleo  por  su bajo nivel  de instrucci¢n y baja calificaci¢n,
       por tanto se ven obligados a insertarse en el proceso econ¢mico
       en  actividades de baja  productividad o en ocupaciones de baja
       remuneraci¢n para garantizar su sobrevivencia.
 
   26. En el Per£ la  disponibilidad de una vivienda adecuada presenta
       una  distribuci¢n  desigual  con notables diferencias entre los
       distintos grupos  sociales pobres  y no pobres.  S¢lo un 34 por
       ciento de los pobres cuentan con abastecimiento de agua con red
       p£blica dentro de la vivienda.  A nivel nacional s¢lo un 23 por
       ciento de los hogares  cuenta con  servicio  de desag�e por red
       p£blica  dentro de  la vivienda  y  s¢lo un  49  por ciento  de
       hogares pobres cuentan con alumbrado el‚ctrico.
 
   27. En una perspectiva de g‚nero se advierte que no existen mayores
       diferencias  en  t‚rminos  relativos entre varones y mujeres en
       cuanto a los niveles  de  instrucci¢n de primaria, secundaria y
       superior.  No sucede  as¡ en el caso de la poblaci¢n analfabeta
       ya que del total  de  ella  m s del 76  por ciento son mujeres.
       Motivo por  el cual la  falta de equidad de  g‚nero en el plano
       educativo  sigue  siendo  un  problema para  resolver.  M s a£n
       cuando de la mujer depende la supervivencia infantil.
 
   28. As¡  mismo, en  una  perspectiva  de g‚nero, los datos  se¤alan
       diferencias  en  cuanto  a  la  asistencia  escolar.  As¡,  por
       ejemplo, mientras que  en el  rea urbana la asistencia de ni¤as
       pobres  supera a la de  ni¤os de  6 a 12 a¤os, en el  rea rural
       sucede lo contrario, es decir, son las ni¤as  pobres las que no
       asisten en mayor proporci¢n. Esto £ltimo  es debido a que desde
       temprana edad la ni¤a cumple el rol de ayudante de la madre, lo
       que en definitiva  disminuye sus posibilidades  de asistir a la
       escuela.
 
   29. Tambi‚n fue posible  obtener una evaluaci¢n de la equidad en el
       acceso a los  servicios de  salud a trav‚s  de la poblaci¢n que
       declar¢  estar  enferma. Del  100  por  ciento de pobres que se
       encontraban  enfermos, un  32  por  ciento realiz¢ consulta  de
       salud y s¢lo un 58  por ciento de estos consult¢ con un m‚dico;
       el  resto  lo  hizo  fundamentalmente  con  el  farmac‚utico  o
       personal param‚dico. Al mismo  tiempo la raz¢n principal por la
       cual los  pobres que  declararon estar  enfermos  y no hicieron
       consulta de salud fue por falta de recursos econ¢micos.
 
   30. Los resultados de la  ENNIV 95-IV indican que en el pa¡s, de un
       total de 2'089,374 hogares  beneficiarios, un 53 por ciento son
       hogares pobres y un 47 por ciento son no pobres.
 
   31. El   rea  geogr fica  que  tiene la mayor proporci¢n de hogares
       pobres  beneficiarios  es  la Sierra Rural y  contrariamente el
        rea  geogr fica  que  tiene la  mayor proporci¢n de hogares no
       pobres beneficiarios es Lima Metropolitana.

   32. De otro lado, a nivel nacional de un total de 1'097,598 hogares
       pobres beneficiarios, el 61 por ciento de ellos se beneficia de
       un  programa  social, en  tanto que el 39 por ciento de hogares
       pobres beneficiarios  participan de m s  de un programa social.
       S¢lo  en la Sierra  rural, el  51  de  los  hogares  pobres  se
       benefician de m s de un programa social.

    ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
    *  Economista, Investigadora de la Direcci¢n T‚cnica de Demograf¡a
       y Estudios Sociales. INEI. Lima.



    CARACTERIZACION  DE  LOS  HOGARES  QUE  ACCESAN  A  LOS  PROGRAMAS
    SOCIALES, 1995

    Lic. Lupe Berrocal Montoya *
     

    El  prop¢sito   central  de  esta  exposici¢n  es,  por  un  lado,
    dimensionar  el  nivel  de conocimiento y  acceso de los hogares a
    los  programas  sociales  ejecutados  en  el  pa¡s  y,   del otro,
    analizarlos de acuerdo a las caracter¡sticas sociodemogr ficas del
    jefe  del  hogar  y  a las  caracter¡sticas socioecon¢micas de los
    hogares.

    Las variables  consideradas para analizar al jefe del hogar son el
    sexo y edad, su nivel educativo y la condici¢n de ocupaci¢n. En el
    caso de los hogares, se tuvo  en cuenta el  n£mero de miembros del
    hogar,  el  ingreso  mensual  familiar  del  hogar  y  el  ingreso
    p‚rcapita.

    La fuente  utilizada, la Encuesta  Nacional de  Hogares, ejecutada
    por el  INEI en  1995,  investig¢  acerca de la accesibilidad a 15
    programas  de  apoyo  social, los  que  se pueden  clasificar en 5
     reas:  Alimentaci¢n   y   Nutrici¢n,  Salud, Bienestar  Familiar,
    Educaci¢n y Servicios de la Vivienda.
 
    En  el   rea  de  Alimentaci¢n, se  consider¢ el acceso a Desayuno
    Escolar,  Vaso  de  Leche, Comedor   Popular,  Clubes  de  Madres,
    Programa  de  Alimentaci¢n  a Familias en  Alto Riesgo  (PANFAR) y
    Comedor Parroquial. Asimismo, como ayuda alimentaria a los hogares
    del pa¡s se  consider¢ la Donaci¢n  Directa de Alimentos y el Pago
    en Alimentos por trabajo.
 
    En el  rea de Salud, se investig¢ acerca del conocimiento y uso de
    Campa¤as  preventivas  de salud  referida a las jornadas  VAN, as¡
    como a la participaci¢n en Campa¤as de Planificaci¢n Familiar.

    En  el   rea  de  Bienestar   Familiar,  los   programas  sociales
    considerados  corresponden  al  uso  de los  Wawa-Wasi  y de Cunas
    Guarder¡a.
    En el  rea  educativa se contempl¢ en esta oportunidad el acceso a
    los programas de alfabetizaci¢n.

    Finalmente,  en  el   rea  de  Vivienda,  se  investig¢  sobre  la
    proporci¢n  de   hogares   beneficiados   con  los   servicios  de
    abastecimiento  de  agua  y alcantarillado  as¡ como Programas  de
    Electrificaci¢n Rural.

    1. A  nivel  global, los  resultados  de la Encuesta  Nacional  de
       Hogares muestran  que, aproximadamente, 61 de  cada 100 hogares
       del  pa¡s  se  benefician  con  al menos un programa social. En
       t‚rminos absolutos este  porcentaje significar¡a que 2 Millones
       949  Mil hogares  est n  accediendo a  por lo menos un programa
       social.
 
    2. El porcentaje de los hogares  no usuarios representa el 35,1% y
       solamente  un  3,5%  de  hogares  respondi¢  que  desconoc¡a la
       existencia de programas de apoyo social.
 
    3. Los  resultados  se  muestran  a nivel  nacional,  rea urbana y
       rural, y 8 dominios  conformados  adem s de Lima Metropolitana,
       por  Costa, Sierra  y  Selva, clasificadas en  Norte, Centro  y
       Sur.
 
    4. El  conocimiento  y  uso  de al  menos  un  programa  social se
       advierte  en  mayor  porcentaje  en el   rea rural con 77,3% de
       hogares beneficiarios, seguidos  de la Sierra Centro  con 75,9%
       y  de  la  Selva  y  la  Sierra   Norte  con  71,7%  y   71,3%,
       respectivamente.
 
    5. En Lima  Metropolitana  el  porcentaje de hogares beneficiarios
       por alg£n programa social alcanza el 49,4%.
 
    6. Otro aspecto que se investig¢ es el n£mero de programas con los
       que se  benefician  los hogares del pa¡s. Al respecto,  a nivel
       nacional  los  hogares  que  se  benefician  con  solamente  un
       programa  representan  el 41,4% del  total, el 28,6% accesa a 2
       programas, el  16,5%  a  3 y el  13,5%  restante  de hogares se
       beneficia con 4 y m s programas.
 
    7. Con  relaci¢n  a  los organismos  ejecutores  de  los programas
       sociales, visto de manera global y a nivel nacional, de acuerdo
       a la percepci¢n  de  los  hogares,  destaca  la  presencia  del
       Ministerio de Salud con 68,7% de hogares que mencionaron a este
       sector  p£blico. El  36,9%  de  hogares  refiri¢  tambi‚n a los
       Gobiernos  Locales.  El 19,3%  de hogares  mencion¢ al Programa
       Nacional de Apoyo Alimentario (PRONAA) y el 17,0% al Ministerio
       de Educaci¢n.
 
    8. Otros  organismos  que  destacan en la Sierra  Centro y Sur son
       FONCODES y CARITAS. Asimismo, es de se¤alar las acciones que el
       Ministerio de la Presidencia ejecuta en Lima Metropolitana y la
       Costa Centro con 6,0% y 5,1%, respectivamente.
 
    9. El estudio revela  tambi‚n que un alto porcentaje de hogares no
       identifican  al  organismo  ejecutor de  los programas de apoyo
       social. Este  porcentaje  representa  el  44,2%  del  total  de
       hogares beneficiarios.

   10. De  manera  global, los  resultados obtenidos en la Encuesta de
       Hogares permiten advertir que tanto el sexo como la edad de los
       jefes  de  hogar  no  discriminan el  acceso a los programas de
       apoyo social. Es decir, las diferencias  encontradas  son  poco
       significativas.
 
   11. Las variables  que  permiten discriminar la accesibilidad a los
       programas sociales  constituyen el nivel educativo del jefe del
       hogar, el ingreso familiar mensual y el ingreso p‚rcapita. Esto
       quiere decir, que entre estas variables y el acceso a programas
       de apoyo  social existe  una relaci¢n inversa. As¡, se encontr¢
       que a menor nivel educativo o menor ingreso  es mayor el acceso
       a los programas sociales.
 
   12. Asimismo, en  cuanto  al  tama¤o  del  hogar, a mayor n£mero de
       miembros del hogar es mayor el acceso a los aludidos programas,
       lo que  significar¡a que en  estas variables se da una relaci¢n
       directa.
 
   13. El acceso de los  hogares a los  programas sociales espec¡ficos
       muestra  que de  los programas  alimentarios se  benefician  el
       49,5%  de  hogares  encuestados. El 71,6%  de hogares  del  rea
       rural  respondi¢  haber   accesado  al  menos  a  un   programa
       alimentario. Asimismo, en la Sierra se advierten porcentajes de
       68,7% en el Norte, 68,2% en el Centro, y 60, 6% en el Sur.
       El 37,2%  de hogares de Lima  Metropolitana respondieron que se
       benefician de al menos un programa alimentario

   14. Los hogares beneficiarios de  programas de salud, representan a
       nivel nacional,  el 42,6%. En el   rea rural,  el porcentaje de
       acceso a los programas  de vacunaci¢n y planificaci¢n familiar,
       comprendidos en el  rea de salud, estar¡a beneficiando al 54,7%
       de los  hogares. El  32,3% de  hogares  de  Lima  Metropolitana
       respondieron que usan los mencionados programas de salud.

   15. Los   servicios   de   wawa-wasi  y  de  cuna   guarder¡a   que
       fundamentalmente  brindan apoyo a la madre  trabajadora estar¡a
       beneficiando,  a nivel  nacional, s¢lo  al 2,2% de los hogares.
       Sin  embargo, a  nivel  de   rea rural el porcentaje alcanza al
       7,1%. En Lima  Metropolitana los hogares beneficiados con estos
       programas alcanzar¡a solamente al 1,1% de los hogares.
 
   16. Con  relaci¢n  a los  hogares  beneficiarios  de  programas  de
       alfabetizaci¢n, a nivel nacional, ‚stos representan el 5,0%. En
       el  mbito  rural el  beneficio  alcanza al 13,2% de hogares, en
       tanto que en  Lima Metropolitana el acceso se restringe s¢lo al
       0,6% de hogares.

   17. Finalmente, los programas de electrificaci¢n rural as¡ como los
       de abastecimiento de  agua y  alcantarillado habr¡a beneficiado
       al 12,0% de hogares del pa¡s. En el  rea urbana este porcentaje
       representa al 8,4%, en  tanto que en el  rea rural beneficia al
       23,7%. El 4,6% de los hogares del  mbito de Lima Metropolitana,
       tambi‚n  habr¡an  logrado   beneficiarse  de  estos   programas
       ejecutados b sicamente por entidades gubernamentales.


   ÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄÄ
   *   Soci¢loga, Directora del Area de Estudios Sociales.
       Direcci¢n T‚cnica de Demograf¡a y Estudios Sociales.
       INEI. Lima.